JULIETTE GRÉCO

 

— ¿Ha dejado usted el existencialismo? — le preguntaba Manuel Del Arco a Juliette Gréco.

—No he cambiado, desde pequeña soy la misma de siempre.

— ¿Triunfó usted por ser bonita o por inteligente?

—No soy bonita ni me considero inteligente; si la gente cree que soy una u otra cosa, mejor para mí.

— ¿ Usted qué prefiere ?

— Según. Hay momentos  que se precisa la inteligencia; otros es preferible ser bonita.

— ¿ Mas actriz que cantante?

— No lo sé, yo procuro dar vida a mis canciones.

— ¿Edith Piaff?

— Ella puede hacer lo que quiere.

— ¿ La envidia?

—La admiro.

— ¿ Usted cómo se juzga?

— Sincera.

— ¿ No miente nunca?

— No; ¿ para qué?

— Usted ha nacido artísticamente en Saint Germain des Pres, .¿ podría resumirme ese trozo de París en una frase?

—Antes era como una pequeña ciudad donde todos nos conocíamos en la calle; hoy es un lugar de turistas extranjeros donde nadie se saluda.

— ¿ Siente haberse hecho así?

—No, soy hija de Saint Germain.

— ¿ Qué idea tiene de los hombres?

— Magnífica en general.

—¿ Y de las mujeres?

—Lo mejor que ha hecho la Naturaleza.

— ¿ Qué compositor le gusta?

— George Brassens.

— ¿ Dónde reside su personalidad?

— Aquí, en mi frente.”

(en el día de la muerte de Juliette Gréco)

(Descanse en paz)

 

 

(Imágenes — café du Dome— – 1929 —national geographic/ 2- café de Flore- 1953)

¿DE DÓNDE VIENE LA ENTREVISTA?

escritores.-tbhhn.-Truman Capote

 

«Se dice que la entrevista periodística – y así lo conté en «Diálogos con la cultura» – tuvo su inicio cuando James Gordon Bennet publicó en 1836 una crónica inventando la técnica de las preguntas y respuestas, tal como suelen contarse en las audiencias judiciales. Aquellas preguntas a una tal Rosina Townsend, de Nueva York, indagando sobre un crimen sensacionalista, no sólo lograron que toda la ciudad hablase del asesinato, sino que probaron la inocencia del joven acusado, quien estaba a punto de ser condenado. Truman Capote, más de un siglo y medio después, quiso acercarse a otros asesinos – Dick Hickock y Perry Smith -, hasta estar presente incluso en su ajusticiamiento ; durante varios años estuvo preparando de manera intermitente su relato, basado en hechos reales, que tituló «A sangre fría» y que Tom Wolfe encuadraría dentro del llamado Nuevo Periodismo. Pero hasta 1966 en que aparece esta historia verídica y recreada, el arco de las entrevistas periodísticas se remonta a muy diversos momentos: así, según ciertos textos, la primera «interviú» que registran los anales norteamericanos la llevó a cabo el «New York Herald» con Garrit Smith, con motivo de la incursión de John Brown sobre Harper Ferry. Algún autor, sin citar la fuente, indica que la primera entrevista fue la que le hiciera Greely al líder mormón Brigham Young.

 

periodismo-ggbbn oriana fallaci- oriana-fallaci com

 

Ahora nuevamente se habla del arte de la entrevista. En la Historia quedan los Diálogos del portugués Francisco de Holanda con Miguel Angel y hay que recordar también los lejanos diálogos de Platón con Sócrates. Diversos ensayos han aludido igualmente a que ya antes de Platón, los poetas de Siracusa Sofrón y Epicarmo habían desarrollado una técnica de exposición de posiciones filosóficas a través de piezas teatrales de dos o tres actores. Luciano de Samosata escribió los diálogos «De los Dioses, de la Muerte«, y, ya centrándonos en la literatura española, algún estudioso ha señalado que «el advenimiento del diálogo es tardío en nuestros clásicos y hace su aparición en «La Celestina», ya que los diálogos del «Corbacho» son, a juicio de Menéndez Pidal, «discursos familiares». Si Erasmo contribuye a popularizar el modo clasicista del diálogo y si «el diálogo no prospera plenamente en Europa hasta después de la Revolución Francesa, lo que se denomina como diálogo periodístico nace a finales del siglo XVlll».

Personalmente quienes me han enseñado más sobre el diálogo periodístico han sido Oriana Fallaci en su prólogo a «Los antipáticos» y Manuel del Arco contestando a Salvador Paniker. «Una cosa importante – dijo Del Arco  en esa ocasión sobre la entrevista – es que no pretendo lucirme; pretendo que se luzca el personaje, porque cuanto mejor es una respuesta mejor me queda la pregunta. Yo nunca pongo zancadillas a nadie. Hago preguntas con intención; no con buena ni mala intención, sólo con intención. Soy periodista y pienso: si ahora no hago esta pregunta, el lector, no me lo perdonaría. Y tengo el valor de hacer la pregunta».

