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Posts Tagged ‘Honoré Daumier’

 

 

“Verdadera ave de paso – escribe Balzac en su “Fisiología del funcionario” -, el secretario particular de cada ministro sale corriendo y reaparece a veces con él. Si el ministro pierde el favor real o las esperanzas parlamentarias, se lleva a su secretario para volverlo a traer; o lo manda a descansar a algún pastizal administrativo, a la Corte de Cuentas, por ejemplo, este albergue donde los secretarios esperan que pase la tormenta.

El secretario particular siempre es un hombre joven cuyas capacidades sólo las conoce el ministro. Conoce todos los secretos, trata de convencer a los poco entusiastas, lleva, comunica y entierra las proposiciones, dice los “no” o los “si” que el ministro no se atreve a pronunciar. Es el que recibe los primeros fuegos y los primeros momentos de desánimo o de furia. Nos lamentamos o nos reímos con él. Desempeña el papel de hombre comprometido, aplaca a los diarios, y opera con los redactores. Anillo misterioso a través del cual muchos intereses se vinculan al ministro, es discreto como un confesor: sabe y no sabe, a veces sabe todo y a veces no sabe nada; debe andar con cuidado y prestar atencion; dice de su ministro lo que el ministro no puede decir de sí mismo. Por último, con él, el ministro se atreve a decir lo que él es, se saca su dentadura postiza, deja de lado sus escrúpulos y se pone en pantuflas, desabotona sus marrullerías y descalza su conciencia.

Este hombre joven no es precisamente un hombre de Estado sino que es un hombre político, y a veces la política de un hombre. Casi siempre joven, es a las tareas ministeriales  lo que el ayuda de campo al general. Su papel es el compromiso, halaga y aconseja al ministro, obligado a halagar para aconsejar, a aconsejar mientras halaga y a disfrazar el halago bajo el consejo. También, casi todos los hombres jóvenes que hacen este trabajo tienen un rostro bastante pálido. La costumbre permanente que tienen de hacer un movimiento afirmativo con su cabeza para aprobar lo que se dice, o para darse importancia, comunica algo extraño a esa cabeza. Aprueban directamente todo lo que dicen. Tienen un lenguaje lleno de “pero; sin embargo; no obstante; por mi parte yo haría;  yo en lugar de usted”, todas estas frases que preparan la contradicción.”


 

(Imágenes-1 y 2- Daumier -1834- meisterdrucke)

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daumier-nnyy-oldbookillustrations-com

 

“La caricatura es una forma de estudio eficaz. Una caricatura pone de relieve los rasgos más característicos, los que sean, sin tener en cuenta la variedad del modelo. Pero no dejes que la caricatura se apodere de todos tus dibujos. Caricaturiza tanto la acción como el animal.

Si tienes dudas respecto a las articulaciones, trabájalas por analogía con el esqueleto humano, cuando esto sea posible – aconsejaba el gran escultor y dibujante Alexander Calder -. Muchos de los esqueletos animales se corresponden estrechamente con los de la osamenta humana. Sé consciente de los músculos de todas las partes del cuerpo. Éstos hacen que todas las grandes líneas del cuerpo sean convexas. La actividad constante es la mejor receta para cualquier tipo de dibujo. Lleva siempre papel y lápiz. Y úsalos. No seas tímido.

Dibuja en el transporte público. Ahí sólo habrá personas, pero si te paras a pensarlo te darás cuenta de que la mayoría se parecen a algún animal. Estúdialos atentamente y descubre cuáles de sus rasgos o gestos te recuerdan al animal. Entonces dibújalos, haciendo que se parezcan más que nunca al animal”.

Baudelaire decía de la caricatura: “la sorpresa de que ese arte caricatural produzca risa o diversión cuando debiera producir miedo o compasión es debido a que la caricatura, como lo cómico en general, nace de una equilibrada dialéctica entre nuestra necesidad de sentirnos superiores y nuestra conciencia de ser inferiores”.

(Imagen.- Daumier– oldbookilustration)

 

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Rocinante- yun- ilustración de Honoré Daumier

 

“En eso oyóse un débil relincho que movió a risa al barbero, quien se dirigió al mustio animal en  el siguiente modo:

-Metafisico estáis.

Y Rocinante contestó:

-Es que no como…

Don Pero Pérez interrogó a su vez:

-¿Extrañáis acaso la compañía del asno?

