VIAJES POR EL MUNDO (40) : LA HABANA

 

“Al anochecer — escribe la argentina Matilde Sánchez en “La canción de las ciudades” —la ciudad retrocedía a los tiempos de la colonia, lo que allí equivalía a finales del siglo XlX. Ensayos musicales detrás de las ventanas abiertas, prácticas de pianos desafinados, pero sobre todo el tambor, la densidad de los toques de santo, el devenir negro congo, el color que nombraba su origen, lo pintoresco que trajeron los barcos de esclavos, más oscuro aún y más remoto, extremo del ultramar que ya no se dejaba ver. Los sonidos se adherían unos a otros también como láminas componiendo la partitura de las horas del día, para ese pueblo que  había olvidado los relojes. Nadie llevaba reloj. Nadie hacía el menor caso de la hora.

Pero la canción de la ciudad tocaba sobre todo en la noche. Los muros transpiraban vida hogareña. Con las ventanas de par en par, abiertas a un horno más que al fresco, prevalecía el rumor humano que en cualquier ciudad es acallado por el tránsito, incluso en las ciudades tropicales, de ventanas abiertas como ésa. La intimidad poblaba la calle de conversaciones, el noticiero, la cena,  la despedida de los niños, el cierre de las alacenas, aunque estuvieran vacías, el goteo de las canillas en el silencio (…) De madrugada, apagados ya los pasos de los últimos abrazadores que volvían del malecón, cuando ella caminaba al hotel envuelta en esa seguridad contra la violencia privada que sólo ofrece la violencia pública, el rumor humano era reemplazado por otras señales de vida, el paseo de los animales domésticos que patrullaban veredas en busca de alimento, sólo que allí no había desperdicios sino rellenos de cocciones milagrosas, porque la basura guardaba el recetario de una cocina  de posguerra — ropavieja  hecha con ropa vieja… Su amigo Fontaliz había escrito aquel ensayo contra el realismo que resumía en una sola frase, una promesa imposible de cumplir, más que una invitación, una mentira : Una mesa servida en La Habana (…) “

 

 

(imágenes—-1-ciudadano en La Habana/ 2-Marc Guillaumat/ 3-foto Mary Hellman – The New york times)

¿DÓNDE DESEARÍA VIVIR?

 

 

El cuestionario Proust, tan repetido y comentado en muy diversas ocasiones, arrojaba en una de sus respuestas el lugar real o fantástico donde desearían vivir muchas gentes consultadas. El mismo Proust confesó que le agradaría vivir “allí donde ciertas cosas que yo quisiera se realizaran como por arte de magia y alli donde los encantos siempre fueran compartidos”. El músico Luis de Pablo escogía para vivir su propia casa de Los Berrocales; el escultor Amadeo Gabino,  decía: “ vivir donde estén mis amigos”; otro escultor, Martin Chirino, deseaba vivir “aquí, allá, en cualquier lugar, pero a la vez”; Alejo Carpentier, declaraba que “para mí no hay ciudad más grata en el mundo que La Habana donde nací. De ahí soy y, como decía Pascal, “el corazón tiene razones que ignora la razón”; la actriz María Casares aspiraba a vivir “frente al océano o en el desierto”; el pintor Antonio Saura, prefería vivir “en Cuenca y en París”; Mercè Rodoreda, en la montaña; Octavio Paz confesaba que quisiera vivir en Middle Earth; Alberti, “en una torre o azotea frente a la bahía de Cádiz. O en Roma”; Jorge Guillén, en Florencia la mayor parte del año;  Narciso Yepes comentaba: “no importa dónde si es con los que amo”.

Uno va leyendo estas cosas y se pregunta  al fin dónde desearía vivir. A lo mejor en el lugar en el que uno está viviendo, a lo mejor en encuadres fantásticos, a lo mejor en lugares reales que uno conoció  y en otros que jamás ha visto.

 

 

(Imagen – 1 -Marcel Proust/ 2- Florencia- puente viejo -Telémaco Signorini- 1860)

LAS ARRUGAS DE LA CIUDAD

Más de una vez he hablado aquí de la historia de los sin historia escrita – (dibujada) – en las paredes.

Párpados, arrugas, pesadumbres, aceptaciones, marcas…Pensamientos, recuerdos, visiones, pupilas…

Ojos intentando penetrar en el exterior, procurando comprender el mundo…

Pero el exterior muestra las arrugas de la ciudad insomne, rendida de cansancios, fatigas interiores…, vida de calles en soledad o en multitud…

Se yerguen rostros en piedra, retocan sus rasgos los dibujos…, las miradas de las fachadas nos observan…, son ciudades cansadas -igual que los objetos -, ciudades a las que las guerras o las convulsiones les han arrancado la piel, ciudades devastadas, reconstruidas, vueltas a devastar… vueltas a construir…,  y nunca se sabe bien si las arrugas de los hombres han envejecido a esas ciudades o las arrugadas ciudades están envejeciendo al hombre que las mira.

(Imágenes.-1.-JR- JR José Parla.-La Habana.-2012/ 3.-JR.-Las arrugas de la ciudad.-Shanghai.-2010/ 3.-JR- JR  Liu Bolin.-Nueva Yorh.-2012/ 4.-The Vrinkles of the City.-Shanghai 2010.- Massive Attack / JR à la Gallerie Perrotin.-directed by Guillaume Cagniard.-by Social Animals)