UNOS CABALLOS

 


“Peludos, tristemente naturales,

en inmovilidad de largas crines

desgarbadas, sumisos a confines

abalanzados por los herbazales,

unos caballos hay. No dan señales

de asombro, pero van creciendo afines

a la hierba. Ni bridas ni trajines.

Se atienen a su paz: son vegetales.

Tanta acción de un destino acaba en alma.

Velan soñando sombras las pupilas,

y asisten, contribuyen a la calma

de los cielos — si a todo ser cercanos,

al cuadrúpedo ocultos — las tranquilas

orejas. Ahí están : ya sobrehumanos.”

Jorge Guillén — “ Unos caballos” —( “Cántico”, 1928- 1950)

(Imagen – Giovanni Boldini- 1980)

ERNESTINA DE CHAMPOURCIN

Ayer asisto a la inauguración de la exposición que el Ayuntamiento de Madrid celebra sobre Ernestina de Champourcin, la voz femenina en la Generación del 27. Fotografías, manuscritos, célebres dedicatorias y hasta sus personalísimas gafas, aquellas con las que yo la conocí y la traté muchas veces en mi casa, hace años, como cuento en uno de los enlaces de este blog de Mi Siglo, aquella entrevista de 1986 de tantos recuerdos y tan inolvidable.
Para los poetas – y ella fue uno de los grandes – el mejor homenaje es cantar y contar lo que escribieron. Y aquí está:
NO SÉ CÓMO ME LLAMO
Tú lo sabes, Señor.
Tu conoces el nombre
que hay en Tu corazón
y es solamente mío;
el nombre que Tu amor
me dará para siempre
si respondo a Tu voz.
Pronuncia esa palabra
de júbilo o dolor…
¡Llámame por el nombre
que me diste, Señor!
El nombre que me diste” (1960)