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Posts Tagged ‘James Knowlson’

 

escritores.-tgyy.-Samuel Beckett

 

“Recuerdo el año transcurrido, tal vez con -así lo espero – algo de mi vieja mirada futura, está naturalmente la casa del canal, donde mamá se extinguía, en el otoño moribundo después de una larga viudez – escribe Beckett enLa última cinta” – (…) Espiritualmente, un año de lo más negro y pobre hasta aquella memorable noche de marzo, en el extremo del muelle, bajo el ventarrón, jamás lo olvidaré, en que todo se me aclaró. Al fin, la revelación. Me imagino que esto es, sobre todo, lo que debo grabar esta noche y ya no quede sitio en mi memoria, ni frío ni cálido, para el milagro que…(vacila)… para el fuego que la abrasó. Lo que entonces vi de repente, fue que la creencia que había guiado toda mi vida, es decir… grandes rocas de granito y la espuma que brillaba a la luz del faro, y el anemómetro que daba vueltas como una hélice; veía claro, en fin, que la oscuridad que yo siempre había rechazado encarnizadamente era, en realidad, mi mejor… indestructible asociación, hasta mi disolución de tempestad y noche en la luz del entendimiento y el fuego…”

 

escritores.-44fr.-Beckett.-por John Minihan

 

Todos los grandes biógrafos de BeckettJames Knowlson , Deirdre Bair – se detienen en esa noche del muelle, posiblemente situada en el puerto de Dublín. Deirdre Bair habla de esa “visión” que tiene Beckett esa noche y de su gozosa excitación que acompaña a la revelación de la orientación a partir de la cual se desarrollará toda su obra. En 1960, al poeta JohnMontague, le dirá Beckett: “lo que le falta es el monólogo, ¡el monólogo! No hay nada más cierto que eso”. Y a Ludovic Janvier también le confesará Beckett que “la oscuridad que se ha esforzado él de rehuir” deberá aparecer a fin de cuentas como la fuente misma de su inspiración creadora. Esta revelación, señala Bair, tiene dos aspectos distintos; en primer lugar, Beckett se da cuenta de que todo lo que escriba de ahora en adelante saldrá del fondo de sí mismo, con sus recuerdos y sus sueños, por penosos que sean. En segundo lugar, a partir de entonces no necesitará ya ningún personaje novelesco netamente definido para contar sus historias, puesto que ya no será necesario ningún distanciamiento entre el narrador y su historia”.

(evocación de Beckett, nacido en Dublín el 13 de abril de 1906)

 

escritores.-997n.-Beckett.-John Hurt en la última cinta de Krapp.-foto de Anthony Woods

 

(Imágenes.- 1.-Samuel Beckett/ 2.- Samuel Beckett- foto John Minihan/ 3.- John Hurt en “La ultima cinta”- foto Anthony Woods)

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escritores.-5gyu.-Stefan Zweig y Maximo Gorki.-Sorrento.-1930

El primer rasgo que debe tener una biografía, según opinaba un gran conocedor del género como fue André Maurois, es la valiente búsqueda de la verdad. El segundo, la inquietud por la complejidad de la persona. También se ha dicho que el objetivo de la biografía es la transmisión verídica de una personalidad y que algo esencial en toda biografía es la elección de los detalles. Cuando Maurois escribe “De la biografía como obra de arte” desea recoger, aunque no lo comparte, el acercamiento que tiene Marcel Schwob al enfocar la vida de personajes muy distintos. “El arte del biógrafo consiste – había señalado Schwob -en valorizar tanto la vida de un pobre actor como la vida de Shakespeare. Es un bajo instinto el que nos lleva a ver con satisfacción el mechón en la frente de Napoleón. La sonrisa de Monna Lisa, de la que nada sabemos, es más misteriosa. Y una mueca dibujada por Hokusai, conduce a meditaciones más profundas”. Pese al enorme encanto de este extracto – matiza Maurois sobre estas palabras-, no considero justas las ideas que expone. Lo propio de las vidas de desconocidos es que dejan escasas huellas, a menos que imaginemos a un hombre genial que haya escrito cartas admirables y no las haya publicado”.

Monna Lisa.-2sdc.-Leonardo da Vinci.-museo del Louvre.-wikipediaLas biografías como género han continuado expandiéndose a lo largo del tiempo y tienen gran eco entre nuestro público. Sobre el trabajo de un biógrafo excelente y ameno como fue Stefan Zweig al escribir su “María Antonieta“, habló Friderike Zweig en sus Memorias “Destellos de vida” (papel de liar) y la polémica sobre si es lícito o no novelar de algún modo dentro de una biografía siempre ha estado viva. Mientras existen biografías muy fieles, minuciosas y enormemente documentadas como, entre otras, las de Painter y Ghislain de Diesbach sobre Proust o la de Knowlson sobre BeckettMaurois opinaba: “Críticos e historiadores han dicho sobre todo esto: “Quizá los  personajes tradicionales que se nos había descrito, el Wellington de la leyenda inglesa, el Washington de la leyenda americana, no eran verdaderos. Es posible, pero, ¿qué nos importa? No todas las verdades pueden decirse. A menudo conocemos historias crueles sobre nuestros amigos vivos, historias que nos guardaremos de contar. ¿Por qué íbamos a mostrarnos menos leales con nuestros amigos muertos y con los grandes hombres? No hay duda de que no fueron perfectos; no hay duda de que había una parte de leyenda en el retrato, demasiado bello, que se hizo de ellos. Pero, la leyenda, ¿no inspiraba acaso grandes cosas? Servía como ejemplo a hombres débiles elevándoles por encima de su propia talla. Por otra parte, ¿era acaso tan falsa? Las acciones de un hombre son, con frecuencia, más grandes que él. ¿No hay grande hombre para su ayuda de cámara? Esto no demuestra que hayan existido grandes hombres. Demuestra que ha habido pocos ayudas de cámara”.

escritores.-ffoo.-André Maurois

En nuestras letras hispanas acaso unas biografías excelentes como las que escribió Gómez de la Serna sobre Quevedo, Lope de Vega, Valle- Inclán o en sus “Efigies” de Baudelaire, Ruskin o Gerardo de Nerval son ejemplo de la mezcla entre anécdotas verdaderas y anécdotas apócrifas, presentadas de un modo consciente, añadiendo que hubieran podido ser verdad. Al comentarlas, Carmen Bravo – Villasante, autora de una importante biografía de Pushkin, decía: “Estas anécdotas inventadas nos iluminan, a veces, tanto sobre la vida de los biografiados, que no podríamos prescindir de ellas en sus biografías. Con esto, el artista acentúa los rasgos característicos del hombre. Es la misma fantasía poética de Picasso en sus retratos, cuando pinta a Jacqueline con tres rostros o dos cabezas, para darnos la impresión sobrecogedora de la verdad de una personalidad“.

(Imágenes:-1.-Stefan Zweig y Maximo Gorki en 1930/2.-Monna Lisa.-Museo del Louvre.-wikipedia/3.-André Maurois.-tecnoculto.com)

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