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Posts Tagged ‘grabadores’

 

 

“ … Y enseguida me llamaron la atención una serie de reproducciones de Honoré Daumier, el gran caricaturista francés y también pintor, el hombre que había creado cuatro mil litografías para la prensa y que al final se había quedado ciego. Pero lo que me asombró de repente era verme retratado de algún modo precisamente allí, en una de aquellas primeras pinturas que vi, como si me mirara en un raro espejo, porque la postura y la atención con la que el personaje de Daumier se presentaba en ella era la misma que yo estaba adoptando en ese instante. En la imagen de Daumier aparecía un hombre examinando una carpeta de grabados, que era lo mismo que estaba haciendo yo, y como él yo también sostenía ahora con mi mano izquierda el borde de aquella carpeta e iba pasando con mi mano derecha la sucesión de láminas. Por lo que distinguí en la parte inferior de aquella hoja, su fecha – 1860 – hacía que nos separara a ese hombre y a mí bastante más de siglo y medio, y me fijé igualmente lo que alguien había dejado escrito en una de las esquinas: que aquel trabajo se conservaba en el Petit Palais de París y que Daumier probablemente había ambientado su escena en una sala de exposiciones del Hotel Drouot. Me acordaba perfectamente de aquel Hotel Drouot, no muy lejos de la que había sido mi primera vivienda en París, y casi inmediatamente, al ir revolviendo con gran cuidado más litografías y caricaturas, recordé cuántas veces también había yo revuelto libros y carpetas en las orillas del Sena, en el encanto de los célebres buquinistas al lado del río y cómo – lo había pensado en muchas ocasiones – las aguas tan cercanas se iban llevando mansamente obras, títulos y autores en un fluir casi interminable, el fluir del tiempo. Sucedía aquello en muchas ciudades del mundo y era lo que yo frecuentemente llamaba “el cementerio de los elefantes”, es decir, el lugar donde vivían los gigantescos paquidermos literarios, poderosos rinocerontes e hipopótamos, de piel gruesa y dura como también era la de los elefantes, escritores e ilustradores que habían mostrado un enorme peso en su época, con sus tres o cuatro dedos en las extremidades escribiendo y dibujando siempre, vendiendo y atrayendo de manera continua al público y que luego, poco a poco, habían sido apartados y reducidos a meros recuerdos, tanto en la fuerza de sus láminas como en el poderío de sus volúmenes. Por allí, por aquellos casetas parisienses al lado del Sena que siempre soportaban muy crueles inviernos y gozaban en cambio de alegres primaveras, había visto yo muchas veces colgadas y ofrecidas al espectador algunas hojas sueltas del “Charivari” o de “La Caricatura”, revistas satíricas del XlX, donde precisamente Daumier había volcado tantas ocurrencias suyas y mi imaginación, siguiendo aquel camino de los cajones al lado del río, se había entretenido con frecuencia en las escenas del gran dibujante francés en donde tremendas muecas distorsionadas de los abogados de París se mezclaban con el jolgorio y las volteretas al aire de los saltimbanquis callejeros. Daumier había logrado captar atmósferas interiores y exteriores, desde los pasillos y las escenas gesticulares de las Audiencias en el Palacio de Justicia hasta la plasticidad viva de las calles, pero ahora, el tiempo, que seguía pasando lenta y continuamente bajo el agua de los puentes de París, lo había ido arrumbándolo todo, desplazándolo todo, y aquello ya no serían nunca más novedades sino objetos, quizá reliquias – algunas sin embargo valiosas – de curiosidades y recuerdos.”

José Julio Perlado(del libro “Relámpagos“) (texto inédito)

 

 

(Imágenes -1-Daumier- albookilustration/ 2- Daumier- mujer llevando a un niño)

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Entre 1808 y 1812 y en la madrileña esquina del tiempo, ve Francisco de  Goya a este afilador que vocea, se fija en sus mangas remangadas, observa su pecho descubierto y contempla cómo levanta la pierna derecha para hacer girar la muela. Desde la calle mira el afilador fijamente a Goya y Goya  desde su estudio mira fijamente al afilador. Después lo pinta. Lo hace con un naturalismo marcado, dejando en primer plano la gran muela montada en la carretilla, realizando “la obra bien hecha” como pintor que recoge “la obra bien hecha” de este experto en su oficio.

Más de dos siglos antes – en 1568 – otro afilador, antepasado del de Goya, cantaba en otra esquina de una calle europea:

“Afilo hirientes espadas y cuchillos

puliendo todo hierro con hábil mano.

Aquí venga deprisa el barbero a quien no le funciona la navaja

o se le ha quedado sin punta por el paso de los años.

Aquí venga deprisa aquel cuyas tenazas de dos brazos están llenas

de hollín, o a quien una hoz sin afilar retrasa.

Aquí venga corriendo aquel cuya espada podrida de herrumbre

tiembla, y cuyo puñal sin punta no vale.

