CORPUS BARGA

 


“El rasgo más curioso de Corpus Barga – así lo definiría el político Mariano Ansó – fue su independencia de toda clase de poderes, incluso en los días propicios de la República. Otra característica de su robusta personalidad fue su elegancia espiritual, e incluso física, en medio de las situaciones más extremas. Hubo siempre en su porte algo de aristocrático, heredado sin duda de sus mayores y del medio social en que se desenvolvió su infancia (…) Jamás que yo sepa aspiró a un cargo público ni a una prebenda. Corpus Barga (seudónimo de Andrés García de la Barga) (Madrid, 1887- Lima, 1975), – que prestó un decidido apoyo a la República -, fue un gran periodista, abierto a toda clase de géneros, corresponsal, viajero, articulista, entrevistador y gran memorialista en “Los pasos contados.”

En la conferencia que Corpus pronunció en 1967 titulada Mis años de periodista: una autobiografía comprendida entre los años más cruciales del siglo (1914- 1945), evocó el primer periódico que dirigió en Madrid, Menipo, e hizo referencia a sus entrevistas a grandes personajes históricos (Mussolini, Bergson, Rodin, etc)  a las que habría que añadir el histórico reportaje del entierro de Proust, las entrevistas con Hitler, Churchill,  Lenin,  Hindenburg o las conversaciones que mantuvo con Pio Xl.  Marinetti o Pirandello. Hizo el viaje París-Madrid en avión en 1919, y en el 30 fue pasajero del Gran Zeppelin por el Atlántico Sur. Juan Ramón Jiménez, en “Españoles de tres mundos”, habla de Corpus como el hombre directo, con la distancia menor y rápida. Su escritura tiene el vuelo de rectas y ángulos de una libélula. Parece que escribe con sarmientos, con yerbas, con agua, con carbón, con hormigas, con escoria, con rocío.

 

Numerosísimos son sus trabajos en prensa: en El País, La Correspondencia de España, El Sol. España, Nuevo Mundo, Revista de Occidente, La Gaceta Literaria, más tarde Diario de Madrid, Cruz y Raya, dirige el semanario Diablo Mundo, del que sólo salieron nueve números, colabora más adelante en publicaciones fundadas por exiliados – Romance, Cabalgata, Realidad -; en sus años de América (llega a Lima en 1948) escribe en El Nacional de Caracas, El Comercio, Expreso, Visión del Perú y Mar del Sur. Luego su pluma aparecerá en Ínsula y en Papeles de Son Armadans.

Experiencias muy relevantes rodean a este excelente escritor y periodista; en París – desde 1912 a 1930 – trata a Pedro Salinas, Maiakovski, Kerenski, Trotski, Diego Rivera, Léon Bonnat, Madariaga y Picasso, y será acompañante y anfitrión de Baroja, Rivas Cherif, Azaña, Unamuno, Blasco Ibañez y Gutiérrez Solana entre otros muchos. Ayudará a cruzar la frontera a Antonio Machado en 1939. Una vida llena de incidentes y plena. “He cultivado el género literario tan español del artículo de periódico- – dirá Corpus en Papeles de Son Armadans en 1977 – Pero ni éste lo he cultivado según las reglas. He escrito mis artículos, por ejemplo a veces con preocupaciones mallarmeanas, que nadie podía descubrir, ni tenía sentido que fueran descubiertas. Cuántos artículos míos hay con todos los párrafos de la misma longitud, es decir, las pausas musicales. Durante mucho tiempo no hice más que artículos cortos con asuntos largos. Mis preocupaciones eran matemáticas y no políticas.”

 

