AQUELLA ÉPOCA ( y 7)

ciudades.-t7ut.-Nueva York.-T. Radclyffe

«Pero todos estos rumores y pausas, cada vez más lejanos y desconocidos, no reflejaban la vida de la época en ningún continente. Podían mostrarse como ejemplos de naturaleza aún sin hollar, entramados de hojas y bambúes creciendo exuberantes, o desiertos gélidos, de tono azul o gris, inmensos bajo el crujido de las botas. Aquello no era realmente el mundo de los hombres, y nunca hasta entonces lo había sido. Los hombres por aquel tiempo ofrecían un contraste curioso en relación con la naturaleza.

pueblos.-678hn.-Willy Ronis.-Alba.-Italia-,.1950

Gran número de ellos habían abandonado los campos – la mayoría de los campos en la mayoría de los países -, y desde hacía años iban congregándose en torno a las ciudades: ensanchaban aquella capitales en cuanto a ellas acudían. Por un lado, dejaban pueblos vacíos, arrumbados, casas que en ocasiones se deshacían por sí solas o eran sepultadas bajo el agua en beneficio de la industria. Por otra parte, determinadas personas abrumadas bajo rascacielos macizos, soñaban con los campos y con el libre espacio igual que si les faltara aire. Y era penoso ver aquellas atracciones cruzadas, mirando unos el campo desde la ciudad y otros la ciudad desde el campo: como si muchos de los que en uno u otro lado habitaban, no hubiesen encontrado satisfacción plena, a pesar de sus obligaciones y necesidades. Y de este modo podía observarse el ir y venir de las gentes, bien con su imaginación y su deseo, bien de forma real, recorriendo unos y otros la distancia entre la vegetación y la civilización, siempre en busca del auténtico bienestar.»

JJPerlado.- «Contramuerte».- págs 25-26

ciudades.-5gvvv.-Nueva York.-Earl Horter.-1931.-Witney Museum of American Art

(Imágenes.- 1.-T. Radclyffe.– Nueva York/ 2,. Willy Ronis.- Alba.- Italia.- 1950/ 3.- Earl Horter – 1931-Chrysler construcción.- whitney museum of american art)

AQUELLA ÉPOCA (5)

gentes.-tgn.-Londres.-fotógrafo desconocido.-estación Victoria 1934

«En general podía hablarse de anonimato en muchas características de la época: se veían pasar y entrecruzarse multitudes  que no se conocían. Distintos autores lo han comparado con el universo de los insectos y, en ciertos aspectos, la consideración puede ser válida. El pulular minúsculo de los habitantes recordaba – con sus encuentros y tropiezos -, la visión de un hirviente hormiguero. Las gentes cruzaban durante horas de uno a otro agujero, estrechándose los espacios cada vez más, de tal modo que no era extraño encontrar personas cuyo paisaje habitual fuera siempre el mismo: una zona precisa que les llevaba del dormitorio a la oficina, y del despacho nuevamente al dormitorio. La presencia del campo había desaparecido. Las ciudades eslabonaban sus barrios proyectándose hacia el gigantismo, pero al mismo tiempo cerrando más sus dependencias hasta apretar al máximo su ámbito interior. Desde hacía largos años, era entre hierros, cristales, cemento, aluminio, estructuras metálicas y otros elementos, el lugar donde nacían, vivían

gentes.-563de.-Robert Demachy

y morían los hombres. Los contrastes entre la dimensión del mundo (que podía atravesarse en pocas horas gracias al tráfico aéreo ) y los problemas que planteaba cruzar una ciudad cada jornada, aparecían agudos. La prisa de las gentes era por entonces otro aspecto bien significativo. La prisa y la ausencia de silencio. Parecía el silencio haberse retirado a espacios vastos e indefinidos. Ateniéndonos a hechos comprobados, el silencio auténtico podía habitar en esas amplias zonas perdidas entre lo que anteriormente llamábamos  «ciudades- nubes», es decir, en extensiones de tierra y de agua, en soledades inundadas de arena o en lo que los especialistas habían querido denominar «bosques de  lluvia».

