EL HUMOR ESPAÑOL

 

 

“El humor —me decía Pedro Sáinz Rodríguez charlando en su casa en 1977 — es la reacción  personal ante la realidad; esa reacción —según la categoría y la cultura del personaje — tiene unos valores u otros. La reacción , por ejemplo, que tiene el español ante la riqueza — que es una reacción de desconfianza a priori —no quiere decir que los españoles sean más honrados que otros (porque ya sabemos que esta mentalidad coincide con un estar templado por un sentido religioso y con la picaresca, que son los dos polos del genio español); sin embargo, las dos cosas se unen precisamente en “Guzmán de Alfarache”, un libro transcendental, porque en él hay una especie de síntesis de la preocupación moral y de la verdadera picaresca; allí están las dos cosas más o menos unidas: la filosofía del pícaro contradice su conducta, que es, en general, la posición del pecador. El pecador es alguien que sabe la moral y no la practica, pero es creyente, porque si no, no se sentiría pecador, ya que ignoraría la norma; no, la conoce y la vulnera, que eso es el pecador.

 


El genio humorístico español tiene una característica  que pudiéramos llamar benevolencia, humanidad, ternura: lo que impregna  todo El Quijote, y el humor de Velázquez: los enanos de Velázquez, todos esos personajes un poco monstruosos, no están descritos con amargura, sino con compasión, con benevolencia ; la amargura que hay en el humorista inglés Swift, ése es un tipo de humor amargo, acre, triste;  ése no es el humor español. Pienso que el humorismo es la flor de la cultura, porque es la reacción  del hombre ante la vida y ante lo que le rodea, hecha con benevolencia y con criterio propio.”

 


 

(Imágenes –1-Anthony Gomley/ 2-Vicki Sher/ 3-Víctor Vasarely)

MIHURA Y EL HUMOR

 

humor-nnb- Miguel Mihura- caricatura por Ugalde- cervantes es

 

“El humor español puede existir y florecer – decía Miguel Mihura en 1966 – donde haya un grupo de personas bien educadas, porque el humor es solo una risa que ha ido al colegio, que ha leído mucho, que ha viajado un poco, que ha cultivado su espíritu y se ha reunido con personas de buen carácter, de buen gusto. Porque el humor es a la literatura seria lo que el agua de “seltz” al agua de Lozoya: el mismo líquido, pero adornado con unas burbujitas para que haga más mono. En realidad, no es nada; un capricho; un lujo, una pluma de perdiz que se pone uno en la cinta del sombrero. El verdadero humor no se propone enseñar o corregir,

 

humor-mmhht- Miguel Mihura- edu365 cat

 

porque no es esa su misión”.- Ahora se representa en MadridMilagro en casa de los López” y la voz de Mihura prosigue:  “Lo único que pretende el humor es que, por un instante, nos salgamos de nosotros mismos, nos alejemos de puntillas a unos veinte metros y demos una vuelta a nuestro alrededor, contemplándonos por un lado y por otro, por detrás y por delante, como ante los tres espejos de una sastrería, y descubramos en nosotros nuevos ángulos y perfiles que no nos conocíamos. El humor es verle la trampa a todo; darse cuenta de por dónde cojean las cosas; comprender que todo tiene un revés; que las cosas pueden ser de otra manera, sin querer, por ello, que dejen de ser tal como son, porque esto es pecado y pedantería. El verdadero humor es lo más limpio de intenciones, el juego más inofensivo, lo mejor para pasar las tardes”.

 

humor-nji- Miguel Mihura- glogster com

 

Veinte años antes – en 1943 – Mihura se retrataba en una entrevista: “Creo que soy un muchacho que promete – decía – y que llegaré a hacer cosas interesantes algún día. Pero tengo siempre tanto sueño y tantos espectáculos divertidos que ver, y me aburre tanto mi profesión, que ese día se va aplazando indefinidamente y nunca llego a hacer esa cosa, realmente interesante, de la que me creo capaz. Claro que, en el fondo, no me importa nada. Creo que, dentro de lo que supone esta profesión, no soy vanidoso ni ambicioso. Soy de los que se sientan a la puerta de su casa, no por ver pasar el cadáver de su enemigo, que eso no importa ya, sino por estar sentado y verlo todo y descansar. Creo que soy simpático, antipático, sentimental, no sentimental, tímido, no tímido, candoroso y no candoroso. Y, sobre todo, creo que soy buenote. Creo, en fin, que tengo un espíritu bohemio elevado al cubo, pero que a fuerza de trabajar se me está poniendo cara de mal humor, y llegaré con el tiempo a ser un viejo impertinente. Y esto me tiene preocupado”.