En 1973, en conversación con José Miguel Oviedo que publicó “Triunfo”, Corpus Barga quiso hablar de la literatura memorialista a la que tantas páginas dedicó en Los pasos contados: Las memorias y las novelas – confesó – son lo mismo, tienen las mismas fuentes de información. Un novelista y un memorialista sólo se diferencian en que el memorialista es el protagonista de su obra, mientras que el novelista es, a veces, uno de los personajes de la novela. (… ) Toda literatura es coloquio. El novelista soliloquea con el lector, el memorialista soliloquea con el lector y con los personajes de las memorias, hace su obra leyendo lo escrito por él mismo, de modo que hace simultáneamente una novela con el mismo texto, interpretándolo de otro modo. Y en otra entrevista, en Ínsula, quiso comentar que puso el título Los pasos contados porque quería evitar la biografía y contar lo que sucedía a todo lo que estaba relacionado conmigo en mis pasos por este mundo. Enseguida comprobé que el recuerdo se hace con ingredientes que le impiden ser verdadero. Cuando se vuelve a un lugar de donde ha estado uno ausente durante mucho tiempo, todo suele parecer más pequeño que aquello que se recordaba. El recuerdo no es de fiar. Para fijarlo pensé en no seguir la línea cronológica sino agrupar lo recordado en torno a una persona o a un acto. Si no podía fiarme en el recuerdo, me pareció que en lo que podía fiarme era en el modo como se producía en mí el recuerdo, complicado con pensares, ideas, sensaciones y encerezado con otros, en su cristalización, en su estratificación.”

 

(Imágenes— 1-Horacio Coppola/ 2-Bernard Lamote1940/3- Gerhard Ullmann/4- Pamela J Crook)

GUERRA Y LITERATURA

 

ciudades.-5hy.-guerra.-Richard Petersen.-Dresde,--.ataque aérero del 14 de febrero de 1945

 

Releyendo el libro de William L Shirer «Auge y caída del lll Reich», se da uno cuenta de la importancia literaria que tuvo la Segunda Guerra Mundial, como por otra parte la tendrían – y la seguirán teniendo – todas las guerras. El día 1 de septiembre de 1939 penetraban las tropas alemanas por las fronteras de Polonia: «Por la mañana, a la hora del desayuno, – escribe Jünger ese día en su «Diario de guerra y de ocupación» – , el camarero me preguntó, con un gesto significativo, si había oído las noticias del día. Decían que habíamos entrado en Polonia. Durante el día, mientras atendía mis ocupaciones, fui enterándome de las otras nuevas que confirmaban que había estallado la guerra, también con Francia e Inglaterra. Por la noche, breves comunicados, disposiciones, oscurecimiento de la ciudad».

 

guerra-brrg-Werner Bischof- Alemania- mil novecientos cuarenta y cinco

 

Dos días después, el 3 de septiembre, Saint-Exupery era movilizado en Francia. Cuando su avión sobrevuele Arras, ocupada por los alemanes, escribirá en «Piloto de guerra»: «A pesar de los setecientos metros, esperaba. A pesar de los parques de tanques, a pesar del fuego de Arras, esperaba. Esperaba desesperadamente. Retrocedí en mi memoria hasta la infancia, para tener de nuevo el sentimiento de una protección soberana. No hay protección para los hombres. Cuando has llegado a hombre, te dejan ir…»

 

guerra-uuuu-Dessau- mil novecientos cuarenta y cinco- Cartier Bresson

 

«Entre nosotros dos – le escribe a su vez Joseph Roth a su amigo Stefan Zweig en 1934 – se abrirá un abismo mientras usted no haya roto » interiormente» con Alemania. Preferiría que usted combatiera contra ella con todo el peso de su nombre».  Cartas y Diarios se cruzan con ametralladoras y bombas. No solo la literatura dejará testimonio de las guerras sino también las manchas de la pintura, los trazos de Picasso, las extremidades a veces retorcidas de la escultura, los réquiem musicales. Las guerras serán observadas y sufridas por los artistas, los ojos vacíos de los cadáveres quedarán reemplazados por los ojos precisos de

 

guerra-vvffy-Dessau- mil novecientos cuarenta y nueve- Henri Cartier Bresson

 

quienes dan testimonio en cuadernos y en lienzos. Cada uno en su sitio, todos de algún modo darán testimonio, Heinrich Mann y Thomas Mann, Camus,Vercors…; Hemingway vería la liberación de París, otros se embozarían en la ResistenciaHitler no podía imaginar que sus actos de agresión políticos y militares dejarían un rastro literario tan abundante.  Toda guerra los deja. Se abren las cartas, se hojean los Diarios, se sumerge uno en las novelas y allí están la paz y la guerra ensambladas – todas las paces y las guerras, con sus escaramuzas, traiciones y heroísmos dejando la marca literaria en el fluir de la Historia.

