DE RECUERDOS Y OLVIDOS

 

cine-ywmm-Marcello Mastroianni- foto Bert Stern para Vogue- mil novecientos sesenta y tres

 

“Me acuerdo de H.G. Wells, Simenon, Ray Bradbury. Me acuerdo que Fellini me llamaba Snaporaz. Me acuerdo de la primera vez que he visto las montañas, y la nieve, y la emoción que he sentido. Me acuerdo de las manos de mi tío Umberto, manos fuertes como tenazas, manos de escultor. Me acuerdo del silencio que envolvió al restaurante “Chez Maxim´s” cuando apareció Gary Cooper en esmoquin blanco. Me acuerdo de la nieve sobre la Plaza Roja, en Moscú. Me acuerdo que he visto mi primera película en Turín: “Ben Hur“, con Ramón Novarro. Tenía seis años. Me acuerdo de una noche de verano con olor a lluvia. Me acuerdo de la hermosa cabeza blanca del arquitecto Ridolfi, mi profesor de dibujo arquitectónico. Me acuerdo de un  sueño en el que alguno me dice que debo llevarme los recuerdos de la casa de mis padres. Me acuerdo de la sensación de silencio y de luz suspendida sobre la ciudad de Jerusalén como un vapor místico. Una vez, me acuerdo, he soñado con vivir en un dirigible. O quizá en una astronave. Me acuerdo de la música de “Stardust“. Era antes de la guerra. Bailaba con una muchacha que llevaba un vestido de flores. Me acuerdo de los primeros dibujos de mi hija Bárbara. Me acuerdo de la ligereza constante de Fred Astaire”.

 

sueños-bhu-Leon Spilliaert

 

Y así van y vienen los recuerdos en la cabeza de Marcello Mastroianni cuando ya tiene  72 años, su cabeza cubierta por un sombrero blanco flexible, el cuerpo embutido en una chaqueta blanca de verano, las piernas cruzadas, la mirada fija  en todo lo que ha vivido, en todo lo que ha bailado, reído, interpretado, gesticulado, a su lado tiene una mesita con una jarra y un vaso de agua, y alrededor está el campo de Portugal, la naturaleza y  el mundo.

Era entonces 1996  -pocos meses antes de la muerte del actor -, en las pausas de su trabajo para la película “Viaje al principio del mundo“, rodada por su última compañera, Anna Maria Tatò.  Entonces Mastroianni aceptó volver la mirada al pasado, giró los ojos hacia lo que uno cree que ya tiene olvidado, y así,  poco a poco, surgió su  film-confesión titulado “Mi ricordo, sì, io mi ricordo“.

 

sueños.-090nmb.-foyo por Julia Fullerton-Batten.-New York.-Randall Scott Gallery.-photografie.-artnet

 

Me acuerdo, sí, me acuerdo. ¿De qué nos acordamos nosotros? ¿Adónde se encaminan nuestros recuerdos cuando echan a andar? ¿Nos acordamos quizá de lo que creíamos huido – frases, gestos,  movimientos diminutos, tal vez una  luz precisa,  una hora exacta, la mirada última que nos conmovió,  un timbre de voz? Un investigador norteamericano, estudioso de los mecanismos moleculares de la memoria, el profesor Lynch, hacía notar: “Imagínese que tomo sus apuntes de segundo de carrera, le enseño algo que escribió hace tantos años y le pregunto: “¿se acuerda usted de esto?”, y usted dice: “sí, ya lo recuerdo; hace años que no me acordaba de esto”. Pues bien, desde el momento en que usted escribió eso, todas las proteínas de su cerebro han sido sustituidas muchas veces. El cerebro entero está siendo destruido y reconstruido constantemente, pero los recuerdos siguen ahí y ése es el mayor misterio de toda la biología y de toda la psicología”.

