PÁJAROS EN LAS PARTITURAS

El vuelo de los pájaros es un arte afín a la música – recuerda Len Howard en «Los pájaros y su individualidad«, del que ya hablé en Mi Siglo – que tiene como base el ritmo y la sensación del movimiento. (…) Los músicos, cuando tocan, están en un estado en que reaccionan con rapidez, como los pájaros durante esos vuelos, y en los buenos conciertos de música de cámara – sin director – los músicos sienten conjuntamente, como un todo, no como individuos separados que tocan cada uno una parte distinta. Se concentran en la música en su integridad, no sólo en su propia parte. (…) Lo mismo que seres humanos de sensibilidad especial pueden unirse bajo el impulso de la misma emoción, es muy posible que así lo hagan los pájaros, que son sin duda mucho más rápidos en sus reacciones. Bajo el ímpetu de la ejecución, a los músicos los arrastra una corriente viva que es una especie de vida en sí y no sólo se impresionan ellos mismos, sino que el auditorio puede sentir esa misma impresión. Cuando los pájaros pasan cerca de nosotros, volando rítmicamente en esos vuelos simultáneos, el efecto que producen sobre las personas sensibles a estas cosas es muy fuerte; hay una excitación y un estremecimiento que emanan de la bandada; el vuelo de los pájaros se siente a la par que se ve»

Después los pájaros descienden. A algunos de ellos –ya  lo dejé escrito aquí – les gusta pasearse sobre los atriles de los músicos, mordisquear las notas, picotear gozosos – como ocurre en Bortkiewicz – el borde vibrante de las partituras.

 

CARRERAS DE RELEVOS : OLIMPIADAS 2012 ( y 11 )

«Lanzados los cuatro, como arma única, como bestia única, como barca única,

el mayor a popa y el más pequeño, al frente,

y yo engranado en medio, órgano, yo, de este cuerpo vivo,

y todos llevando los mismos colores; todos marcados con la misma marca,

de tal manera en fila, uno tras otro, que los tres que vamos detrás no sentimos el viento,

y entramos a pasos contenidos y piafantes, sujetándonos por los hombros.

Cuatro y somos uno. Solidaridad perfecta.

Un gran acuerdo humano, tan justo que entran ganas de cantar.

Cada uno de nosotros ejerce, sobre el cuerpo de los otros, un derecho de regulación.

Yo te reconozco un derecho sobre mis piernas, puesto que son tuyas.

Tus músculos, tus nervios, tu cabeza me conciernen, pues también son mías.

Si tu cortas el hilo de esmeralda, son cuatro los que ganan, no uno.

Igual aprecio ganan el que más corre y el que menos».

(…)

Henry de Montherlant.– «Los corredores en relevos».- «Olímpicas» (1924)

(Imagen.-corredores de relevos.-Olimpiadas 2012.-foto AFP)

VIEJO MADRID ( 30 ) : LARRA EN LA CALLE DE BAILÉN

En más de una ocasión he hablado de Larra en Mi Siglo. De sus paseos a caballo desde Recoletos a Atocha buscando temas para sus artículos, de su célebre «Escribir en Madrid es llorar«.

Ahora, cuando me detengo en mis paseos madrileños ante la estatua de Larra en la calle de Bailén, oigo nuevamente aquellas palabras de Azorín en «Lecturas españolas«: «en febrero de 1837– evoca Azorín – Larra ya no escribe. La crisis se acentúa; el desenlace se aproxima. Pasea solo; permanece horas y horas en algún apartado café. A la desdeñosa mujer amada manda carta tras carta, solicitando una entrevista. La entrevista le es, por última vez, concedida.

Llega el 13 de febrero. Por la mañana Larra visita a Mesonero Romanos y habla animadamente de sus proyectos literarios. A la tarde pasea por Recoletos. El marqués de Molíns le acompaña, y, al despedirse, Larra dice al marqués: «Usted me conoce; voy a ver si alguien me ama todavía«.

