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Posts Tagged ‘Gustave Courbet’

 

 

“Lo primero que voy a ver en un museo – confesaba el escritor francés Pierre Michon – son los retratos: esas simples miradas que llegan desde muy lejos, que nos atraen de entrada y nos hacen dejar de lado las obras pictóricas de grandes dimensiones, las escenificaciones. En el retrato hay una escenificación mínima, muy codificada, al pintor le queda muy poco margen, y allí está, una y otra vez si es un gran pintor, el milagro de la “presencia real”. Mis mayores emociones museísticas, esas en que participa todo, el intelecto, la sorpresa, el corazón, las que parecen revelaciones, siempre me han venido de retratos. Retratos sencillos, por lo general, de estructura límpida, pero con algo fatal en ellos: “El joven de los ojos glaucos”, de Tiziano, en el Palacio Pitti, sombrío y trunfante, como un usurpador de Shakespeare; en el Louvre, “La marquesa de la Solana”, de Goya, ese interminable estremecimiento de gris y de tonos rosas; en Montpellier, el “Baudelaire” de Courbet, que no se digna mirarnos; un noble de Pourbus el Viejo en Brujas, “La artesiana” de Van Gogh, por supuesto, y su factor Roulin; los príncioes isabelinos de Bronzino, y tantos hombres vivos y espectrales de Manet; Rembrandt en algún petrimetre olvidado; y tantísimos más de los que no me  acuerdo ahora.

 

 

Y claro, ese sobrecogimiento, ese efecto de una presencia humana brutal mezclada con el colmo del arte que me aporta el retrato pintado, he querido utilizarlo en literatura. Querría evocar hombres con ese efecto casi alucinatorio que es la fuerza de los grandes retratos. Lo que busco es un arte de la evocación, un arte de la aparición. Lo mismo que un pintor, es una imagen, una imagen de hombre, lo que quiero conseguir que aparezca”.

 

 

( Imágenes – 1- la arlesiana – Van Gogh/ 2- Baudelaire – por Courbet/ 3- el factor Roulin – Van Goh)

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mar-nnhu-nubes- Gustave Courbet-  mil ochocientos setenta y cuatro

 

Hoy ha sido el espacio gris, envuelto en velos de niebla de la playa gallega de La Lanzada el que ha quedado en mi memoria. He estado sentado en el centro de la enorme playa desierta a muy primera hora de la mañana. Una cortina de niebla, avanzando igual que una gasa que cegara la visión, me ha dejado solo y aislado, empapado en humedad invisible. Sentado allí, frente a una especie de boca de túnel que se abría en semicírculo horadando el cielo y el agua gris, se mostraba una difusa claridad de acero, una semiiluminación en medio de la bruma. Así he estado largo tiempo, contemplado por aquel ojo de mar y cielo de mirada honda y blanca y contemplándole yo a él. Dos ojos contemplándose. Así se me ha aparecido la naturaleza salvaje ante mí, inmersa en el impresionante paisaje de un encuentro con el otro mundo, paisajes y citas del hombre con el luminoso ojo del cielo y del mar, la pupila en la niebla.

José Julio Perlado

 

mar-nnvvt-playa-James Abbott McNeill Whistler- mil ochocientos sesenta y cinco

 

(Imágenes.- 1.- Gustave Courbet- 1874/ 2.- James Abbott Mcneill Whistler– 1865)

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paisajes.-57jj.-mar.-Pierre- Auguste Renoir.-1879

“No hay olas perfectas –

Tus escritos son un mar

lleno de faltas de ortografía

y de sintaxis. Plan. Revuelto.

animales.-4ddc.-pájaros.-Millard Sheets.-1962

Un centro distante de la orilla

tocando por las alas

de pájaros casi silenciosos

en revoloteo perpetuo.

mar.-3dwws.-George Bellows.-1913.-colección particular

Tristeza del mar

– olas como palabras, todas rotas –

siempre un mismo caer y levantarse.

mar.-77hhn.-Gustave Courbet.-1860.-National Museum Warsaw

Me inclino espiando el detalle

de la cresta precaria, la delicada

imperfección de la espuma, las yerbas

amarillas – cada cosa idéntica a la otra.