 

guerra- vvrty- Dmitry Beliakov

 

(Imágenes.- 1.-Richard Petersen- 1945/ 2.-Werner Bischof- 1945/ 3.-Cartier Bresson- 1949/ 4.- Dmitry Beliakof)

CORREO POSTAL Y CORREO ELECTRÓNICO

 

 

cartas-bbnu-postales. postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- mil  novecientos diecinueve

 

«Lo primero que muchos hacemos al levantarnos y justo antes de acostarnos – nos recuerda Simon Garfield en «Postdata» (Taurus) – es mirar el correo electrónico. Y repetimos varias veces a lo largo del día. La equivalencia, antiguamente, habría sido levantarse cada pocos minutos para ver si el cartero ha dejado algo en el buzón, una y otra vez. Los correos electrónicos, claro, nos siguen allá donde vamos. Tienden una línea de suministro vital y dan trabajo continuamente». En esta curiosa historia de la correspondencia Garfield evoca cómo el 29 de octubre de 1969 se intentó que dos ordenadores hablaran entre sí por primera vez en la historia. «Uno de los ordenadores estaba en la tercera planta de un edificio de

 

objetos.-986bgr.-leon y ordenador.-tomado de silhouettemasterpiecetheatre,com Blog

 

una universidad en Los Ángeles (…) El otro ordenador estaba a casi seiscientos kilómetros de distancia, en Menlo Park, cerca de San Francisco (…) ¿Qué se dijeron estos dos ordenadores? El plan consistía en que un ingeniero de la universidad de California en Los Ángeles introdujese la palabra LOGIN (inicio de sesión) letra a letra y un investigador en Melo Park recibiera la transferencia digital de cada letra en forma de código (… ) El resultado fue positivo; aunque solo se completaron dos letras con éxito – la L y la O -,  era suficiente. Los dos ordenadores habían dicho «L- O». En ese momento se inauguraba el lento declive del arte de la redacción epistolar».

 

pintores.- yyhhuuio.- Vicent Van Gogh.- cartas

 

Mirando hacia atrás en el tiempo, las impresionantes cartas de Van Gogh a su hermano Theo, las cartas de Tolstoi a Golzew, las de Wagner a Listz, la misiva de Abraham Lincoln al maestro de su hijo, el correo postal de Gandhi a Hitler, las cartas de Schiller a su novia Carlota, las de Mozart a su esposa Constanza y todas esas vocales y consonantes erguidas o torcidas,  la cursiva inglesa o la letra bastarda española, los secretos escondidos de la grafología, todo quedaba ya en la Historia como documentos a los que era muy difícil volver. Las aventuras de las cartas postales serán innumerables. En 1910, Valle-Inclán escribe desde Madrid a Luisa Díaz «En el momento de poner en el correo una carta para ti, echo de menos que no tiene el nombre de tu calle ni el número de tu casa. Te pongo estas líneas por si puedes hacer la reclamación. Mañana te volveré a escribir».

 

 

lectura-onnm-carta- Robert G Harris

 

En el correo electrónico las anécdotas también se sucederán. El símbolo de la arroba se ha usado en el ámbito del comercio y de las medidas desde al menos el siglo XVl, empleado por ejemplo para abreviar la cantidad de vino contenido en un ánfora. En 2012 el programador Ray Tomlinson, recuerda Garfield, entró en el Salón de la Fama de Internet porque había hecho mucho más que acelerar los mensajes a través de la frontera digital, transformando así nuestras vidas: también ideó un nuevo uso para @ . Tomlinson afirma que escogió ese símbolo rebuscando en el teclado, porque no se utilizaba para nada más. Pronto se convirtió en una forma universal de separar los mensajes personales y locales de los globales en una dirección de correo electrónico.

La arroba nos acompaña siempre. En abril de 2012 se estimaba que 1.900 millones de personas utilizan el correo electrónico y que enviamos unos 300.000 millones de correos electrónicos al dia ( unos 2,8 millones por segundo)

Es la nueva comunicación.

