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Posts Tagged ‘Marino Gómez Santos’

 

 

“Varias veces  estuve en su casa de Madrid y también en el Cigarral de Toledocontaba  el doctor Fernández Zumel hablando de Marañón -. No fueron muchas, a mí me parecieron pocas, porque lo consideraba un premio el estar a su lado. Una mañana fría de invierno, fui al Cigarral de Toledo en compañía de Marino Gómez Santos, que estaba escribiendo un libro sobre Marañón ( …) Entramos en la casa, todo estaba perfecto, las chimeneas encendidas, la casa caliente, todo como si estuviera habitado y no pasara nada, cuando había pasado todo, y faltaba “él”…¡todo sobraba!

(…) Libros llenos de huellas de sus dedos, plumas desgastadas por el uso, carpetas que sobre sus lomos tantas cuartillas pasaron. Esa ventana de la derecha, que da a un patio conventual y recoleto, que también le iluminó, donde está reposando la escultura que talló Victorio Macho a Benito Pérez Galdós (…) Fotos de hace pocos y muchos años : Pérez de Ayala, Ortega, Miranda, Madame Curie, Larreta, Duhamel, André Maurois, Paul Valéry, Baroja, Fleming … Cuántas horas de trabajo hay allí acumuladas. Empuja a la meditación que un hombre, que tanto tiempo dio a los demás, amigos, conocidos, enfermos, familia, para todos tenía tiempo, cómo es posible que este hombre haya leído tanto, haya escrito tanto, y no haya sido de esos “avaros” del tiempo, que no gastaron un minuto en nada ni en nadie que no fuera “lo suyo”. Leer es fácil, pero leer, anotar, escribir, eso requiere mucho tiempo. Conozco su concepto, verdaderamente genial, de “trapero del tiempo”, y como dormía poco, y además de madrugada muchas veces estaba  escribiendo, todo ello explica el “milagro Marañón y su Obra”.

 

 

(…) Hoy no hay tiempo de escuchar. Era conocido, ente todos los que trataban a don Gregorio, su gran capacidad de “oyente” en las tertulias, incluso cuando se hablaba de temas que él era el que verdaderamente conocía. En las tertulias del Cigarral de Toledo escuchaba con gran interés las conversaciones de sus invitados, dándoles pie y entrada para que se animara el “parlante” y  continuase  con la exposición de su tema (…)  Personalmente, tuve varias consultas con él donde le reclamábamos para que indicara si era o no conveniente una operación. Sentado entre todos los médicos, don Gregorio, amablemente, con un tono persuasivo, dirigiéndose al cirujano le decía : convénzame usted de la necesidad de que sea operado. Uno exponía sus razones de indicación operatoria, fundamentándolas en el cuadro del enfermo; don Gregorio escuchaba pacientemente, dejándonos pequeñas pausas para que no atropelláramos las ideas, y una vez terminada nuestra exposición, veía al enfermo, volvía a sentarse con todos los médicos y con gran amabilidad nos decía si él creía que debía o no ser operado. Esta delicadeza la extremaba si percibía ” tormenta médica”.

 

 

(Imágenes- 1-Marañón- revista “Caras y Caretas” 1929/ 2.-Marañón- revista “Caras y caretas”- 1931/ 3.- Marañón- RTVE)

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Bosco- nhy- El jardín de las delicias- mil quinientos cinco- museo del Prado

 

Los emblemas y los monstruos que El Bosco representa corresponden -así lo opinaba uno de sus críticos- a las obsesiones que hoy confiesan los pacientes (como hacían con toda probabilidad en la época del pintor los penitentes), y es precisamente este aspecto lo que hace sus “Infiernos” tan inquietantes y terribles. Lo cuenta Marino Gómez Santos en “La medicina en la pintura” y ese punto de los infiernos de El Bosco es tratado también por Kenneth Clark en “Civilización”:El Boscodice el director de la National Gallery de Londres – procedía de una región de los Países Bajos que fue de las primeras en industrializarse, y de niño el resplandor de las fundiciones de hierro debe de haber añadido una imagen muy real a los horrores imaginarios que poblaban su mente. El Bosco era muy admirado en Venecia, y la fundición aparece como boca del submundo pagano. Los pintores llevaban bastante tiempo utilizando fundiciones para acrecentar el impacto imaginativo de sus obras con lo que hoy llamaríamos un efecto romántico; y las habían introducido en sus cuadros para simbolizar la boca del infierno. Y el primero en hacerlo fue El Bosco en torno a 1485″.

