LA RESURRECCIÓN DE LA MADRE

 

 

“Ponte el abrigo. Y la bufanda.

Cogerás frío. Cierra el armario.

¿Cuándo vuelves? ¿Cuándo vuelves?

Seguro que llueve. Llueve.

Al volver compra pan.  Pan.

Arriba, ya son menos cinco.

He traído una cosita rica.

Llegamos hasta el día dos.

Hoy no es festivo. ¿Para qué lo abres?

Dios mío, ¡otro disparate!

Fuera de aquí. Fuera de aquí.

Tu padre y yo no hemos podido dormir.

 

 

Cómo corren los días. Días.

He dicho hasta el botón de arriba.

Con éstos, por el mal camino.

Hay que cortar ese pelo. El pecho

desabrochado. Me volveré loca.

¿Te crees que esto es una despensa?

Sé una persona.

Ponte derecho.

Hay que hacer un recado.

Cuélgalo de la percha.

Esta tos no me gusta.

A la cama. A la cama.

No hables en su presencia.

Ya son menos cinco. Arriba. Arriba.

Tenía que comprar un piano. Piano.

Fortalécete, como el acero.

Me llevará a la tumba. Tumba.

Deja que te toque la frente. Frente.

No fumes. No te arruines

los pulmones. No seas impertinente.

No cojas frío. Esta noche ha nevado.

Está claro, tú has bebido.

Está claro, tú has bebido. Confiésalo.

Te quedas solo. Riega las plantas.”

Vladimir Gandelsman – ‘La resurrección de la madre” – (traducción  de Elionor Gustín Masot )

 

 

(Imágenes-1-August Sander -allt -art- or/2- Judy Drew/ 3-Nnmandi Okonkwo)

MADRES E HIJAS


 

    » Estoy escribiendo estas líneas en Nueva York la noche del 17 de noviembre de 1980 – confesaba Carmen Martín Gaite en «Agua pasada» -,  y de repente he mirado a la ventana y he visto que ha empezado a nevar: los copos menudos giran sobre el fondo oscuro de la fachada de enfrente, en torno al resplandor de una farola que parece soplarlos ella misma, como si fueran palabras pequeñitas saliendo de una boca desconocida y dándole vueltas a la canción de siempre.

     Mi madre murió en diciembre de 1978, pocos días antes de que me concedieran el Premio Nacional de Literatura por mi última novela El cuarto de atrás, que a ella le encantaba y había leído dos veces. Y desde entonces he andado con los rumbos un poco perdidos, aunque parece que ya los voy recobrando. Y al decir esto, a ella se lo digo; tengo su retrato enfrente, pinchado en la pared de mi apartamento neoyorkino, que de repente, al alzar yo la cabeza de la máquina, se ha llenado de la fiesta de la nieve y de la sonrisa de mi madre mirándome escribir.

     No sé si se sonríe de lo raro que le parece encontrarse conmigo en esta ciudad tan lejana y en un cuarto tan distinto del cuarto de atrás y de que nos estemos mirando a la luz de la lámpara alquilada, mientras cae la primera nevada sobre la calle 119 West, o simplemente se sonríe de lo de siempre, del milagro de mi resurrección. No sabe lo que estoy escribiendo, pero le da igual.

     “¿Lo ves? ‑dice‑. ¿Lo ves?”

Lo que le confirma la madre desde la pared a esta escritora española se lo podría haber dicho igualmente durante la infancia o en la pubertad. Es la voz de la madre en esta noche neoyorkina un aliento tácito en el aire por encima de los años y de la nieve, por encima de las edades y de los desánimos, sobre los valles violáceos de las depresiones y sobre el triunfo de los éxitos. Esa voz perdura desde la mirada de la madre, no se sabe bien si es mirada o si es voz, pero sí es conocimiento, es fe en su hija, es sentido común, es fe en el quehacer, es sabiduría.

 

    

«Mi madre – seguía diciendo Martín Gaite -,  una de las personas más sabias que he conocido y desde luego la que más me quiso en este mundo y adivinó lo que me estaba pasando, aunque yo no se lo contara, sólo con oírme la voz o verme la cara cuando la iba a visitar, ya se enteraba de si me andaba rondando por la cabeza o no una historia nueva que tenía ganas de contar. Y cuando me veía callada o con poco apetito o le sacaba a relucir que tenía la tensión baja o fastidios domésticos, se sonreía sin mirarme, sabía que eran pretextos, cosas que no me importaban nada ni tenían que ver más que anecdóticamente con mi depresión. Nunca me aconsejaba que tomara vitaminas, que fuera al cine, que hiciera un viaje ni nada por el estilo. Se limitaba a decir, como al desgaire, como si no estuviera diciendo nada importante: “En cuanto te pongas a escribir otra cosa, se te pasará: ten paciencia.” Había puesto el dedo en la llaga, y yo la miraba como a un oráculo y le preguntaba con un dejo de desmayo en la voz, a veces casi con miedo: “Pero, mamá, ¿y si no se me vuelve a ocurrir nada?”