«Fígaro» espera en su casa a su amada. Llega ella. Habla Larra, porfía, suplica; ella muéstrase inexorable. Tras cinco años de relaciones, la ruptura es terminante y definitiva. Ella se marcha. Transcurren breves momentos; suena un disparo… Son las ocho y media de la noche».

Detenido ante este busto de Larra oigo aún la voz nacida de sus artículos: «Hombres nuevos para cosas nuevas – escribe -. En tiempos turbulentos, hombres fuertes, sobre todo, en quienes no esté cansada la vida, en quienes haya ilusión todavía; hombres que se paguen de gloria y en quienes arda una noble ambición y arrojo constante contra el peligro».

Después avanzo algo más por esta calle de Bailén, antiguas reales Caballerizas dejadas muy  atrás, palacios y jardincillos delante. Viene después el célebre Viaducto sobre la calle de Segovia por el que discurrió el traslado de los restos de Calderón de la Barca desde San Francisco el Grande hasta la Sacramental de San Nicolás.

Luego, antes de cruzar. me detengo en ese resplandor de un escaparate. Se reflejan las verjas y la Historia entre las uvas y los vinos.

(Imágenes.-1.-estatua de Larra en la calle de Bailén/ 2.- jardines en la calle de Bailén, frente a la Almudena/ 3.-escaparate de El Rey de los vinos» en la calle de Bailén-  agosto 2012.-fotos JJP)

BOXEO : OLIMPIADAS 2012 (10)

«Doce cuerdas limitan el coraje.

Los mineros del «crochet», la valiente

población del gimnasio, sangra y siente

bajo el fuego sagrado del voltaje.

Cuatro onzas en los guantes y vensaje

duro. Alta tensión. Aire caliente

de K. O. y cigarrillos… De repente

ha cuadrado la furia su paisaje.

Pefiles de moneda desgastada

cita el gong con su aguda campanada.

La luz del cuadrilátero ilumina

jóvenes gladiadores golpeando,

el esfuerzo y los músculos poblando

el país del sudor y la resina».

Manuel Alcántara.- «El «ring»

(Imágenes.-1.-George Bellows.-Dempsey y Firpo.-1924.-Bellows Gallery/ 2.-Elena Savelyeva gana el primer combate de boxeo femenino en unos Juegos Olímpicos.-Londres 5 de agosto 2012- stamforadvocate com)

NADADORA : OLIMPIADAS 2012 (9)

«Me hace seguir tu estela la encendida

ilusión de querer a que me mueve,

ardor y juego sobre espuma leve,

tu desnudez en ondas sumergida.

Se quiebra el agua por tu afán hendida.

Como rayo de luz tu brazo mueve

rosas de espuma pétalos de nieve,

y surges vencedora a nueva vida.

Entre las olas ciego te persigo,

porque arriesgarme en tu ventura quiero.

Mi playa se perdió en la lejanía,

y en el anhelo de morir contigo

va el corazón buscándote, velero

en aguas del amor, náyade mía».

Ildefonso Manuel Gil.-«Nadadora».

(Imagen.-Mireia Belmonte durante la carrera.-3 de agosto 2012.-foto José A. García.-elmundo es)

TIRO DE JABALINA : OLIMPIADAS 2012 (8)

«Haces ballesta de la carne, acaso

un instante de mármol, y encabritas

la serena impaciencia con que citas

al cielo a la amenaza de tu paso.

La fuerza libra el ímpetu. Pegaso

en síntesis de vuelo. Casi gritas

y se te rinde el horizonte. Evitas

después la sangre dócil del ocaso.

Pulso del hombre al fin, al fin su guerra

te gana; y, derrotada y vencedora,

te clavas tensa, diagonal, vibrante,

buscando los abismos de la tierra

y haciendo palpitar – ¡oh, cazadora! –

un torso de leona en su semblante».