 

cartas-yrre-Vincent van Gogh

 

(Imágenes. – 1-carta postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- 1919/ 2.-  silhouettemasterpiecetheater com/ 3.-carta de Vincent van Gogh / 4.-Robert G Harris / 5.- carta de Vincent van Gogh)

SAN PETERSBURGO Y EL POETA

«Nací y crecí en la otra orilla del Báltico – decía Brodsky en su Discurso de aceptación del Premio Nobel -, o, por así decirlo, en su página opuesta, gris y movida por el viento. A veces, en un día claro, especialmente en otoño, desde alguna playa en Kellomäki, un amigo señalaba el norte, al otro lado de esa gran hoja de agua y me decía: ¿Ves aquella franja azul de tierra? Es Suecia«.

Son los poetas los que rodean a las ciudades. Las rodean con sus versos, las cantan con sus poemas. En el caso de Brodsky – al que más de una vez he aludido en Mi Siglo -, es San Petersburgo con sus imágenes sucesivas las que nos va llevando de Pushkin a Gogol, de Bieli a Dostoievski. Sobre el río Neva descansan imágenes fluidas, teatros, bailarinas, atardeceres, batallas.

Pasan al costado del río los Palacios,

Desciende la nieve,

Llamean los incendios,

Danzan las bailarinas,

Un cuarteto nos eleva a la música,

Estallan asesinatos,

Se preparan alineados los jinetes,

Se extienden los asedios,

Y un fotógrafo mientras tanto lo capta todo. Al menos intenta captar todo San Petersburgo. Bajo su paraguas  -contra el sol y  la lluvia – este fotógrafo en la esquina de la calle recoge las imágenes:

Resuena mientras tanto la sabiduría de Brodsky, las advertencias que nos da el poeta:

«Tengo la cereteza – dice – de que, para alguien familiarizado con la obra de Dickens, matar en nombre de una idea resulta un poco más problemático que para quien no ha leído nunca a Dickens. Y hablo precisamente de leer a Dickens, Sterne, Stendhal, Dostoievski, Flaubert, Balzac, Melville, Proust o Musil; es decir, hablo de literatrura, no de alfabetismo o educación. Una persona cultivada, tras leer algún tratado o folleto político, puede ser sin duda capaz de matar a un semejante y sentir incluso un rapto de convicción. Lenin era un persona culta, Stalin era una persona culta, Hitler también lo era; y Mao Zedong incluso escribía poesía. Sin embargo, el rasgo que todos estos hombres tenían en común consistía en que su lista de sentenciados a muerte era más larga que su lista de lecturas».

(Imágenes:-1.-el río Neva.-por Dubovskoy.-1898.-encspb. ru/ 2.- vista del Neva.-1810.-encspb.ru/ 3.-palacio Anichkov.-por Sadovnikov.-1862.-encspb.ru/4.- San Petersbugo.-acuarela por Bragants 1860-1862.-encspb.ru/5.- fuego en San Petersburgo en mayo 186.-encspb.ru/6.-Anna Paulova en el ballet «La Sílfide».-por serov.-encspb.tu/7.- cuarteto Vielporsky- por Rohrbach.- década 1840.-encspb.ru/ 8.- asesinato de Alejandro ll en marzo 1881.-por Rudneva.-encspb.ru/ 9.- jinetes en el puente Pevchesky.- 9 de enero 1905.-encspb.ru/10.-asedio de Leningrado.-encspb.ru/ 11.-fotógrafo KK Bulla.- 1853-1929.- estatua en la calle Malaya Sadovaya.-encspb.ru)

EL MANDARÍN MARAVILLOSO

El mandarín maravilloso de Bela Bartók eleva en su soledad blanca los trazos negros y afilados de pies y manos, los saltos de las sombras, el perfil de la danza, el ritmo y sus desviaciones sincopadas. El mandarín maravilloso bailará entre los ángulos hirientes de la coreografía, entre la geometría de los signos, entre el vuelo violento de las capas, los movimientos del conflicto y el contraluz de muñecas, piernas y brazos. El bailarín maravilloso estará de pronto invadido de colores y alejará y acercará los rostros ante un espejo invisible enmarcado en la gran expresión orquestal.