 

O sea que Hamlet podría ahora tomar  en la mano la calavera de los recuerdos y los olvidos, y  paseándose  por la escena de la vida, podría ir repitiendo. “¡Morir…, dormir! ¿Recordar? ¿Olvidar?… ¡Tal vez soñar!”, pero el secreto de los recuerdos no llegaría a  desentrañarlo nunca, continuarían envueltos en el misterio, ya que se sabe que siempre que recuperamos un recuerdo su contenido sufre algún cambio, por pequeño que sea; existen datos que prueban que cuantas más veces se describe verbalmente la cara de una persona, más se reduce su capacidad para reconocer posteriormente dicha cara en una fotografía.

 

dormir-bbgguu-sueños- Wladyslaw Slewinski

 

Cuando a  Mastroianni le obligan a elegir el recuerdo más profundo de su vida, responde:  “Se me pregunta cuáles son los recuerdos que me llegan con más intensidad, aquellos que yo veo más nítidamente. ¿El cine? ¿El éxito? No, nada de todo eso. Los recuerdos más profundos son aquellos que están unidos a mi infancia, a mi adolescencia; a mi madre, a mi padre . Ciertamente tengo muchos recuerdos; pero aquellos de entonces son aún mucho más fuertes, muy  potentes. Todo lo que ha venido después -el éxito, el dinero, la fama – no ha dejado una huella tan verdadera ni tan profunda  como el recuerdo de mi madre, sus jornadas que no acababan nunca, ella, que era  la primera en levantarse y la última en irse a dormir”.

 

casa.-99h.-sueños.-fantasía.-René Magritte.-1947

 

Un escritor francés de finales del XVlll y principios del XlX, , amigo de ChateaubriandJoseph Joubert -, evocaba siempre: “Están los que recuerdan su infancia y los que recuerdan el colegio”. Y es verdad. La infancia emerge en el fondo de todas las memorias y de ella se nutren muchas obras de arte. La infancia con todas sus peripecias, descubrimientos y curiosidades. Mastroianni no ha sido el único que públicamente ha querido recordar. Aparte del belga  Simenon con su “Je me souviens” (1945),  otro escritor francés, fallecido en 1982,  Georges Perec, autor de libros insólitos, originales y vanguardistas ( por ejemplo, “La vida: instrucciones de uso” (1978) que conquistó el Premio Medicis),  decidió que sus recuerdos desfilaran en su libro también titulado  “Me acuerdo” (1978). De su cantera autobiográfica fueron saliendo 480 pequeñas y grandes piedras que marcaron el camino de su época, ese recorrido de años que a cada uno nos toca vivir. “Estos recuerdos – nos dice – no son exactamente recuerdos, y sobre todo, no son recuerdos personales, sino diminutas porciones de lo cotidiano, cosas de tal o cual año, gentes de la misma edad que las han visto, las han vivido y han participado en ellas, y que, por otra parte, desaparecieron enseguida, fueron olvidadas; no valen la pena de ser memorizadas, no merecen ser parte de la Historia…”, y sin embargo Perec las fue recogiendo y con ellas construyó un amplio mosaico de alusiones a modas, vivencias y  costumbres  que a muchos acompañaron durante largo tiempo y que luego serían reemplazadas por otras vivencias,  costumbres  y  modas.

 

escritores.-r33e.-Georges Perec

 

“Es tal vez aquella cosa que se aprendió en el colegio – explicaba Georges Perec sobre estos recuerdos  -, un campeón, un cantante o una estrella, un aire que estaba en todos nuestros labios, una catástrofe que aparecía en portada de todos los diarios, un best-seller, un escándalo, un eslogan, un hábito, una expresión, un vestido o una manera de llevarlo, un gesto o cualquier cosa minúscula, nada esencial, algo absolutamente banal, milagrosamente arrancado a su insignificancia, reencontrado por un instante, suscitado durante algunos segundos por una impalpable y pequeña nostalgia”.

