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cine-innh-Orson Welles- -Horst P Horst- mil novecientos treinta y ocho

 

“El propósito de un film – decía Orson Wellesreside sobre todo en la presentación del problema más que en la solución“. Ahora se le evoca en el centenario de su nacimiento y las leyendas y verdades sobre su figura se acumulan. En una de esas leyendas se afirma que, pronunciando una tarde una conferencia en una pequeña ciudad americana, se encontró con una sala prácticamente vacía. Entonces se presentó ante los poquísimos oyentes en estos términos: “Yo monto piezas en Broadway, hago teatro y cine como actor y como director, creo escenarios, pinto, dibujo, toco el piano y el violón, escribo y dirijo emisiones de radio, también soy novelista y, en ocasiones, prestidigitador… No es por tanto nada extraño que yo sea tan numeroso… y ustedes sean tan pocos”.

 

cine.-6bbbn.-Orson Welles.-por Jane Bown

 

Para algunos de los que le conocieron Welles sería – y así lo señaló Jean- Claude Allais – un Príncipe del Renacimiento que destaca en nuestro siglo de individuos mediocres; para otros, un impostor; para otros aún, “una fuerza de la naturaleza y del artificio”. El coraje de Orson, como todo lo que le caracteriza – comentaba uno de sus colaboradores -, su imaginación, su generosidad, sus audacias y sus miedos, su sensibilidad y a veces su grosería, es de una desmesurada soberbia”.

 

café.-t66nnm.-El Caffé Greco de Roma en 1943.-Aldo Palazzeschi, Goffredp Petrarse, Mirko, Carlo Levi, Pericle Fazzini,  Orson Welles, Elio Plaiano y Vitaliano Brancati entre otros.

 

“El cine es un medio de expresión fascinante… – señaló Welles un día – Quiero servirme de una cámara para hacer poesía”.

 

Shakespeare-bbvc- Macbeth- Orson Welles

 

(Imágenes.-1.-Orson Welles-Horst P Horst.-1938/ 2.-Orson Welles- Jane Brown/ 3.- Orson Welles en el café Grecco de Roma junto a Carlo Levi, Vitaliano Brancati y Aldo Palazzeschi entre otros.-1943/ 4.-Orson Welles en “Macbeth”)

 

 

 

 

 

 

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“Los Matisse cuenta Gertrude Stein – vivían junto al Bulevar Saint-Michel, en un piso pequeño, el último de la casa, con tres habitaciones y hermosas vistas a Notre-Dame y al Sena (…). Madame Matisse  era una admirable ama de casa. Mantenía su pequeño piso limpio como una patena. Todo estaba en orden, sabía cocinar e ir a la compra, y además, posaba para su marido. Ella era “la Femme au Chapeau“. En los tiempos en que los Matisse carecían de dinero, madame Matisse puso una tiendecilla de sombreros, gracias a la cual sortearon la dificultades. Era una mujer morena, de porte erguido, cara larga y labios de trazo firme pero inclinados hacia abajo, lo que le deban un aspecto caballuno. Tenía una gran mata de pelo negro. A Gertude Stein le gustó siempre el modo en que madame Matisse se ponía el sombrero, y en una ocasión, Matisse pintó un retrato de su mujer en el momento de ponerse un sombrero con el ademán en ella caracterísitico, y se lo regaló a miss Stein”.

Así lo va contando Gertrude Stein en laAutobiografía de Alice B. Toklas” (Lumen)

Ahora, la exposición que está teniendo lugar en el Gran Palais de París recorre aquella atmósfera, la compra y venta de cuadros, la adquisición de una colección.

Pero cuando uno se detiene ante el retrato de Gertrude Stein pintado por Picasso, parece que volviéramos a oir las palabras de miss Stein: “creo – decía – que ya he descrito el taller de Picasso. En aquellos días, allí, había todavia mayor desorden, más gente que entraba y salía, más fuego en la estufa, más comida cocinándose y más interrupciones. Había un gran sillón roto, en el que Gertrude Stein posaba. Había un diván en el que todos se sentaban y dormían. Había una pequeña silla de cocina en la que Picasso se sentaba para pintar, un gran caballete y gran cantidad de grandes telas. En el apogeo del período del Arlequín, las telas de Picasso eran enormes, y las figuras y los grupos también”.

Eran los tiempos de la desnudez de estilo aplicada en breves recomendaciones por Gertude Stein a algunos escritores. Como recuerda Anthony Burgess en su estudio sobre Hemingway, el futuro autor de “París era una fiesta” era lo bastante joven para poder ser el hijo de Stein, y éste le mostraba humildemente su trabajo, un fragmento de novela. “Demasiadas descripciones porque sí – le dijo Stein a Hemingway -, demasiados adornos: comprima, concentre. Hay mucha descripción aquí, y descripción no demasiado buena. Vuelva a empezar y escriba con más cuidado”. Y como ella misma añade, comentando el trabajo de corresponsal de un diario canadiense que Hemingway desempeñaba por entonces, agregó: “Si sigue con los trabajos periodísticos, nunca tendrá ocasión de ver la realidad, sólo verá las palabras, y esto no basta, no basta, desde luego, si es que pretende ser escritor”.

(Imágenes:- 1.- Henri Matisse.-La Femme au Chapeau.-1906.-colección SFMOMA/2.-Horst. P. Horst.-autorretrato con Gertrude Stein.-1946/3.-Gertrude Stein por Picasso.- 1905.-Museo Metropolitano de Nueva York/4,- Gertrude Stein posa junto al retrato pintado por Picasso.-APF.-La Vanguardia)


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