Kayser, en “Lo grotesco”, se adentra en detalles de esos “infiernos” que el pintor presenta y al comentar su cuadro “El reino milenario”, recuerda que la parte central muestra la vida terrestre en “el jardín de los placeres” y el ala derecha, el infierno. Por entre el hervidero de gente en primer plano y el paisaje de ocaso en llamas, en la parte de arriba, se destacan enseguida algunos detalles: dos orejas gigantescas que, solitarias, y sólo separadas por un cuchillo, recorren el mundo (las manchitas en ellas y alrededor de ella, son hombres), o también la cabeza aislada cuyo sombrero termina en una gaita enorme en la cual hormiguean, otra vez, cuerpos humanos”.

Recuerda también Kayser que El Bosco, en su tiempo, dejó perplejos a sus contemporáneos y para unos el pintor fue “un santo ejemplar” y para otros un “hereje inteligente”. En sus cuadros aparecen agujas de cristal que al crecer penetran a través de unas hojas excesivamente grandes; a partir de ellas proliferan arbustos enteros o también palos y bolas de vidrio que terminan en agujas. Alrededor de ellas brota una vida extraña: hay pájaros desconocidos, peces voladores, hombres alados que balancean bolas de vidrio o cogen peces; en resumen, una mezcla aterradora de elementos mecánicos, vegetales, animales y humanos se nos presenta como nuestro mundo que, a su vez, ha perdido sus proporciones.

 

pintores.-rvyhhn.-El Bosco.-Tentaciones se San Antonio.-Museo del Prado

 

En 1977, hablando de El Bosco en Madrid con el psiquiatra español  Rof Carballo, me decía que siempre se preguntaba por qué ha interesado tanto El Bosco  en España. ¿Ha sido por simple curiosidad? El subconsciente español es un misterio, añadía, y hay  dos pintores – uno Brueghel, que apasionó mucho, quizá por pintar esas cosas pequeñitas; y acaso El Bosco, también por pintar así -, pero el secreto del Bosco está todavía por aclarar: si representaba a la secta de los iluminados…, o simplemente representaba sueños…; nada de ello realmente está claro, y el cuadro del “Milenium” es un cuadro fabuloso. El Bosco es otro pintor enigmático, que se anticipa a Freud inmensamente. Si quisiera concentrar en una palabra mi pensamiento, diría que, para mí, El Bosco me interesa porque, de pronto, no siendo español, es un pintor que fascina a España, y si fascina, es por la riqueza del subconsciente, el contenido del subconsciente que manifiesta.

 

El Bosco- ny-descubriendoelarte es

 

España es un país enemigo del subconsciente, (que se ha opuesto siempre a toda clarificación del subconsciente),  me decía Rof, aún cuando la riqueza del escritor español de subconsciente queda bien manifestada en Goya; entonces, ¿por qué esa gran fascinación de un pueblo adverso y hermético al subconsciente por un pintor que no está nada más que expresando simbolismos conscientes y anticipándose a Freud?

Esta fascinación por El Bosco es la que se va a poder comprobar en la gran exposición del Museo del Prado.

(Imágenes.-1.-Tríptico de las delicias/ 2.- Las tentaciones de San Antonio/ 3.- El carro de heno)

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Marañón-hiu- en su biblioteca de El Cigarral- elmundo es

 

De la frase “el trapero del tiempo” y de Gregorio Marañón he hablado en distintos lugares y en muchas ocasiones. Marañón, al que conocí en el entierro de Ortega, siempre me ha enseñado el valor del aprovechamiento del tiempo, la importancia de esos ratos aparentemente perdidos entre quehacer y quehacer que pueden llenarse, paciente y tenazmente, con otro importante quehacer. Son restos de horas que creíamos inservibles y que pueden estar perfectamente colmadas o con esbozos primeros de tareas o con correcciones últimas. Con esos retazos de tiempo, asombrosamente y pieza a pieza, se va construyendo una larga historia. Lo importante es que el reloj no nos tiente con el vacío de sus huecos y que uno logre aprender cuanto antes a “trabajar descansando”.

 

Marañón- mil novecientos treinta y uno- foto Alfonso

 

La muy excelente biografía de Marino Gómez Santos, “Vida de Gregorio Marañón” (Taurus), me ha acompañado muchas  veces. Allí está la vida del médico y del humanista, pero también detalles de extrema delicadeza del protagonista, como cuando, acompañado por su hijo Gregorio, pasea en uno de sus últimos días por la Casa de Campo simulando ante su mujer que ha estado en un Concierto para no preocuparla. “Se puede – escribió Marañón – por arrebatos de la pasión, malbaratar la vida; pero el que quiera guardarla para lo que más nos acerca a Dios, que es la creación, nada tiene que aprender, porque es una ciencia que se aprende sola”.

