LOS CORRALES DE COMEDIAS ( y 2)

 


Cuando se habla del teatro en España en el siglo de Oro hay que recordar que incluso algunas localidades secundarias poseian su “Corral”, donde los aficionados organizaban representaciones contratando a veces a un actor profesional para que les ordenara la escenificación.  Pero eran sobre todo las compañías ambulantes — cómicos de la legua — las que permitían a las ciudades pequeñas ver representar las “ comedias” que constituían lo esencial del repertorio. En los “corrales” de Madrid las trifulcas por la ocupación de los asientos  eran muy frecuentes y a veces llegaban a ser sangrientas. En los “Avisos” de Pellicer se lee: “Ayer, don Pablo de Espinosa por diferencias sobre el banco en  la comedia, mató a un caballero llamado Diego Abarca y el matador quedó tan mal herido que está desahuciado”. En los “corrales” los llamados “mosqueteros” constituían una categoría particularmente temida — así lo recuerda Marcellin Dufourneaux al hablar de la vida cotidiana en la España del siglo de Oro —: no se trataba sólo de soldados sino de gentes del pueblo que se jactaban de ser especialmente entendidos en materia teatral y cuyos aplausos o silbidos decidían frecuentemente la suerte de alguna obra. “Se encuentran entre ellos —dice  Bertaut en su  “Guía de viaje por España”— todos los comerciantes y artesanos que, dejando su tienda,  vienen con capa, espada y daga, se llaman  todos “Caballero’, hasta un simple zapatero, y son ellos los que deciden  si una comedia es buena o no. Los zapateros no se conforman con juzgar sino que representan un papel esencial, por lo menos en Madrid, hasta tal punto que los autores dramáticos se esfuerzan a veces en asegurar por adelantado su apoyo para el estreno de su obra. Me han contado — añade Bertaut —que un autor fue a ver a uno de esos “mosqueteros” y le ofreció cien reales para que se mostrara favorable a su obra; pero éste respondió con altanería que ya vería si la pieza era buena o no, y la obra fue silbada.”

 

 

(Imágenes— 1-corral de comedias – national geographic/ 2-Corral de comedias — colegio de actores)

TEATRO EN LA NOCHE

 

 

El teatro en la noche madrileña o la noche de los teatros.

Madrid tiene una muy larga relación con el teatro, y como recuerda la misma capital al ir redactando en voz alta su propia “Autobiografía“- puntualmente anotada por Federico Carlos Sainz de Robles  -, los dos “corrales” transformados en “coliseos cerrados” fueron el “de la Cruz” en 1743, y el “del Príncipe” en 1745.  Pero la primera representación  teatral en un “corral” – llamado “del Limosnero” – fue en un patio interior de la hoy Plaza del Ángel, en el que cabían 600 personas y tuvo lugar el 5 de mayo de 1568. Los “corrales’ de la Cruz y del Príncipe comprendían ” el tablado“, para representar, a una altura de poco más de un metro sobre el piso de la sala;  las “gradas” para los hombres, en los laterales del patio; los “bancos portátiles” hasta más de noventa, que se alineaban desde las “gradas” y hasta el “tablado”; el “corredor” para las mujeres – llamado “cazuela” o “jaula” – en el primer piso; los aposentos o ventanas, llamados “rejas”, para las personas que querían asistir a la representación sin ser vistas;  y en la parte superior, como el actual anfiteatro, se abrían unos compartimentos estrechísimos y oscurísimos, llamados “aposentillos” o “desvanes” para gentes a las que no les importaba nada el teatro.

La escenografía en aquellos primeros tiempos era tan pobre como pintoresca. Telones de algodón o de seda pintados en colores vivos. Los dioses solían aparecer en lo alto, encaramados en una viga sin pintar. El sol era figurado con una docena de velas de sebo ocultas por un disco de papel. Cuando eran invitados los demonios, estos aparecían subiendo tranquilamente por una trampilla abierta en el tablado. Los truenos se imitaban removiendo sacos llenos de piedras. Como única decoración se utilizaban burdas sábanas pintarrajeadas: la del “bosque” – que servía también de “jardín”, “calle” y cualquier lugar al aire libre – y la del “aposento” – que era común para salón, gabinete, comedor y alcoba.

 

 

Muy curiosas eran en aquel tiempo  las “reprobaciones” teatrales, a cargo siempre de “reventadores”, hombres bravucones que llenaban el patio. Bertaut señalaba que “todos los comerciantes y todos los artesanos, dejando su tienda, se van allá con capa, espada y puñal, que se llaman todos caballeros, hasta los zapateros, y son los que deciden si una comedia es buena o no, pues la silban o aplauden rabiosamente”.

Estaban luego los “mosqueteros” – terribles críticos “de la acción” – que eran algunos aspirantes a poetas, los militares sin soldada, los paseantes en Corte, cuando llenos de rencores asistían al teatro dispuestos a malograr el espectáculo a poco que el autor se equivocara. Se les llamaba tambièn la ” Infantería española”, y eran temidos por autores y cómicos.

Teatros primeros en la noche de aquellos tiempos madrileños. Hoy  se evoca, una vez más, la noche de los teatros en la capital.

 

 

(Imágenes.-1-corral de comedias de Almagro. único que se conserva en España del siglo XVll- Wikipedia/ 2.- corral de comedias-tempora magazine/ 3.- teatro Lope de Vega- cadena ser)