 

humor-nnju- Miguel Mihura- lajungladelasletras com

 

(Imágenes.- 1.-Miguel Mihura- caricatura por Ugalde- cervantes. es/ 2.-Mihura-edu365.cat/ 3.-Mihura- glodgster.com/ 4.- Miguel Mihura- lajungladelasletras.com)

SONREIR EN UN BLOG (5) : LA INVENCIÓN DE MADRID SEGÚN MIGUEL MIHURA

En varias ocasiones me he referido al humor en Mi Siglo. Citando textos de Georges Perec. De Cortázar. Y también aportando recomendaciones y recetas diversas de  Jardiel Poncela. Hoy añado aquí “la invención de Madrid”, según la interpretación del gran humorista español Miguel Mihura.

De vez en cuando es muy conveniente una sonrisa en un blog:

“Cuando yo estaba a punto de nacer – escribe Miguel Mihura -, Madrid no estaba inventado todavía, y hubo que inventarlo precipitadamente para que naciese yo y para que naciese otro señor bajito, cuyo nombre no recuerdo en este momento, y que también quería ser madrileño.

La ocurrencia de inventarlo fue de un pastor llamado Cecilio, que una tarde, cuando paseaba por el campo llevando en brazos a sus ovejas y meciéndolas maternalmente, como entonces hacían los pastores, vio un gran terreno, todo lleno de hoyos, de agujeros, de escombros y de montoncitos de arena.

“Aquí se podría hacer Madrid, para que naciese el señor Mihura y ese otro señor bajito, que nunca me acuerdo cómo se llama, y que también quiere nacer en Madrid“, pensó Cecilio.

Y llamó a gritos a otro grupo de pastores, amigos suyos, a los cuales les comunicó su idea, que a todos les pareció maravillosa.

– Efectivamente – dijeron -, Madrid no está inventado todavía y sería un buen negocio inventarlo, porque a la gentes lo que le gusta es vivir en Madrid y dejarse de estar en provincias, paseando como una tonta por la la calle Nueva o por el Malecón, y venga a bostezar.

– ¿Pero no costará demasiado caro? – expuso una oveja inocente, blanca, llena de ricitos, y con su femenino sentido del ahorro.

-Nada de eso – afirmó Cecilio – Lo difícil de Madrid es hacerle los agujeros, los hoyos, las cuestas y los montoncitos de arena. Pero como este terreno ya los tiene, lo demás no será complicado.

Y después de discutir sobre otros extremos, aquellos pastores fundaron la “Sociedad Anónima de Pastores Reunidos para la Construcción de Madrid y sus Alrededores“.

Formando caravanas y cantando “Por ser la Virgen de la Paloma, etc“, miles de mujeres de los pueblos cercanos llegaron apresuradamente al terreno elegido y se dedicaron a quitar las hormigas de la parte de terreno que estaba destinada a ser la Puerta del Sol y a meterlas en unas grandes cajas para distribuirlas luego en el trozo de terreno que estaba destinado a a ser la Ciudad Lineal.

Otras mujeres, encerradas en grandes naves que se habían construido exprofeso, trabajaban día y noche, distribuyendo y ordenando montoncitos de arena, de diferentes tamaños y formas, para después, una vez clasificados, irlos repartiendo por barrios diferentes.

– Este montoncito de arena para Quevedo. Este, para Goya. Este, para Antón Martín  -iba ordenando el capataz encargado de repartir los montoncitos de arena.

Mientras tanto, otro grupo de obreros empezó a construir el Teatro Real, sin demasiadas prisas, ya que entonces no se habían inventado todavía los tenores.

Y Madrid ya estaba casi terminado cuando alguien advirtió:

– Lo que no hay apenas son niños pequeños. A la gente de Madrid le gusta mucho que haya niños por la calle, jugando a la pelota y rompiendo los cristales de las farolas. La gente de Madrid es muy sensible, tiene muy buen corazón, y el espectáculo de los niños rompiendo los cristales de las farolas les conmueve mucho.

Y entonces, la “Sociedad Anónima de Pastores Reunidos para la Construcción de Madrid y sus Alrededores” contrató niños de todas las clases y los trajo a Madrid en expediciones numerosas, donde empezaron a dar patadas y a romperlo todo, como debe ser.

Y una vez que Madrid estuvo terminado, tocaron una campanilla, y nací yo y el otro señor bajito, que no recuerdo cómo se llama”.