J J Perlado.- «Contramuerte», págs 24- 25

vida cotidiana.-rgfui.-George W. Gardner.-1967

(Imágenes:- 1.- Londres.- estación Victoria.- 1934.- fotógrafo desconocido/ 2.- Robert Demachy.– la multitud.- 1910.- colección Thomas Walther.-. MOMA / 3.- George W. Gardner.- – Missouri.-1967.- weheartit. com)

NADIE ESTARÁ EN LA CASA

estaciones.-iinh.-invierno.-nieve.-Daniel Gerhartz

Nadie estará en la casa,

sólo las penumbras, sólo

el día de invierno en las ventanas

de cortinas abiertas.

sólo los terrones blancos y mojados

cayendo velozmente por los vidrios

Sólo los tejados, nieve y además

de tejados y nieve: nadie.

La escarcha volverá a crecer

y me volverá a tomar

la angustia del  invierno pasado

y las obras sin terminar.

De nuevo me punzará

la aguja de antiguas culpas

y el hambre volverá a estrechar

el abrazo sobre nuestra casa.

nieve.-5gb.-Jareck Troch

De repente en las cortinas

temblará una presencia

tus pies medirán el silencio,

Y, como el futuro, entrarás…

aparecerás en la puerta

en algo blanco, sin adornos,

en algo hecho de las telas

para los copos de nieve.»

Boris Pasternak (1931)

Parc de Sceaux, Cerisiers Japonais1983 or '89

(Imágenes.- 1.- Daniel Gerhartz/  2.  Jareck Troch/ 3-Edouard Boubat.-1983)

EL PROFE DE CIENCIAS

paisajes,.nuum.-Leonid Yablonsky.-1966

«No puedo recordar

su rostro

estaba de pie frente a mí en lo alto

al final de sus largas piernas separadas

veía

su cadenita de oro

su cenicienta levita

y su flaco cuello

del que quedaba prendida

una inerte corbata

paisajes.-69uuj.-Adolf de Meyer.-camino a través de un bosque de bambú.-1890

fue el primero en enseñarnos

que el anca de una rana muerta

al ser pinchada con un alfiler

violentamente se contrae

él nos introdujo

a través de un microscopio dorado

en la vida íntima

de nuestro bisabuelo

el paramecio

nos vino

con un oscuro grano

y dijo: cornezuelo

Giant oak tree on Martha's Vineyard 1969

instigado por él

en el décimo año de mi vida

fui padre

cuando tras una tensa espera

de una castaña sumergida en el agua

apareció un brote amarillo

y todo se puso a cantar

alrededor

paisajes.-56gg.-noche.-Jozsef Rippl-Ronai.-un parque en la noche.-1892-1895.-Museo d´Orsay.-París

en el segundo año de la guerra

mataron al de ciencias

los granujas de la historia

paisajes.-77hh. -bosques.--Man Ray

si es que fue al cielo –

quizá camine ahora

sobre largos rayos

vestidos con grises medias

con una enorme red

y una caja verde

alegremente bamboleándose a su espalda

pero si no se fue para allá arriba –

cuando en el sendero del bosque

encuentro un escarabajo encaramándose

a una pelotilla de arena

me acerco

me cuadro

y digo:

– buenos días señor profesor

permítame que le ayude –

lo transporto delicadamente

y me quedo mirando un rato

hasta que desaparece

en la oscura sala de profesores

al final del corredor de hojas».

Zbigniew Herbert.«El profe de ciencias» -«Hermes, el perro y la estrella» (1957)

(Imágenes:- 1,.Leonid Yablonsky.-2.-Adolf de Meyer.-camino a través de un bosque de bambú.-1890/3.-Alfred Eisentaedt.-1969.-yqacus metrohosting.inf/4.-Jozsef Rippl- Ronai.-Museo d`Orsay/ 5.-Man Ray)

PARÍS & SIMENON & MAIGRET

maigret.-8junm.-Simenon en su domicilio de Lausanne.-photo. ina.fr

«Durante largo tiempo – confesaba Simenon -, la víspera de empezar una novela, afilaba minuciosamente cinco docenas de lápices, todos ellos de la misma marca, que, dentro de un cilindro de cuero, formaban un manojo. Incluso el hecho de afilarlos era para mí un placer. No hay que olvidar, como ya he dicho en alguna ocasión, que yo he soñado desde hace largo tiempo en ser un monje de la Edad Media en su celda blanqueada, copiando con un hábil pincel textos romanos o griegos que, si no fuera por tal copia, quedarían desconocidos. (…) Mis lápices, mi papel amarillo, mis páginas que se iban cubriendo poco a poco de letras bien formadas, eran un poco como mis incunables. (…) Cada tarde, yo volvía a afilar mis sesenta y tantos lápices con la ayuda de un pequeño aparato eléctrico, y ponía en ese trabajo el mismo amor que en el escribir. Porque tras cinco o seis líneas, debía cambiar de lapicero ya que la mina, al hacerse más gruesa, no me dejaba trazar bien los caracteres. Con frecuencia he contestado a los periodistas cuando me preguntaban:

– Yo no soy un intelectual sino un artesano.