-El asno es de mi agrado – dijo Rocinante– . Sobre sus anchas ancas se balancea la alforja que ofenderían las mías, que toca, al compás del paso, la espada de mi señor. Hecho estoy para los menesteres de la guerra. Cuando mi amo cruza la lanza y ensancha la visera con la palma de la diestra para ponerse más avizor, siento bajo mi pellejo el hervor de la impaciencia y desearía que todos los follones y malsines se juntaran en el camino para saltar yo en medio de él y mostrarles lo que puedo y debo. No pienso entonces que estoy al azar de golpes terribles. Sólo veo lo que he de hacer, y mascando la coscoja, para que la ira no me enloquezca, salto hacia adelante y quisiera que de un tajo se derribasen las  cabezas de los enemigos y de un bote cierto se viesen, a través del hueco dejado en

 

Rocinante- yhh- circulo de Le Nain- mil seiscientos cincuenta- foto National Gallery of Scotland- colección privada

 

el pecho de los gigantes, cómo se les escapa la vida. Así soy. He aprendido mi oficio heroico en los largos ayunos del corral, y en las noches claras, al recostarse el dueño mío a la sombra de un árbol a contar las estrellas, aprendí a amar la gloria. Ya sé yo que es más envidiable la suerte de los caballos de quienes cuidan en la cuadra del príncipe palafreneros diligentes y a quienes montan garridas señoras que van de caza con halcones y dengosos donceles. Comen de la buena cebada y les limpian los lomos con blandos trapos. Mas, no les envidio. No conozco la envidia, que, según dice mi amo, anida en los corazones que alimenta lo ruín. ¿Quién hablará de ellos en los siglos venideros? ¿Los nombrará, acaso, y los recomendará a las trompetas de la fama, el maestro Cide Hamete Benengeli? En

 

Rocinante- vgi- André Masson- mil novecientos treinta y cinco- vg Bild-Kunst- Bonn

 

cambio, cuando se hable de lo que hizo Don Quijote y se sepa que lo llevé en los entreveros, cubierto de sudor y tembloroso de hambre, dirán de mí que fui digno de tal guerreador, y en los tiempos corridos y por correr resonará el recio jadeo con que soporté la fatiga y el peligro. Sí, venerable cura; sí, venerable barbero; no os riáis de mis costillas peladas ni de mi cola sin peinar. Más vale magro caballo de paladín y más servicios tiene prestados al mundo que un doctor de Sigüenza que se pasa los días con las manos en la barriga meditando en el ahorro que le dejará la viuda o si habrá en el casamiento de su feligrés, además de la carne al horno, dádivas por la jaculatoria. Y

 

Rocinante- bvc- zoomnews es-

 

diré otra cosa:  quiero al asno que monta el greñoso escudero y que le da tantos latigazos cuantos refranes le salen del hocico. Cuando estuvimos de colación con los cabreros y Don Quijote dio en decir aquellas palabras que todavía humedecen los ojos de quien las repite, el rucio lanzó un rebuzno, que no era de gusto por el pasto ni de regocijo porque oliera una pollina en la vecindad. Comprendí que el jumento estaba como yo, animado de altos deseos, y que iría, con el andar de los sucesos y si mis lecciones le aprovechaban, a ser una persona de bien. Acabaría con mi enseñanza a no ser un simple asno”.

(Así hablaba Rocinante y así lo traslada Alberto Gerchunoff en su agenda cervantina, que él llama “La jofaina maravillosa”)

(evocación en El año de Cervantes)

 

Rocinante- nu- ilustración de Honoré Daumier- mil ochocientos sesenta y siete

 

(Imágenes.- 1.-ilustración de Honoré Daumier/ 2.-círculo de Le Nain- 1650- foto National Gallery of Scotland- colección privada/ 3.- André Masson- 1935- bild Kunst- Bonn/ 4.- zoomnews/ 5.- ilustración de Honoré Daumier- 1867)

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pinturas-nnhuu-museos- Giacomo Favretto- mil ochocientos setenta y cinco

 

” La verdad – decía Alan Bennet hablando de los museos -es que la gente viene aquí por las razones más dispares: para relajarse un poco, o para resguardarse de la lluvia, o para mirar los cuadros, o tal vez para mirar a las personas que miran los cuadros. Es de esperar, e incluso hay que confiar en que estas obras consigan de algún modo emocionar los y que, al salir, se lleven consigo algo inesperado e imprevisible”.

