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Posts Tagged ‘memoria’

 

 

“Devuélveme, memoria poderosa

la conciencia profunda del instante.

Tocar la cantidad de esencia doble

y no dejar jamás de ser materia.

La posesión de límite que encierro

hacia un espacio sin final me lanza,

que es perfección, dominio, maravilla:

totalidad de ser únicamente.

Quédame, tacto. Sensación, procura

abrir tu eternidad en dos presencias”.

Jaime Siles – “Devuélveme, memoria prodigiosa” – “Canon” (1973)

(Imagen – Paul Klee – 1918)

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libros-688j-bibliotecas-dave-muller-1999

 

“Lo que tienen en común la memoria y el arte es el don de la selección, el gusto por el detalle. Aunque esta observación puede parecer halagadora para el arte (el de la prosa en particular), parece ofensiva para la memoria. Y la ofensa es merecida. La memoria contiene detalles precisos, no la visión de conjunto: los momentos culminantes, por decirlo así, no la totalidad del espectáculo. La convicción de que de algún modo recordamos todo de una manera total, la convicción que permite a la especie hunana seguir existiendo, es infundada. Más que a ninguna otra cosa, la memoria se asemeja a una biblioteca en desorden alfabético y sin obras completas de nadie en particular”.

Joseph Brodsky -“ Less Than One” (1986)

 

dave-muller-blum-poe

(Imagen.1.–Dave Muller- 1999/ 2 Dave Muller- Blum Poe

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mujer-onnu- salon des Champ de Mars-mil ochocientos noventa y siete

 

“No es difïcil dominar el arte de perder;

tantas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas,

que su pérdida no es ningún desastre.

Perder alguna cosa cada día. Aceptar aturdirse por la pérdida

de las llaves de la puerta, de la hora malgastada.

No es difícil dominar el arte de perder.

Después practicar perder más lejos y más rápido:

los lugares, y los nombres, y dónde pretendías

viajar. Nada de todo esto te traerá desastre alguno.

He perdido el reloj de mi madre. Y, ¡mira!, voy por la última

– quizá por la penúltima – de tres casas amadas.

No es difícil dominar el arte de perder.

He perdido dos ciudades, las dos preciosas. Y, más vastos,

poseí algunos reinos, dos ríos, un continente.

Los echo de menos, pero no fue ningún desastre.

Incluso habiéndote perdido a ti (tu voz bromeando, un gesto

que amo) no habré mentido. Por supuesto,

no es difícil dominar el arte de perder, por más que a veces

pueda parecernos (¡escríbelo!) un desastre.

Elizabeth Bishop – “Un arte”

(Imagen.- salón des- champs- des – mars – 1897)

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cine-ywmm-Marcello Mastroianni- foto Bert Stern para Vogue- mil novecientos sesenta y tres

 

“Me acuerdo de H.G. Wells, Simenon, Ray Bradbury. Me acuerdo que Fellini me llamaba Snaporaz. Me acuerdo de la primera vez que he visto las montañas, y la nieve, y la emoción que he sentido. Me acuerdo de las manos de mi tío Umberto, manos fuertes como tenazas, manos de escultor. Me acuerdo del silencio que envolvió al restaurante “Chez Maxim´s” cuando apareció Gary Cooper en esmoquin blanco. Me acuerdo de la nieve sobre la Plaza Roja, en Moscú. Me acuerdo que he visto mi primera película en Turín: “Ben Hur“, con Ramón Novarro. Tenía seis años. Me acuerdo de una noche de verano con olor a lluvia. Me acuerdo de la hermosa cabeza blanca del arquitecto Ridolfi, mi profesor de dibujo arquitectónico. Me acuerdo de un  sueño en el que alguno me dice que debo llevarme los recuerdos de la casa de mis padres. Me acuerdo de la sensación de silencio y de luz suspendida sobre la ciudad de Jerusalén como un vapor místico. Una vez, me acuerdo, he soñado con vivir en un dirigible. O quizá en una astronave. Me acuerdo de la música de “Stardust“. Era antes de la guerra. Bailaba con una muchacha que llevaba un vestido de flores. Me acuerdo de los primeros dibujos de mi hija Bárbara. Me acuerdo de la ligereza constante de Fred Astaire”.