Sucederá esto en 1919. Casi veinte años después, en 1936, el mandarín maravilloso dará paso a una fantasía sonora, sólida arquitectura de la «Música para cuerda, percusión y celesta«. Arpa, piano, timbales y tantos otros instrumentos se fundirán en unidad extraordinaria y en fascinante y dinámica  disposición. «A  menudo se viaja con él sobre las aguas negras de un río subterráneo – dirá Julien Green en su «Diario» al hablar de esta obra de Bartók -, pero hay también sobre las aguas el resplandor de los fuegos de Bengala y por encima de nuestras cabezas la bóveda de una belleza mágica; también podemos sentirnos en un templo plenamente sonoro con el ruido de los gongs, en medio de una jungla donde la fieras rugieran sordamente en la noche».

«Que mis exequias – dirá Bartók en su proyecto de testamento – se celebren lo más sencillamente posible. Si por casualidad, después de mi muerte, quiere darse mi nombre o erigirse un monumento en mi honor en una plaza pública, he aquí cuáles son mis deseos: en tanto que las plazas de Budapest antiguamente llamadas Plaza Oktogon y Plaza Eorönd lleven los nombres de estos hombres (léase Mussolini e Hitler), en tanto que haya en Hungría una plaza o una calle con esos dos nombres, yo deseo que no haya en el país ninguna calle, ninguna plaza ni un monumento público que lleve mi nombre y que ninguna placa conmemorativa sea colocada en lugar público«.

«Nuestra situación empeora de día en día – escribirá desde Estados Unidos el gran compositor meses antes de morir -. Nunca en mi vida, desde que me gano el pan, me he visto en una situación tan terrible. Mi mujer lo soporta todo heroicamente. Hasta ahora habíamos tenido gratis dos pianos. Pero acabo de recibir el aviso de que se van a llevar uno. Naturalmente, no tenemos dinero para alquilar un segundo piano. Por lo tanto, no tendremos posibilidad de estudiar las obras para dos pianos. Y cada mes recibo un golpe por el estilo. Me rompo la cabeza preguntándome qué me va a ocurrir el mes que viene…».

«Es la hora de la séptima puerta…», le dirá al fin a un visitante el 26 de septiembre de 1945 en el West- Side Hospital de Nueva York.

Allí es donde murió.

(Imágenes: videos.-1.-«El mandarín maravilloso» (1919).-Angers Nantes Opéra Au Theâtre Le Quai/ 2.-«Música para instrumentos de cuerda, percusión y celesta»(1936).-Filarmónica de Berlín, dirigida por Pierre Boulez/ 3.-«Sonata para violín solo»(1944), por Ivry Gitlis)

«EL RINOCERONTE» DE IONESCO

Ionesco.-B.-Rinoceronte.-2.-representacion por  Trinity Valley Comunity.-Texaa.-2004

«Recordé haber estado muy sorprendido en el curso de mi vida – dijo Ionesco en «Le Monde» en 1960 – por lo que podría llamarse la corriente de opinión, por su evolución rápida, su fuerza de contagio, propia de una verdadera epidemia. La gente se deja subyugar de pronto por una nueva religión, una doctrina, un fanatismo, en fin, por lo que los profesores de filosofía y los periodistas con pretensiones filosóficas denominan «el momento necesariamente histórico». Asistimos entonces a una verdadera transformación mental. No sé si lo habéis observado, pero cuando la gente no comparte vuestra opinión, cuando no podemos entendernos con ellos, tenemos la impresión de hablar con monstruos. Tienen una mezcla de candor y de ferocidad. Os matarían a conciencia si no pensáis como ellos.Y la historia nos ha demostrado en el curso de este último cuarto de siglo que las personas así transformadas no sólo se asemejan a los rinocerontes sino que también se transforman en ellos».

Ionesco.-A.-Rinoceronte.-1.-dibujo e Tomaszewski Henryk.-1961

«Ahora bien – seguía diciendo el dramaturgo -, es muy posible, aunque aparentemente extraordinario, que algunas conciencias individuales representen la verdad contra la historia, contra lo que se denomina la historia. Hay un mito de la historia, que ya sería hora de «desmixtificar», ya que la palabra está de moda. Son siempre algunas conciencias aisladas las que representan contra todos la conciencia universal».