 

13.17

 

Paul Valèry quiso exponer su visión negativa sobre los museos : “los museos no me gustan demasiado. Las ideas de clasificación, conservación y utilidad pública, ideas justas y claras, tienen poca relación con las delicias (…) Me encuentro en medio de un tumulto de criaturas congeladas, cada una de las cuales exige, sin conseguirlo, la inexistencia de todas las demás (…) Ante mí se desarrolla en el silencio un extraño desorden organizado. Me asalta un horror sagrado. Mi paso se hace religioso. Mi voz cambia, se vuelve un poco más alta que en la iglesia, pero menos fuerte de lo que sería normal. Pronto ya no sé qué he venido a hacer en estas soledades enceradas, que evocan el templo y el salón, el cementerio y la escuela (…) ¡Qué fatiga, me digo, qué barbarie! Todo esto es inhumano. No es puro. Esta proximidad de maravillas independientes y enemigas, tanto más enemigas cuanto más semejantes son, resulta paradójica (…) El oído no aguantaría a diez orquestas tocando juntas. El espíritu no puede seguir una multiplicidad de operaciones distintas, no existen razonamientos simultáneos. Pero he aquí que el ojo (…) , en el instante en que percibe, se encuentra obligado a admitir un retrato y una marina, una cocina y un triunfo, personajes en los estados y posiciones… más diversos, y no sólo esto, sino que debe acoger en su mirada armonías y modos de pintar incomparables (…) obras que se devoran unas a otras (…)”

Umberto Eco comenta que Valéry quizá debía estar ese día de mal humor. Lo cierto es que, como en tantas cosas de la vida, hay opiniones para todos los gustos. Todas hay que respetarlas.

 

 

pintores-nggu-museos- Daumier- mil ochocientos setenta y nueve

 

Personalmente, tuve la fortuna hace años de vivir en directo y de modo solitario , “la noche de los museos”. Tras pedir los correspondientes y difíciles permisos al Prado – y para documentarme para una novela – me permitieron entrar a las once de la noche para irme deteniendo y tomando apuntes sobre las pinturas negras de Goya. Me acompañaba un solo vigilante y aquella sala la dejaron iluminada.

Fue una hora nocturna con Goya que nunca olvidaré.

(Imágenes.-1-Giacomo Favretto- 1875/ 2.-William Trust Richards- 1884/ 3.-Daumier)

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Daumier-yvbvb-olbookillustratons com

 

Hablando de uno de los mas grandes caricaturistas que han existido –Honore Daumier, que firmó más de cuatro mil caricaturas –, Baudelaire escribía: “Como artista, lo que distingue a Daumier es la seguridad : dibuja como los grandes maestros; su dibujo es generoso, fácil, de continua improvisación y, sin embargo, nunca es “chic”.  Su memoria privilegiada y casi divina le proporciona los modelos . Todas sus figuras tienen aplomo, y sus gestos son verdaderos, tiene un talento para la observación tan certero que no encontramos una sola cabeza reñida con el cuerpo que la soporta. A tal nariz, tal frente, tal ojo, tal pie, tal mano. Es la lógica del sabio trasladada a un arte ligero, fugaz, que lucha contra la movilidad misma de la vida”.

 

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En estos tiempos en que se debate sobre caricaturas resuenan las palabras de Gutiérrez Solana hablando de Daumier: ” Este caricaturista – dice – es uno de los mas grandes artistas franceses; es el mas creador y literario, es el Balzac del lápiz; pero la mayoría de las veces lo supera por ser mas conciso. Por sus dibujos va desfilando toda la vida francesa de su época : los mercados cuando se abren, las limpiezas de Paris casi al amanecer, los trasnochadores, las escenas callejeras, el organillero, el carnicero, los políticos, los burgueses, la vida del teatro.

 

Daumier-oonn-oldbookilustrations com

 

Unas veces exagerado, otras deforme; pero siempre grande y humano. Yo le veo con su cara rasurada, envuelto en su abrigo, con sus melenas blancas y rebeldes bajo las alas de su enorme sombrero de copa, su traje algo aviejado, con su cartera debajo del brazo, llena de dibujos inmortales, camino de su casa; ya anciano, cargado de hombros y cansado, después de una noche de insomnio y trabajo en una redacción de un periódico de Paris, entrar en una modesta casa, donde una portera, casi centenaria, acaba de abrir el portal y empieza a hacer la limpieza. Daumier habla bondadosamente con ella, se interesa por su salud y comienza la subida de una interminable escalera. Ya, por fin, llega el gran artista, busca en el bolsillo del paletó la llave, la introduce en la cerradura con el pulso algo temblón, y después de cruzar un pasillo lleno de cuadros – unos con cristal y otros clavados

 

Daumier-nnyy- oldbookillustrations com

 

con chinches -, llega a una pequeña habitación, deja la cartera sobre una mesa, se desnuda rápidamente y se mete en la cama. Un gato negro, que es el único que le espera, salta sobre el y se acurruca a sus pies. Daumier le llama por su nombre y le acaricia las orejas; luego, se duerme”.

