EL TESTAMENTO DE SHAKESPEARE

 

 

Mario Praz, en su insólito y completísimo recorrido por las habitaciones, muebles y objetos de su famoso apartamento romano de Vía Giulia en “La casa de la vida” se asombra de no encontrar un solo libro citado en el testamento de Shakespeare. “Habla en él, aunque sea en general – dice Praz, el gran crítico de arte – de trajes, de muebles, de joyas, menciona entre la plata una ancha copa o vasija de plata dorada, adjudica a su esposa aquella cama segunda en calidad, que ha hecho especular a la posteridad sobre los méritos o los deméritos de la señora Shakespeare, pero de libros ni una palabra. Y tan extraño parece pensar en una señora Shakespeare como un Shakespeare ( o en un Dante) sin libros: junto a estos dos genios nos parece cómica una mujercita, pero nos parece igualmente incongruente no verlos rodeados de libros. A Dante nos lo imaginamos muy bien contra un fondo de estanterías como el San Jerónimo de los pintores antiguos, y el busto de Shakespeare lo vemos bien colocado como en una efigie de bronce de principios del siglo XlX que adornaba el tintero de Keats, sobre una pila de libros. Que serán tal vez sus propias obras, pero reflexionemos en lo que dijo aquel otro gran inglés, que se ufanaba de su propia biblioteca, Geoffrey Chaucer: “ Porque de los campos antiguos, como suele decirse, viene todo este nuevo trigo año tras año, y de los libros antiguos, en verdad, viene toda esta nueva ciencia que los hombres aprenden”. Pero Shakespeare no habla de su biblioteca  ni en su testamento, ni en ningún otro lugar”.

Y  el gran crítico de arte italiano y extraordinario coleccionista se asombra de ello.

 


 

(Imágenes -1- Henry Fuseli – Macbeth – Shakespeare library / 2- George Rommey – el Rey Lear-Shakespeare library)

LIBROS ANTIGUOS Y LIBROS NUEVOS

libros-bbgh-bibliotca- Franz Sedlacek- mil novecientos veintiseis- Wien Museum- Austria

“¿Para qué leer tanto libro nuevo que dicen lo que han dicho los libros antiguos, acaso un poquito peor? – se pregunta Azorín en enero de 1945 – El biografiado se acosta a los libros nuevos, pero no hace sino oliscarlos. Su instinto de lector, aquistado a lo largo de millares de libros, le avisa que el libro que tiene entre manos es obra chirle: se lo avisa a poco que el personaje haya leído unas páginas. Entre sus libros, apartado de todos, receso en su recepto, va pasando la vida este caballero. Los días van pasando; pasan las semanas; pasan los meses; pasan los años. Nada es eterno y nada es inmutable.”

libros-vgu- L Bloque“En todo libro nuevo, libro mediocre – quiere sin embargo completar Azorín estas reflexiones de sus “Memorias inmemoriales un mes después, en febrero de 1945 – hay una partícula de acierto. Y no olvidemos que si no hubiera libros medianos, no lucirían tanto los excelentes. Estoy por decir, usando la paradoja, que si no existieran libros malos no los habría buenos (….) No tendríamos módulo para regular los libros buenos si no se  produjeran los flojos (…) Si el personaje no desalienta nunca a ningún joven con palabras, ya no condenatorias, sino dubitativas, evasivas, ¿cómo no ha de tener la misma tolerancia con los libros? ¿Qué sabemos adónde llegará este novel que se acerca a nosotros con un libro que luego no nos place? ¿Cómo podremos afirmar que tras este estreno infeliz no vendrá el esplendor?”

libros.-46ggb.-Vanessa Bell.-1879-1961(Imágenes.-1.-Franz Sedlacek– Biblioteca 1926- museos austriacos superiores/ 2.- L. Bloque/ 3.-Vanessa Bell)

VIEJOS LIBREROS ANTIGUOS

“Junto al Foro Cesáreole va indicando el poeta latino Valerio Marcial a alguien que le pide consejo para obsequiar con un libro – hay una librería, cuyas dos puertas están cubiertas de anuncios. Éstos dan los títulos de libros en existencia, y te bastará ver esta lista. Entra y pide mi libro. El dueño – que se llama Atrecto – tendrá el mayor gusto en mostrarte un lindo ejemplar de Marcial de su primero o segundo estante, y lo podrás adquirir por cinco denarios“.

Así lo cuenta el mexicano Alfonso Reyes – al que más de una vez me he referido en Mi Siglo al aludir a su “Tertulia de Madrid” – y sus paseos históricos y literarios que él recorre en “Libros y libreros en la antigüedad” (Fórcola) nos llevan, poco a poco, entre anécdotas y documentos, al costado de esos rústicos escaparates al aire libre que se extendían en las calles de Atenas o de Roma, rutas para curiosos hojeadores de ejemplares, antepasados viandantes de un Baroja en el XX por la madrileña Cuesta de Moyano o de tantos otros a la ribera del Sena en París.

Al evocar la vida cotidiana en Roma durante el apogeo del Imperio un excelente historiador como es Jérôme Carcopino habla de las lecturas públicas de los autores y de la tensa relación de éstos con los libreros, cuyas exigencias – dice – les llevaban a enriquecerse mientras quienes habían redactado los manuscritos solían vivir con estrechez. Alfonso Reyes recuerda también las falsificaciones de autores muy cotizados y en el caso de los “libros viejos” recoge las manipulaciones de volúmenes introduciéndolos entre ciertas semillas de cereales que les daba un falso aire amarillento de vejez, y de esta forma los libreros aumentaban el precio.

Las listas de libros de regalo existían igualmente hace siglos. Roger Chartier en su “Historia de la lectura” comenta que en la época imperial de Roma había tratados para orientar al lector en la elección de los libros y de cómo ponerlos juntos en una colección. Valerio Marcial, por su parte, cita una serie de obras preferidas que pueden escogerse para hacer un obsequio. Homero encabeza los autores, después va Virglio, ambos como textos escolares. Horacio, en cambio, no cuenta entre sus elegidos. Sí Cicerón, Tito Livio y Ovidio. Y Marcial recomienda igualmente a Menandro, a Propercio, a Salustio y a Tibulo . Libreros, libros y autores se han cruzado siempre en todos los caminos. Por encima de las épocas, a la hora de las ventas y las compras, quizá habría que recordar la copla tantas veces citada: “Dios te guarde, libro mío,/ de las manos de un librero, /pues cuando te está alabando/ es cuando te está vendiendo“.

(Imágenes: 1 -librería Shakespeare and Company.-París.- excessivebookshlef/ 2.-lourania/ 3.-lourania)