 

sueños-bhu-Leon Spilliaert

 

Y así van y vienen los recuerdos en la cabeza de Marcello Mastroianni cuando ya tiene  72 años, su cabeza cubierta por un sombrero blanco flexible, el cuerpo embutido en una chaqueta blanca de verano, las piernas cruzadas, la mirada fija  en todo lo que ha vivido, en todo lo que ha bailado, reído, interpretado, gesticulado, a su lado tiene una mesita con una jarra y un vaso de agua, y alrededor está el campo de Portugal, la naturaleza y  el mundo.

Era entonces 1996  -pocos meses antes de la muerte del actor -, en las pausas de su trabajo para la película “Viaje al principio del mundo“, rodada por su última compañera, Anna Maria Tatò.  Entonces Mastroianni aceptó volver la mirada al pasado, giró los ojos hacia lo que uno cree que ya tiene olvidado, y así,  poco a poco, surgió su  film-confesión titulado “Mi ricordo, sì, io mi ricordo“.

 

sueños.-090nmb.-foyo por Julia Fullerton-Batten.-New York.-Randall Scott Gallery.-photografie.-artnet

 

Me acuerdo, sí, me acuerdo. ¿De qué nos acordamos nosotros? ¿Adónde se encaminan nuestros recuerdos cuando echan a andar? ¿Nos acordamos quizá de lo que creíamos huido – frases, gestos,  movimientos diminutos, tal vez una  luz precisa,  una hora exacta, la mirada última que nos conmovió,  un timbre de voz? Un investigador norteamericano, estudioso de los mecanismos moleculares de la memoria, el profesor Lynch, hacía notar: “Imagínese que tomo sus apuntes de segundo de carrera, le enseño algo que escribió hace tantos años y le pregunto: “¿se acuerda usted de esto?”, y usted dice: “sí, ya lo recuerdo; hace años que no me acordaba de esto”. Pues bien, desde el momento en que usted escribió eso, todas las proteínas de su cerebro han sido sustituidas muchas veces. El cerebro entero está siendo destruido y reconstruido constantemente, pero los recuerdos siguen ahí y ése es el mayor misterio de toda la biología y de toda la psicología”.

 

O sea que Hamlet podría ahora tomar  en la mano la calavera de los recuerdos y los olvidos, y  paseándose  por la escena de la vida, podría ir repitiendo. “¡Morir…, dormir! ¿Recordar? ¿Olvidar?… ¡Tal vez soñar!”, pero el secreto de los recuerdos no llegaría a  desentrañarlo nunca, continuarían envueltos en el misterio, ya que se sabe que siempre que recuperamos un recuerdo su contenido sufre algún cambio, por pequeño que sea; existen datos que prueban que cuantas más veces se describe verbalmente la cara de una persona, más se reduce su capacidad para reconocer posteriormente dicha cara en una fotografía.

 

dormir-bbgguu-sueños- Wladyslaw Slewinski

 

Cuando a  Mastroianni le obligan a elegir el recuerdo más profundo de su vida, responde:  “Se me pregunta cuáles son los recuerdos que me llegan con más intensidad, aquellos que yo veo más nítidamente. ¿El cine? ¿El éxito? No, nada de todo eso. Los recuerdos más profundos son aquellos que están unidos a mi infancia, a mi adolescencia; a mi madre, a mi padre . Ciertamente tengo muchos recuerdos; pero aquellos de entonces son aún mucho más fuertes, muy  potentes. Todo lo que ha venido después -el éxito, el dinero, la fama – no ha dejado una huella tan verdadera ni tan profunda  como el recuerdo de mi madre, sus jornadas que no acababan nunca, ella, que era  la primera en levantarse y la última en irse a dormir”.