Dionisio Ridruejo.- «Jabalina»

(Imagen.-tiro de jabalina.-wikipedia)

LEALTAD, DISCIPLINA, PERSEVERANCIA : OLIMPIADAS 2012 (7)

«El  hombre sólo juega en cuanto es plenamente tal – recordaba Schiller -, y sólo es hombre completo cuando juega». El sociólogo francés Roger Caillois –del que he hablado varias veces en Mi Siglo -, comenta en su «Teoría de los juegos» (Seix Barral) que «el juego engendra la norma y el refinamiento, estimula la invención y la libertad, sustituyéndolas a la necesidad, la monotonía y a la violencia de la naturaleza. El espíritu del juego inventa el orden, la economía, la justicia.(…) El móvil del juego es para cada concurrente el deseo de ver reconocida su excelencia en un dominio dado. Por esto su práctica supone una atención sostenida, una preparación apropiada, esfuerzos asiduos y voluntad de vencer. Implica disciplina y perseverancia».

«Los juegos de estadio – sigue evocando Caillois – inventan y ofrecen como ejemplo una rivalidad limitada, reglamentada y especializada. Despojada de todo sentimiento de odio y rencor personales, esta nueva especie de emulación inaugura, por el contrario, una escuela de lealtad y generosidad al mismo tiempo que extiende la costumbre y el respeto por el arbitraje. Se ha señalado muchas veces su papel civilizador. De hecho, los juegos solemnes aparecen en casi todas las grandes civilizaciones. Los juegos de pelota de los aztecas constituyen fiestas rituales, a las que asisten el soberano y su corte. En China, los concursos de tiro con arco habilitan y califican a los nobles, menos por los resultados que por la manera correcta de disparar la flecha o de reconfortar al adversario desafortunado. En el Occidente cristiano, los torneos llenan la misma función: enseñan que el ideal no es la victoria sobre no importa quién y con no importa qué medio, sino la proeza llevada a cabo en igualdad de probabilidades sobre un concurrente a quien se estima y ayuda, si conviene, no usando, más que medios permitidos y convenidos de antemano, en un sitio y plazo determinados».

Reflexiones que acuden a nuestra mente mientras asistimos al espectáculo en el estadio.

(Imágenes:- 1.-Anthea Hamilton.– oficial Londres 2012.-Olimpic Poster/ 2.-Howard Hodgking.-piscina.-juegos olímpicos de Londres. 2012.-artpedia)

CICLISMO : OLIMPIADAS 2012 (6)

«Entre autobuses, entre corazones,

entre los olmos, entre los vallados,

entre almas atónitas, por puentes,

exhalada tu firme bicicleta.

Te sigue el río de la carretera

tierno su duro arbitrio conmovido,

respondiendo a tu llanto con lamentos:

Te pierdes. No te pierdes. Me persiguen.

¡Qué júbilo sin prisa en lo que es llano!

¡Qué salto en los collados repentinos!

¡Qué dejarse caer por las cañadas,

exhalada, tras ti, la carretera!

Siguiéndote va, helada cuando tuerces,

y ¡qué lento suspiro cuando un valle

te traga, qué alto grito

cuando una loma a punto te devuelve!

Bella ciclista, tu ave de pedales

conduces por un aire de jardines,

de prados aguardando entre los troncos,

a que estalle, final, la primavera.

El viento en tus oídos te proclama

única emperatriz de los ciclistas.

Te persigue, te pide los cabellos;

tú se los das y te los va peinando.

Nadie me espera, nadie me despide,

mis cabellos y el viento, los pedales,

los troncos y los ríos son los puentes;

sin partida o llegada, siempre voy.

Siempre va, siempre va, aunque suspiren

árboles melancólicos y lloren

los ojos de los puentes, ríos de llanto:

No pesa el corazón de los veloces».

José Antonio Muñoz Rojas.-«A una ciclista«.

(Imágenes.-Umberto Boccioni.-dinamismo de un ciclista.-1913.- specchi e reflessi/ 2.-Umberto Boccioni.-dinamismo de un ciclista.-1913.- e – peristilo wordpress)

PÁJAROS Y ATLETAS : OLIMPIADAS 2012 (5)

«Lanzadores del disco. Jabalinas

que perforan los aires como halcones.

Mirlos maravillosos. Maratones

corridos por veloces golondrinas.

