LAS MUJERES Y LA INSPIRACIÓN

 

 

A la directora francesa Agnès Varda, al año de dar a luz a su segundo hijo, le propusieron hacer una película. Decidió rodar ese film prácticamente sin salir de casa, con la intención de cuidar al niño pequeño. “Me dije a mí misma —contaba en 1975–que era un buen ejemplo de la creatividad de las mujeres, siempre un poco atrapadas y axfisiadas por culpa de la casa y la maternidad. ¿Sería capaz de encontrar mi creatividad con todas esas limitaciones…? Así que tomé esa idea como punto de partida, el hecho de que la mayoría de mujeres están atrapadas en sus casas. Y me volqué por completo en ella. Imaginé que estaba atada a un nuevo cordón umbilical. Tenía un cable eléctrico especial de ocho metros conectado a la caja eléctrica de mi casa, y decidí que como máximo podría utilizar esa distancia para rodar la película. Sólo podía alejarme de mi casa la longitud del cable. Tendría que encontrar todo lo que necesitara dentro de esa distancia y no aventurarme nunca a ir más allá.”

 

Filmó el documental titulado “Daguerrotipos” dedicado a la vida diaria de los comerciantes de su barrio.  “Sabes que los artistas —decía Varda —acostumbran a hablar de la inspiración y las musas. ¡Las musas! ¡Eso sí que tiene gracia! Porque que las cosas aparezcan cuando las necesitas no depende de tu musa, sino de la relación que mantengas con tus fuerzas creativas. Por eso lo mejor es trabajar con la asociación libre y la ensoñación, dejarse llevar por los recuerdos, los hallazgos fortuitos , los objetos. Intento mantener un equilibrio entre la rigurosa disciplina que he aprendido durante mis treinta años haciendo películas, esos numerosos momentos inesperados, y el impulso del cambio.”

 

(Imágenes —1- Camille Pisarro – 1877/2- Arthur Hacker/ 3_—-Edgar Degas)

MOMENTOS DE INSPIRACIÓN

 

“No escribí prácticamente nada en un año. Mi esposa y yo hacíamos traducciones para llevarnos el pan a la mesa y el resto del tiempo me dedicaba a continuar con mis alocados proyectos financieros.—confesaba Paul Auster al recordar un momento de inspiración  —. Por momentos pensaba que estaba acabado, que nunca escribiría otra palabra. Entonces, en diciembre de 1978, asistí a un espectáculo de danza cuya coreografía había compuesto el amigo de un amigo y allí me ocurrió algo. Una revelación , una epifanía —no sabría cómo llamarlo. De repente se abrió ante mí un mundo lleno de posibilidades. Creo que tuvo que ver con la absoluta fluidez del espectáculo, el movimiento continuo de los bailarines que giraban sobre el escenario. El simple hecho de contemplar a hombres y  mujeres moviéndose en el espacio me llenaba de una sensación cercana a la euforia. Al día siguiente me senté  y comencé a escribir “Espacios blancos”, una pequeña obra de género impreciso , un intento de traducir en palabras la experiencia de aquel espectáculo de danza. Fue una liberación, un tremendo desahogo y ahora recuerdo aquel incidente como un puente entre el acto de escribir poesía  y el de escribir prosa. Aquella obra me convenció de que aún había un escritor dentro de mí.”

(Imagen —Gustave Caillebotte)

CON LA PLUMA EN LA MANO

 

 