 

casa.-99h.-sueños.-fantasía.-René Magritte.-1947

 

Un escritor francés de finales del XVlll y principios del XlX, , amigo de ChateaubriandJoseph Joubert -, evocaba siempre: “Están los que recuerdan su infancia y los que recuerdan el colegio”. Y es verdad. La infancia emerge en el fondo de todas las memorias y de ella se nutren muchas obras de arte. La infancia con todas sus peripecias, descubrimientos y curiosidades. Mastroianni no ha sido el único que públicamente ha querido recordar. Aparte del belga  Simenon con su “Je me souviens” (1945),  otro escritor francés, fallecido en 1982,  Georges Perec, autor de libros insólitos, originales y vanguardistas ( por ejemplo, “La vida: instrucciones de uso” (1978) que conquistó el Premio Medicis),  decidió que sus recuerdos desfilaran en su libro también titulado  “Me acuerdo” (1978). De su cantera autobiográfica fueron saliendo 480 pequeñas y grandes piedras que marcaron el camino de su época, ese recorrido de años que a cada uno nos toca vivir. “Estos recuerdos – nos dice – no son exactamente recuerdos, y sobre todo, no son recuerdos personales, sino diminutas porciones de lo cotidiano, cosas de tal o cual año, gentes de la misma edad que las han visto, las han vivido y han participado en ellas, y que, por otra parte, desaparecieron enseguida, fueron olvidadas; no valen la pena de ser memorizadas, no merecen ser parte de la Historia…”, y sin embargo Perec las fue recogiendo y con ellas construyó un amplio mosaico de alusiones a modas, vivencias y  costumbres  que a muchos acompañaron durante largo tiempo y que luego serían reemplazadas por otras vivencias,  costumbres  y  modas.

 

escritores.-r33e.-Georges Perec

 

“Es tal vez aquella cosa que se aprendió en el colegio – explicaba Georges Perec sobre estos recuerdos  -, un campeón, un cantante o una estrella, un aire que estaba en todos nuestros labios, una catástrofe que aparecía en portada de todos los diarios, un best-seller, un escándalo, un eslogan, un hábito, una expresión, un vestido o una manera de llevarlo, un gesto o cualquier cosa minúscula, nada esencial, algo absolutamente banal, milagrosamente arrancado a su insignificancia, reencontrado por un instante, suscitado durante algunos segundos por una impalpable y pequeña nostalgia”.

Así va recogiendo todo eso: “Me acuerdo -dice por ejemplo –  del “Adagio de Albinoni”,Me acuerdo del día en que  Japón capitula”, “me acuerdo de que yo empecé una colección de cajas de cerillas y de paquetes de cigarrillos”, “me acuerdo de las carreras de grandes motos en el Parque de los Príncipes”, “me acuerdo de que los cuatro cuartos debían su nombre al hecho de que estaban compuestos de un  cuarto de leche, un cuarto de azúcar, un cuarto de harina y un cuarto de mantequilla”, “me acuerdo de que había pequeños autobuses azules de tarifa única”, ” me acuerdo de los vagones de tercera clase en los ferrocarriles”, “me acuerdo de que Jean Gabin, antes de la guerra, por contrato, debía morir al final de cada película”, “me acuerdo que no me gustaba la “chucrut”, “me acuerdo de la muerte de Martine Carol, cuando alguien profanó su tumba con la esperanza de encontrar alhajas”, ” me acuerdo de lo mal que lo pasé para comprender qué quería decir la expresión ” sin solución de continuidad”.

 

escritores.-44ffg.-Georges Perec

 

Georges Perec camina así por sus evocaciones y  las va alineando conforme salen de su memoria de tal forma que sobre los años vividos va dejando piedrecitas para que otros, o él mismo, puedan reconocerlos si alguna  vez  quieren volver. “No sé en qué punto – escribió en  otra de sus obras, “W o el recuerdo de la infancia” (1987) – se rompieron los hilos que me ligan a mi infancia. Como todas las personas, o casi todas, tuve un padre y una madre, un orinal, una cuna, un sonajero y más tarde una bicicleta, que al parecer nunca cabalgaba sin lanzar gritos de terror ante la sola idea de que le levantaran o incluso le quitaran las dos ruedecillas laterales que garantizaban mi estabilidad. Como todas las personas, lo he olvidado todo sobre los primeros años de mi existencia”.