 

Marañón- nhy- Marañón- Ortega - el doctor Teófilo Hernando- en el Cigarral- foto Miguel Ortega Spottorno

 

Ahora el libro sobre el Cigarral de Toledo (Taurus) que publica Gregorio Marañon Bertrán de Lis nos invita a recorrer el “Cigarral de Menores” – visitado a su vez periodísticamente hace años por Gómez Santos y recogido en sus “Vidas contadas” (Renacimiento) – y entramos en el espacio que ocuparon tantas figuras relevantes en recitales y en tertulias: aquí leyó LorcaBodas de sangre”, aquí estuvieron Valle-Inclán y Galdós, Juan Belmonte, Sebastián Miranda, Azorín, Maurois, Salvador de Madariaga, Fleming, MariaCurie y tantos otros…

 

Marañón- nhy- con Lorca y Francisco Iglesias Braga- en el Cigarral- mil novecientos treinta y uno- foto Alfonso

 

Cuando se recorre la biblioteca que Marañón usaba en este Cigarral un cenicero nunca utilizado nos muestra esta frase: “Señor, bendice a quien no me hace perder tiempo“. Y la voz del escritor-médico parece que volviera: “Soy un trapero del tiempo. Alguno de mis pequeños trabajos están escritos en ese cuarto de hora que tardan en llamarnos a la mesa”.

 

Marañón-nhu- Marañón en su Cigarral abc es- foto Rodríguez

 

(Imágenes.-1.-Marañón en su “Cigarral”-elmundo es/2.-Marañón con Antonio Machado, Ortega y Pérez de Ayala.- 1931- foto Alfonso/ 3.-Marañón con Ortega y el doctor Teófilo Hernando en el “Cigarral”- foto Miguel Ortega Spottorno/ 4.-Marañón con García Lorca y Francisco Iglesias  Braga.-1931- foto Alfonso/ 5.-Marañón en su “Cigarral”- ABC- foto Rodríguez)

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Teresa de Jesús- buii- manuscritos- elnortedecastilla es

 

“Yo vivo literariamente en el siglo XVl – confesaba Azorín-. Para mí el pasado está arriba y el presente está abajo; por eso yo digo que estoy en el pasado, es decir, en el siglo XVl, y bajo de cuando en cuando al presente, es decir, al siglo XX”. – Se lo comentaba así a Marino Gómez Santos en 1958 y éste lo ha recogido en su volumen “Vidas contadas” (Renacimiento). Ahora se unen la actualidad del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa con la evocación personal, de algún modo, de mi visita al Azorín muerto, en marzo de 1967, el día en que asistí al  “entierro de su pequeño ojo azul” atravesando Madrid y recordando sus visiones de España.

Azorín no es el único que se ha acercado al estilo de Santa Teresa – lo han hecho muchos otros, entre ellos Menéndez PidalGarcía de la Concha o Antoni

 

Azorín- vvvrrf- Ramón Casas-wikipedia

 

Comas – pero quizá es uno de los más asiduos lectores y admiradores de la Santa castellana. En “El alma castellana”- de 1900 -y en el “Diario de un enfermo” – de 1901 – Azorín dice: “Yo amo a esta atormentada mujer con amor apasionado y mórbido. ¿Qué artista no la amará? Teresa de Jesús es nuestra. Representa la fe omnipoderosa, el desprendimiento profundamente artístico de las terrenas cosas, el ansia de infinito, el vuelo firme y sereno al Ideal”. En su discurso de ingreso en la Real Academia – “Una hora de España” – afirma: “Es falso que Descartes sea superior a Santa Teresa“. En “Clásicos redivivos” evoca también : “Teresa de Jesús camina despacito, con pasos silenciosos, por el ancho claustro… La vida de Teresa, escrita por ella misma, es el libro más hondo, más denso, más penetrante que existe en ninguna literatura europea; a su lado, los más agudos analistas del yo son niños inexpertos”.

 

Teresa de Jesús- bin-Las Moradas- mil quinientos ochenta y ocho-regmurcia com

 

En “El pasado” – 1955 – agrega: “En el libro de “Las Fundaciones” contemplamos la vida española en el siglo XVl: hay aquí de todo: retratos, escenas, interiores… Nunca el análisis psicológico ha profundizado más: léase el capítulo dedicado a la neurastenia; Teresa es, para los artistas, como es Cervantes, una lección perpetua; más lección, en cuanto al estilo, que Cervantes. En Cervantes tenemos el estilo hecho, y en Teresa vemos cómo se va haciendo“.

 

Azorín-unn-junto al retrato que le hiciera Ignacio Zuloaga- mil novecientos cincuenta y cinco- diariodeinformacion com

 

Tres años después, en una conversación en su casa madrileña de la calle Zorrilla, Azorín volvía a decir: “creo sinceramente que al estudiar la biología de la prosa castellana debemos atender, en primer término, a Santa Teresa. singularmente a sus Cartas. El lenguaje de las Cartas de Santa Teresa está en formación perpetua; es un lenguaje como si dijéramos, en ebullición. La Santa se ha pasado gran parte de su vida en los caminos y en las posadas, aparte de que mantiene una copiosa correspondencia muy activa y necesita escribir sin exoneración ninguna, tal como se habla con la gente popular en las posadas y en los caminos”.