Pájaros de la tierra, serpentinas

de la pluma y el aire. Campeones

del deporte del trino. Verderones.

Vencejos planeando las esquinas.

Están aquí, en mis ojos. Montañeros

en trances y asunción de enredadera.

Avispas y floretes. Picos de oro.

Todos aquí, en las ramas. Ballesteros

del polen rubio. Olimpia verdadera

venida a mi jardín. Árbol sonoro».

Ángel García López.-«Epinicio coral para el deporte y los atletas».

(Imágenes- 1- Olimpiadas 2012.-30 de julio 2012.-foto Marcelo del Pozo.-a través de Reuters.-The New York Times/ 2.- pájaros.-Dmitry Dubikovskiy)

CARTA A UN ATLETA : OLIMPIADAS 2012 (4)

«Te envío esta hija tosca de una tejedora secuana – escribe el poeta latino Marcial -, un albornoz extranjero, vestidura bárbara, que tiene nombre de lacedemonio, regalo mezquino pero no despreciable en el helado diciembre, para que – si te desprendes el ceroma pegajoso o manejas la pelota tibia, o si arrebatas con tu mano el balón cubierto de polvo, si lanzas a uno y a otro lado el peso ligero como una pluma de un pelotón hinchado, si pretendes vencer en la carrera al ligero Atas – no entre el frío penetrante en tus húmedos miembros ni te empape Iris cargada con una súbita agua. Cubierto con este regalo te reirás de los vientos y las lluvias y no estarás tan seguro envuelto en una muselina de Tiro«.

Marco Valerio Marcial.

(Imagen.-Joaquín Sorolla y Bastida. – «En la barca de remos» (Zarauz).-1910.-colección particular

JUEGOS Y FILÓSOFOS : OLIMPIADAS 2012 (3)

«Pienso para mis adentros – escribe Séneca -cuántos hombres ejercitan los cuerpos y cuán pocos su carácter, cuánta concurrencia hay en un espectáculo pasajero y vano y cuanto abandono en los estudios nobles. (…) Particularmente revuelvo en mi mente esta idea: si el cuerpo mediante el ejercicio puede conseguir tal endurecimiento que le permite encajar a la vez puñetazos y puntapiés de muchos contrincantes, que permite a un hombre pasar la jornada aguantando un sol abrasador en medio de la ardentísima arena, impregnándose de su propia sangre; cuanto más fácilmente podría robustecerse el alma para encajar invicta los golpes de la fortuna y, hasta derribada en el suelo y pisoteada, poderse levantar. El cuerpo, en verdad, necesita de múltiples recursos para estar vigoroso; el alma se desarrolla, se nutre, se ejercita por sus propios medios. Estos luchadores precisan abundante comida, abundante bebida, abundante óleo, en fin, prolongado esfuerzo; tú alcanzarás la virtud sin  preparativos, sin gastos. Todo cuanto puede hacerte bueno lo tienes en ti mismo».

«¡Cuántos golpes reciben los atletas en el rostro, cuántos en todo el cuerpo! – sigue diciendo Séneca  -. Pero soportan toda clase de tormentos por el afán de la gloria; ni los sufren tan sólo porque combaten, sino en orden a combatir: su misma preparación es un tormento. También nosotros superemos todo obstáculo; la recompensa que nos aguarda no es la corona, ni la palma, ni el tañido del heraldo que impone silencio antes de proclamar nuestro nombre; sino la virtud, la fuerza del alma y la paz conseguida para el futuro, si de una vez, en algún combate, hemos derrotado a la fortuna».