“Me desconcierta la diferencia entre dos métodos de composición – dice Nabokov en Opiniones contundentes” – : A: el que tiene lugar exclusivamente en la mente del poeta, que va probando las palabras que utilizará al tiempo que se enjabona una pierna por tercera vez; y B: el otro tipo, mucho más decoroso, que se encuentra en su estudio escribiendo con una pluma. En el método B la mano sustenta el pensamiento, y la batalla abstracta se libra de manera concreta. La pluma se detiene en el aire, a continuación desciende para eliminar una puesta de Sol cancelada o restaurar una estrella, y de este modo guía físicamente la frase hacia la tenue luz del día a través del laberinto de tinta. ¡Pero el método A es una tortura! El cerebro pronto acaba encerrado en un gorro de acero de dolor. Una musa vestida con un peto dirige el taladro que chirría, y  ningún esfuerzo de la voluntad es capaz de interrumpirla, mientras el autómata se quita lo que acaba de ponerse o camina a paso vivo hasta la tienda de la esquina para comprar el periódico que ha leído antes ¿Y por qué ocurre? Quizá porque en la labor sin pluma no hay pausa con la pluma en el aire… ¿O se trata de un proceso más profundo, en el que no hay escritorio que apuntale lo falso y levante lo pintoresco?  Pues existen misteriosos momentos en los que, demasiado cansado para borrar, dejo caer mi pluma ;  deambulo … y gracias a una orden  muda, la palabra justa gorjea y se posa en mi mano”.

(Imagen –Wolfang Suschitzky– H G Wells 1939)

LOS MOMENTOS DE LA INSPIRACIÓN

 

 

“Podemos distinguir – escribe Nabokov enOpiniones contundentes” –  diversos tipos de inspiración que pasan de una forma a otra de manera gradual, al igual que todas las cosas en este fluido e interesante mundo nuestro, al tiempo que se prestan amablemente a un remedo de clasificación. Un resplandor preliminar es algo que el artista aprende a percibir en una fase muy temprana de su vida. Esa sensación de cosquilleo, de bienestar, se ramifica a través de su cuerpo como el rojo y el azul en la imagen de un hombre despellejado bajo el encabezado de Circulación de la Sangre (…) Se expande, resplandece y remite sin revelar su secreto. Mientras tanto, sin embargo, se ha abierto una ventana, ha soplado un viento auroral, los nervios han sentido hormigueo. Al poco todo se disuelve: regresan las preocupaciones habituales y las cejas vuelven a describir su arco de dolor ; el artista sabe que está preparado.

Pasan unos días. La siguiente fase de inspiración es algo que uno espera ardientemente… y ya no es algo desconocido (…) El narrador presiente lo que va a contar. El presentimiento se puede definir como una visión instantánea que se convierte en un veloz discurso (…) El escritor experimentado de inmediato toma nota, y mientras lo hace transforma lo que es poco más que un borrroso discurrir en algo que poco a poco va cobrando sentido, con epítetos y construcciones de frases que crecen tan claros y elegantes como quedarían en la pągina impresa.

(…) Podemos ver la inspiración como algo que acompaña a un autor mientras éste trabaja en su nuevo libro. Lo acompaña mediante unos fogonazos sucesivos a los que el escritor podría acostumbrarse hasta tal punto que cualquier repentino chisporroteo de la iluminación doméstica podría pasar por un acto de traición”.

 

 

(Imágenes -1- Victoria park – 1915 – McCord museum/ 2- Drago persic– engholm gallerie)

ENCUENTRO CON LA PALABRA (1)

ciudades.-t8yy.-Nueva York 1968.-Arthur TRESS

“Todos habían salido de casa. A eso de las once, advertí que me había fumado el último cigarrillo. Como no deseaba exponerme al viento y al frío, busqué por todos los rincones un cajetilla, sin encontrarla. No tuve más remedio que ponerme el abrigo y descender la escalera (vivo en un quinto piso). La calle, una hermosa calle de altos edificios de piedra gris y dos hileras de castaños desnudos, estaba desierta. Caminé unos trescientos metros contra el viento helado y la niebla amarillenta, sólo para encontrar cerrado el estanco. Dirigí mis pasos hacia un café próximo, en donde estaba seguro de hallar un poco de calor, de música y sobre todo los cigarrillos, objeto de mi salida. Recorrí dos calles más, tiritando, cuando de pronto sentí – no, no sentí: pasó, rauda, la Palabra. Lo inesperado del encuentro me paralizó por un segundo, que fue suficiente para darle tiempo de volver a la noche. Repuesto, alcancé a cogerla por las puntas del pelo flotante. Tiré desesperadamente de esas hebras que se alargaban hacia el infinito, hilos de  telégrafo que se alejan irremediablemente con un paisaje entrevisto, nota que sube, se adelgaza, se estira, se estira… Me quedé solo en mitad de la calle, con una pluma roja entre las manos amoratadas.”