Ellos sonreían incrédulos, y sin embargo cuando yo afilaba mis lápices, cuando yo escribía apenas una línea, era sobre todo un artesano, lo mismo que cuando a la mañana siguiente tecleaba todo eso en la máquina».

maigret.-rrcttg.- Jean Philippe Charbonier.-1951.-transphotographies. com

Al otro lado de las ventanas de estas palabras, los rincones, las vidas y los interiores de París pasan despacio, con su aparente monotonía, mientras Simenon (ahora en otra ocasión) sigue hablando : «Si tengo esta disciplina, si yo escribo tantas novelas por año, es porque existe una señal de alarma que siempre ha funcionado. Cuando no me he encontrado bien le he dicho a mi médico lo que me pasaba y él me ha respondido: «¿Cuándo empieza usted una nueva novela?». Yo le he contestado: «Dentro de ocho días». Y él me ha respondido: «Entonces esto va bien» Es un poco como cuando él me hacía una receta y escribía: «Hacer una novela lo más rápidamente posible». Es mi terapia, aquella que mejor me conviene».

Maigret.-rt6.-Simenon con Etienne Lalou en una café cerca del Quai des Orfévres.-photo.ina.fr

«Maigret no es un hombre inteligente – le confiaba también Simenon a Roger Stéphane -. Es un intuitivo. En absoluto el hombre de mirada aguda que se da cuenta inmediatamente del pequeño detalle. Incluso diría que en las primeras novelas, él tenía un aire casi bovino. Era un tipo enorme, un poco paquidermo, que se paseaba, que aspiraba, que palpaba y que ha continuado como entonces más o menos. Dicho de otro modo, es un intuitivo que, exteriormente, no tiene nada de maligno (…) O también dicho de otra forma, un hombre muy ordinario en apariencia, también de una inteligencia ordinaria, de una cultura media, pero que sabe aspirar el interior de las gentes. Bebe bastante. Le gusta mucho comer, sobre todo platos simples, eso que yo llamaría los platos del pueblo. Adora el guisado; la carne mechada es uno de sus platos preferidos. Es casi un plato de portería, ¿no es cierto? Lo que se cuece a fuego lento en muchos lugares. Maigret apenas tiene mis gustos (…) Su apartamento no es ni feo ni bonito. Es un apartamento de un funcionario parisino. No tiene gustos particularmente modernos. Es un apartamento confortable. Lo que a él más le importa es tener un sillón a la medida de su cuerpo, con una buena iluminación para leer bien los periódicos».

maigret.-yynhh.-Willy Ronis.-afterinagegallery, com

Al otro lado de las ventanas de estas palabras suben y bajan las escaleras de París, con su aparente monotonía, mujeres y hombres que un día posiblemente serán personajes atisbados por ese paciente y grueso Maigret del que alguna vez ya he hablado en Mi Siglo.

(Imágenes: 1.-Georges Simenon en su domicilio de Lausanne.- photo. ina. fr/2.-Jean-Philippe Charbonier.-transphotographies.com/3.Simenon con Etienne Lalou en un café cercano al Quai des Orfévres/ 4.-Willy Ronis.-afterinagegallery.com)

NUNCA OS HE DE OLVIDAR SEÑORAS, SEÑORITAS

mujer.-8bd22,.por Christo Stankulov,.cortesía de Sony World Photopgraphy 2009

Nunca os he de olvidar señoras señoritas – fugaces  –

de pronto avistadas entre el gentío en una escalera un bazar o los laberintos del metro

desde la ventanilla de un vehículo

– como relámpagos estivos – anunciando el buen tiempo

-como un paisaje embellecido con su reflejo en el lago

– como una aparición en un espejo

durante la boda de lo que es

y de lo apenas presentido

– en un baile

cuando la música de la orquesta se va apagando

y el alba va colocando en las ventanas

sus velas aún sin encender

mujer.-3de.-Gordon Parks.-1951

Nunca os he de olvidar – pura fuente de júbilo – vivía también

por mor de vuestros ojos de corza – de bocas no mías

de morenas manos que con mimo elegían pescados argénteos

mujer.-8ygg.-Gertrude Käsebier.-1915

A ti muchachita de Antillas te recuerdo quizá mejor que a ninguna otra

te vi solamente una vez chez le marchand des journeaux

te estuve mirando sin habla conteniendo la respiración – para no ahuyentarte

y por un instante pensé que si me iba contigo

cambiaríamos el mundo

mujer.-8yh,.Capucine en el bulevard de la Madelaine.- París 1952, para Elle.-Georges Dambier