(Imágenes.-1.-Truman Capote/ 2.-Oriana Fallaci)

 

ANA MARÍA MATUTE

 

 

Ana María Matute- ybg- vivirextremadura es

 

«Olvidado Rey Gudú» – confesaba Ana María Matute  – es el libro de mi vida, el que siempre deseé escribir», y reconocía que «aunque transcurre en el siglo X, todo lo que ocurre es absolutamente vigente, y hasta resulta cotidiano.» «Lo fantástico de mi obra tiene toda la intencionalidad de la realidad. La parte fundamental de «Olvidado Rey Gudú» es cuando su madre, siendo aún niño, le quita la capacidad de amar. Ella ha sido una víctima del amor, porque solamente se ha tratado en su vida con un anciano. ¿Cómo se enamora una muchacha de trece años de un hombre viejo? Resulta que el hombre que tiene que atraerla es un hombre con experiencia. Y es ella quien lo paga muy caro porque el viejo no se enamora de ella, es ella quien se enamora. Y la trata mal (… ) Como yo dije alguna vez «el amor es una maravillosa equivocación.»

 

Ana María Matute- vvddtr- clubdelecturazamora com

 

Conocí a Ana María Matute en Barcelona, en 1962. Estaba aún casada con Ramón Eugenio de Goicoechea y le contó a Manuel del Arco en una de aquellas entrevistas brevísimas como fogonazos que ella siempre escribía para sí misma. A Salvador Paniker le confesó que escribía a máquina «porque la máquina es una cosa fría que se parece a la imprenta y que permite apreciar mejor los defectos.» A la vez, que escribía por las mañanas «porque estoy medio dormida, lo cual para escribir va muy bien. Pongo música bajito, de manera que casi no la oiga, y procuro no mirar el papel blanco, porque si lo veo quedo aterrada. El papel blanco es el principal enemigo del escritor. Yo no quiero verlo. Pienso en el libro, y a medida que

 

 

Ana María Matute 14 Mayo 2010

 

lo pienso lo escribo. Soy una escritora más intuitiva que reflexiva. Un libro igual puede durarme seis meses que  un año, o dos, o tres. Lo que más me cuesta es encontrar el tono. Cada libro requiere el suyo (…) Escribo en una holandesa a doble espacio; anima más que el folio. Yo, para comenzar, suelo escribir unas páginas llenas de estupideces; ya sé que son estupideces, pero las escribo porque son muy útiles para afinar el tono. Ahora bien, una vez el tono afinado, me paso horas escribiendo sin parar, ya no tengo la angustia del papel blanco y voy llenando hojas de una manera, digamos, torrencial.»

 

Ana María Matute- vnnb- en su casa de Sitges- mil novecientos setenta- publico es

 

» Mi forma deseada de escribir – contestaba a Valerie Milles en «Mil bosques en una bellota» – hace parte de la magia, de la magia de la literatura, de la literatura como invención (….) No me he limitado a contar, a narrar. Yo imagino. Invento (…)  La infancia es algo que no se pierde nunca. La infancia marca. He insistido bastante en que la infancia, el niño o la niña que fuimos, la llevamos dentro para siempre y es un lugar muy rico para la imaginación y la invención.»

Ana María Matute-boouu-eldia es

 

Hoy ha muerto Ana María Matute.

Descanse en paz.

(Imágenes.-1.- Ana María Matute- vivirextremadura.es/ 2.-Ana María Matute- clubdelecturazamora/ 3.-Ana María Matute- participaradio5-rtv/ 4.-Ana María Matute en su casa de Sitges, en 1970- publico.es/ 5.-Ana María Matute- eldia.es)

PERIODISMO Y PODER

«¿Tiene poder el escritor de periódicos? ¿Posee poder el articulista? ¿Influye de una forma eficaz en la sociedad el texto de un artículo o de una columna?
El profesor Josep Maria Casasús señala en su libro «Artículos que dejaron huella» (Ariel) que algunos de esos textos marcaron un sello y dejaron una estela de indudables repercusiones políticas y sociales. Desde el Vuelva usted mañana de Larra en 1833 hasta El catalán: un vaso de agua clara, de Pemán en 1970, otras dieciséis colaboraciones abarcan su personal selección:  Examen de la cuestión del matrimonio de la reina doña Isabel II, de Balmes, en 1845; Pastor y víctima, de Mañé i Flaquer, en 1833; La catástrofe de anoche. España está de luto. Incendio del Museo de Pinturas, de Mariano de Cavia, en 1891; J’Accuse…!, de Zola, en 1898; Sin pulso, de Francisco Silvela, en 1898; Un mensaje a García, de Elbert Hubbard, en 1899; La ciutat del perdó, de Joan Maragall, en 1909; Neutralidades que matan, del Conde Romanones, en 1914; El error Berenguer, de Ortega, en 1930; Múrcia, exportadora d’homes. Vint-i-vuit hores en transmiseria, de Carlos Sentís, en 1932; March, de Azorín, en 1933; Les Gangsters de la Mafia. Marseille, marché mondial et secret de l’opium, de Blaise Cendrars, en 1934; Verona y Argel, de Santiago Nadal, en 1944; Mano a mano. Miguel Maura, de Manuel del Arco, en 1966; El general sale a exterminar a Charlie Cong, de Nicholas Tomalin, en 1966 y Retirarse a tiempo. No al general De Gaulle, de Rafael Calvo Serer, en 1968.

