EN TORNO A LA BARBA

 

 

“Muchos consideran todavía el pelo como testimonio de virilidad, y la virilidad es una de las ambiciones más hondas del hombre – escribe Alberto Savinio – . Mi infancia se vio adornada por espectaculares barbas.  Barbas mosaicas y barbas de sátiro, barbas de devorador de fuego, barbas diplomáticas en abanico, y militares barbas cuadradas, dóciles barbas de ramos de sauce y  barbas de brochas divergentes. Recuerdo los cuidados asiduos, amorosos, que el hombre dedicaba a la barba, lavándola, dándole masaje, cepillándola, dándole aspersiones de lociones perfumadas, peinándola y, finalmente, exponiéndola al sol en la ventana para secarla por arriba, por abajo y a ambos lados.

 

 

Recuerdo los gestos que hacían para devolver el orden a la barba desordenada, fluidez a la barba revuelta; recuerdo los revoloteos de la mano ágil en torno a la barba, ciertos jugueteos de los dedos con los anillos de la barba, un cierto escurrirse de la barba mano adentro, como en un tubo, un cierto voluptuoso rascarse los pelos de la barba bajo la mandíbula, un cierto frotar la barba con la servilleta después de la sopa en caldo y los manjares en salsa; recuerdo el peine de bolsillo que el hombre barbudo sacaba de vez en cuando de su estuche ( envainado, el peinecillo descansaba en el bolsillo superior del chaleco ), ya fuera para replegar la barba sobre el pecho, ya para darle ímpetu por medio de repetidos pases del peine desde la nuez  hasta  la barbilla.

 

 

(…)  El hombre con barba es “más rico en voces”,  más “personaje”, más ‘tipo”, más “misterioso” – sigue diciendo Savinio  (…)  El hombre  llevaba un pequeño bosque en el rostro ( y cuánto mayor era la profunda expresión de la boca, que se abría en medio de la barba, cuánto más impresionante el relucir de los ojos sobre toda aquella tupida pelambre, como ojos que mirasen por encima de un bosque).”

 

 

(Imágenes- 1-Rubens/ 2- Ezra Pound – foto Henri Cartier Bresson – 1971/ 3- Rembrandt/ 4- Anton Chejov)

CÓMO TRABAJABA GIACOMETTI

 

 

Giacometti no trataba con especial miramiento sus esculturas, a pesar de que podían romperse. De hecho, procedía de la mIsma forma con sus telas, en la superficie de las cuales escarbaba las capas de pintura fresca, luego borraba, corregía, y después repetía la operación hasta que estaba satisfecho (cosa que no ocurría nunca, como sabemos – dice Franck Maubert en su estudio sobre el artista -, pero de todas formas llegaba un momento en que había que abandonar y rendirse, decidir qué la obra estaba acabada).

Al día siguiente era el modelado, y luego la fundición en bronce, durante la cual las obras, expuestas al menor choque, dados todos los estudios preparatorios, no estaban necesariamente libres de peligro. Él mismo las trataba sin demasiados miramientos y no dudaba en sacudirlas para probar su resistencia, a veces hasta provocar el accidente, antes de retocarlas una mez más, con la espátula o rascándolas con las uñas. Debía de parecerle divertido; de todas formas sabía que al día siguiente, no podría evitar empezar otra pieza.

 

 

Sin embargo, Alberto estaba atento a cada etapa, con una atención meticulosa, hasta la pátina, último (re) vestido de la obra, al que dedicaba un cuidado especial. Probaba todos los matices, del verde al marrón, del dorado al negro. Experimentaba, llegando a pintar directamente el bronce, como en “La jaula”, “El bosque”, “El claro”, e incluso en uno de los dos ejemplares en bronce de “El hombre que camina”, que pintó él mismo en la Fundación Maeght, insuflándole una carga emotiva suplementaria.

Giacometti experimentaba, intentaba lo imposible, tanto en las piezas infinitesimales como en las de dimensiones mayores. Cuesta imaginar que el artista trabajaba en un local exiguo, casi sin perspectiva para sus personajes más grandes, entre ellos “El hombre que camina”. Realizaba directamente el modelo de tamaño natural. En sus Memorias, Marlene Dietrich, fascinada y a la vez enamorada del artista, cuenta que en una de sus visitas encontró a Alberto subido a una escalera, trabajando en grandes mujeres, esos personajes que más tarde se llamarían “Las mujeres de Venecia” (porque estaban destinadas a ser presentadas en la Bienal de 1962).

Giacometti persiste y gusta de enfrentarse a la imposibilidad, siguiendo su doctrina resumida en la frase: “Sólo sé lo que veo trabajando”.