Así va recogiendo todo eso: “Me acuerdo -dice por ejemplo –  del “Adagio de Albinoni”,Me acuerdo del día en que  Japón capitula”, “me acuerdo de que yo empecé una colección de cajas de cerillas y de paquetes de cigarrillos”, “me acuerdo de las carreras de grandes motos en el Parque de los Príncipes”, “me acuerdo de que los cuatro cuartos debían su nombre al hecho de que estaban compuestos de un  cuarto de leche, un cuarto de azúcar, un cuarto de harina y un cuarto de mantequilla”, “me acuerdo de que había pequeños autobuses azules de tarifa única”, ” me acuerdo de los vagones de tercera clase en los ferrocarriles”, “me acuerdo de que Jean Gabin, antes de la guerra, por contrato, debía morir al final de cada película”, “me acuerdo que no me gustaba la “chucrut”, “me acuerdo de la muerte de Martine Carol, cuando alguien profanó su tumba con la esperanza de encontrar alhajas”, ” me acuerdo de lo mal que lo pasé para comprender qué quería decir la expresión ” sin solución de continuidad”.

 

escritores.-44ffg.-Georges Perec

 

Georges Perec camina así por sus evocaciones y  las va alineando conforme salen de su memoria de tal forma que sobre los años vividos va dejando piedrecitas para que otros, o él mismo, puedan reconocerlos si alguna  vez  quieren volver. “No sé en qué punto – escribió en  otra de sus obras, “W o el recuerdo de la infancia” (1987) – se rompieron los hilos que me ligan a mi infancia. Como todas las personas, o casi todas, tuve un padre y una madre, un orinal, una cuna, un sonajero y más tarde una bicicleta, que al parecer nunca cabalgaba sin lanzar gritos de terror ante la sola idea de que le levantaran o incluso le quitaran las dos ruedecillas laterales que garantizaban mi estabilidad. Como todas las personas, lo he olvidado todo sobre los primeros años de mi existencia”.

 

jardines-nbbu- matrnidad- infancia- Luigi Rossi- mil novecientos veintidos

 

(Imágenes.- 1.-Mastroiani- foto Bert- Stern- Vogue- 1963/ 2.-León Spilliaert/ 3.- Julia Fullerton Batte– Randhom Scoot- gallery/ 4.-Wladyslaw Slewinski/ 5.- René Magritte- 1947/ 6 y 7.- Georges Perec/ 8.- Luigi Rossi- 1922)

 

SHAKESPEARE, NUESTRO CONTEMPORÁNEO

cine.-u7gg,-. Richard Burton en Hamlet.- de Shakespeare

“Leo a Shakespeare inmediatamente después de escribir, cuando mi mente está boquiabierta y al rojo vivo – confiesa en su Diario Virginia Woolf el 13 de abril de 1930 -. Entonces es asombroso. No había sabido cuán increíble es su alcance, velocidad y capacidad para acuñar palabras hasta que he sentido cómo me deja totalmente atrás; parece que partimos igualados y luego le veo adelantarse y hacer cosas que yo no podría imaginar ni en mis momentos de más desenfrenada  agitación y máxima presión mental. Incluso las menos conocidas y peores de sus obras están escritas a una velocidad superior a la más rápida de cualquier otro; y las palabras caen tan deprisa que uno no puede recogerlas”. Dos años antes, en 1928 y también en su Diario del 24 de abril, Woolf había reseñado: “Estuve leyendo Otelo anoche y me impresionó el torrente, el volumen y la caída de sus

escritores.-5022.-William Shakespeare--Henry lV.-Parte l.-Acto ll.-Oxford LOondon.-1586-1600 palabras (…) Las metía cuando la tensión decaía. En las grandes escenas todo encaja como un guante. La mente se revuelca y chapotea entre palabras cuando no la impulsan hacia delante; quiero decir, la mente de un gran maestro de las palabras que escribe con una sola mano. Él se prodiga. Los escritores menores escatiman. Como siempre, me impresiona Shakespeare.”

