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Posts Tagged ‘Francisco de Goya’

 

 

“Pasó la procesión de San Isidro – escribía un madrileño del siglo XVlll  – y la gente de la casa dándose por agradecidos por haber tenido tantos huéspedes, sacó el vulgar refresco de hospital, agua con limón, azúcar esponjado y chocolate, yo me negué al favor con el pretexto de mis dolores de estómago. Concluido el refresco, se siguió un rato de diversión, y para que esta fuera más cumplida se empeñaron las señoras en que el hermano Carlos del Niño Jesús había de cantar unas seguidillas.”

Era el ambiente del balcón para ver pasar las imágenes de las procesiones de San Isidro, “ día señalado en Madrid por ser patrono de esta Imperial corte. En este día llegan merodeando por sus prados un aldeano de la mano de un madrileño, y llegan cuando sus praderas se hallan llenas de infinidad de gentes muy lucidas, y sentándose a descansar aprecian la diversidad  de trajes, damas y merendolas, ya que continuamente bajan gallegos cargados de bananeras y cestones llenos de comida.”

(Imagen- Francisco De Goya – la romería de San Isidro. Museo Del Prado)

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“Véase, pues, a la boca de la calle de la Sierpe, por la parte de la plaza de San Francisco, junto a ella, la Cárcel Real de Sevilla, que campea más que otra casa y se deja bien conocer aún de los más extranjeros, así por el concurso de la gente innumerable que sin cesar entra y sale por su principal puerta a todas las horas del día y que la noche da lugar, como también por los letreros que tiene en su gran portada, con las armas reales y de Sevilla” – escribe Cristóbal Chaves en el siglo XVl -. Jean Canavaggio lo recuerda en su biografía de Cervantes y Rodríguez Marín, al estudiar esa cárcel, también comenta otros textos del XVl, en los que se describía que en esa cárcel donde estuvo Cervantes  y donde se engendró “El Quijote”, había “cuatro tabernas y bodegones, arrendados a catorce y quince reales cada día, y suele ser el vino del alcaide, y el agua del tabernero, porque nunca faltan bautismos prohibidos en toda ley”.

 

 

“También era muy provechoso  – sigue diciendo – el oficio carcelario de “animero”: al dar el mayordomo, llegada la hora de mediodía, las razones de pan a los presos pobres, entregaba para cada tres una hogaza de tres libras, y éstos, como carecían de herramienta con que partirla, habían de acudir para tal menester a uno de los cuatro presos llamados pomposamente “oficiales de contar raciones”, quien partía con un cuchillo la hogaza, pero no en tres partes sino en cuatro, tomando para  sí por trabajo tan exiguo una de las de en medio, a la cual llamaban “ el ánima” (…) Había también “tablas de juego alquiladas, y pagan un tanto al alcaide y sotoalcaide, y sobre el juego  suelen ser muy a menudo las pendencias”.

Otras de las distracciones eran “jugar a la justicia”: hacen un justificado, con su verdugo, escribano y alguacil, y también fingen uno que sea como padre carcelero, que confesaba y ayudaba a bien morir a los condenados a la última pena; y llevando al preso, lo van a ajusticiar entre dos, como si fuera en el jumento, y lo pasan por los corredores altos y bajos, y gritan :”Esta es la justicia que mandan hacer’, y luego las risotadas y alegrías como si no hubieran de venir a parar en semejantes veras, y no juegos…”

 

(… “bien como quien se engendró en una cárcel – escribe Cervantes en el “Quijote” –  donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”)

( en su memoria, este 23 de abril)

 

 

(Imágenes-1- Francisco de Goya – Don Quijote acosado por monstruos – the Brithis museum/ 2- Enric C Ricart – 1933/ 3- Cervantes – Juan de Jauregui- biografías y vidas)

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La pintura  “Duelo a garrotazos de Francisco de Goya estaba situada en la sala del piso superior deLa Quinta del Sordo”, la casa adquirida por el pintor en febrero de 1819 en las proximidades del río Manzanares, vivienda ubicada cerca del actual paseo madrileño de Extremadura, entre las calles de Doña Mencía y Juan Tornero, posiblemente demolida en torno a 1913. Esta pintura, hoy en El Prado, ha sido motivo permanente de importantes interpretaciones. Valeriano Bozal resume que “ningún autor moderno ha comprendido esta escena como la representación de una anécdota singular, como una pintura costumbrista”. Unos autores aluden a  la fatalidad de la muerte, otros mencionan la discordia humana que sólo se soluciona con la muerte. La brutalidad de la acción se funda en la naturaleza irrevocable del duelo: hundidos en la tierra, ninguno de los contendientes  puede distraerse o intentar escaparse, están condenados a matarse.”Creo que “Duelo a garrotazos” – sigue diciendo Bozal – es una reflexión sobre el enfrentamiento trágico más que una representación de éste o aquel enfrentamiento concreto de gañanes.