 

 

(Imágenes-1- vincenstrauss WordPress/ 2- Bresson – Giacometti – fundación Henri Cartier Breeson/ 3- Giacometti – le chariot)

“EL OJO DEL SIGLO XX”

 

fotografía- bguui- Henri Cartier Bresson- por Claire Yaffa

 

“El ojo del siglo XX” : así se ha bautizado a Cartier-Bresson.

 

Cartier Bresson-bhuu-Fundación Mapfre

 

Ahora este “ojo” aparece con toda su precisión y claridad en la exposición que se le dedica en Madrid.

 

Cartier Bresson- nfr- Fundacion Mapfre- fotos cortesía Fundación Henri Cartier- eldiario es

 

“La mirada del fotógrafo, su ojo, su cámara – escribí en “El ojo y la palabra” -se ha inclinado sobre la realidad y la ha captado.

 

Cartier Bresson- bbffr- Fundación Mapfre

 

Capta y fija ese movimiento del instante,

 

fotografía.-409j.-Henri Cartier Bresson.-por Carl Van Vechten.-1935

 

 

esa quietud del instante, la instantánea entre tantos instantes, eso que acaba de pasar y que se queda.

 

fotografía-nnbbyu- Henri Cartier Bresson- por René Burri- mil novecientos cincuenta y nueve

 

El fotógrafo ha ido por delante, ha seleccionado su enfoque, el marco de su escena. Es decir, ha mirado“.

Eso es lo que ha hecho siempre Cartier-Bresson.

(Imágenes.-1.-Henri Cartier. Bresson.-por Claire Yaffa/ 2, 3 y 4.-fotografías de Cartier Bresson- Fundación Mapfre/ 5- Cartier. Breson por Carl van Venchten.-1935/ 6.-Cartier.Breson por René Burri– 1959)

CIEN AÑOS DE ALBERT CAMUS

escritores.-43.-Albert Camus

“Se podría pensar en él – escribe Jean Daniel en “Los míos”(Galaxia Gutenberg) – evocando un pequeño mendigo de Murillo (…) He aquí un  muchacho que no puede leer en casa y que no sabe nada de literatura. Pero que cuando visita a su tío, devora a los más grandes, Balzac, Victor Hugo, Zola, pero también a Paul Valéry o a Charles Maurras. Cuando este jovencito, en fin, puede creerse disponible para todos los fervores se le anuncia que está atacado por la tuberculosis. Y se le pronostican crisis y recaídas.” ¿Cuándo nace Camus como escritor? En 1959 le decía el autor de “La Peste” a Jean-Claude Brisville: “Vocación no puede ser una buena palabra. Yo he tenido deseos de ser escritor hacia los diecisiete años, y, al mismo tiempo, yo sabía, oscuramente, que lo sería.”

escritores.- 9988.- Albert Camus.- por Henri Cartier Bresson

Oscuramente, pues, conocía que sería escritor. El último capítulo de su último libro inacabado – “El primer hombre” – lleva por título “Oscuro para sí mismo”. “Oh, sí, era así – se lee-, la vida de aquel niño había sido así, la vida había sido así en la isla pobre del barrio, unida por la pura necesidad, en medio de una familia inválida e ignorante, con su sangre joven y fragorosa, un apetito de vida devorador…” En 1959, en el prefacio a una obra de Jean Grenier ( que fue su profesor y más tarde su amigo) confesaba: “Alguna cosa, algo se agita en mí, oscuramente, y quisiera hablar de ello.” Y en el prólogo a la edición de su ensayo “El revés y el derecho”, al hablar del artista, desea certificar nuevamente: “Para ser edificada, la obra de arte debe servirse de entrada de las fuerzas oscuras del alma.”

escritores.-Albert Camus.-Camus facepalm

Oscuridades de la creación y claridades diversas en la ejecución. Ambas hoy debatidas a los cien años de su nacimiento. Sobre la muerte de Albert Camus he escrito en dos ocasiones en Mi Siglo. Y ahora, en su centenario, las opiniones sobre sus obras quedan enfrentadas. Jean Daniel, como muchos otros -como, por ejemplo, Bernard- Henri Lévy – reconocen “La caída” como una novela excelente (“ para mí su obra maestra – dice Daniel – o lo era en todo caso antes de mi lectura de “El primer hombre“). Y si “El extranjero” había sido certeramente analizado por Roger Quilliot en “La mer et les prisons” (Gallimard) ( la influencia, por ejemplo, de Steinbeck en la primera parte de la novela, su estilo despojado y ascético), Urbain Polge, gran amigo del escritor y que conocía muy bien al hombre y al artista, declaraba que Camus se retrataba con más facilidad en las confesiones calculadas de “La caída” que en las declaraciones crípticas de “El extranjero”. La gran especialista en Camus, Jacqueline Lévi- Valensi, recordaba igualmente que en “La caída” el escritor “innova y desconcierta, por la ambigüedad de su personaje y de su palabra, y por su tono insólito. Aquí se trata de una “confesión” que exhibe su ritmo oral, y no de una narración; utilizando las técnicas teatrales del “monólogo dramático”, el protagonista, “comediante trágico”, no renuncia sin embargo a los procedimientos narrativos, creando así una forma original adaptada al sentido mismo de los discursos.”

