VIAJES POR ESPAÑA (6) : LA MANCHA, LA CUEVA DE MONTESINOS

 

 

cueva de Montesinos-nnbbu -Gustavo Doré -h-net org

 

«España está llena de profundidades no siempre advertidas por los viajeros, ni aun por los más perspicaces y detallistas – escribe Gregorio Marañón prologando «La ruta de los foramontanos« de Víctor de la Serna -. Existen países, maravillosos, que se conocen al pasar; y otros que sólo se comprenden descendiendo a sus simas profundas y misteriosas. Uno de estos últimos es España, que es lo que se ve, y, además, su misterio. Pero el misterio, que en sí es como una negación de la realidad, se hace realidad cuando se acierta a penetrar en él y se le ve desde dentro.»

 

cueva de Montesinos- vvccb-molinos de viento en Campo de Criptana

 

 

(…) Si lo pensamos bien, nos damos cuenta de que en el descubrimiento de la Mancha que hizo Don Quijote, porque la Mancha está toda inventada por él y para siempre,  tiene tanta importancia como la venta y los caminos polvorientos y el horizonte infinito de la llanura al amanecer, toda aquella maravillosa fantasía que vio en el fondo de la Cueva de Montesinos.

 

(«Don Quijote dijo que aunque llegase al abismo, había de ver dónde paraba; y, así, compraron casi cien brazas de soga, y otro día a las dos de la tarde llegaron a la cueva, cuya boca es espaciosa y ancha, pero llena de cambroneras y cabrahigos, de zarzas y malezas, tan espesas e intrincadas, que de todo en todo la ciegan y encubren (…) Y en diciendo esto se acercó a la sima, vio no ser posible

 

cueva de Montesinos- weexz-aguasderuidera es

 

descolgarse ni hacer lugar a la entrada, si no era a fuerza de brazos o a cuchilladas, y, así, poniendo mano a la espada comenzó a derribar y a cortar de aquellas malezas que a la boca de la cueva estaban, por cuyo ruido y estruendo salieron por ella una infinidad de grandísimos cuervos y grajos, tan espesos y con tanta priesa, que dieron con don Quijote en el suelo; y si él fuera tan agorero como católico cristiano, lo tuviera a mala señal y escusara de encerrarse en lugar semejante.» (Segunda Parte, capítulo XXll)

 

 

cueva de Montesinos- ttddc-círculo de los hermanos Le Nain.-mil seiscientos cincuenta- foto National Gallery- Escocia- colección privada

 

«Si no fuera por la Cueva de Montesinos sigue diciendo Marañón -, La Mancha no sería un país inmortal, sino una estepa como cualquier otra. De aquí el que algunas gentes superficiales puedan decir, con razón, que les decepciona el país manchego. Son, los que así hablan, los incapaces de bajar a  la sima o los que creen que son locuras las cosas prodigiosas que se encuentran en el fondo de ella. Otros, en cambio, los que poseen la santa capacidad de creer en lo que no existe, no pueden dar un paso por La Mancha sin que el presentimiento o el recuerdo de la Cueva de Montesinos les apriete el corazón.

 

cueva de Montesinos- vvttbb-Honoré Fragonard-Don Quijote en su biblioteca- mil setecientos ochenta- Londres-. British Library

 

 

Mas en España hay muchas cuevas de Montesinos, unas ya exploradas; otras, la mayoría, no; y aun las exploradas tienen perennemente reservado una parte de su misterio. Esa dualidad de actitud en el viajero ocurre, por lo tanto, no sólo en La Mancha, sino en todas partes. De donde el hecho antiguo y moderno, irremediable, de que respecto a España no sea fácil ese unánime juicio que inspiran a sus visitantes otros territorios del mundo, calificados de hermosos o de interesantes en la cotización oficial de las agencias de turismo. España sólo inspira atracción apasionada o rabioso desdén. Esto es también hermoso. Hace tiempo escribí que el extranjero, al pasar la frontera ibérica, no trae nunca los ojos vírgenes, sino que se cala, invariablemente, unas gafas de color; y este color es siempre o rosado o negro. Todo depende de que el viajero sepa o no bajar a la Cueva de  Montesinos