IONESCO.-H.-Rinoceronte 6.-affiche delNational Pastime Theater.-Chicago.-1999

Palabras de Eugène Ionesco, palabras que resuenan ahora, en este mes de noviembre, cuando se celebra el centenario de su nacimiento y la Biblioteca Nacional de Fancia ofrece una gran exposición sobre su figura. Nacido en Rumania, habitante de París, él escribió en su Diario (Páginas de Espuma): «Terrible exilio, solo, solo estoy, rodeado de gentes que para mí son duras como la piedra, tan peligrosas como las serpientes, tan implacables como los tigres. ¿Cómo se puede comunicar uno con un tigre, con una cobra,  cómo convencer a un lobo o a un rinoceronte para que nos comprenda, qué lengua hablar? ¿Cómo hacerle admitir mis valores, el mundo interior que llevo conmigo? De hecho, estando como el último hombre de esta isla monstruosa, yo no represento más nada, salvo una anomalía, un monstruo. Sí, ellos me parecen ser rinocerontes«.

Ionesco D.-Rinoceronte.-4.-Ionesco Festival ,.New York.-2001

 En alguna ocasión me he referido en Mi Siglo a Ionesco y a su «Rinoceronte«. Se han citado siempre, al hablar del«Rinoceronte«, los escenarios del drama nazi y la ocupación alemana en Francia. Ionesco ha evocado cómo en 1938, «el escritor Denis de Rougemont se encontraba en Alemania, en Nuremberg, durante una manifestación nazi. Cuenta que se hallaba en medio de una multitud compacta esperando la llegada de Hitler (…) El narrador vio de lejos que la muchedumbre era poseída, progresivamente, por una suerte de histeria, aclamando frenéticamente al hombre siniestro. La histeria se propagaba, avanzaba junto con Hitler como una marea. El narrador estaba al principio sorprendido de este delirio. Pero cuando Hitler se aproximó y toda la gente a su lado fue contaminada por la histeria general, Denis de Rougemont sintió dentro de sí esa ira que trataba de invadirlo, ese delirio que lo «electrizaba». Estaba a punto de sucumbir a esa magia, cuando algo surgió de las profundidades de su ser y resistió a la tormenta colectiva (…) Luego, al ponérsele los pelos «literalmente» de punta, comprendió, dice, lo que significaba el Horror Sagrado (…) Ése es quizá el punto de partida de «Rinoceronte«».

Ionesco.-C.-Rinoceronte 3.-Université Hacettpe.-Ankara.-Turquía.-2000

Pero no es sólo el fascismo y el nazismo. Como recuerda muy bien Marie-Claude Hubert en su «Ionesco» (Seuil), la célebre pieza de teatro no es la respuesta directa a un drama vivido sino su transposición intemporal, que es lo que le da un valor universal. No es sólo el fascismo sino todas las formas de fanatismo las que aborda Ionesco. En una Nota  en 1961 sobre esa precisa obra teatral en la Revista Arts volvió a concretar sus palabras: «Al convertirse las ideologías en idolatrías, los sistemas automáticos de pensamiento se alzan como una pantalla entre el espíritu y la realidad, falsean el entendimiento, ofuscan. Son también barricadas entre  el hombre y sus semejantes que deshumanizan y vuelven imposible la amistad a pesar de todo de los hombres entre ellos; impiden lo que se llama la coexistencia, pues un rinoceronte no puede entenderse con aquel que no lo es, un sectario con aquel que no pertenece a su secta».

(Imágenes: 1.-el «Rinoceronte» -Trinity Valley Community.-Texas.-2004/ 2.-dibujo para el «Rinoceronte» por Tomaszewski Henryk.-1961/ 3.-affiche sobre el «Rinoceronte» del National Pastime Theater.-Chicago.-1999/4.-«Rinoceronte».-«Ionesco Festival» New York.-2001/5.-cartel para «Rinoceronte».-Université Hacettpe.-Ankara.-Turquía) (todos ellos tomados de Ionesco.org)

EL LECTOR

lectura-uuu-2000-por-benny-andrews-artnetLos ojos emocionados de Hanna Schmitz (Kate Winslet) en la película «El lector» de Stephen Daldry cuando escucha a Michael Berg leyéndole pasajes de «La dama del perrito» de Chejov o de «La Odisea«,  no se emocionan ni se compadecen sin embargo ante las vidas de mujeres condenadas a muerte en los campos de concentración, y esto nos lleva de la mano al gran debate sobre si las artes y la literatura pueden incidir en algún momento y de algún modo sobre las formas del mal.

