NUNCA DE TI ME ATREVO A HABLAR

ciudades.-964.-Kees Van Dongen.-Casas en Amsterdam

“Nunca de ti me atrevo a hablar

inmenso cielo de mi barriada

ni de vosotros tejados que contenéis la cascada del aire

bellos aterciopelados tejados cabellos de nuestras casas

ciudades.-77hh.-casas.-Franz Fedier.-rue Rachel.-1949

Callo también sobre vosotras chimeneas laboratorios de la tristeza

abandonadas por la luna estirando vuestro cuellos

y de vosotras ventanas abiertas – cerradas

que os resquebrajáis de través cuando morimos en ultramar

interiores.-rggww.-Eastaman Johnson

No describiré siquiera la casa

que conoce todas las fugas y mis retornos

aunque es pequeña y no abandona mi párpado cerrado

nada me devolverá el aroma de la cortina verde

ni el crujir de la escalera por la que traen la lámpara encendida

ni el de la fronda sobre el portón

A Girl Singing Ballads by a Paper Lanthorn circa 1765-82 by Henry Robert Morland 1716-1797

Querría con propiedad escribir sobre el picaporte de la cancela de esta casa

de su apretón áspero y su amistoso crujir

y aunque de él sé tantas cosas

repito solo la cruelmente común letanía de las palabras

Tantos sentimientos caben entre un latido y otro

tantos objetos es posible asir con ambas manos

puertas.-4nng,.-Old China.-foto Jadiel Galicia

No os sorprendáis de que no sepamos describir el mundo

tan solo hablamos a las cosas con ternura por su nombre de pila.”

Zbigniew Herbert.“Nunca de ti”.“Hermes, el perro y la estrella” (1975)

(Imágenes:- 1.- Kees van Dongen.- 1907/ 2.- Franz Fedier.– 1949/ 3.- Eastaman Johnson/ 4.- Henry Robert Morland.– 1716/ 4-  Jadiel Galicia)

MONÓLOGO DEL SENA

“Soy el camino que transcurre a través de Parísdice el Sena -.Me he apropiado de muchas imágenes desde tu infancia y he reflejado incontables nubes… Soy voluble como los hombres; tengo mis momentos de felicidad, el alba en junio, y mis horas siniestras, ciertos atardeceres de diciembre. Y, por encima de todo, soy curioso. A eso vosotros lo llamáis inundaciones. Vosotros, eternos transeúntes, y yo, agua fugitiva, tenemos en común el no retroceder jamás. Vuestro tiempo es mi espacio. ¡Cuántos resplandores han reflejado mis aguas! Mi memoria es un vasto caleidoscopio en el que podrás encontrar todo lo que ha forjado la historia de tu siglo: la plaza de la Concorde en febrero de 1934, cuando las mujeres vendían en bandejas bolas de metal para tirar bajo, las herraduras de la caballería; los paseos de los enamorados o de los asesinos, como los que aparecen en tus libros; un papa en la Plaza de Notre- Dame para borrar el recuerdo del que no había venido libremente; y todos los fuegos artificiales cuyos haces refleja mi oscuridad líquida por partida doble antes de engullir sus apagados sortilegios; y todas las manifestaciones de mayo, por ejemplo, las del 68, que creían en lo que las revoluciones del siglo pasado sólo habían esperado.

Pero todo empieza de nuevo y se recupera sin cesar en vosotros, pueblo de palabras; los primeros coches, altos y cuadrados como cajas negras, a lo largo de la Cours-la- Reine; los muebles del arzobispo, que lanzaron a mis aguas; los fuegos de vivac de cosacos y prusianos; monsieur Guillotin con su guillotina, como era lógico; los sacos todavía vivos que hacían balancear desde las ventanas de la torre de Nesles; los pequeños reyes de metal que me arrojaban desde lo alto del puente de Change contra el mal de ojo; las riñas de estudiantes, las revueltas, los asedios y la blanca ciudad que se llamaba Lutecia cuando Atila acampaba en los lugares que la rodean. Porque, como ves, el tiempo transcurre con la misma rapidez hacia atrás que hacia delante.

Todo lo que has visto de tu ciudad desde tu juventud es cierto, pero los jóvenes no la reconocerán. Sin embargo, pronto les llegará el turno de describir una ciudad que los ojos de sus hijos no verán de la misma forma en sus propios recuerdos. Y apuesto a que, dentro de cien años, algunos leerán, maravillados, que en el siglo XX aún había en París monstruos de cuatro ruedas en las calles, escaleras en las casas, torres, museos, una especie de batiburrillo donde se amontonaban imágenes pintadas y todo tipo de cosas.

A menos que París se haya convertido, como en la imaginación de Julio Verne, en un lugar en un mapa marimo, en el que los tiburones y las tortugas gigantes nadan entre piedras glaucas, y yo mismo, en una señal un poco más oscura en el limo de esta nueva Atlántida.

Ocurra lo que ocurra, seguiré estando en mi lugar invisible. Piensa que atravieso demasiado París imaginarios, el de Maldoror, el de los Miserables, el de los Despojos

De todos los cuerpos que vuestras novelas han ahogado en mi lecho, oigo todavía los gritos reales que mis olas han tragado, tengo todas las pruebas que han escondido en mi seno desde la Edad Media, guardo los secretos de los suicidas y, si quieres saber, como los demás, lo que realmente pienso de París, te aconsejo que mires con todo tu corazón la misteriosa sonrisa de la desconocida del Sena...”-

Julien Green.-“París

“Le Flâneur”.-music by The XX.-por Luke Shepard)

(Imágenes:- 1.-Henri Cartier-Bresson.-1952/2.-Kess van Dongen/ 3.-Frank Myers Boggs/ 4.-Henri Cartier-Bresson/ 5. quai du Seine.-Théo Blanc y Antoine Demilly/ 6.-Albert Monier.-1950/ 7.-“Le Flâneur”.-music by The XX.-por Luke Shepard)

VERANO 2012 (5) : EL CAMPO

“Formaba de una quinta en campo hermoso

el Mayo, general de su terreno,

batallones floridos cuyo ameno

cuadro lucía en copias oloroso.

De las murtas en círculo frondoso

servía de trinchera el terrapleno

oponiendo a un reducto (de hojas lleno)

líquido curso, transparente foso.

Arbolaban las rosas las banderas;

en cada fuente su tambor se oía,

y cada flor estaba en sus hileras.

Montaba en lirios la caballería.

Eran picas las ramas lisonjeras,

y las mosquetas, la mosquetería”.

Don Juan de Ovando Santarem.“Ocios de Castilla”.-Málaga, 1662

(Imágenes.-1.-Kees van Dongen.-campos de trigo y amapolas/ 2.-Karl Nordström.– campo de avena.-Grez.