Es la selección que hace Casasús e indudablemente el tema podría ampliarse y enriquecerse con otros libros y textos.


Pero la pregunta que habría que hacerse es la siguiente: ¿es esto frecuente? Hay que admitir que no. Esta influencia del artículo sobre el poder es algo excepcional. Han de reunirse varios factores en una encrucijada político-social muy definida para que un artículo, caído desde el cielo de un autor que está observando con precisión una situación clave, bombardee con oportunismo exacto un campo ya preparado para recibir esa prosa.
El poder difícilmente es sacudido por un solo artículo. (Acaso haya alguna excepción, por su repercusión social, como puede ser el J’Accuse…! de Zola.) Quizá un editorial pueda mover en un determinado momento los cimientos del poder o de sus aledaños, pero un artículo  o más bien una sucesión de artículos  – o una sucesión de columnas – está más hermanado con una lluvia fina cuya influencia tal vez se perciba muy a la larga, cuando haya empapado las costumbres y actitudes de una sociedad.

En una de las mesas redondas que en 1992 y 1994 se celebraron en la Universidad de Oviedo bajo el título El columnismo literario como corrección del Poder en España, Millás dio su opinión respecto a esto: “El columnismo literario no corrige el poder (…) Tendríamos que decir, honestamente, que quizá…, a muy largo plazo…, pero muy poquito (…) Tampoco creo que esa sea su función, si alguna tiene (…) Yo creo que el periódico es una representación de la realidad, seguramente la más inmediata y la que mayor capacidad tiene para crear opinión y hábitos de respuesta a los estímulos del poder. En los periódicos aparece la realidad jerarquizada y parcelada, formando sus distintas piezas un todo. (…) En general, vivimos con la ilusión de que comprendemos el mundo, pero el mundo, en lo que concierne a su representación escrita, ha crecido mucho más que nuestra capacidad de elaboración. Estamos sometidos desde la mañana a la noche a un bombardeo informativo cuyos contenidos no podemos elaborar. (…) El caso es que llega un punto en que la materia informativa pierde toda su capacidad simbólica para explicarnos la realidad y entonces nos refugiamos en otros ámbitos donde lo que leemos colabora de forma más o menos imperfecta a construirnos una imagen del mundo (…). Recorremos las habitaciones del periódico, como las de nuestra casa, de acuerdo a unas preferencias seguramente inconscientes, pero que acaban imponiendo un orden que, en última instancia, quizá se trate de un orden moral. Y cuando la casa es muy grande o muy fría, seleccionamos de ella algunos espacios que acotamos para el calor y para la seguridad, pero también para la comprensión. (…)
Ahí sin duda anida el valor del artículo – de la columna -, su refugio.


Delibes, entre muchos otros periodistas, se vio acuciado por ciertos lectores con el fin de que, a través de alguno de sus artículos, se pudieran modificar o mejorar realidades urgentes. “Recibo una amarga carta de una vecina de la comarca zamorana de Los Arribes del Duerocuenta en» Pegar la hebra» –  rogándome que trate de evitar que ‘la zona más deprimida, demográfica, social y culturalmente de Europa sea convertida en basurero nuclear del continente’. El primer efecto que esta carta me ha producido ha sido de desconcierto; luego, de enternecimiento ante la confianza que esta señora me muestra. Ella apela a ‘mi amor por las zonas rurales’, que es en verdad muy vivo y profundo, pero desgraciadamente este sentimiento no me da un ápice de poder. (…) El poder del escritor, querida señora – sigue diciendo Delibes -, es muy frágil, no va más allá de su pluma y de la emisión de un voto en una urna cada cierto tiempo. Aunque otra cosa se diga, no tiene otro poder. Por eso, hoy, al dar respuesta pública a su petición, no se me ocurre otra cosa que solidarizarme con ustedes y repetir otra vez que lo que Castilla necesita son ideas e inversiones rentables, revitalizadoras, no asilos de ancianos, pabellones de reposo, escuelas sin alumnos, ni cementerios nucleares. Algo que sujete a los jóvenes a la tierra donde nacieron, en lugar de fantasmas y amenazas que faciliten su dispersión.”

El poder, pues, del escritor de periódicos en general  y el del articulista – o columnista – en particular  no tiene tanta eficacia como en ocasiones se le atribuye.

Bastante poder tiene con contar siempre la verdad.

Y añadirle a la verdad el ser contada con belleza».

(J. J. Perlado: «El artículo literario y periodístico.-Paisajes y personajes».-págs 103-107)

(Imágenes.-1.-manuscrito de «Yo acuso» de Zola.-1898/2.-Albert Camus/3.-página de «L´Aurore» con la carta de Zola.- wikipedia/4-Alain Pontecorvo/5.- Central Park.-Nueva York.- foto: Yale Joel.-1957)