Joseph Brodsky, en su Discurso de recepción del Premio Nobel en 1987, («Inusual semblante«, en «Del dolor y la razón» (Destino) afirmaba que, «para alguien familiarizado con la obra de Dickens, matar en nombre de una idea resulta más problemático que para alguien que no ha leído nunca a Dickens. Y hablo precisamente de leer a Dickens, Sterne, Stendhal, Dostoievski, Flaubert, Balzac, Melville, Proust o Musil; es decir, hablo de literatura, no de alfabetismo o educación. Una persona cultivada, tras leer algún tratado o folleto político, puede ser sin duda capaz de matar a un semejante y sentir incluso un rapto de convicción. Lenin era una persona culta, Stalin era una persona culta, Hitler también lo era; y Mao Zedong incluso escribía poesía. Sin embargo, el rasgo que todos estos hombres tenían en común consistía en que su lista de sentenciados a muerte era más larga que su lista de lecturas».lector-ll-matisse-signes

Hanna Schmitz no sabe leer pero escucha la lectura. Esas lecturas entran por sus oídos y van emocionando sus ojos y alterando su espíritu. Le impresiona Chejov, le impresiona Homero. Si hubiera sabido leer, si hubiera leído, ¿ habría actuado quizá de otra forma? La literatura, la música – la belleza, en resumen -¿influye beneficiosamente sobre la superficie del mal?. «No sabemos – dice Steiner en «Lenguaje y silencio» (Gedisa) – si el estudio de las humanidades, de lo más noble que se ha dicho y pensado, contribuye efectivamente a humanizar. No lo sabemos; e indudablemente hay algo terrible en dudar si el estudio y el placer que se encuentra en Shakespeare hacen a un hombre menos capaz de organizar un campo de concentración. Hace poco uno de mis colegas, un erudito eminente, me preguntaba, con sincera perplejidad, por qué alguien que quiere entrar en una facultad de literatura inglesa ha de referirse con tanta frecuencia a los campos de concentración; ¿tienen algo que ver con el tema? Tienen mucho que ver y antes de seguir enseñando debemos preguntarnos: ¿son humanas las humanidades? y si lo son, ¿por qué se esfumaron al caer las tinieblas?».

(Imágenes: 1.-«(Scholar).-America Series.- 1991.-por Benny Andrews.-artnet/ 2.- Mujer leyendo.-Matisse)

CÓMO NACEN LAS NOTICIAS

¿El aliento de Filípides expirando de fatiga al llegar a Atenas, corriendo desde Maratón, va a figurar como una de las primeras noticias del mundo? Este jueves se inaugura en Washington el «Newseum«, Museo de la Noticia, en la avenida de Pennsylvania. Cuatro pisos de altura, 14 galerías, 15 aulas, 2 estudios de televisión, 350 primeras páginas históricas. ¿Y el aliento del correo Filípides? ¿estará?. Es el primer entrenado para transmitir tras 225 kilómetros una noticia antes de morir, el mensajero de la boca entreabierta y los ojos en blanco, el heraldo que tiene que pronunciar antes de caer vencido que la victoria ha sido conseguida, que el resultado de la victoria lo entrega él nublada la vista y los brazos palpando la muerte, esa victoria que apenas pronuncian sus labios.

Después hay otras noticias transcendentales que cruzan el mundo como relámpagos. «Hitler ataca a los polacos«, anuncia el «Baltimore News Post» el 1 de septiembre de 1939. «El presidente Kennedy asesinado» (1963), «Cápsulas envenenadas de Tylenol» (1982). Furio Colombo en «Últimas noticias sobre el periodismo» (Anagrama) dedica páginas muy interesantes al nacimiento y a la muerte de una noticia, a cómo surgen y cómo desaparecen esos granos y esas nubes de noticias que estallan en los telediarios y que expanden su interés en la pantalla durante días y semanas: parpadean, fascinan, cansan y al fin desaparecen por mil motivos diversos, no siempre muy honorables. «El problema – dice Colombo – es que una cantidad de fuentes interesadas pueden crear literalmente una noticia, no inventándola sino, más simplemente, poniéndola a disposición de los media. El coste del trabajo, la velocidad del montaje y la necesidad de mantener disponible un bazar de informaciones asegura habitualmente que los media no desperdicien la oferta».