 

 

Goya ha respetado la verosimilitud indumentaria, mucho más detallada y reconocible que en otras obras; ha aumentado la escala de los protagonistas, trayéndolos a primer término, y ha contrastado la brutalidad de la acción con la belleza del paisaje. Uno de los más hermosos paisajes del artista aragonés es marco para una acción brutal  de desenlace fatalmente conocido. Las dos figuras destacan sobre el horizonte, cada vez más claro. Nunca se había presentado con tanta dureza el espíritu de discordia. Sin embargo, ningún rasgo específico, ninguna anécdota invita de forma precisa a interpretar la pintura como símbolo de la discordia o enfrentamiento político en abstracto. El enfrentamiento político cabe bajo esta discordia más general que es,  por ello mismo, más fatal y enconada”.

Desde el punto de vista estético se ha destacado por otros autores que “las dos figuras que pelean están trabajadas a través de una gama de grises y blancos dejando traslucir los colores que aplica Goya en el fondo compuesto a través de azul celeste, blanco de plomo, azul grisáceos y verdes mezclados con ocres. Y destaca el detalle de la pequeña montaña trabajada en ocres verdes y sobresaliendo una tierra  rojiza”.

Uno sale de esta escena sumido en una larga meditación.

 

 

(Imágenes.-1- Duelo a garrotazos – Museo del Prado/ 2- Francisco de Goya- wikipedia/ 3- Goya- autorretrato)

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La apertura este mes del museo Ignacio Sánchez Mejías en Manzanares (Ciudad Real) , localidad donde el diestro fue cogido por el toro  “Granadino” el 11 de agosto de 1934, nos lleva hasta las palabras de Francisco García Lorca, hermano de Federico, que en “Federico y su mundo” nos acerca a su figura. “Torero por vocación – comenta de Sánchez Mejías -, era Ignacio, no obstante, de formación universitaria. Por inclinación natural, acaso también por razones de ambiente profesional, e incluso familiar, se orientaba con entusiasmo hacia el canto y el baile andaluces. Estaba casado con una hermana de los “Gallo”, de estirpe gitana. Y el mayor de ellos, el incalculable Rafael Ortega, era el esposo de la gran Pastora Imperio, a la que Falla eligió para estrenar, con “La Argentinita”, “El amor brujo”.

 

 

Había tenido gran fama de joven como torero, y había hecho su carrera por sus pasos contados, habiéndose distinguido antes como excepcional banderillero en la cuadrilla de  Joselito, el “Gallo”. Maestría, técnica y arrojo eran las características de Ignacio en la arena. No tuvo nunca la gracia inspiradora y casi alada de su cuñado Joselito, ni el casi angustioso dramatismo estatuario de Belmonte, las dos estrellas incomparables que iluminaban el cielo taurino de entonces. Enjuto y vigoroso, daba más bien Ignacio la nota de gladiador. La muerte de Ignacio determina dos grandes elegías: la de Alberti, “Verte y no verte”, y el “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” de Federico. El “Llanto” ha sido considerado como una culminación de la poesía de García Lorca. Es un poema de integración y por ello, en cierto modo, el más lorquiano, el que refleja mejor el rostro del poeta. En él alternan innovación y tradición, libertad creadora y disciplina, ímpetu lírico y enfrentamiento. Se dan la mano el  eco andaluz y popular con el tema abstracto de la muerte; se  conjugan luciente claridad y poético hermetismo. Su vocación de poeta elegíaco la desata la muerte del amigo. Y todo el poeta está en su elegía.

Federico evita, no obstante, la palabra “elegía” y opta por la designación “llanto”, que es lo que la palabra griega quiere decir en castellano. Resucita así la vieja voz “planto”, con que se designaba a las elegías medievales.