Constable.-478.-cielos.-escena en el mar

No hay esperanza – si no es una

isla de coral que lentamente se forma

en espera de pájaros que dejen caer

las semillas que la harán habitable”.

animales.-7yy.-pájaros.-Hui-Zong

William Carlos Willams.- “El invierno desciende

(Imágennes.- 1.-Pierre Auguste Renoir -1789/2.-millard Sheets.-1962/ 3.-George Bellows.-1913.-colección particular/ 4.-Gustave Courbet.-1860-Museo Nacional de Varsovia/ 5.-John Constable/ 6.-Hui Zong.-Museo de Liaoning.-China)

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ALBERTO GIACOMETTI ET ANNETTE

Cuando Balzac describe el taller de Franz Porbus en “La obra de arte desconocida” intenta darnos una lección estética: decir creación pictórica es decir igualmente creación literaria. Los escritores en muchas ocasiones se han asomado a contemplar cómo trabajan los pintores y a su vez los pintores han querido dejar huellas en sus cuadros sobre el quehacer de los escritores. “El taller del pintor” de Gustave Courbet se une a “Un taller en Batignolles” de Fantin-Latour y a ellos hay que añadir, entre muchos otros, el taller de Elstir, observado atenta y sensiblemente como siempre por la prosa de Proust, o al que muestra Albert Camus  en su “Jonas o el artista en el trabajo” dentro del volumen “El exilio y el reino“.

Autoportrait, atelier de Skrubben à Kragerø

“Los discípulos ayudaban a Jonas de otra manera – escribe Albert Camus -, obligándole a dar su opinión sobre su propia producción. No pasaba día sin que le llevaran algún lienzo, apenas esbozado, que su autor colocaba entre Jonas y el cuadro que estaba pintando, a fin de que el esbozo recibiera mejor la luz. (…) Así transcurría el tiempo de Jonas, que pintaba en medio de sus amigos y alumnos, instalados en sillas dispuestas, ahora, en círculos concéntricos alrededor del caballete. Frecuentemente, los vecinos aparecían también en las ventanas de enfrente y se sumaban a su público. Discutía, cambiaba puntos de vista, examinaba los lienzos, sonreía a Louise al pasar, consolaba a los niños y contestaba calurosamente las llamadas telefónicas, sin soltar nunca los pinceles, con los que, de vez en cuando, daba un toque al cuadro empezado”.

pintores.-667b.-Henri Matisse.-en su taller de trabajo.-1939.-Brassaï

Proust, por su parte, aborda muchas veces la pintura y en alguna ocasión describe los talleres. Se ha dicho de Proust que Elstir, pesonaje inventado, es un “faro” en la narración del Narrador, sobre todo ante el camino de su vocación, porque le transmite una nueva visión de las cosas y le revela las leyes generales del arte.“Gracias a Elstir – ha recordado Jean-Yves Tadié en su “Proust -, un universo personal, sometido a un punto de vista único, se desvela en la metamorfosis ( que, en literatura, es la metáfora): las cosas no son nada por ellas mismas, todo está en la mirada del pintor“.

Juan Miro dans son atelier de Calamayor, Espagne, 1968

“El taller de Elstir – escribe Proust – se me aparecía como el laboratorio de una especie de nueva creación del mundo, donde, desde el caos que son todas las cosas que vemos, él había extraido, al pintarlos en diversos rectángulos de tela que estaban colocados en todos los sentidos, aquí una ola del mar  haciendo estallar con cólera contra la arena su espuma lila, allí un hombre joven de cuello blanco acodado sobre el puente de un barco”.

Se crea entonces, entre pintor y espectador, una especie de alquimia llena de encantamiento rota únicamente por los trazos del arte que rompen el silencio.

(He tenido la fortuna de visitar algunos talleres a lo largo de mi vida – ver trabajar a Benjamín Palencia tirado en el suelo, terminando con las yemas de sus dedos “un Toledo” (como así me lo dijo), ver pintar a Juan Barjola sus rostros deformes, o asistir ante Pablo Serrano al remate final de sus esculturas.

Nada de eso olvidaré.)

(Imágenes:- 1.-Giacometti en su taller de trabajo/ 2.-Edward Munch en su taller.-1909-1910/ 3.-Henri Matisse trabajando.-1939.-Brasaï/4.-Joan Miró en su taller.-1968)

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