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Posts Tagged ‘Herodoto’

 

 

“He notado como cosa singular – dice Montaigne– ver a veces que los más grandes personajes, en las empresas más altas y en los asuntos más importantes, se mantienen tan firmes en su posición que ni siquiera acortan sus  horas de sueño. Alejandro el Grande, el día asignado para la furiosa batalla contra Darío, durmió tan profundamente y hasta tan tarde que Parmenión se vio obligado a entrar en su estancia y, acercándose a su lecho, llamarle dos o tres veces por su nombre para despertarlo, pues la hora de ir al combate le apremiaba. El emperador Otón, la misma noche en que había resuelto matarse, tras ordenar sus asuntos domésticos, distribuir su dinero entre sus sirvientes y afilar la hoja de la espada con la que pretendía herirse, cuando sólo aguardaba a saber si todos sus amigos se habían puesto a salvo, se quedó tan profundamente dormido que los criados le oían roncar.

 

 

Cuando el gran Catón se disponía a quitarse la vida, mientras esperaba que le informaran de si los senadores a los que hacía partir se habían alejado del puerto de Útica, se quedó dormido tan profundamente que los soplidos se oían desde la habitación vecina. Y cuando aquel al que había enviado al puerto le despertó para decirle que la tormenta impedía a los senadores navegar con tranquilidad, envió aún a otro y, hundiéndose más en el lecho, dormisqueó un rato más hasta que este último le aseguró que habían partido.

(…) En la batalla naval que Augusto ganó contra Sexto Pompeyo en Sicilia, en el momento de ir al combate, se vio asaltado por un sueño tan profundo que sus amigos tuvieron que despertarlo para que diese la señal de batalla. Ello fue ocasión para que Marco Antonio le reprochara después que ni siquiera había tenido el valor de mirar con los ojos abiertos la disposición de su ejército (…)  Mario el Joven hizo algo todavía peor, pues el día de su última batalla contra Sila, tras haber dispuesto su ejército y dado la orden y la señal de batalla, se echó a la sombra de un árbol para descansar, y se durmió tan profundamente que apenas pudo despertarse con la derrota y huida de su gente, sin haber visto nada del combate (…)

Los médicos decidirán si el dormir es tan necesario que nuestra vida depende de ello. Porque vemos que al rey Perseo de Macedonia, prisionero en Roma, le quitaron la vida privándole del sueño, pero Plinio alega el caso de algunos que vivieron mucho tiempo sin dormir. Herodoto habla de naciones en las cuales los hombres duermen y velan cada medio año. Y quienes escriben la vida del sabio Epiménides dicen que durmió cincuenta y siete años seguidos”.

 

 

(Imágenes. – 1- Koloman Moser- 1913/ 2.- Masha Kurbatova/ 3.- Ramón Casas)

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calles.-588j.-archipiélago de la Cícladas,. Grecia.- 1951.-foto David Seymour.-Magnum Photos

 

Los acontecimientos internacionales nos llevan desde hace tiempo hasta Grecia pero – aparte de la intensa y tantas veces preocupante actualidad – la pregunta se hace aún más profunda y nos remonta a su historia. ¿Por qué Grecia? ¿Por qué hay que volver a Grecia constantemente para adentrarnos en los caminos de la cultura?

Hace unos meses escribí en Alenarte revista sobre el tema y aquí reproduzco mis palabras:

 Recordaba que T. S. Eliot comentó:

“¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?

¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?”

En estos momentos recorre el mundo una vertiginosa velocidad de información, una corriente algo menor de conocimiento, y un lento caminar hacia la sabiduría. La transmisión de las informaciones se ejecuta  con un simple pestañeo del móvil, con la simple yema del dedo en el teclado del ordenador. La información atraviesa en zigzag telediarios y tabletas, su rapidez nos conecta con lo último, que no es siempre lo más importante. Muchas de esas informaciones nos pueden ayudar al conocimiento, pero ¿nos llevan al fin a la sabiduría?

 

mar.-8hcd.-Grecia.-por Jean Louis Dumas.-museo europeo fotografie

 

La profesora Jacqueline de Romilly escribió un penetrante libro titulado “¿Por qué Grecia?”. Allí, en el fondo de los pasillos de la Historia, aparecen de modo permanente los tesoros griegos. Tesoros de democracia, de teatro, de razones, de estilo. Los temas griegos se representan cada año en los escenarios teatrales y se incorporan a las secuencias cinematográficas. Son personajes casi inmortales, pasiones que han vencido a los siglos, diálogos en los que la emoción discute con la razón. Electra, Medea, tantas figuras de vestiduras blancas han atraído a O´Neill o a Giradoux. Platón y Tucídides prosiguen su andadura en libros de bolsillo. En el siglo V ateniense se inventó la democracia y la reflexión política. Esquilo, Sófocles y Eurípides marcan para siempre la tragedia; Aristófanes eleva la comedia; Herodoto y Tucídides registran las claves de la historia; Sócrates nos tiende la filosofía; Fidias las estatuas; Hipócrates la medicina…

 

Grecia.-4ffn.-Henri Cartier- Bresson.-Atenas.-1953

 

Es el mapa de la sabiduría. El hombre que exaltaron los griegos era un hombre completo. Le gustaban la vida y las fiestas, los banquetes, el amor, la gloria. Los coros de las tragedias griegas nos abren los ecos de las lamentaciones pero también las estrepitosas carcajadas. Hay un destino encerrado en las misteriosas máscaras pero igualmente hay muecas cómicas, el rictus de la ironía envuelta en los pliegues embozados.