Octavio Paz.- “Trabajos del poeta”

(al cumplirse cien años del nacimiento del poeta mexicano)

calles.-ccv9.-Paul Wolff y Alfred Tritschler.-1940

(Imágenes.-1.-Arthur Tress.-hombre en la calle – Nueva York 1968/ 2.-Paul Wolf & Alfred Tritschler.-Nueva York- 1940)

MÚSICA Y SUEÑOS

música.-nnd.-el violinista.- Claude Weisbuch.- 1927

“Hace dos años –  cuenta Berlioz en sus “Memorias” – en una época en la que el estado de salud de mi esposa me acarreaba muchos gastos, y aún existía cierta esperanza de que mejorara, una noche soñé que componía una sinfonía, y la oí en mis sueños. A la mañana siguiente, al despertar, oí casi todo el primer movimiento, que era un Allegro en La menor con un compás de dos por cuatro

música.-5gbb.-Eduard Wiiralt--1898-1954

(…) Ya me dirigí a mi escritorio a anotarlo cuando de repente pensé: “Si lo hago, acabaré componiendo el resto. Hoy en día mis ideas suelen expandirse mucho, y esta sinfonía podría acabar siendo enorme. Me pasaré quizá tres o cuatro meses trabajando (tardé siete en escribir Romeo y Julieta), y durante este tiempo no escribiré artículos, o muy pocos, por lo que mis ingresos disminuirán.

núsica.-rtyb.-Ramón Casas.-retrato del violonchelista Gálvez

Cuando la sinfonía esté escrita estaré tan débil que mi copista acabará convenciéndome de que la haga copiar, lo que inmediatamente me hará contraer una deuda de mil o mil doscientos francos. Una vez las partes existan, me acosará la tentación de hacer que la obra se interprete. Daré un concierto, cuyos ingresos apenas cubrirán la mitad de los costes, algo inevitable hoy en día. Perderé lo que no tengo y me faltará dinero para cubrir las necesidades de mi esposa impedida, y ya no podré afrontar mis gastos personales ni el pasaje de mi hijo a bordo del barco en el que pronto partirá”. Estos pensamientos me

música.-5999.-Kaare Espolin Johnson.-.-Noruega.-1953

estremecieron, y tiré la pluma sobre el escritorio, pensando: “¿Y qué? ¡Mañana la habré olvidado!” Esa noche la sinfonía volvió a aparecer y resonó obstinada en mi cabeza. Oí el Allegro en La menor con bastante claridad. Más aún, me pareció verlo escrito. Me desperté en un estado de excitación febril. Me canté el tema; su forma y su carácter me complacieron sobremanera. Estaba a punto de

música.-99hn.-Theo van Rysselberghe.-el violinist.-1903.-colección privada

levantarme. Entonces regresaron mis pensamientos del día anterior, y me contuvieron. Permanecí inmóvil, resistiendo la tentación, aferrándome a la esperanza de que lo olvidaría. Al final me quedé dormido; y cuando volví a despertarme, todo recuerdo había desaparecido para siempre.”

música.-99drr.-Alex Alemany

Oliver Sacks en su “Musicofilia” – en donde aparecen citados estos párrafos de Berlioz – cuenta que Ravel observó que las melodías más deliciosas le llegaban en sueños, y Stravinski dijo casi lo mismo. Sobre lo onírico y sus relaciones con la creación se han escrito numerosas páginas. Maurice Blanchot en “El espacio literario” afirma que “el sueño es el despertar de lo interminable. De ahí que el sueño parezca hacer surgir, dentro de cada uno, al ser de los primeros tiempos, y no sólo al niño, sino más allá, lo más lejano, lo mítico, el vacío y la vaguedad de lo anterior.