(Imágenes:- 1.-Ryan Lochte celebrando su triunfo.-28 de julio 2012 -Emmanuel Dunand.-AFP/ 2.-Félix Elie Tobeen.-el nadador)

¿QUIÉN ES EL MEJOR? : OLIMPIADAS 2012 (2)

«Como en todos los grandes espectáculos deportivos – recuerda Barthes en «Del deporte y los hombres» -, el ritual de la inauguración se observa con solemnidad.  En ciertas épocas, en ciertas sociedades, el teatro tuvo una gran función social: reunía a toda la ciudad en una experiencia común, que era el conocimiento de sus pasiones. Hoy esta función la cumple, a su manera, el deporte. Pero la ciudad ha crecido: ya no es una ciudad, es un país, y muchas veces es, por decirlo así, el mundo entero; el deporte es una gran institución moderna metida en el molde ancestral del espectáculo. ¿Por qué hay que amar el deporte? Conviene recordar en primer lugar que todo lo que le sucede al jugador también le sucede al espectador. Pero mientras que en el teatro el espectador sólo es un mirón, en el deporte es un actor.

Y además, en el deporte, el hombre no se enfrenta directamente al hombre; entre ellos hay siempre un intermediario, una bola, una máquina, un disco, una pelota. Y esta cosa es el símbolo mismo de las cosas: uno es fuerte, hábil y valiente para poseerla, para dominarla. Aquí, mirar no solamente es vivir,  sufrir, esperar y comprender, sino que es también, y sobre todo, decirlo con la voz, con el gesto, con la cara: es manifestarlo ante el mundo entero. En una palabra, es comunicar.

Finalmente, hay en el hombre unas fuerzas, unos conflictos, unas alegrías y unas angustias; el deporte las expresa, las libera, las quema, sin dejar que nunca destruyan nada. En el deporte, el hombre vive el combate fatal de la vida, pero ese combate está distanciado por el espectáculo, reducido a sus formas, liberado de sus efectos, de sus peligros y sus vergüenzas: ha perdido su carácter nocivo, pero no su esplendor ni su sentido.

¿Qué es el deporte? El deporte responde con otra pregunta: ¿quién es el mejor?

Pero a esta pregunta de los antiguos duelos, el deporte le da un sentido nuevo, pues aquí la excelencia del hombre tan sólo se busca respecto a las cosas. ¿Quién es el mejor de los hombres para vencer la resistencia de las cosas, la inmovilidad de la naturaleza? ¿ Quién es el mejor para trabajar el mundo y dárselo a los hombres… a todos los hombres?».

(Imágenes.-1.-Estadio de Wembley- Londres.-wikipedia/ 2.-estadio olímpico de Londres.-wikipedia/ 3.-antorcha de loa Juegos Olímpicos Londres 2012.-wikipedia)

FAULKNER

«99 % de talento… 99 % de discipilina… 99% de trabajo – repetía Faulkner dando su fórmula para ser un buen novelista en la entrevista que mantuvo en 1956 con Jean Stein– . El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno sabe que puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. (…) El único ambiente que el artista necesita es toda la paz, toda la soledad y todo el placer que pueda obtener a un precio que no sea demasiado elevado. Un mal ambiente sólo le hará subir la presión sanguínea, al hacerle pasar más tiempo sintiéndose frustrado o indignado».

(….) El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel. Que yo sepa, nunca se ha escrito nada bueno como consecuencia de aceptar dinero regalado. El buen escritor nunca recurre a una Fundación. Está demasiado ocupado escribiendo algo. Si no es bueno de veras, se engaña diciéndose que carece de tiempo o de libertad económica. (…) Nada puede destruir al buen escritor. Lo único que puede alterar al buen escritor es la muerte».

Más de una vez me he referido a Faulkner en Mi Siglo. Repaso de nuevo el análisis que sobre «El ruido y la furia» publicó una autoridad  sobre el novelista norteamericano como fue Carvel Collins en «Naturalismo y tragedia» y el ensayo de Salvatore Quasimodo, «La guerra y lo cotidiano«, sobre «La paga de los soldados«. Pero sobre todo escucho siempre la voz de quien fue mi maestro en la literatura y en las lecturas, don Francisco Ynduráin Hernández  – al que también evoqué aquí con emoción y agradecimiento – adentrándose y explicándome hace años la gran novela «Luz de agosto».