El público tiene hambre de noticias y «el problema -sigue diciendo Colombo – tiende a hacerse más complejo con la irrupción de las redes electrónicas de libre acceso tipo Internet, en las cuales siempre es posible introducir nuevo material informativo que tiene por fuente a sí mismo. En el colmo de su complejidad organizativa, cultural y tecnológica, el periodismo parece volver a su origen: la opinión, el rumor, el viajero que cuenta, el paseante testigo, la opinión que se convierte en hecho».

Sigo viendo a Filípides correr de Maratón a Atenas, de Atenas a la Avenida de Penssylvania en Washington, intentando llegar con los labios entreabiertos al «Newseum«, intentando balbucear antes de morir una de las primeras noticias del mundo.

SOBRE LOS ACANTILADOS DE MÁRMOL

Decir:»Encuentro una persona» es lo mismo que decir: «Descubro el Ganges, Arabia, el Himalaya, el Amazonas». Deambulo por sus secretos y por sus vastas extensiones y regreso de allí cargado de tesoros; de ese modo me transformo y me instruyo. En este sentido, sobre todo en él, estamos modelados también por nuestros prójimos, por nuestros hermanos, amigos, mujeres. Queda en nosotros el aire de otros climas – y es tan fuerte que en ciertos encuentros experimento este sentimiento: «Ese tiene que haber conocido a fulano y a mengano». De igual modo que el orfebre graba su sello en las joyas, así también el contacto con un ser humano imprime en nosotros una señal.
Estas palabras aparecen en el Diario de Ernst Jünger, uno de los escritores alemanes más importantes del siglo XX y uno de los más valiosos en el panorama literario europeo. Nacido en Heidelberg en 1895 moriría a los 103 años tras dejar una vida intensísima, cruzada por la Segunda Guerra mundial y jalonada por libros -novela, ensayo, Diarios – de enorme interés.
Ahora sus obras, concretamente sus Diarios de guerra, acaban de entrar en La Pléiade, esa colección de Gallimard destinada a los más célebres autores y en donde pocas figuras que no sean francesas han sido incluidas. Jünger participó en la Guerra como oficial alemán, fue trasladado a varios frentes, llegando de París al Cáucaso y formó parte, en 1944, del complot organizado por el ejército en contra de Hitler. ¿Cómo no sufrió represalias al publicar Sobre los acantilados de mármol (Destino) en 1939? En esa novela que vaticina toda una época aparece El Gran Forestal (Hitler), que dirige a unos bárbaros, gente harapienta y salvaje, amaestradora de mastines, portadores del dolor y del fuego, habitantes de las marismas y de los bosques. Frente a ellos se encuentran los que defienden unas esencias, unas islas, unos acantilados de mármol. Viven en ellos y guardan en sus memorias los secretos esenciales mientras guerrean sin cesar contra las huestes del Gran Forestal.
Jünger vio que su novela estaba en 1940 en todas las librerías de Europa. La Gestapo reclamó su cabeza y Hitler dijo que le dejaran en paz. Pero este escritor sabio, penetrante, estudioso de los insectos, amante de las mariposas y de las medidas del tiempo, seguiría publicando obras tan importantes como Abejas de cristal (Plaza Janés), Heliópolis (Seix Barral) y, sobre todo, sus Diarios titulados Radiaciones (Tusquets), piezas ejemplares para conocer la guerra y la paz, las costumbres y el corazón del hombre, un Diario imprescindible que cubre muchos años y que retrata una época.
Su observación desciende desde las grandes ideas a los pequeños detalles reveladores y así puede escribir el 16 de julio de 1940: «Era evidente que los blindados habían cruzado la ciudad combatiendo. En las calles la Vida parecía paralizada, como si tuviera cortados los tendones; aún no se había recuperado. Después de tales catástrofes es en los campos donde primero se vuelve a trabajar, más tarde vienen las comunicaciones, el comercio, los oficios. Pero lo primero de todo que el ser humano hace es comenzar otra vez a jugar; así lo he visto en los niños. Un oficial que participó en la entrada de los alemanes en París me ha contado que la primera persona con que tropezaron en las desiertas calles fue un viejo pescador que estaba pacíficamente sentado a orillas del Sena.»