(Imágenes.- 1.- Claude Weisbuch.-1927/ 2.-Eduard Wiiralt/ 3.-Ramón Casas.-retrato del violonchelista Gálvez/ 4.- Kaare Espolin.-1953.-Galeria Bodogaard/5.-Theo van Rysselberghe.-1903.-colección privada/6-.Alex Alemany-Maroon)

INSPIRACIONES Y OFICIOS

“La vida del escritor es muy desembarazada y libre- recuerda Patricia Highsmith -, y si hay estrecheces proporciona cierto consuelo el hecho de que no seamos los únicos que las padecen y nunca lo seremos mientras siga existiendo la raza humana. La economía suele ser un  problema y los escritores siempre andan preocupados por su culpa, pero esto forma parte del juego. Y el juego tiene sus reglas: la mayoría de los escritores y artistas necesitan tener dos trabajos en sus años jóvenes, uno que les proporcione dinero y otro consistente en realizar su propia obra. El noventa y cinco por ciento de los escritores norteamericanos necesitan tener otro empleo durante toda la vida para que les cuadren los números“. Más o menos sobre todos estos temas habla Daria Galateria en Trabajos forzados” (Impedimenta) cuando se refiere a las distintas ocupaciones que los escritores se han sentido obligados a tener: Kafka, como es sabido, en el Instituto de Seguros de Accidentes Laborales ocupado hasta las dos de la tarde; Eliot en el Lloyds Bank (“es el trabajo más interesante del mundo – decía el gran poeta -. Es tranquilo y me permite vivir en Londres, continuar mis trabajos y ver a los amigos; el banco es acogedor y estimulante“),

En alguna ocasión he hablado en Mi Siglo de la soledad y de los oficios de los escritores. Los viajes en avión del piloto Saint- Exupery; el recorrido por diversas pensiones y en diversas ciudades del italiano – de profesión ingeniero y luego corrector de textos-  Carlo Emilio Gadda; la dura responsabilidad de George Orwell en la policía birmana; la profesión de empleado de Banca del francés Jean Giono (he estado en el banco -decía – no un día o unos meses, sino dieciocho años : y entre un cliente y otro escribía, sin equivocarse nunca en las cuentas), todo ello nos lleva al aprendizaje en otros quehaceres y tareas que, además de proporcionar alimento a los escritores, les transmiten indudables experiencias. En ese libro en donde se recogen varios consejos útiles – “Suspense(Anagrama) -, Patricia Highsmith recuerda que “ si uno intenta escribir, y al mismo tiempo tiene un empleo, es importante que cada día o cada fin de semana se reserve cierto tiempo para crear, tiempo que deberá ser sagrado y sin interrupciones”.

“Los escritores – sigue diciendo la novelista norteamericana -deberían aprovechar todas las oportunidades de aprender cosas sobre las profesiones de otras personas, ver cómo son sus cuartos de trabajo, oir de qué hablan. El escritor debe observar bien todos los nuevos escenarios que se le presenten, tomar notas y sacar partido de ellos. Lo mismo cabe decir de los pueblos, ciudades y países nuevos. O incluso de calles que nunca había visto antes: una calle miserable en alguna parte, llena de cubos de basura, chiquillos, perros vagabundos, es tan fértil para la imaginación como una puesta de sol”.

“En cuanto a las pequeñas dificultades de la vida – prosigue -, las hay a miles. ¿Qué escritor no ha tenido que trabajar con dolor de muelas, con facturas que hay que pagar, con un niño enfermo en la habitación de al lado o en la misma habitación, cuando te visitan los parientes políticos, cuando una relación amorosa acaba de terminar o cuando el Gobierno te exige que rellenes más y más formularios?”.

Es la vida, la riqueza de la vida, las contrariedades enlazadas con la literatura, hechas a veces literatura, inspiraciones que conviven con distintos oficios, oficios que sin ellos quererlo dan nuevas luces a la creación.

(Imágenes:- 1.- manuscrito de “La tierra baldía” de Eliot con correcciones de Ezra Pound/ 2.-T. S. Eliot.-foto de Ida Kar/ 3.-manuscrito de “1984”, de George Orwell/ 4.-manuscrito de Jonathan Edwards.-1703-1758)

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