 

pueblos.-5h233.-Fred Boissonas.-Grecia 1908

 

Está además la paz y la guerra. “Nadie tan insensato existe – escribe Herodoto – que prefiera la guerra a la paz; en ésta, en efecto, los hijos entierran a sus padres; en aquella, por el contrario, los padres a los hijos”. Eurípides, en “Las suplicantes”, exclama que los hombres prefieren “la guerra, rechazando los bienes, y los hombres reducen a otros hombres a la servidumbre, y las ciudades a otra ciudades más débiles”.

 

mar.-rr7yyj.-Leon Dabo.- Grecia.

 

Todo esto – el teatro, el arte, la filosofía, la historia, el pensamiento – nos lanza (no nos retrocede) hacia la sabiduría.

El vértigo instantáneo de la información y de la comunicación, que tanto nos gusta diariamente, ha de llevarnos al conocimiento.

Y el conocimiento debe empujarnos a la sabiduría.

 

Grecia-nnyu-Monte Athos- James L Stanfield- mil novecientos ochenta y tres

 

A las puertas de los siglos siempre nos esperará la Grecia clásica con sus permanentes enseñanzas.

 

Grecia.-8ttc,.notiespectaculo com

 

(Imágenes.- 1.-David Seymour- magnum- 1951/ 2- Jean Louis Dumas- museo europeo de la fotografía/ 3.- Atenas-Henri Cartier Bresson- 1953/ 4.-Fred Boissonas- 1908/5.-Leon Dabo/ 6- Monte Athos- James Stanfield- 1983/ 7.- notiespectaculo)

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lectura-nobb-interiores-Lynne Cohen-imageartslectures

 

” Aunque la lectura, la escritura y la enseñanza son necesariamente actos sociales – dice Harold Bloom en “El canon occidental” -, la enseñanza posee también un aspecto solitario, una soledad que  sólo dos pueden compartir (…) Gertrude Stein sostenía que uno escribía para sí mismo y para los desconocidos, una magnífica reflexión que yo extendería: uno lee para sí mismo y para los desconocidos”.

En estos días se debaten las declaraciones que ha hecho Bloom diciendo que “no me parece que en la literatura contemporánea, ya sea en inglés, en Estados Unidos, en español, catalán, francés, italiano, en las lenguas eslavas, haya nada radicalmente nuevo”,  y un gran lector y excelente crítico como es Alberto Mangel ha querido aportar sus opiniones distintas o complementarias señalando el valor de los influjos, lo que de algún modo quiso tratar también Harold Bloom en “Anatomía de la influencia”.

 

libros.-99z.-Aad Hofman

 

““Es ciertodice Mangel – que la voz de Cees Nooteboom tiene ecos de Ibn Battuta y Diderot; que en W. G. Sebald hay vestigios de Sir Thomas Browne y de Heine prosista; que Enrique Vila-Matas es heredero de Laurence Sterne; que Ismail Kadaré continúa la tradición de Herodoto y de Homero; que Jean Echenoz ha aprendido la lección de los novelistas franceses del XVIII; que Tom Stoppard debe mucho al teatro de Wilde y de Pirandello; que Tomas Tranströmer ha leído al Virgilio de las églogas y a Wordsworth; que Cynthia Ozick ha estudiado la obra de Henry James; que Pascal Quignard tiene una deuda con Montaigne. Todo esto es cierto, pero cierto es también que estos autores son únicos, y sus obras iluminan nuestro siglo como Cervantes y Shakespeare iluminaron el suyo.”

Iluminan nuestro siglo, afirma Mangel. ¿Podría, por tanto, ser alguno de ellos el clásico futuro? Azorín en 1945 publicó “Clásicos redivivos – Clásicos futuros” y tras considerar a Góngora, a Tirso o a Cervantes se adentraba en otros que entonces “iluminaban” también el siglo:  Pereda, en su casa de Polanco: Clarín, en su biblioteca de Oviedo, o en nombres hoy aún más olvidados, como José María Matheu o Ricardo León. Sólo en parte se salvaban Galdós, Baroja y Unamuno.

 

lectura-vvtty-Honoré Daumier- mil ochocientos ochenta y seis- The Metropolitan Museum of Art- Nueva York

 

Iluminar de algún modo el siglo es una cosa y perdurar es algo bien distinto. Eliot en su excelente ensayo “¿Qué es un clásico?“afirma que “si hay una palabra en la que podemos fijarnos y que sugiere el grado máximo de lo que entiendo por clásico es la palabra “madurez”( …) Un clásico sólo puede aparecer cuando una civilización ha llegado a su madurez, cuando una lengua y una literatura han alcanzado su madurez: el clásico sólo puede ser obra de una mentalidad madura (…) Hacer realmente aprehensible el significado de la madurez es quizá imposible, pero si somos maduros reconocemos la madurez de inmediato o llegamos a reconocerla a través de un trato más íntimo. Ningún lector de Shakespeare, por ejemplo, falla a la hora de reconocer, según avanza su propia madurez, la gradual maduración de la mente de Shakespeare, incluso los lectores menos experimentados pueden percibir el veloz desarrollo de la literatura“.

 

lectura-vvbbu-Juliano Lopez Dada

 

En nuestro ámbito, Francisco Rico al hablar de “Veintiún clásicos para el siglo XXl” (Crítica) recuerda que “un clásico lo es porque no se lee tanto cuanto se relee, individual o colectivamente (…) El clásico vive en la memoria, y puede y aún pide ser revisitado, libérrimamente, a fragmentos”.

Quizá toda la prueba de fuego esté en la relectura.

 

lectura-rrvgg-libors-Alexandre Antigna- siglo diecinueve

 

(Imágenes.- 1.-Lynne Cohen– imageartslecture/ 2.-Aad Hofman/ 3.-Honoré Daumier– 1886- The Metropolitan Museum of Art- New York/ 4.-Juliano López Dada/ 5.-Alexander Antigna)

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