Afilando con talento todo esto lo arreglaré

para que se pueda cortar lo más duro con cualquier espada”.

Lo recogía en sus poemas Hartmann Schopper para “El libro de los oficios” pero sobre todo dejaba de ello constancia el gran grabador alemán Jost Amman con testimonio preciso.

Muchas voces de las calles han sido pintadas o grabadas en los siglos. Son voces que ya apenas oímos, voces solitarias que hoy aplasta el tumulto de coches y de ruidos. Afilaban hace tiempo su lengua y sus tijeras como silbido penetrante en el silencio de la mañana. Ahora – las poquísimas que quedan- viajan en bici o en motocicleta,  pero cuando andaban y roturaban caminos por esos mundos de Dios y asomaban puntuales en el cruce de las ciudades, los pintores se asomaban a las ventanas y los grabadores afanaban su arte intentando dejarlas para la posteridad.

(Imágenes: 1.-El afilador.-Francisco de Goya.-1808-1810-Museo de Budapest.-wikipedia/2.-poemas de “El Libro de los oficios”.-Hartmann Schopper.-grabados de Jost Amman.-edición facsímil de la primera latina.-(Fráncfort del Meno, 1568).-Altabán Ediciones, 2006/3.-grabados de Jost Amman/ 4.-el afilador.-wikipedia)

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orador.-1.-por Leon Golub.-1965.-artnet

Las manos que han depositado nuestro voto, otras manos que se agitaron en los estadios, en los mítines, en las concentraciones, todas esas manos han vuelto a refugiarse en los bolsillos, han caminado paralelas al costado, apéndices de nuestro brazo, pendientes luego de la comida, de los cubiertos, de los saludos ocasionales, de girar en redondo el volante del automóvil, dormidas más tarde sobre la colcha nocturna, desmadejadas, abandonadas tras tanta agitación.

Luego estas manos mías han abierto las páginas del  “Elogio de la mano“, escritas por Henri Focillon en 1934 y recordadas ahora por la Biblioteca de la Universidad de Québec, y allí mis ojos han pasado sobre el lenguaje de las manos, sobre su fascinación y su significado. “En la vida activa de la mano – comenta el gran historiador del arte francés -, ésta es susceptible de enternecerse o de endurecerse, lo mismo que es capaz de moldearse sobre el objeto. Tal trabajo ha dejado señales en el hueco de las manos, y allí se puede leer, si no los símbolos lineales de las cosas pasadas y futuras, al menos la huella y cómo las las memorias de nuestra vida pueden pertenecer a una herencia lejana”.manos.-654.-por Christopher Garret.-2005.-Baronian_Francey.-Bruselas.-artnet

Manos en Rembrandt, en Gauguin, en Degas, en Hokousaï, evoca Focillon. “Dadme un centímetro cuadrado de un cuadro – dijo Gustave Moreau siguiendo el trazo de una mano – y yo os diré si es un pintor“. Mano con la que se pintan otras manos. “Elocuencia de las manos siempre extraordinaria – sigue diciendo Focillon -. Es con ellas como fue modelado el lenguaje. Para los usos corrientes de la vida, los gestos de la mano le dan impulso, contribuyen a articular y a separar sus elementos, a aislarlos de un vasto sincretismo sonoro y a rimar e incluso a colorear las sutiles inflexiones. De esta mímica de la palabra, de los intercambios entre la voz y las manos nos queda alguna cosa de aquello que los antiguos llamaban arte oratoria”. manos.-99FF.-por James Coignard.-1999.-Skot Foreman Fine Art.-New York.-artnet

Manos que aman, manos que cruzan a la infancia de calle en calle, manos que rezan, manos crispadas, dedos enlazados, valores táctiles palpando el mundo, manos del grabador, del orfebre, manos que doblan todo lo desdoblado y  desordenado de la vida, poderes mágicos de la mano pintando el lienzo, haciendo bajar desde el cerebro sangre de escritura. “Manos capaces de imitar con su sombra en el muro, a la luz de una candela, la silueta y el comportamiento de las bestias -prosigue Focillon– , son bien hermosas cuando no imitan nada. A veces, mientras el espíritu trabaja, abandonadas a su libertad, se agitan débilmente. Con un impulso mueven el aire y o bien alargan sus tendones y hacen crujir sus junturas o bien se cierran en un bloque compacto, como una roca de huesos“.

Lenguaje de las manos al que los ojos hablan con su lenguaje.manos.-por Janine Antoni.-offoffoff art review speaking with hands photographs

(Imágenes:1.-“The orator”.-1965.-Leon Golub.-artnet/ 2.-Christopher Garret.-2005.-Rivington Arms/ 3.-“Ta Main”.-1999.-James Coignard.-Skot Foreman Fine Art.-New  York.-artnet/ 4.-Janine Antoni.-flikr)

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