 

 

Ignacio no murió en la enfermería de la plaza de Manzanares, sino que fue trasladado en una ambulancia a Madrid, donde murió dos días después de su gravísima cogida. Un lapso de tiempo separa, pues, la cogida y la muerte, que, no obstante, se superponen en una parte del poema, la única que lleva un título: “La cogida y la muerte”. De haber muerto Ignacio en la plaza de Manzanares, el título sería “Cogida y muerte”, o “La cogida y muerte”. Pero la serie de imágenes que componen esta parte del poema se centran en lo accidental; es decir, en la cogida, que llega a identificarse con la muerte misma. El poema ignora que la muerte misma acaeció en Madrid, el día 13 de agosto, a las 9, 45. La hora poéticamente mortal son las cinco de la tarde. Federico necesita un tiempo que fije el encuentro con la muerte, y ése no fue, por elección del poeta, la sórdida, lenta hora de la clínica, sino el trágico instante de la cogida a las cinco de la tarde.”

 

 

Entre muchos otros, Marcelle Auclair en su “Vida y muerte de García Lorca” ha evocado en varias páginas los versos del “Llanto” comentando a la vez el curso de esos días y horas entre la cogida y la muerte del torero. Ese “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” que Lorca, según quiso recordarlo así José Luis Cano, lee en abril de 1935, en Sevilla, en el Palacio del Alcázar, ante Jorge Guillén, Joaquín Romero Murube y Pepín Bello

 

 

(Imágenes.-1 , 2 y 4 – Francisco de Goya / 3- museo del Prado/ 5- Ignacio Sánchez Mejías – ABC es)

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Goya-boim- autorretrato- mil ochocientos quince

 

Cuando se adentra uno en el muy interesante documental proyectado en muchos cines de España, “Goya un espectáculo de carne y hueso, la pluma de Goya cruza el tiempo y  dirige sus confidencias a su gran amigo aragonés Martin Zapater hablándole de mil cosas grandes y menudas a la vez.

El Museo del Prado nos recordará que en esas cartas descubrimos, por ejemplo, “un intercambio de letrillas de canciones como tiranas o seguidillas en donde Goya expresa el deseo de que su amigo asista con él a la ópera-; éste es uno de los comentarios habituales entre ambos que, lógicamente, deja de tener importancia a partir de 1792, fecha en la que Goya pierde la audición. Destacan los intercambios de productos comestibles muy apreciados por ambos y su afición por el juego de la lotería, pero sobre todo abundan los comentarios sobre la ambición de poseer un dinero que le librase de las preocupaciones de tener que pintar por obligación y, tras ello, el rasgo de generosidad con el ofrecimiento a su amigo de que todo lo que posee le pertenece. Nos descubre, asimismo, algunos aspectos del carácter del pintor en lo referido a su gusto por el lujo relacionado con su posición en la corte, como son la adquisición de diversos medios de locomoción, como una silla volante o un birlocho, y la compra de prendas de vestir opulentas por encargo de su amigo y la utilización de un escribiente o secretario para su correspondencia.”

 

Goya- ncs- perros- mil setecientos setenta y cinco- museo del Prado

 

“Mucho me ha alegrado- le escribe, por ejemplo, a Zapater en 1787 – que me apruebes el pensamiento y hablemos claros: para cuatro días que hemos de vivir en el mundo es menester vivir a gusto, te estimo mucho la oferta de las mulas y te digo que mejor las quisiera domadas ya pero que sean buenas, por diez doblones más estoy contigo y me alegraré que a Tomás (hermano de Goya) se lo digas  que haga lo que tú determines”. En un famoso párrafo en esas cartas escritas a su amigo -en 1795 -le confía: “Más te valía venirme a ayudar a pintar a la de Alba, que se metió en el estudio a que le pintase la cara y se salió con ello; por cierto que me gusta más que pintar en lienzo, que la he de retratar de cuerpo entero y vendrá apenas acabe yo un borrón que estoy haciendo del Duque de Alcudia (Godoy) a caballo”.