(pequeño recuerdo de William Faulkner cuando esta semana se han cumplido los cincuenta años de su muerte)

(Imágenes:- 1.-William Faulkner/ 2.- despacho de Faulkner -Oxford- Misisípi)

¿EL FIN DE LA CALIGRAFÍA?

«Sin duda es una extraña manera de pasarse la vida – confesaba Paul Auster hace pocos años -: encerrado en una habitación con  la pluma en la mano, hora tras hora, día tras día, año tras año, esforzándose por llenar unas cuartillas de palabras con objeto de dar vida a lo que no existe...» De los cuadernos de los escritores como auténticas casas literarias he hablado varias veces en Mi Siglo. Quizá me he referido menos al movimiento de la mano, al vaivén de los dedos, a los roces de la piel de la palma deslizándose sobre la rugosidad o la tersura del papel mientras las articulaciones se comprimen o danzan. Ahora, el popular tabloide alemán « Bild»  eleva la alarma sobre el fin de la caligrafía: la escritura manual, es decir, el conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona – dice – se extingue.

La mano ha ido modificando cada vez más sus posiciones, las yemas de los dedos han dominado al fin sobre la mano entera y el cerebro deja manar su fluido precipitado hasta la misma punta de los dedos: en las yemas se condensa todo el pensamiento y el sentimiento del autor, y por tanto una vez más cerebro y mano se hermanan aunque ahora de manera distinta, unión que tantas veces ha tenido lugar en el curso de la Historia: no hay más que recordar el excelente ensayo de Benjamín Farrington, «Mano y cerebro en la Grecia antigua» (Ayuso) dedicado al arte de curar, a la evolución de la medicina griega. 

Pero el arte de curar las palabras es otra cosa. Los autores han cuidado y curado las palabras durante siglos sobre el papel, más tarde sobre la máquina de escribir, hoy ante el ordenador. Descubrir el proceso de creación se ha complicado más. Hay autores que no han querido dejar rastro de tal proceso. Así García Márquez, célebre por destruir los borradores de sus manuscritos, y al que, como recuerda Gerald Martin en su biografía, el ordenador no sólo ha cambiado por completo el proceso de su creación literaria, sino que además ha hecho más difícil seguir las fases de su desarrollo.

Cuando Martin evoca el fin de» El amor en los tiempos del cólera» agrega que «a García Márquez no sólo le embargaba el entusiasmo de haber terminado la novela, que inauguraba para él una nueva etapa, sino que también atravesaba por la euforia y la angustia de los usuarios del ordenador de aquellos primeros tiempos. ¿Contaba con una copia de seguridad, serían los disquetes de confianza, dónde podía guardarlos sin miedo a que sufrieran daños o se los robaran? Era muy consciente de ser uno de los primeros escritores célebres – tal vez el más famoso del mundo – en escribir una obra importante con ordenador. Acompañado de Mercedes y Gonzalo, además de su sobrina Alexandra Barcha, voló a Nueva York con los disquetes de la novela atados al cuello».

(Imágenes:- 1.-página del «Diario» de Katherine Mansfield del 6 de septiembre de 1911/ 2.-anotaciones de David Foster Wallace a una obra de Don DeLillo.-foto Harr Ransom Center/ 3.- primera pagina del cuaderno de «Watt», de Samuel Beckett/ 4.-manuscrito de 1984, de George Orwell)

CABEZA DE GIACOMETTI

Cuenta Joan Miró que «Cocteau se encontró un día sentado por casualidad al lado de Giacometti en un café de Montparnasse. A Cocteau le fascinó la cabeza de Giacometti, esa cabeza extraordinaria que tenía. Inició la conversación y Giacometti le dijo que era escultor. Al día siguiente, Cocteau corrió a ver al galerista Pierre Loeb y le dijo que había descubierto un escultor y que debía ponerse inmediatamente en relación con él: que no había visto sus obras y que ignoraba por completo lo que hacía, pero que había visto su cabeza y que esa cabeza no podía engañarle. Para Giacometti así empezó todo: ¡con su cabeza descubierta por Cocteau!«.

