CÓMO SE VENDE UN PRESIDENTE

periódicos-vvewd-Wang Du- dos mil uno

«Joe McGuinniss en «Cómo se vende un Presidente»así lo recordaba Tom Wolfe en «El nuevo periodismo» – recurre a una estrategia que exige un nervio considerable. Presenta al lector la imagen de Richard Nixon a través de cinco tomas completas de un film político, cinco tomas completas de un segundo film, y dos tomas completas de un tercero. Creo que muchos escritores se habrían contentado con describir dos o tres tomas y luego añadir sencillamente que Nixon repitió este tedioso proceso nueve o diez veces más… por miedo de que el lector desertase ante la monotonía.

Nixon-ergg-Joe McGinniss- dish andrewsulivan. com

La táctica de McGinniss de insistir en la descripción una y otra vez, desde la primera palabra hasta la última, me recuerda un poco una estrategia similar de Mark Twain en sus conferencias. Si contaba un chiste que no hacía gracia, simplemente lo volvía a contar otra vez … y otra vez… y otra vez… hasta media docena de veces… hasta que el público soltaba la carcajada, no ya por el chiste, desde luego, sino por lo absurdo de la repetición.

Bicentennial Poster U.S.A., 1976screenprint on paper

Algo parecido ocurre aquí. McGuinniss se arriesgó a perder todos sus lectores en el primer capítulo, pero el envite fue un éxito: se gana finalmente al lector. El proceso mismo de la realización de films políticos, el sentido de cálculo implícito en las repeticiones, devienen el eje de la historia, y no simplemente una anécdota o una ilustración.»

A Joe McGinniss me referí indirectamente aquí hace ya tiempo. En estos días ha llegado la noticia de su fallecimiento. Descanse en paz.

(Imágenes.-1.-Wang Du.-2001/ 2.-cubierta del libro de McGinnis/ 3.-Milton Glaser- Massimo Vignelli.-1976-designindada.com)

ÚLTIMAS IMÁGENES ELECTORALES

«Hoy todo el mundo nos dice que necesitamos creer más intensamente, que nos hace falta una fe más firme, más profunda y más circunscrita. Fe en América y en lo que estamos haciendo. Esto puede ser verdad a largo plazo. Pero lo que necesitamos ahora y antes que nada es desengañarnos, desilusionarnos. Lo que más nos aflige no es lo que hemos hecho con América, sino lo que hemos sustituido de América. Padecemos, primordialmente, no a causa de nuestros vicios o de nuestras debilidades, sino de nuestras ilusiones. Nos embargan, no las realidades, sino aquellas imágenes que hemos colocado en lugar de las realidades».

Daniel Boorstin: «The Image» (Recogido en los «Apéndices» de Joe McGinniss, «Cómo se vende un presidente» (Península)

(Imagen:foto : Damon Winter.-The New York Times)

TRANSFORMACIÓN DE LA ACTRIZ RUBIA

«El día del estreno de «Los caballeros las prefieren rubias«, media docena de manos expertas se posaron sobre la Actriz Rubia como desplumadores de pollos sobre cadáveres de aves. Le lavaron el pelo y le hicieron la permanente y le tiñeron las raíces más oscuras con peróxido tan fuerte que tuvieron que encender un ventilador para evitar que la Actriz Rubia se asfixiara y entonces le enjuagaron de nuevo el pelo y le pusieron inmensos rulos de plástico rosas y un ruidoso secador sobre la cabeza como si fuera una máquina que debiera darle «electrochoques». Le echaron vapor en la cara y la garganta, después se las enfriaron y le aplicaron cremas. Le bañaron y untaron con aceite el cuerpo, le arrancaron el vello más feo, la empolvaron, la perfumaron, la pintaron y la pusieron a secar. Le pintaron las uñas de los dedos de los pies y las manos de un morado brillante a juego con su boca de neón. Whitey, el maquillador, llevaba más de una hora trabajando cuando vio, consternado, una sutil asimetría en las oscurecidas cejas de la Actriz Rubia, y se las quitó por completo y las rehizo. El lunar postizo fue recolocado una décima parte de milímetro más allá, después devuelto prudentemente a su posición original. Le pegaron párpados postizos».

Así va contando Joyce Carol Oates en una novela la agotadora preparación necesaria para que Norman Jean Baker se convirtiera en Marilyn Monroe.

En estos tiempos en que todo es apariencia – intensas horas para transformar candidatos políticos en posibles Presidentes – narrar las aventuras del maquillaje interior y exterior con una buena pluma siempre se agradece. McGinniss lo hizo magistralmente en «Cómo se vende un Presidente» (Península).

(Imagen: Marilyn Monroe en «The Misfits» (1961)