 

Goya-nutt- Duqusa de Alba

 

Un año antes, en 1786, Goya, que había sido nombrado pintor del Rey, duplicó sus ingresos y trató de mejorar su vida comprando un coche. Pero los avatares que le sucedieron se los relata igualmente a su amigo Zapater: ” estoy cojo de una caída – dice – que tuvimos con el birlocho que ya estaba medio ajustado en 90 doblones que es cierto que es alhaja (no hay sino tres en Madrid como él) Salimos a probarlo con un caballo que también compraba, muy bueno, ya de diez años. Íbamos su dueño y yo tan grandemente, bellísimo movimiento y en nada parece que cabía mejorar. Fuera ya de Madrid empezamos a correr grandemente. Llevaba yo los cordones y me dijo: ¿Quiere usted que le haga revolver a la napolitana? Le di los cordones deseoso de ver alguna cosa nueva y aprenderla y corriendo a galope como iba en lo ancho del camino que aunque era ancho no era para imaginar lo que él ejecutó. Conque la vuelta fue que fuimos a parar, birlocho, caballo y nosotros, dando volteretas, y muchas gracias a Dios de lo poco que fue, que el peor librado fui yo…”

 

Goya- nooom- Martin Zapater- mil setecientos nventa y siete- Museo de Bellas Artes de Bilbao

 

Pasan las cartas entre los dos amigos por este documental.

 

Goya- bgt- perros de Goya-Retrato de Doña Joaquina Candado

 

Pasan los perros.  Perros a veces escondidos tras las faldas de los retratos.

 

Goya-nyrf- niños con perros de presa-mil setecientos ochenta y seis- museo del Prado

 

Perros acariciados por niños.

 

Goya-nre- perro semihundido

 

Y ese perro misterioso del que tanto se ha hablado. Perro que cobra figura sobre el fondo amarillo, acentos luminosos que muestran el relieve de su cabeza. Perros que amaba Goya, perros que acompañaron al pintor.

(Imágenes.- 1.-Goya- autorretrato- 1815/ 2.- perros y útiles de caza- 1775- museo del Prado/ 3.- Goya.- Duquesa de Alba- 1797/ 4.- Goya- Martin Zapater- 1787-museo de Bellas Artes de Bilbao/ 5.-perro, en el retrato de Josefina Candado- 1803- museo de Bellas Artes de Valencia/ 6- niños con mastines- 1787- museo del Prado/ 7.-perro semihundido- 1823- museo del Prado)

 

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Waterloo- buun- W Heath- puzzle de trescientas cincuenta piezas- Ebay

 

18 de junio de 1815:

” Cuatrocientos cañones truenan por ambas partes desde la mañana – escribe Stefan Zweig en sus “Momentos estelares de la humanidad” –. La planicie se estremece al choque de la caballería con las tropas adversarias, que lanzan torrentes de fuego al redoble enardecedor de los tambores. Pero arriba, en lo alto de ambas colinas, los dos caudillos permanecen impasibles ante el ruido de aquella terrible tempestad humana. Están pendientes de otro sonido más apagado: el tictac de los relojes, que late como el corazón de un pájaro en sus respectivas

 

guerras-nhy la batalla de Waterloo- por William Sadler- wikipedia

 

manos, marcando el tiempo, indiferentes a los hombres que combaten. Napoleón y Wellington no separan los ojos de sus cronómetros: cuentan las horas, los minutos que han de traerles los esperados refuerzos decisivos. Wellington sabe que Blücher está cerca. Napoleón espera a Grouchy. Ninguno de los dos cuenta con más fuerzas de reserva. Las que lleguen antes decidirán la victoria. Junto al bosque empieza a distinguirse la polvorienta nube de la vanguardia prusiana. Napoleón y Wellington están pendientes de aquel enigma. ¿Se trata sólo de

 

Napoleón- buui- abdicación de Napoleón en Fontainebleau- por Paul Delaroche- mil ochocientos cuarenta y cinco

 

algunos destacamentos? ¿Es el grueso del ejército que ha escapado de Grouchy? Los ingleses resisten con sus últimas fuerzas, pero también los franceses están exhaustos. Los dos ejércitos, jadeantes, permanecen frente a frente; como dos luchadores dejan caer ya los debilitados brazos y contienen la respiración antes de acometerse por última vez. Por fin retumban los cañones por el flanco de los prusianos, se vislumbran destacamentos, se oye el ruido de la fusilería. «¡Por fin llega Grouchy! », suspira Napoleón. Confiando en que tiene el flanco asegurado,