Nunca os he de olvidar –

asombrada moción de párpados

indescriptible ladeamiento de cabeza

nido de  mano

mujer.-rcc.-retrato de Christina Rossetti-por Jillian Tamki

mi fiel memoria repite

inalterables y místicos vuestros rostros anónimos

y aquella rosa

entre una negra

cabellera».

Zbigniew Herbert.- «Juramento«.-«Rovigo».-1992

(Imágenes:- 1.-Christo Stankulov.-cortesía de Sony World Photographic.-2009/2.-Gordon Parks.-1951/3.-Gertrude Käsebier.-1915/ 4.-Capucine en el boulevard.-1952. Georges Dambier.-para ELLE/ 5.-Christina  Rossetti por Jilliam Tamaki)

LA RUEDA DE LOS DÍAS

periódicos.-499h.-Sem Presser.-París 1950

«La rueda de los días y de la vida, el rodar del año, el girar de la existencia da vueltas y vueltas en torno a los medios de comunicación, marca un “ritornello” en las pantallas y en la prensa, da las pautas a la publicidad y, naturalmente, alimenta el caudal con el que bajan por el periódico los artículos. El año va dejando al pasar una huella de prosas aparentemente iguales pero que no lo son porque ningún otoño se puede repetir escribiendo y a cada otoño y a cada primavera hay que sacarles los colores de los adjetivos. No hay más que seguir el Índice de Las horas ‑ese volumen de Pla publicado en 1971‑ para ver a las horas pasar sobre el tiempo del año, y cómo cada tiempo se transforma en artículo: Año nuevo, vida la de siempre, Los Tres Reyes, Los críos destruyen los juguetes, Luna de enero, La nieve, Tiempo de febrero: los almendros, La matanza, El olor de Cuaresma, Buñuelos: San José, El canto universal de la primavera, Fugacidad de abril, Nocturno de mayo, Corpus rural, La verbena de San Juan, Julio: las cigarras, Los incendios de bosques, Las tormentas eléctricas, Playa en verano, La Virgen de agosto, Otoño: perfumes, Introducción a la vendimia, Las inundaciones, Noviembre: la ardilla, Los días cortos, Noche de diciembre, Fin de año más o menos.

periódicos-Edouard Boubat

Las horas reúne noventa y cinco artículos de Pla . Las estaciones del año con sus sentidos ‑el color, el tacto, el oído y el olfato y la vista escondidos bajo los calendarios‑ se abren a piezas periodísticas que una pluma de escritor-observador no repite nunca en fórmulas estereotipadas aunque tenga que apoyarse en temas cíclicos.

Los temas cíclicos, ineludibles para el periodista, los arrastra la vida del año pero también aparecen en su vida personal y en la vida personal de los otros: son la enfermedad, las muertes, los nacimientos, las celebraciones y todos los escenarios que nos rodean .González Ruano dedicó uno de sus artículos a la butaca, la simple y sencilla butaca de su casa en la que no escribía ni leía ‑leía mejor en la cama‑ como la cama fue varias veces motivo para hacer periodismo. La cama unida a la leve enfermedad, a la gripe, a la fiebre ‑eso que algún día u otro padecemos todos‑ le llevó a escribir un gran artículo de observación -«Viaje a la cama«- que reproduje ya en MI SIGLO.

periódicos.-ssvv.-invierno en el café du Dôme.-1928                          

Es la vida corriente contada en los periódicos y contada en un tono intimista que no se puede prodigar, del que no se puede abusar, pero tampoco se puede abusar del lector glosándole cada día altas filosofías o la última y lamentable batalla que sucedió en el mundo. En los editoriales, en las noticias, debe imperar lo objetivo y en muchos reportajes y en numerosas columnas y artículos siempre hay un resquicio en que se cuela lo humano con toda su honda carga de subjetividad. A esta colaboración le acusaron recibo muchos lectores y González Ruano contestó con este otro texto: “Mi último artículo en estas columnas, Viaje a la camaescribió‑, ha sido bondadosamente juzgado por casi todos mis lectores. Lo mismo ha ocurrido con otro en el que, simplemente, comunicaba pequeños detalles de mi rigurosa y pequeñita actualidad personal. Una larga experiencia de la profesión ‑y profesión viene de fe‑ me demuestra ya claramente cuán equivocado concepto de estas cosas tenían los capitostes y directores que aconsejaban a nuestros primeros pasos ‘mucha objetividad’. Ese discurso sobre la objetividad parecía hace veinte años algo obligado en las Redacciones de los periódicos:

