PASIÓN POR LOS PERROS

 


“Enrique lll, sucesor de Carlos lX, tenía pasión por los perros minúsculos. Todos sus contemporáneos le vieron transportar tres perros en una cesta ricamente adornada, cesta que él mantenía continuamente sujeta por un largo rubí alrededor de su cuello. “ Mientras caminaba, la cesta colgaba de su lado izquierdo, y una vez sentado, reposaba sobre sus rodillas. No se desprendía de la cesta ni para asistir al sermón ni durante las audiencias con los embajadores”. Pierre de L’Estoile, el autor de esta cita, contaba en sus “Memorias” la fortuna que cada año costaba a los súbditos del Rey mantener a esos perros. Existen documentos de Historia sobre la promoción de los perros al principio de la época moderna, —y así lo comenta Pastoureau cuando habla de los animales célebres —; en la antigüedad greco-romana se les despreciaba, salvo algunas excepciones. Los consideraban seres impuros y mortíferos; en la Edad Medía tampoco se les quería, y en el siglo XVl, en cambio, quedaron ya revalorizados como fieles compañeros de los hombres.

 

Por su parte,  Carlos lX poseía dos enormes dogos que había recibido  como regalo de la reina de Inglaterra. Pero también era muy aficionado a los perros pequeños. Su perro preferido llevaba el nombre de Corto a causa de la longitud de sus patas; frecuentemente se acercaba  hasta su cama, su baño y su comida. El rey hizo que le tejieran  un vestido de noche de seda verde que le ponían en el momento de acostarlo; por la mañana el perro participaba  del cubierto real, después se subía encima de la mesa y probaba de los manjares que le ofrecía su amo. Cuando el perro murió, el 24 de agosto de 1570, la tristeza del rey fue inmensa.  Tuvo la idea de hacer que conservaran su piel y con ella quiso hacerse un par de guantes que se puso diariamente durante muchos meses. Igualmente  pidió a uno de los mejores poetas de su reino que compusiera el epitafio de Corto, “”el más querido de sus amigos”.

Emblema de la fidelidad,  el perro aparece muy frecuentemente bajo los pies de las figuras de las damas esculpidas en los sepulcros medievales. En el mundo céltico, el perro está asociado al universo de los guerreros. El  héroe más grande entre los Celtas es el perro de Culann y todos los celtas poseen perros tanto para el combate como para la caza. Entre ellos, comparar un héroe a un perro es hacerle un honor, rendir homenaje a su valor guerrero.

 

 

(Imágenes—1- el perro en “Los esposos Andolfini”/ 2-Carol Gucy/3-foto Keith Cárter)

GEORGE STEINER (1) : SUS PASIONES

 

 

 

“Mis primera pasión es la música. Que es, con las matemáticas, la única lengua universal. — decía Steiner —. Significante hasta el más alto punto, la música rechaza toda paráfrasis, toda traducción. Por encima del bien y del mal, ella encarna un sentido del sentido indecible y el índice de lo transcendente.

 

 

 

 

Otra pasión: la montaña, forma platónica  por excelencia, abordable sólo para un pequeño número mientras que el mar es tan democrático, tan sensible a la polución.

 

 

El ajedrez. Yo soy demasiado impaciente para ser un jugador de clase. Pero este insondable entretenimiento me ha proporcionado ricas horas y me entristece profundamente la superioridad  por otro lado implacable del ordenador.

 

 

Mis perros y mis perras. Dueños de nuestra casa, hogares de buen humor y de preocupaciones. Está cerca de la condenación quien maltrata a un animal ( o a un niño) . Es en la mirada de un animal, como en la música, donde se abren las puertas del infinito.

Y luego, otros lugares de afinidades electivas: la gran plaza de Marraqués, los ruidos de los pasos en la Galería de Milán, las calles de Jerusalén a primera hora de la mañana”.

 

 


(en recuerdo de George Steiner recientemente fallecido.)

Descanse  en paz.

 

(Imágenes —1- Giancarlo Rado/2-Edward Weston – 1938/ 3-Robert Doisneau-1950/ 4- Keith Cárter/ 5- Jerusalén – Wikipedia)

