Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘moda femenina’

“Todas las mañanas – recomendaba Marcelle Auclair a las mujeres en 1937 -, incluso antes de ocuparse de la belleza, mírense al espejo, mírense bien al rostro y ordenen a sus ojos que brillen, que se animen, que se iluminen con la llama que ustedes indudablemente llevan dentro de sí. Es un pequeño ejercicio de auto- gestión infalible“. Por su parte Balenciaga aconsejaba mientras se inclinaba al lado de la modelo, como verdadero costurero – así lo llamaba Coco Chanel -. atento a los tejidos, a cortarlos e incluso a coserlos con sus propias manos : “Sea usted natural. Que las cosas vengan realmente de usted...”.

Antes de introducirse en los vestidos, las recomendaciones que en los años treinta recibían las mujeres desde la revista Vogue para fortalecer su voluntad en los ejercicios personales, aportaban confesiones sorprendentes. En 1934, la condesa de Polignac, hija de madame Lanvin, refería sus más inesperados movimientos  (invisibles para los demás)  con los que procuraba mantenerse en forma: “Durante la jornada, en el coche, a lo largo de una conversación- decía – hago ejercicios sin que nadie lo advierta. Giro las muñecas, las levanto lentamente, como si cargaran un peso insoportable. Gracias a este método he adquirido unos músculos de hierro”. Cuatro años después, la revista Votre bonheur animaba a la “gimnasia invisible“: “mientras se espera el autobús o el suburbano, sin que los demás lo noten, pero con una extrema concentración mental, para fortalecer los músculos de la rodilla, contraiga y afloje cada uno durante algunos minutos y podrá usted realizar toda una serie de movimientos perfectamente invisibles“. La revista Charm, por su parte, en su número de enero de 1950, aconsejaba siempre a las mujeres la sonrisa: “la gente que vive a la vista del público no ha desestimado nunca el valor de la sonrisa; es extraño que vosotras – les reprochaba a las lectoras – lo hayáis ignorado con tanta frecuencia… Aunque sonreir es grato como cosa espontánea, debéis probar, nada más que a título de experimento, a empezar a sonreir como cosa consciente. Sonreid a vuestra familia… a vuestro marido…a vuestro jefe… a vuestro novio… Sonreir deliberadamente en medio de una discusión… en una pausa de la conversación… Sonreid mientras os miráis al espejo”.

Todas estas recomendaciones – sonreir, concentrar el pensamiento, concentrar la respiración, prestar atención a los músculos – parecían ser algunos de los ejercicios antes de acercarse a determinados umbrales de la moda.”Era todo un espectáculo ver a Balenciaga preparar su colección… Con una impecable chaqueta blanca y la boca llena de alfileres, cortaba aquí, allá y a veces transformaba totalmente la idea original...”, decia la marquesa de Llanzol, una de las grandes clientas del modisto español.Esa mano que teje, que corta, que prueba -escribía por su lado en un ensayo de 1950 la norteamericana Mary McCarthy– tiene que verse en el producto acabado en mil pequeños detalles, y el conocimiento de la moda consiste, profesionalmente, en el reconocimiento y la apreciación del trabajo que ha supuesto un traje. En sesgaduras y costuras, la firma del trabajo cuidadoso debe ser evidente al experto, o si no la mujer no va vestida elegantemente“.

(Pequeño apunte con motivo de la inauguraciòn del museo Balenciaga en Getaria)


(Imágenes:- 1.-modelo Balenciaga 1952/ 2.modelos Balenciaga.-openshaspa.org/3.-foto de Balenciaga.-Fundación Balenciaga/4.-modelo Balenciaga 1953.- por Louis Dahl- Wolfe.-all-art-org)

Read Full Post »