 

Daumier-nnnj-oldbookillustrations com

 

(Imágenes .- dibujos de Daumier -oldbookillustrations. com)

 

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lectura-nobb-interiores-Lynne Cohen-imageartslectures

 

” Aunque la lectura, la escritura y la enseñanza son necesariamente actos sociales – dice Harold Bloom en “El canon occidental” -, la enseñanza posee también un aspecto solitario, una soledad que  sólo dos pueden compartir (…) Gertrude Stein sostenía que uno escribía para sí mismo y para los desconocidos, una magnífica reflexión que yo extendería: uno lee para sí mismo y para los desconocidos”.

En estos días se debaten las declaraciones que ha hecho Bloom diciendo que “no me parece que en la literatura contemporánea, ya sea en inglés, en Estados Unidos, en español, catalán, francés, italiano, en las lenguas eslavas, haya nada radicalmente nuevo”,  y un gran lector y excelente crítico como es Alberto Mangel ha querido aportar sus opiniones distintas o complementarias señalando el valor de los influjos, lo que de algún modo quiso tratar también Harold Bloom en “Anatomía de la influencia”.

 

libros.-99z.-Aad Hofman

 

““Es ciertodice Mangel – que la voz de Cees Nooteboom tiene ecos de Ibn Battuta y Diderot; que en W. G. Sebald hay vestigios de Sir Thomas Browne y de Heine prosista; que Enrique Vila-Matas es heredero de Laurence Sterne; que Ismail Kadaré continúa la tradición de Herodoto y de Homero; que Jean Echenoz ha aprendido la lección de los novelistas franceses del XVIII; que Tom Stoppard debe mucho al teatro de Wilde y de Pirandello; que Tomas Tranströmer ha leído al Virgilio de las églogas y a Wordsworth; que Cynthia Ozick ha estudiado la obra de Henry James; que Pascal Quignard tiene una deuda con Montaigne. Todo esto es cierto, pero cierto es también que estos autores son únicos, y sus obras iluminan nuestro siglo como Cervantes y Shakespeare iluminaron el suyo.”

Iluminan nuestro siglo, afirma Mangel. ¿Podría, por tanto, ser alguno de ellos el clásico futuro? Azorín en 1945 publicó “Clásicos redivivos – Clásicos futuros” y tras considerar a Góngora, a Tirso o a Cervantes se adentraba en otros que entonces “iluminaban” también el siglo:  Pereda, en su casa de Polanco: Clarín, en su biblioteca de Oviedo, o en nombres hoy aún más olvidados, como José María Matheu o Ricardo León. Sólo en parte se salvaban Galdós, Baroja y Unamuno.

 

lectura-vvtty-Honoré Daumier- mil ochocientos ochenta y seis- The Metropolitan Museum of Art- Nueva York

 

Iluminar de algún modo el siglo es una cosa y perdurar es algo bien distinto. Eliot en su excelente ensayo “¿Qué es un clásico?“afirma que “si hay una palabra en la que podemos fijarnos y que sugiere el grado máximo de lo que entiendo por clásico es la palabra “madurez”( …) Un clásico sólo puede aparecer cuando una civilización ha llegado a su madurez, cuando una lengua y una literatura han alcanzado su madurez: el clásico sólo puede ser obra de una mentalidad madura (…) Hacer realmente aprehensible el significado de la madurez es quizá imposible, pero si somos maduros reconocemos la madurez de inmediato o llegamos a reconocerla a través de un trato más íntimo. Ningún lector de Shakespeare, por ejemplo, falla a la hora de reconocer, según avanza su propia madurez, la gradual maduración de la mente de Shakespeare, incluso los lectores menos experimentados pueden percibir el veloz desarrollo de la literatura“.

 

lectura-vvbbu-Juliano Lopez Dada

 

En nuestro ámbito, Francisco Rico al hablar de “Veintiún clásicos para el siglo XXl” (Crítica) recuerda que “un clásico lo es porque no se lee tanto cuanto se relee, individual o colectivamente (…) El clásico vive en la memoria, y puede y aún pide ser revisitado, libérrimamente, a fragmentos”.

Quizá toda la prueba de fuego esté en la relectura.