 

cueva de Montesinos-yewwx-Louis Surugue según Charles Coypel- Don Quijote conducido por la locura- mil setecientos veinticino

 

(Imágenes.-1.-la cueva de Montesinos- ilustración de Gustavo Doré/ 2.- molinos de viento.-Campo de Criptana/ 3.-cueva de Montesinos-aguasderuidera.es/ 4.-círculo de los hermanos Le Nain – 1650-National Gallery- Escocia- colección particular/ 5.-Honoré Fragonard-Don Quijote en su biblioteca-1780- Londres. British Library/ 6.-Luis Surugue según Charles Coypel- Don Quijote conducido por la locura- 1725)

JUGADORES DE CARTAS

«Se quedaba parado ante «Los jugadores de cartas«, atribuido a Le Nain.

-«Así me gustaría pintar a mí…», decía Cézanne.

Me llevaba con frecuencia ante ese cuadro en el que unos soldados de un cuerpo de guardia -uno viejo; otro muy joven y rubio, en postura afectada -están acabando una partida». Así lo cuenta Joachim Gasquet en «Cézanne. Lo que ví y lo que me dijo» (Gadir). » Durante toda su vida – añade – quería sentar en una alquería del Jas, bajo la campana de la chimenea común, en torno a una botella y en sillas rústicas, a unos rústicos jugadores de cartas. (…) Toda la humilde gloria del Jas, toda el alma virgiliana del pintor dialogan en esa pintura para siempre».

Cézannedice por su parte Henri Perruchot al relatar su «Vida»  (Hachette) -, no va a buscar lejos sus modelos: son en general los aldeanos de la granja del Jas, sobre todo uno de ellos, el jardinero Paulet, a quien llaman el tío Alexandre. Su paciencia para soportar, inmóviles y silenciosos, largas poses, colma al pintor. Cézanne ante ellos se anima, se hace expansivo y viviente». Elige al principio una tela de grandes proporciones, con cerca de dos metros de extensión. Pinta en ella cinco personajes: tres de ellos jugando, mientras que los otros dos miran. Pero pronto empieza de nuevo de otra forma. «Toma telas más pequeñas. Reduce el número de personajes, pasando a cuatro, luego a dos. Suprime lo que no es primordial. Se esfuerza en la línea, en el color, en la arquitectura del conjunto, hacia una sobriedad, hacia una sutileza que parecen, una vez adquiridas, divinamente fáciles, pero que jamás se obtienen sino al precio de laboriosas paciencias y de obstinados recomienzos».

Pero las cartas siguen su curso. También sigue su curso la suerte, igualmente la habilidad en las manos, la simulación, la provocación, el desdoblamiento de personalidad en el jugador, ése que finge una aparente seguridad , también el cálculo, el arrojo. Vuelan las múltiples combinaciones ante la mesa, se arrrojan astutamente los naipes y se vuelven a recoger con presteza entre muecas y guiños: todo eso lo estudió muy bien Roger Caillois en su «Teoría de los juegos« (Seix Barral).

El fotógrafo canadiense Jeff Wall ,  por su parte, que suele realizar fotografías manipuladas, creó esta escena en 2006, en «Cézanne y más allá» (Museo de Arte de Filadelfia) , como homenaje al francés. Quiso con ella demostrar que la influencia del gran artista ha perdurado durante más de un siglo, convirtiéndose – dijo – en «el maestro de todos nosotros«, como Matisse señaló.

Céanne absorto ante Le Nain.

Jeff Wall absorto ante Cézanne.

El juego continúa.

(Imágenes:- 1.-jugadores de cartas.-Le Nain/.-2.-jugadores de cartas.-Cézanne/ 3.-jugadores de cartas.-Jeff Wall.-«Cézanne y más allá».- TIME)