Luego esta cabeza afiló y estilizó las cabezas de los demás hombres hasta hacerlas casi un punto sobre el alambre, y el alambre, con sus dos piernas finísimas, echó a andar esbelto – y siempre solitario – por las calles y plazas, tal y como he recordado varias veces en Mi Siglo siguiendo los pasos de este único escultor. «Las célebres plazas de Giacometti –  comentó a su vez Raoul- Jean Moulin son lugares limitados por un zócalo, donde unos hombres se cruzan y se ignoran, con su paso largo e igual, habitados solo por su soledad, prisioneros de su situación. Pero, más aún que su disposición, decidida sin ser calculada, su naturaleza les obliga a no encontrarse jamás.».

«Desde hace años – confesó Giacometti – creo que mañana seré más avanzado que hoy, que veré más lejos. Todas las esculturas de nuestra época, como las del pasado, un día terminarán hechas pedazos. Entonces es cuando se verá que un fragmento de Rodin nos dice tanto, más acaso, que la estatua entera. Así, importar trabajar la obra en los menores repliegues, cargar de vida cada parcela de materia».

(Imágenes:- 1.-Alberto Giacometti.-vincentstrauss wordpres com/ 2.-Giacometti y su madre en su casa.-1960.-foto Ernst Scheidegger/ 3.-Giacometti.-plaza de la ciudad.-1948/ 4.- estudio de Giacometti.- foto Ernst Scheidegger.-Craig Krull Gallery)

ALEJARSE DE LA CREACIÓN

» – Entonces, ¿usted jamás pinta ante el modelo? –le preguntaron a Bonnard en 1943 .

– Sí, pero me aparto de él  de vez en cuando, examino la pintura, regreso, vuelvo a marcharme más tarde, y no me dejo absorber por el objeto en sí mismo; todo lo hago en mi estudio. En resumen, que se produce un conflicto entre la idea inicial, que es la buena, la del pintor, y el mundo variable y variado del objeto, del tema que ha sido origen de la primera inspiración».

En alguna ocasión he hablado en Mi Siglo de Pierre Bonnard y en varios momentos me he referido también a ese «paso atrás» en la creación – es decir, alejarse, tomar perspectiva -, tan esencial en el trabajo de escritores y artistas.

«Los pintores que han podido enfrentarse directamente al modelo son escasos – seguía diciendo Bonnard -, y los que han podido escapar a él lo hicieron gracias a sus métodos personales de autodefensa. Cézanne, puesto ante el modelo, tenía una idea sólida de lo que quería hacer, y no tomaba de la naturaleza más que lo que estaba en relación con su idea. A menudo le ocurría que se quedaba quieto, tomando el sol como una lagartija, sin siquiera tocar un pincel. Y así lograba esperar a que las cosas volvieran a ser tal como habían entrado inicialmente en su concepción».

«Renoir pintaba ante todo Renoirscontinuaba explicando Bonnard -. A menudo tenía modelos de piel grisácea, en absoluto anacarada, y él se la pintaba anacarada. Se servía del modelo para un movimiento, para una forma, pero no copiaba; jamás perdió la idea de lo que podia hacer. Me paseaba un día con él, y me dijo: «Bonnard, hay que embellecer».

«Monet, en cambio, pintaba el modelo, pero durante los primeros diez minutos. No daba tiempo al modelo para que llegara a apoderarse de él. Y se incorporaba al trabajo cuando la luz correspondía con lo de su primera visión. Sabía esperar: tenía siempre varios cuadros comenzados».

Apartarse de la creación, alejarse de la obra en curso,  adquirir perspectiva, volver luego a ella. Saber esperar. Grandes lecciones para grandes trabajos. Cuestiones quizá para no olvidar.

(Imágenes.-1.-Pierre Bonnard.-un rincón de París.-1905/ 2.-Pierre Bonnard.-taller con mimosa/ 3.-Pierre Bonnard.-Saint Tropez.-1909/ 4.-Pierre Bonnard.-1910/ 5.-Pierre Bonnard/ 7.- Pierre Bonnard en su estudio.-Henti Cartier- Bresson.–1944)