 

guerras-bbnu- el duque de Wellington- Goya- mil ochocientos catorce

 

reúne a sus hombres y se lanza otra vez contra el centro de Wellington, para romper el anillo inglés que guarda Bruselas y hacer volar la puerta de Europa. Pero aquel fuego de fusilería no ha sido más que una desorientadora escaramuza. Desconcertados los prusianos por unos uniformes desconocidos, centran el fuego sobre los de Hannóver, pero inmediatamente se dan cuenta de su lamentable confusión y en poderoso alud salen de la espesura del bosque. No, no es Grouchy quien se acerca con sus tropas, sino Blücher, y con él la fatalidad. La noticia se difunde rápidamente entre las tropas imperiales, y empiezan a replegarse, pero conservando el orden todavía. Wellington, que comprende en seguida la crítica situación del adversario, galopa hasta la falda de la colina tan eficazmente defendida y agita el sombrero sobre su cabeza, señalando al enemigo que

 

Waterloo- bbut- bhu- E Croft- la noche de la vatalla de Waterloo

 

retrocede. Aquel gesto de triunfo es comprendido por sus hombres y, en un supremo esfuerzo, se lanzan contra la desmoralizada masa. Simultáneamente, la caballería prusiana ataca por el flanco al destrozado ejército, y se oye el grito demoledor de « ¡Sálvese quien pueda! » En pocos minutos, el gran ejército, como un incontenible torrente, impelido por el terror, arrastra incluso a Napoleón. La caballería enemiga penetra en aquel torrente convertido ya en agua mansa e inofensiva para ella, donde pesca fácilmente el coche del caudillo francés, los valores del ejército, toda la artillería abandonada en aquella espuma de angustia y desesperación. El Emperador puede salvar la vida y la libertad sólo al amparo de la noche. Pero aquel hombre que, sucio, desconcertado, medio muerto de fatiga, se deja caer del caballo a la puerta de una miserable posada, ya no es un emperador. Su imperio, su dinastía, su suerte, se han desvanecido. La falta de decisión de un hombre mediocre ha derrumbado el magnífico edificio que construyera en veinte años el más audaz y genial de los mortales”.

 

Napoleón-nuii- Napoleón en Santa Elena- Francois- Joseph Sandmann

 

(Imágenes.- 1.-batalla de Waterloo- puzzle de 350 piezas- Ebay/ 2.-batalla de Waterloo-William Sadler- Wikipedia/ 3.- Napoleón en Fontaineblau- Paul Delaroche- 1845/4.- el duque de Wellington- Goya.- 1814/ 5.-la noche de la batalla de Waterloo/ 6.-Napoleón en Santa Elena.-Francois Joseph Sandmann)

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toros.-768.-Las Ventas-2006.-Esteban Pastorino Diaz.-PDNB photografie.-NOT BEN Gallery.-photogtafie.-artnet

 

Ahora – y sin duda con motivo de la Feria de San Isidro -, vuelve a evocarse  la incidencia del vocabulario taurino en el lenguaje popular -“cortarse la coleta”, “ver los toros desde la barrera”, “coger el toro por los cuernos”, “no hay quinto malo”, “entrar a matar”, “recibir un rejón”, “embestir como un miura”, “estar para el arrastre”, “hasta el rabo todo es toro”, “salir por la Puerta Grande”, “al hilo”, “a toro pasado”, “ponerse el mundo por montera”, “entregar los trastos”, “acoso y derribo”, “rematar la faena”, “dar la puntilla”, “saltar a la torera”, “echar un capote”, “más cornás da el hambre”, “cambiar el tercio” y varias expresiones más – y uno retorna al sobresaliente y preciso estilo de Pepe- Hillo en su “Tauromaquia o el arte de torear”( 1796) donde puede leerse:

“La suerte de frente, o a la verónica es la que se hace de cara al toro, situándose el diestro en la rectitud de su terreno. Es la más lucida y segura que se

 

toros- bfe- Pepe Hillo- cogida de Pepe Hillo- Goya- grabado número treinta y tres de La tauromaquia- wikipedia

 

ejecuta; y sus reglas son a proporción de los toros (…) Se debe dejar venir por su terreno, y cuando llegue a jurisdicción cargarle la suerte y sacarla, y a este acto, parará el diestro los pies, para echarle cuantas suertes quiera, procurando siempre que quede la res derecha y no atravesada (…)

El toro bravucón  prosigue Pepe-Hillo -, se llama así aquel que salió manso, y después embiste alguna cosa,  o el que desde luego parte poco. Estos toros se burlan con facilidad; pero para sortearlos será muy bueno prevenirles siempre el terreno de afuera; lo uno, porque estando ya en el engaño suelen rebrincarse, y si el diestro ocupa todavía su terreno, podrá darle una cogida; y lo otro, porque muchas veces se quedan en el centro sin hacer suerte: bien que en este último caso será más oportuno, que el diestro forme nueva suerte, adelantando el terreno”.