Miguel Mihura:Mis Memorias

(Imágenes:- dibujos de Antonio Mingote -Wikimedia Commons)

SONREIR EN UN BLOG (3) : LA PLUMA ESTILOGRÁFICA

En varias ocasiones he querido incluir en Mi Siglo diversos textos para sonreir en un blog: páginas de Perec, de Cortázar, de Jardiel Poncela. El humor, de cuando en cuando, es beneficioso mezclándolo con tanto comentario de temas.

El humorista español Jardiel Poncela al hablar del origen de las cosas explica del modo siguiente el nacimiento y  evolución de la pluma estilográfica y su relación con los talleres de escritura:

“El origen de la pluma estilográfica – escribe – se pierde en esa oscuridad oliente a queso de Gruyère que se denomina noche de los tiempos.

Parece ser que en la Edad de Piedra no se conocía la pluma estilográfica y, cuando el hombre deseaba expresar su pensamiento por medio de la escritura, cogía a un amigo por los pies y golpeándole rítmicamente contra una piedra, grababa en esta piedra una serie de hendiduras, muescas, abolladuras y anfractuosidades, que constituían otros tantos signos del alfabeto primitivo.

Más tarde el amigo fue sustituido por un pincel hecho con rabos de animales, y los golpes en la piedra pasaron a ser pinceladas dadas con dichos rabos, previamente mojados en materias colorantes.

Los rabos de animales que se preferían para este trabajo eran los de vaca, ternera, buey o toro, aunque estos últimos resultaban muy difíciles de adquirir, sobre todo cuando quería quitársele el rabo al toro estando vivo.

De suerte que, después de una larga práctica, llegaron a utilizarse excllusivamente como pinceles rabos de vaca. Esto obligó a montar verdaderos talleres de escritura, donde, en grandes cuencos de piedra toscamente labrada, yacía la tinta – mezcla de líquidos diversos, tales como agua, aceites de animales, saliva, etc, y de sustancias colorantes – y donde en grandes montones se veían multitud de rabos, arrancados a vacas de todos los tamaños: desde vacas de diez arrobas hasta vacas de tres pesetas ( a seis reales cada uno y lo que se gane a medias).

Cuando una muchacha de aquella época quería escribir a su novio o cuando un chico que estaba haciendo el servicio deseaba escribir a sus padres, se veían obligados a acudir a los talleres de escritura, donde, previo el pago de quince cocos o de una piel de mamut, les eran escritas las cartas que ansiaban en una piedra del tamaño del ruedo del Coliseo romano, solo que sin leones.

Este sistema de escritura era, naturalmente, muy molesto, pues no todos los que deseaban escribir podían acudir a los talleres y, además, no todos tenian los quince cocos que solía costar el encargo.

Después de muchos años de sufrir las molestias de dicho sistema, en el año 3228 ( antes de J.C,), un tío pulpo, denominado Chau-Cha, que estaba empleado en uno de los talleres de escritura, tuvo una feliz ocurrencia, que fue ni más ni menos que inventar la pluma estilográfica.

Considerando que el traslado de los cuencos de pintura y de los rabos de un lado a otro era faena erizada de dificultades, y comprendiendo la necesidad de convertir la escritura, hasta entonces inmóvil, en algo positivamente trasladable, Chau-Cha ideó, en primer lugar, utilizar el rabo de vaca sin cortarlo de su sitio y, acto seguido, tuvo la inspiración de hacer lamer carbón a la vaca cuyo rabo pensaba utilizar.

El resto ya os lo podéis suponer.

Al poco tiempo de lamer carbón, la vaca empezó a dar leche negra, y así que hubo logrado esto último, Chau-Cha cogió a la vaca por un cuerno y salió andando.

De esta manera, cuando el ingenioso muchacho quería escribir, se limitaba a arrimar a la vaca de espaldas a una piedra, la ordeñaba, mojaba el rabo en la pintura que producía la misma vaca, y dale que te pego, dale que te pego, en un momento se escribía diez canteras de mármol.

La pluma estilográfica ( es decir, el instrumento para escribir) trasladable de un lado a otro quedaba inventada.

Pronto la invención se extendió por todo el mundo existente entonces.

Y el llegar de aquella estilográfica primitiva a las que usamos nosotros ahora ha sido – sencillamente – una cuestión de perfeccionamiento, ya sin importancia”.

Enrique Jardiel Poncela: “Para leer mientras sube el ascensor” (Aguilar)

(Imágenes:-2.- caricaturas de Charles Addams– Museo de la ciudad de Nueva York.- foto permiso de Tee y Fundación de Charles Addams.-The New York Times/.-2.3 y 4.-caricaturas de Charles Addams.-foto permiso de Tee y Fundación Charles Addams.- The New York Times)