 

lectura-rrvgg-libors-Alexandre Antigna- siglo diecinueve

 

(Imágenes.- 1.-Lynne Cohen– imageartslecture/ 2.-Aad Hofman/ 3.-Honoré Daumier– 1886- The Metropolitan Museum of Art- New York/ 4.-Juliano López Dada/ 5.-Alexander Antigna)

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Daumier.-tt33d.-la lavandera -1835.-Museo de L´Hermitage

“Los humildes a los que ve por la calle o desde su ventana –va comentando el crítico de arte  Escholier sobre Honoré Daumier -, los payasos con oropeles de miseria y caras lívidas, los cantores de coro y organilleros, las mujeres que suben desde el lavadero con la espalda doblada bajo el peso de los fardos de ropa, las viejas y los campesinos, apretujados en los vagones de tercera que los llevan a Barbizon o a l `Isle-Adam, los carniceros y carpinteros, los jugadores de dominó, los fumadores de pipa, los bebedores de cerveza: ésos son los motivos que Daumier pinta con ternura.”

Daumier.-yyggb.-desfile de saltimbanquis.-1877.- Museum of fine Arts.-Boston

Son las gentes pintorescas,

Daumier.-rttb--,. tercera clase.-1853-1865.-Museo Metropolitano de Nueva York

las gentes viajeras,

Daumier.-4ftt.-viaje en tren

gentes que nunca aparecerán en la Historia,

Daumier.- rhhbb.-el vagón de tercera.-Museum Metropolitan.- Nueva York

gentes anónimas,

Daumier.-ttgyy.-dosd hombres sentados a una mesa.-

Baudelaire dirá de Daumier “que su dibujo es generoso, fácil; una improvisación corrida, continua. En cuanto a la moral, Daumier… es claro y directo. La idea se desprende por sí misma. Basta mirar para comprender… Su caricatura tiene una amplitud formidable, pero carece de rencor y de amargura. Hay en toda su obra un fondo honesto y bonachón”.

Daumier.-67jji.- teatro

Champfleury, que escribió una historia de la caricatura moderna, al destacar de ésta su valor artístico, señala que “lo que caracteriza a los hombres de talento es que nos interesan su transparentar de sombras, trazos geniales insinuados, una especial utilización del lápiz, un imprevisto efecto de luz, un grafismo fantástico, que hacen que la grandeza, la fuerza, el estilo, la disposición de los personajes, el movimiento cómico y la caricatura vivan por sí mismos y no pertenezcan a ningún país ni a ninguna civilización  (…) Daumier ha sintetizado en sí todo el poder cómico de los numerosos caricaturistas que le han precedido; ha aportado en su arte un sentido del color que hace de cada uno de sus croquis una obra poderosa. Cualquier grabado de Daumier puede contemplarse desde las más atrevidas concepciones del arte moderno. Por su ardor, sólo Delacroix podría competir con el caricaturista.”

Daumier.-ttun.- le ventre legislatif.- 1834.-exposición de la Biblioteca Nacional Francesa

Henri Focillon, BaudelaireLionello Venturi  firman el pequeño volumen “Daumier (Casimiro) – en el que el gran crítico italiano de arte recuerda que Daumiertenía el gesto“, es decir, la capacidad de sintetizar en un gesto un carácter humano. Para alcanzar esa síntesis Daumier se vio obligado a trabajar de memoria, sin modelo. “Tiene una memoria maravillosa y casi divina – decía Baudelaireque ocupa el lugar del modelo.” Por eso cuando Henry Monnier visita la casa de Daumier para posar y hacerse un retrato, ve el retrato ya terminado en el caballete y grita: “¡Soberbio! No conviene tocarlo!”. Y cuando Daumier se acerca a la casa de Geoffroy – Dechaume porque éste posee unos canarios y él necesita añadir unos canarios en una composición, al ofrecerle aquél un cuaderno y un lápiz, Daumier responde: “Gracias. Ya sabes que no puedo dibujar directamente del natural.”

(Imágenes.- 1.- mujer con fardo y niña en la calle.-1850.-Praga.-Národmi Galerie/ 2.- desfile de saltimbanquis.- 1877.-Museum of Fine Arts.- Boston/ 3.-vagón de tercera clase.-1853- 1865.- Museo Metropolitano.- Nueva York/ 4.- interior de un vagón de primera clase.-1877/ 5.- vagón de tercera clase/ 6.-dos hombres ante una mesita.- fumadores en el café.-1856-1860.- Zurich.-Stiiftung Sammlung E. G. Bührle/ 7.- teatro.-1877.-Museo de Bellas Artes.-Boston/ 8.-le ventre legislatif,. 1834. Exposición de la Biblioteca Nacional de Francia)

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