 

jardines-nbbu- matrnidad- infancia- Luigi Rossi- mil novecientos veintidos

 

(Imágenes.- 1.-Mastroiani- foto Bert- Stern- Vogue- 1963/ 2.-León Spilliaert/ 3.- Julia Fullerton Batte– Randhom Scoot- gallery/ 4.-Wladyslaw Slewinski/ 5.- René Magritte- 1947/ 6 y 7.- Georges Perec/ 8.- Luigi Rossi- 1922)

 

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mujer-bbju-rostros- flores- Monica Barengo

 

Cuando una mujer entra en una sala en donde hay parejas -cuentan Allan y Barbara Pease en su libroPor qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas” -, su extrema capacidad sensorial le permite identificar casi instantáneamente las parejas que se llevan bien, aquéllas que han tenido una discusión, quién está intentando algo con otra persona o quiénes son las mujeres competitivas y quiénes las simpáticas. Por su parte, los hombres analizan la sala buscando las entradas y las salidas, y posteriormente buscan caras que les resulten familiares y posibles enemigos. Su mente lógica analizará todo lo que esté estropeado y necesite repararse, como una ventana rota o una bombilla fundida. Al pasar el tiempo, las mujeres retienen los detalles, los hombres no retienen nada. Una desgracia, porque la memoria se nutre de detalles, y es por ello que las mujeres nos aventajan en capacidad de memoria.

Dos mundos complementarios, dos mundos distintos. Dos mundos llamados a entenderse.

 

rostros-innh-Francois Bard

 

(Imágenes.- 1- Monica Barengo/ 2-Francois Bard)

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“Esto del escribir no es como lo que hace un abogado o un cirujano: si uno ha hecho ciento veintinco operaciones de apendicitis la ciento veintiseis puede hacerla con los ojos cerrados. Con la escritura es exactamente lo contrario”. Así lo confesaba el excelente escritor alemán W. G. Sebald  -del que alguna vez ya he hablado en Mi Siglo – en “L ´Archéologue de la memoire” (Actes Sud)

Ocho días antes de morir, en diciembre de 2001, comentando la fascinación que en él ejercía el fenómeno de la niebla, evocaba esa bruma “que nos hace casi incapaces de discernir aquello que nos rodea- y añadía como ejemplo -: uno de los grandes golpes de genio de la ficción clásica del siglo XlX es la bruma en “Casa Desolada“. Esta aptitud de hacer de un fenómeno natural un hilo conductor que corre todo a lo largo de un texto para, de cualquier modo, sostener el hilo de la metáfora, es algo que yo encuentro muy, muy atrayente en un escritor”.

Pero esa bruma que Sebald comentaba no es únicamente física sino que puede aplicarse tantas veces a la tarea creadora del escribir. “Con cuánto placer, dijo Austerlitz, – revela Sebald en una novela – me he quedado ante un libro hasta muy entrado el crepúsculo, hasta que no podía descifrar ya nada y mis pensamientos comenzaban a dar vueltas, y qué protegido me sentía cuando, en mi casa, en la noche oscura, me sentaba ante el escritorio y sólo tenía que ver cómo la punta del lápiz, al resplandor de la lámpara, por decirlo así por sí mismo y con fidelidad total seguía a su sombra, que se deslizaba regularmente de izquierda a derecha y renglón por renglón sobre el papel pautado. Ahora, sin embargo, escribir se me había hecho tan difícil, que a menudo necesitaba un día entero para una sola frase, y apenas había escrito una frase así, pensada con el mayor esfuerzo, se me mostraba la penosa falsedad de mi construcción y lo inadecuado de todas las palabras por mí utilizadas. Cuando, sin embargo, mediante una especie de autoengaño, conseguía a veces considerar que había heho mi trabajo diario, a la mañana siguiente me miraban siempre, en cuanto echaba la primera ojeada al papel, los peores errores, inconsecuencias y deslices. Hubiera escrito poco o mucho, me parecía siempre al leerlo tan fundamentalmente equivocado, que, al punto, tenía que destruirlo y comenzar de nuevo”.

