LUGARES DE LA IMAGINACIÓN

 


“Comala” de Rulfo, “Macondo” de García Márquez, “Vetusta” de Clarín, “Orbajosa” de Galdós,”Marineda” de Pardo Bazán,  “Villabermeja” de Juan Valera, “Coteruco de la Rinconada” de Pereda, “Regalpetra” de Sciascia, “Yoknapatawpha” de Faulkner… La lista sería muy  extensa. Son los lugares de la imaginación, allí donde los escritores han levantado su territorio.


En el caso de Comala, Reina Roffé en su biografía del escritor mexicano  recuerda que la Comala imaginaria “  es ese lugar situado sobre las brasas del infierno. Es nombre derivado de “comal’, recipiente que se pone, precisamente, sobre el infiernillo  donde se calientan las tortillas. Es un lugar abandonado (alguna vez dijo  el escritor que era Tuxcacuesco) y allí Rulfo encontró  no sólo la clave de la novela sino la atmósfera. Dijo: “la gente se había ido. Pero a alguien se le ocurrió sembrar de casuarinas las calles del pueblo. Y a mí me tocó estar allí una noche, es un pueblo donde sopla mucho el viento, está al pie de la Sierra Madre. Y en las noches las casuarinas mugen, aúllan. Entonces comprendí yo esa soledad.”

 

(Imágenes- 1-Rulfo- revista de letras/2-foto Juan Rulfo/ 3-foto Juan Rulfo)

VIAJES POR ESPAÑA (23) : CORUÑA : TORRE DE HÉRCULES

 

 

“Termina bruscamente el balaustre de piedra y la calzada, trazando un ángulo muy obtuso, llega al pie del polígono sobre el que se alza la torre inmortal. – escribe Eugenio Noel en “España, nervio a nervio” -. Dos escalerillas que une un tramo para bifurcarlas de nuevo, y la fecha de 1861 en la pared de ese tramo. Ya en el pavimento del que arranca la torre, los ojos pueden tenderse a lo largo del mar, del Océano inmenso que no se interrumpe hasta la América del Norte. El viento es muy duro, fuerte, rápido. Las aguas del mar ondulan tranquilamente y llegan hasta las rocas con mansedumbre; pero en ellas se deshacen en blanquísima espuma, que al refluir torna el agua azul en verde muy claro. Hay por ahí varios escollos, y al pie del torreón, una casamata, de la que los temporales arrancaron a pedazos la enorme sirena de vapor con sus calderas. El polígono base del faro tiene trece lados. En uno de ellos se yergue una casita blanca de dos pisos, en la que vive el torrero, y en otro se levanta cierta garita romana, muy vieja, dentro de la cual, y en una lápid, se leen detalles  de la arcaica fundación. Responde el faro a su fama. Tiene sesenta y seis metros de altura, cinco pisos, cuatro cuerpos y cuarenta ventanas. Su vejez impone, pero asombra más su magnífico e inmutable paralelismo. Es una torre de cuatro líneas prodigiosamente verticales, es el genio romano puesto en pie. Es la imagen de la fuerza cuando la fuerza se pone al servicio del derecho. Del zócalo parte una línea en rampa que divide los pisos diagonalmente. Quizás en un tiempo se debió de subir a la plataforma  en la que ardía el brasero del gato por una escala llana en espiral, como en Asiria y Fenicia.

El caso es que esta torre perdura y que no se caerá fácilmente. Los hombres la tuvieron siempre respeto y la han cuidadosamente  reedificado.”

 

 

(Imágenes – 1- Wibslow Homer – 1895/ 2-Torre de Hércules- Wikipedia)