shakespare-nngy-Macbeth- stevewinick com

Es la fuerza del gran dramaturgo inglés atravesando varios siglos hasta llegar a nuestros días, potencial de palabras e intenciones en permanente actualidad. El mapa de las citas sería innumerable. El padre del novelista V.S. Naipul, por ejemplo, le leía en voz alta a su hijo de apenas doce años varios parlamentos de “Julio César” para que se acostumbrara a Shakespeare. Harold Bloom, constante admirador del autor de Macbeth a través de sus célebres y debatidos “cánones” literarios, habla en su “Anatomía de la influencia” (Taurus)  del 

teatro.-558uu.-Shakespeare.-Stephen Reid.-Macbeth.-1817.-coleccción privada

enorme influjo que el autor de Hamlet ha tenido sobre Dostoievski, Goethe, Manzoni, Dickens o Melville,”todos poderosos creadores en los que los préstamos de Shakespeare suelen asomar en sus textos, y sólo rara vez dejan de ser una molestia (…) así como en el ámbito teatral ha sido manejado oblicuamente por Ibsen, Chejov, Pirandello o Beckett.”.” Frecuento a Shakespeare – ha confesado a su vez estos días Javier Maríasporque para mí es una fuente de fertilidad, un autor estimulante. Lejos de desanimarme, su grandeza y su misterio me invitan a escribir, me espolean, incluso me dan ideas: las que él sólo esbozó y dejó de lado, las que se limitó a sugerir o a enunciar de pasada y decidió no desarrollar ni adentrarse en ellas. Las que no están expresas y uno debe “adivinar”. Por eso he hablado de misterio.”

escritores.-7gtg.-Shakespeare.-mapas.-bigthink com

Es todo ello la presencia de “ Shakespeare, nuestro contemporáneo” tal como reza el título del muy interesante libro de Jan Kott (Alba). El estudioso y crítico polaco no gusta de muchas escenografías que han llevado hasta los escenarios a Shakespearey solo el cine -opina – ha logrado mostrarnos la visión que el propio Shakespeare tenía de sus obras, mostrándonoslo a través de la gran pintura renacentista y barroca, o de los tapices, como en Ricardo lll (…) Los romanos shakespearianos – afirma Kott – deben ser iguales que los que imaginó y pintó el Renacimiento. Éste es el enfoque de Peter Brook. Como un gran artista, él no copia, pues prefiere gozar de plena libertad creativa, ni impone una uniformidad artificiosa. Se inspiró en Tiziano para las diversas tonalidades de amarillo y en Veronese para el irritante verde opaco de los trajes de los sacerdotes.”

Shakespeare- bbgy-Macbeth- Laurence Olivier

Cuando se celebran los 450 años del nacimiento del gran autor, la luminosa sombra de sus influencias se reparte en el mundo entero.

Borges dijo de él: ““Shakespeare, empresario y actor, escribió para su hoy, que es el ayer y que será el mañana.

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(Imágenes.-1.-Richard Burton en Macbeth/ 2.-Henry lV.- parte 1- acto ll- Oxford- London.- 1586-1600/3 – Macbeth- stewinick.com/ 4 -Macbeth – Stephen Reid -1817.-colección privada/ 5-Shakespeare mapas- bigthsay/ 6-  Laurence Olivier en Macbeth/ 7.-Macbeth- Théodore Chassériau -wikipaintings. org

 

NOCHE DE LOS TEATROS

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BERNARDO.-¿Quién vive?

FRANCISCO.-¡No, contestadme a mí! ¡Alto y descubríos!

BERNARDO.-¡Viva el rey!

FRANCISCO.-¿Bernardo?

BERNARDO.-El mismo.

FRANCISCO.-Llegáis muy puntualmente a vuestra hora.

BERNARDO.-Acaban de dar las doce. Vete a dormir, Francisco.

FRANCISCO.-Muchas gracias por el relevo. Hace un frío cruel, y estoy delicado del pecho.

BERNARDO.-¿Ha sido tranquila vuestra guardia?

FRANCISCO.-Ni un ratón se ha movido.

BERNARDO.-Está bien; buenas noches. Si halláis a Horacio y Marcelo, mis compañeros de guardia, decidles que se den prisa.

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Así comienza Hamlet. “Esto es suficiente para aleccionar al director de escena – ha dicho Gordon Craig-.Comprende que es medianoche, que la escena transcurre al aire libre, que se releva la guardia de un castillo, que la noche es muy fría, muy silenciosa, muy oscura”.