Camus- fgh-Albert Camus mil novecientos cuarenta y cuatro- Henri Cartier Bresson

Y en cuanto a la novela “El primer hombre”, cuyo manuscrito no pudo releer el autor, Lévi- Valensi añadía que “sin duda él lo habría corregido. Puede que hubiera deseado contener la pasión y el lirismo que estalla en las largas frases, a veces anhelantes, que muestran el ritmo de una vida, los grados de una historia personal, la historia de una familia, la historia de un país. Quizá porque él había llevado consigo mucho tiempo el proyecto de esta novela, y porque esta novela se alimentaba de toda su experiencia, vivida y soñada, parece que Camus liberara en ella una serie de escenas, imágenes, recuerdos y sentimientos que no podían ser canalizados.”

La muerte en la carretera cortaría de golpe todos esos proyectos el 4 de enero de 1960.

(Imágenes:- 1.- Albert Camus en su despacho/2 y 4.- Camus por Henri- Cartier Bresson/ 3.-Camus.-facepalm.com)

ROMA EN EL TIEMPO

ciudades.-Roma.-fuente en Via Margutta.-foto Chris Warde Jones for The New York Times23 de octubre de 1963. — Escribo en una trattoria romana, al aire libre, en via Margutta. Profusión de recién casados que acuden aquí. Día radiante, agradabilísimo. Un fondo musical, inesperado, acompaña a quienes comemos bajo el sol: dos hombrecillos, uno dedicado a su acordeón y un trompetero nos ofrecen una melodía sencilla. Roma, otoño. Sonrisas de niños jugando alrededor de las estatuas. Son como animales revoltosos que se pelean. Juegos en orden y desorden que tienen pendientes a los comensales de la trattoria...

ciudades.-77.-Roma -Via Margutta.-foto Chris Warde Jones for The New York Times

1 de junio de 2013.– Georg Simmel me va diciendo en su “Roma, Florencia, Venecia” (Casimiro), desde el fondo de la lectura: “En ningún otro lugar la abundancia de cosas permite a esta actividad específicamente humana desplegar su dominio como en Roma. En ningún otro lugar un alma recibe tanto y debe acometer tanto para dar forma a la imagen. Ésta es la razón que

ciudades.-22.-Roma.-Via Margutta.-foto Chris Warde Jones for The New York Times

 explica en última instancia la incomparable y duradera relación que se establece entre la riqueza de las impresiones romanas y nuestra alma: es como si todos los contenidos de nuestra alma alcanzaran, al mismo tiempo, su máxima expresión.”

ciudades.-5frr,.-Roma.-1959.-Henri Cartier-Bresson

Extiendo la mirada para seguir viendo jugar a los niños en via Margutta...

Bajo de nuevo la mirada para seguir leyendo a Simmel.

(Imágenes.- 1, 2 y 3.-via Margutta.-fotos Chris Warde Jones.– The New York Times/ 4.- Roma 1959.-foto Henri Cartier- Bresson)

GATOS

animales.-5bu8u.-gatos.-Fréderic Clement.-el niño que dibujó gatos.-rlbumt555

“Hoy, domingo,

deponen su ferocidad,

su mando

de orejas erguidas,

su arcaica brujería,

y optan por echarse

e inspeccionar nuestro descanso,

la labor de clasificación,

rotulado, encasillamiento,

de nuestras pequeñas construcciones,

y acaso el displicente ronroneo

es un perdón,

un acorde

de la música del instinto.

animales.-bb66.-gatos.- Henriette Ronner- Knip.- 1821-1909.-Burlington Paintings

A media tarde

dejamos de interesarles,

enmudecen,

y con envidiable solidaridad

corren hacia sus iguales,

la abeja que revolotea en el jardín,

la hoja cayendo en espiral

sin sentido aparente,

vellos rojizos

y dorados lustres vegetales

colgando de sus zarpas.

animales.-5gyy.-gatos.-Henri Cartier- Bresson.-1989

Estirados en el sillón,

mirando esos enigmáticos juegos,

nuestra sensaciones se aclaran,

se hacen más claras

que los dictados del cerebro.

No, no los llamaremos,

la interrupción les disgustaría.

Alberto Girri.-“Gatos”

(Imágenes.-1.-Frédéric Clement-el niño que dibujó gatos.-rlbumt555/ 2.-Henriëtte Ronner- Knip/ 3.- Henri Cartier. Bresson.-1989)