 

toros- bbhy- Pepe Hillo- portada de la primera edición de Tauromaquia- mil setecientos noventa y seis- wikipedia

 

 

Es una prosa que va y viene entre los capotes y las advertencias, entre el movimiento de los caballos y la experiencia, entre el lucimiento de los engaños y los consejos. “Es regla general en todos los toros cuando usan la acción ofensiva – escribe Pepe- Hillo -, que parten precipitadamente a coger el objeto que se les presenta; y como que las armas que esgrimen las llevan en la cabeza, cuando quieren ofender la humillan, tirando una cabezada, la que repiten si se quedan sin objeto. Esto lo hacen todos, y lo harán siempre por ser cualidad natural de que no pueden prescindir; y véase ya cómo con este fundamento solo se descubre la seguridad de las suertes; porque si el toro, para ofender corre al objeto con precipitación, y le tira una cabezada para cogerlo, ¿ qué cosa más natural y cierta para burlarlo, que reducirlo a mismo objeto, y luego que llegue, quitárselo delante? Este es el constitutivo esencial de la suerte, y principio elemental con que se forman todas las que se conocen”,

 

toros-nhui-Pepe Hillo- cogida mortal del torero en la Plaza de Madrid- Goya- serie Tauromaquia- wikipedia

 

Hay un lenguaje, un léxico y un estilo en torno a la corrida, y ese lenguaje no sólo está en la arena y en la descripción de lo que en ella ocurre sino también en los ojos del tendido que pedirán más tarde una crítica certera. El 28 de julio de 1828, en el “Correo literario y mercantil un aficionado exigía para la crítica taurina “mucha inteligencia en la materia, mucho manejo de las voces tauromáquicas, saber marcar edades, pelos y señales del toro, y mucho ojo durante la corrida para no dejar en el tintero un suceso, el más mínimo, y lo que es más, conocer las suertes y dar razones que convenzan de por qué el lidiador hizo ésta o aquélla”.

 

toros-unng-Pepe-Hillo haciendo un recorte al toro- grabado de Goya- wikipedia

 

La prosa en torno a los toros se abre a veces a todo un vasto ambiente. “Negro, triste. frío, desolado – escribía enEl Imparcial” su crónica López Barbadillo -(propio de la estación acuosa y melancólica que pronto se inaugura) se le presenta al pueblo de Madrid el horizonte de la otoñal temporada taurina. Es cosa de echarse a llorar (…) Tristeza, frío, desolación sin los tres altos héroes- Pastor, Gallito y Belmonte – ausentes este otoño de la plaza. Para mayor dolor, por las gradas del circo corría ayer, como un treno jeremíaco, la horrible afirmación de que es verdadera, real, cierta, positiva, la retirada de Juan el Trainero, tal vez aún no mediado el año próximo, tal vez en la madrileña feria Sevilla, tal vez, sin que Madrid vuelva a temblar de miedo y de emoción al ver sus proezas”.

 

toros-ness- Juan Belmonte - junto a Joselito El Gallo- Murcia- abril mil novecientos veinte- wikipedia

 

El toro y la prosa, la prosa y el toro.

 

toros-nnju-Juan Belmonte- por Julio Romero de Torres- wikipedia

 

(Imágenes.- 1.-Esteban Pastorino Díez- photografie not ben gallery- artnet/2.- Francisco de Goya- cogida de Pepe-Hillo- grabado de la Tauromaquia de Goya/3.-portada de la primera edición de la Tauromaquia- 1796/4.- Goya- cogida mortal de Pepe- Hillo- grabado de la Tauromaquia de Goya/ 5.-Goya- Pepe- Hillo haciendo un recorte al toro- grabado de la Tauromaquia de Goya/ 6.-Juan Belmonte junto a Joselito “El Gallo”, en Murcia, abril 1920- Wikipedia/ 7.- Juan Belmonte por Julio Romero de Torres)

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