Es la magia del teatro. Leyendo un texto, las palabras levantan por sí solas un mundo de formas y de movimientos. Luego, sentados en el patio de butacas, admitimos perfectamente que unos cuantos metros cuadrados del escenario se conviertan en toda la tierra y también en el cielo y el infierno. Como ha evocado Henri Gouhier  (“La esencia del teatro“) (Artola), ” esta luz que cae de un proyector es la del sol. Ese telón es un jardín. Ese ruido entre bastidores es la tormenta. Las fechas son tan falsas como lo demás: el tiempo mismo está desligado de su sustancia; cinco minutos entre dos actos han permitido que transcurran diez años”.

Esto es siempre lo que sucede en la penumbra de la sala semioscura, los ojos fijos en los personajes, los personajes atentos a las réplicas, el actor y la actriz moviéndose en un espacio de luz. ¿Qué es más importante: el gesto, la palabra, las líneas y los colores o el ritmo? Quizá el gesto es lo más importante – señalaba Craig -: es al arte del teatro lo que el dibujo es a la pintura y la melodía a la música.Drawing of the head of Lear. ca. 1773-75.

Todo eso se verá en Madrid  -de modo más intenso desde las 5 de la tarde hasta las 2 de la mañana del 27 de marzo – en “la noche de los teatros“.

(Imágenes: 1.-Enrique lV.- Folger Shakespeare Library, Washington/2.- Macbeth consulta a la visión.-por Henry Fuseli, 1793.-Folger Shakespeare Library, Washington/ 3.-El rey Lear.-por George Rommey, 1773-75 -Folger Shakespeare Library,Washington)

APRENDIZAJE DE ESCRITOR

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“Yo creo que ser escritor es una muestra de gran humildad – dice Elio Vittorini en Diario en público” (Gadir)-.

Lo veo como lo fue en el caso de mi padre, que era herrador y escribía tragedias y no consideraba que su escritura de tragedias fuera superior a su herrado de caballos. Es más, cuando estaba herrando caballos, nunca aceptaba que le dijeran “Así, no, sino así. Te has equivocado”. Miraba con sus azules ojos y sonreía o reía y meneaba la cabeza, pero, cuando escribía, daba razón a cualquiera a propósito de cualquier cosa.

Escuchaba lo que cualquiera le dijese y no meneaba la cabeza, daba la razón. Era muy humilde en su escritura; decía que la tomaba de todo el mundo y, por amor a ella, procuraba ser humilde en todo: tomar de todo el mundo en todo.

Mi abuela se reía de lo que él escribía.

“¡Qué tonterías!”

Y mi madre, igual. Se reía de él por lo que escribía.

Sólo mis hermanos y yo no nos reíamos. Yo lo veía ponerse colorado, cómo agachaba, humilde, la cabeza y así aprendía yo. Una vez, para aprender, me escapé de casa con él.

De vez en cuando mi padre lo hacía: escapaba de casa a escribir en la soledad. Yo lo seguí una vez: caminamos ocho días por el campo de alcaparras, entre las flores blancas de las soledades, y nos detuvimos bajo una roca para estar un poco a la sombra, él, con sus azules ojos, que escribía, yo, que aprendía, y al regreso mi madre me apaleó por mí y por él.

Entonces mi padre me pidió perdón por los golpes recibidos en su lugar.

Recuerdo cómo fue. Yo no le respondí.

Y él me dijo con una voz terrible: “¡Responde!” ¿Me perdonas?” Parecía el espectro del padre de Hamlet cuando quiere venganza. No es que quisiera perdón.

Pero de ese modo aprendí lo que es escribir (…)”.

(Esto cuenta de su infancia y de su aprendizaje el gran escritor italiano Vittorini, el autor de “Conversación en Sicilia” y, sobre todo, de ese delicioso libro, “El Simplón giña un ojo al Fréjus” (Gadir) . Aprendizajes siempre nuevos, infancias siempre aleccionadoras, oficios – herrador y escritor -llenos de paciencia y de cuidado, artesanos de las manos o del pensamiento.)

(Imagen.-Antonio J. “Camino de leña”.-Flickr)