 

Teresa de Jesús- bew- manuscritos- bne es

 

(Imágenes.-1.-manuscrito de Santa Teresa- elnortedecastilla/ 2.-Azorín por Ramón Casas/ 3- “Las Moradas- 1588- regmurcia com/ 4.-Azorín junto al retrato que le hiciera Ignacio Zuloaga- 1955- diariodeinformación/ 5.-manuscrito de Santa Teresa)

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“Me levanto de seis a seis y media – le confesaba Marañón a González Ruano en 1954 -. Entonces despacho la correspondencia con mi mujer. No se acaba ésta antes de las diez. A esa hora voy al hospital, donde estoy hasta la una o una y media. Almuerzo. Hago mi trabajo en casa hasta las nueve. Leo o estudio hasta las doce y media o la una. Leo con entusiasmo, como cuando era muchacho. Y me acuesto. Y escribo sólo en Toledo, el sábado y el domingo, y durante los veraneos”.

De estetrapero del tiempo, como a veces se le ha calificado por su exigencia para aprovechar las horas, hablé ya en Mi Siglo. A su biógrafo se lo recordaba Marañón con unas palabras y a Ruano con otras, pero el sentido era el mismo: “Yo he dado con una fórmula para aprovechar el tiempo que es la del día de viaje. ¿Qué hace usted en un día en que sabe que su tren o su avión sale a las seis de la tarde y que se ausentará usted por algún tiempo del lugar donde vive? Se levantará usted, naturalmente, temprano y hará todas las cosas que necesite hacer con eficacia, sin perder un momento. Pues bien: hay que convertir todos los días en ese día de viaje. Así, a las seis de la tarde, a la hora ideal en que usted ha pensado salir de su casa con las maletas, lo tendrá usted todo resuelto, e incluso le sobrará tiempo para aplicarlo al ocio que prefiera”.

En uno de estos cigarralescomentaba Marañón hablando de su refugio de Toledo -, han transcurrido mis horas mejores, las más fecundas de estos catorce años: los más sobresaltados de la historia de España: 1922, 1936. Allí están escritos casi todos mis libros, en su paz transida de pasado y de pensamiento: que es pasado y futuro”.”Siempre pensé – añadía en otra ocasión – que para la sabiduría, a la cual he aspirado continuamente, es imprescindible, necesario, forzoso, viajar mucho. Los griegos que están aún vivos entre nosotros adquirieron gran parte de su profundidad viajando”.

Sólo en el año antes de morir – 1959  – esos viajes de Madrid a Toledo, esas estancias en el cigarral y el aprovechamiento de momentos antes de la cena,  dieron como fruto de publicaciones seis prólogos, ocho críticas de libros científicos, cuatro notas sobre maestros desaparecidos, varias conferencias y discursos, más de una veintena de trabajos científicos y varios artículos en la Prensa española e hispanoamericana. La laboriosidad le acompañó toda su vida. “Me preparo para cumplir con dignidad mi vejez, si me es dado alcanzarla“, había dicho. Cuenta Marino Gómez -Santos en la biografía del gran médico y humanista que “la última vez que se disponía a asistir a un espectáculo, pocos días antes de su muerte, fue a un concierto de la Sinfónica. Llamó a su hijo Gregorio para que le acompañara. Pero al llegar al Palacio de la Música, dijo, con palabras mal vocalizadas:

– No; vámonos. No conocería a los amigos, ni podría hablar con ellos.

Añadió:

– Vamos un rato a la Casa de Campo, a hacer tiempo, para que tu madre no se entere. Le diremos que el concierto ha estado muy bien.

Por la Casa de Campo estuvo paseando muy despacio, cerca de una hora, sin pronunciar una sola palabra.

El 26 de marzo estuvo todo el día muy animado. Dedicó parte de la tarde, solo en su despacho, a leer y clasificar correspondencia de enfermos y amigos. Cenó normalmente, en familia. En la sobremesa comentó con su mujer y sus hijos el último libro de Azorín, que acababa de recibir.

Se acostó muy temprano. Se durmió en seguida. Y para siempre”.

(Pqeueño recuerdo a los cincuenta años de su muerte: 27 de marzo de 1960.-marzo 2010)

(Imágenes: 1.-Marañón con Baroja, en París, en 1939.-piobaroja.guipozkoalkultura.net/ 2.- Marañón en el Hospital que hoy lleva su nombre en  Madrid.- larazon.es/ 3.- Gregorio Marañón, con Carmen Marañón Moya, Gustavo Pittaluga, Federico García Lorca y otras personas, en Toledo. flickr)

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