–Nunca emplee usted la primera persona… Tenga usted en cuenta que al lector no le interesa un pimiento lo que usted opine personalmente… No caiga usted en el divismo del ‘yo’, ni el a mí me parece, ni se le ocurra explicar sucedidos propios… ¡Todo objetivo!

Uno no hizo nunca caso de esos consejos, por intuición, pero ahora está ya convencido de que precisamente la objetividad en el cronista es la catástrofe y el olvido a más largo o corto plazo y de que la objetividad no interesa a nadie en el verdadero escritor, y por el contrario, lo más universal y popular de éste es su subjetividad, lo personal y lo propio, su actualidad humana, la comunicación de sus sentimientos y de sus pensamientos, la confidencia por medio de la pequeña obra en marcha con sus incidencias efímeras que confirman, una vez más, la sentencia poética de que ‘lo fugitivo permanece y dura’.

periódicos.-87yy.-James Jacques Joseph Tissot.-Le Journal de 1883

Si se piensa un poco, es bastante natural todo esto. Lo que le ocurre a quien escribe no suele ser muy diferente de lo que le ocurre a quien lo lee, y tampoco debe olvidarse que el hombre gusta más que de novedades abstractas de explicaciones reiteradas sobre lo habitual. (‘Eso lo he sentido yo muchas veces y no sabía explicarlo’, dice como un máximo elogio esa ingenua y estimulante carta que de tanto recibirla parece ya una circular.)”

periódicos.-8hyh.-John Garo.-1936.- por Yousuf Karsh

Lógicamente, no todo articulista puede escribir sobre su butaca, su cama o su fiebre con gran poder de convocatoria; si escribe sobre eso ‑además de no cansar‑ deberá encantar con su pluma, envolverse con el brillo o la eficacia de un estilo que no todo el mundo tiene. Además, su ojo de observador ‑como hacía Larra, entre otros muchos autores‑, antes de acercarse a la fiebre, la cama o la butaca personal tendrá que darse varios paseos por el mundo (el país, la ciudad, el barrio, las costumbres) para demostrar que su pupila se ha transformado en prosa y que esa prosa y esa vivacidad en la mirada atraen a muchos lectores».

José Julio Perlado.-«El artículo literario y periodístico«,  págs 95-99)

(Imágenes: – 1.-Sem Preser.-París 1950/ 2.-Édouard Boubat/ 3.-invierno en el café du Dome.-1928/4.-  James Jacques Joseph Tissot.-le journal 1833/5.- John H Garo.-por Yousuf  Karsh )

GATOS

animales.-5bu8u.-gatos.-Fréderic Clement.-el niño que dibujó gatos.-rlbumt555

«Hoy, domingo,

deponen su ferocidad,

su mando

de orejas erguidas,

su arcaica brujería,

y optan por echarse

e inspeccionar nuestro descanso,

la labor de clasificación,

rotulado, encasillamiento,

de nuestras pequeñas construcciones,

y acaso el displicente ronroneo

es un perdón,

un acorde

de la música del instinto.

animales.-bb66.-gatos.- Henriette Ronner- Knip.- 1821-1909.-Burlington Paintings

A media tarde

dejamos de interesarles,

enmudecen,

y con envidiable solidaridad

corren hacia sus iguales,

la abeja que revolotea en el jardín,

la hoja cayendo en espiral

sin sentido aparente,

vellos rojizos

y dorados lustres vegetales

colgando de sus zarpas.

animales.-5gyy.-gatos.-Henri Cartier- Bresson.-1989

Estirados en el sillón,

mirando esos enigmáticos juegos,

nuestra sensaciones se aclaran,

se hacen más claras

que los dictados del cerebro.

No, no los llamaremos,

la interrupción les disgustaría.

Alberto Girri.-«Gatos»

(Imágenes.-1.-Frédéric Clement-el niño que dibujó gatos.-rlbumt555/ 2.-Henriëtte Ronner- Knip/ 3.- Henri Cartier. Bresson.-1989)