Pocas veces se ha escrito tan magistralmente que no se logra escribir. Con la morosidad y la cadencia de las ondas de un concierto, la prosa de Sebald nos introduce en una música que sin duda no destaca como moda pero que revela el nervio interior de un escritor avanzando con paso independiente. Fiel a lo que él cree que debe contar y a cómo debe contarlo, Sebald profundiza siempre en la memoria de la Historia pero lo hace igualmente en su memoria personal, aquella que le llevará a narrar de una manera determinada. “Escribir, crear – dijo en otra entrevista-, tiene mucho que ver con la composición.  Uno dispone de algunos elementos. Construye alguna cosa. Uno trabaja hasta obtener alguna cosa parecida a aquella que le satisface. (…) En la ficción en prosa uno debe concebir, elaborar, construir. Se tiene una imagen y se debe extraer algo de ella  – media página, tres cuartos de página, página y media – y esto no funciona más que a través de una construcción de tipo lingüístico o imaginario”.

Brumas de la gran Historia y de la historia pequeña que un escritor desvela para nuestra lectura.

(Imágenes:- 1.- Antonio Mancini.-1875-Galleria Nazionale d´arte moderna/ 2.-W.G. Sebald.-wikipedia/ .3.- Man of the Cloth.-William T. Wiley.-1998.-artnet)

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MEMORIA Y OLVIDO.-4,.OUT OF PROJECTION 2009.-Maljkovic.-Centro Reina SofíaTodos estos seres que se acercan unos a otros abrazan a la memoria con el olvido, tienden los brazos de cuanto olvidaron para que la memoria los acoja, necesitan el calor de los recuerdos, olvidarse de que están solos, memorizar que tienen compañía.

MEMORIA.-A.-por David MaljjKovic.elmundo. es

Luego andan y andan por los bosques entre objetos y árboles en busca de lo que perdieron, sonámbulos de la Historia, criaturas que vuelven a su infancia, asombrados de la muerte de las utopías. Así los retrata en varios videos el artista croata David Maljkovic en una exposición recientemente inagurada en el Centro Reina Sofía de Madrid y que allí estará  hasta el 17 de enero.  Memoria y amnesia colectiva, no sólo individual: camino entre árboles que cuenta la transición desde el comunismo al capitalismo en la reciente historia de Croacia.

Grande es esta virtud de la memoria decía San Agustín en “Las confesiones” – , grande sobremanera, Dios mío, Penetral amplio e infinito. ¿Quién ha llegado a su fondo? En cierto modo, ella hace sentir vértigo…Desde que te conocí, permaneces en mi memoria y aquí te hallo cuando me acuerdo de ti y me deleito en ti. (…) Mucha admiración me causa esto y me llena de estupor. Viajan los hombres por admirar las alturas de los montes, y las ingentes olas del mar, y las anchurosas corrientes de los ríos, y la inmensidad del océano, y el giro de los astros, y se olvidan de sí mismos, ni se admiran de que todas estas cosas, que al nombrarlas no las veo con los ojos, no podría nombrarlas si interiormente no viese en mi memoria los montes, y las olas, y los ríos, y los astros, percibidos ocularmente, y el océano, sólo creído, con dimensiones tan grandes como si las viese fuera. Y sin embargo, no es que haya absorbido tales cosas al verlas con los ojos del cuerpo, ni que ellas se hallen dentro de mí, sino sus imágenes”.

A veces se pierden hasta las imágenes del mundo e incluso del yo más íntimo y hace falta volver a acercarse a la memoria y abrazarla con nuestro olvido. 

MEMORIA Y OLVIDO.-4,.OUT OF PROJECTION 2009.-Maljkovic.-Centro Reina Sofía

 (Imágenes.-1, 2 y 3.-estampas de videos de la exposición “Out of Projection”, de David Maljkovic.-elmundo.es y Centro Reina Sofía de Madrid)

  

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