1984

detectives.-5rggb.-Sterling Hundley

“No es un libro por el que yo apostaría que se vaya a vender mucho“, le escribía George Orwell a su editor en diciembre de 1948 hablando de su novela “1984“. Como recordaba George Steiner en un artículo en el The New Yorker, Orwell,  en noviembre de 1948, al terminar su manuscrito, se limitó a invertir el orden de los dos últimos dígitos para elegir el título de su obra. “Ningún otro libro -decía allí Steiner ha sido objeto jamás de tanta publicidad, de tanto lanzamiento comercial y de tanto escudriñamiento. En una comparación estadística, los centenarios de Shakespeare han sido discretos. Pero ningún otro libro ha tratado de apropiarse, se ha apropiado para sí mismo, de un año del calendario de la historia del hombre.”Y sin embargo es el lenguaje que vamos descubriendo en “1984” – “El Gran Hermano te 

ciencia ficcion.-56vg.-Keith Carter.-1997.-PDNB Photo Not Ben Gallery.-photografie.-artnet

vigila”, “la policía del pensamiento“, el “Ministerio de la Verdad, y tantos otras frases, las que han permanecido a lo largo del tiempo y hoy extienden su tela de araña de vigilancia total y de espionaje múltiple hasta nuestros días. La actualidad estas semanas está teñida de espionaje y los ojos y oídos de los aparatos se adentran por nuestros oídos y ojos, arrastrándose por correos electrónicos hasta desnudar la intimidad. “Como visión terrorífica del mundo,1984  –  así lo recordaba Frederick Karl al hablar de la novela inglesa – , es una propaganda eficaz contra una centralización usurpadora, un efecto natural del deseo del autor de conservar una vida más simple y más pura.” Y por otro lado, la importancia de “1984” supuso – como evoca Mary McCarthy en su ensayo – “Escrito en la pared (Lumen) – que un ejemplar de esa obra, traducido al húngaro y puesto en circulación secretamente, fuera el catalizador de la rebelión de Hungría.

Bajo los laberintos de la “neolengua y entre las rendijas del “doblepensar ( en el fondo,  lenguajes y palabras, palabras y lenguaje) , el espionaje total permanece.

(Imágenes.- 1.-Sterling Hundley/2.-Keith Carter.-1997.-artnet)

PERROS

perro-foto-keith-carter-imagery-our-world“He perdido a mi perro que tenía desde hace siete años. Lo busco por todas partes… Lo he perdido hace un mes, cerca de Deauville, y no lo consigo encontrar, lo que supone una tremenda desgracia cuando se ama a los perros..” Así hablaba ante la Televisión francesa la novelista Francoise Sagan en septiembre de 1964 tal como lo recuerda ahora Le Magazine Littéraire en un dossier dedicado a los animales y a la literatura. “Es un animal bastante grande, negro y marrón, con las cuatro patas blancas y una mancha blanca como la de un maitre de Hotel. Le falta uno de los dientes porque se le ha caído…”, describía angustiada la novelista. Cuando uno de los periodistas quiso interrumpirla y decirle: “¡Al menos es curioso! ¿No se encuentra usted algo molesta por tener que convocar a la Televisión para hablarnos de su perro? ella contestó: “Sí, quizá  lo encuentre un poco molesto, pero, por una parte, yo adoro los perros, y en ese caso todos los medios son buenos; y, por otra parte, yo he sido muchas veces perseguida por los periodistas de televisión. Cuando por azar me pueden ser útiles, no tengo ningún escrúpulo en utilizarlos (…) Las historias del respeto humano me sobrepasan ya desde hace tiempo, y yo desearía mucho mejor recuperar mi perro y que se burlen de mí miles de desconocidos que vivir sin mi perro y tener la buena consideración general…”perro-2-velazquezlos-hermanos-de-jose-lyceo-hispanico

  Perros, perros famosos, gente famosa, perros silenciosos que saben cuando el artista ha dejado su quehacer y se yerguen de su sitio, se desperezan, y le acompañan mansamente, yendo y viniendo por la vida, apenas un ladrido,  suele sobrecogerles la tormenta, les distrae una avecilla que pasa, vuelven, vuelven de vez en cuando la cabeza para ver si el amo camina, sí, camina, va detrás Virginia Woolf  pensando en Flush, el perro de la poeta Elizabeth Barret-Browning, va Mujica Láinez con Cecil, que mira cuanto duda y cuanto escribe el argentino. De estos y de otros perros hablé ya en Mi Siglo. Tienen su hora estos perros para husmear el espacio, se apoyan en el quicio de la necesidad y descargan cuanto llevan dentro. Perros, perros célebres inmortalizados por Velázquez, que descansan estirados en Las Meninas, que reposan a los pies de los cazadores, a la sombra de los infantes, perros que cruzan los cuadros. Perros, perros siempre, a los que se les pasa la mano sobre el lomo antes de volver camino de casa y sentarse de nuevo a escribir.

(Imágenes: 1.-foto: Keith Carter.-Imagery our world  /2.-Velázquez: detalle de” Los hermanos de José”.- flikr.-Lyceo Hispánico)