 

    

Ella alzaba entonces los ojos de la labor que estuviera haciendo y nunca podré olvidar el tono dulce, firme e inequívoco de su respuesta, acompañada a veces de una caricia ligera sobre mi pelo, el timbre de su voz cuando decía: “Eso mismo me dijiste la última vez.” “Te lo dije porque me lo creía”, protestaba yo.

     “Ya lo sé, mujer, ya sé que te lo creías, que siempre que terminas un libro te parece el último de tu vida y cuando lo empiezas, el primero. Por eso se te ocurrirá otro. Porque siempre estás empezando.”

     No volvíamos a hablar de aquello hasta que al cabo de los días o de los meses, cuando me veía de nuevo locuaz y animosa, interrumpía cualquier conversación que estuviéramos manteniendo para preguntarme inopinadamente, a veces incluso sin tenerme delante, simplemente por teléfono: “¿Lo ves, mujer? ¿Lo ves?” Y claro que lo veía, era como volver a ver, a través de sus ojos que lo veían todo. Y guardaba silencio, esperando la pregunta que venía luego indefectiblemente: “¿De qué trata tu nueva novela?” Yo me echaba a reír. “Pero si no sé todavía nada, sólo le ando dando vueltas, no sé siquiera si va a ser una novela o qué.”

     “Pues lo que sea, qué más da. Pero dale muchas vueltas, hija, y que te dure.”

J. J. Perlado – «El ojo y la palabra», págs. 33- 35

 

 

(Imágenes.- 1. Edouard Boubat– 1961/ 2- Wiliam Mainwaring– 1899/  3-August Sander– 1926/ 

Nguyen Thanh Binh)

CIUDADES LITERARIAS

 

ciudades-yngg-Praga- tranvía- Jakub Schikaneder- mil novecientos diez

 

Cuando releo el delicioso libro de Nuria Amat «Viajar es muy difícil» (Anaya & Mario Muchnik) sus páginas me llevan otra vez hasta ciudades literarias de sombras, farolas y adoquines por donde transitan, al costado de Borges o de Kafka, señores con bastón y sombrero, parejas de viudas empobrecidas, empleados de banca, oficiales retirados, funcionarios esquilmados, periodistas hambrientos, oficinistas humillados, y tantos y tantos hombres y mujeres que recorren el mundo. Se cruzan con nosotros gentes que viajan para leer, como Henry James, o que viajan para escribir como Joseph Conrad. «Huidizos, expatriados y perseguidos -comenta Amat-, los escritores no tienen casa propia. Tánger, por ejemplo, es una ciudad literaria debido a los muchos escritores que la visitaron y la hicieron suya. Praga expulsa a sus escritores (Rilke, Kafka, Kundera…) ; Trieste, sin embargo, los cobija (Svevo, Joyce) y mantiene (Magris..) Y lo mismo, o parecido, puede decirse de San Petersburgo, Buenos Aires, Venecia…» En el caso de Viena, y refiriéndose más que a los escritores a los músicos, Allan Janik y Stephen Toulmin en «La Viena de Wittgenstein» recuerdan igualmente que pocas ciudades han sido menos generosas que ésta para reconocer en vida a aquellos hombres a los que proclamaría héroes culturales después de su muerte. Franz Schubert, Arnold Schönberg y Gustav Mahler – al que se celebraba como el más grande de los directores pero se le denunciaba a la vez como compositor corrompido –  vivieron con la ciudad un romance sorprendente e insólito.

 

ciudades.-55g.-Brujas.-cacmalaga org

 

Y es en varias de esas ciudades literarias extendidas en las calles del tiempo – entre cafés y personajes inesperados – donde podremos  oír al fondo el ruido de los tranvías. Nuria Amat habla de ellos. No sólo nuestra imaginación nos lleva con rapidez hasta Lisboa, sino también a otros puntos del mundo. En Buenos Aires, Borges iba y volvía en tranvía desde su casa  a la biblioteca pública de Boedo. Pero la parsimonia del tranvía hará decir a la autora que «el tranvía tiene una apariencia estética alada, celebrada por el poeta: «los suavemente tensos hacia atrás cables del tranvía», escribió Kavafis. » El tranvía también, dice Amat, es un anacronismo en sí mismo, una especie de fantasma del mundo industrial. Tan anacrónico, en fin, como la escritura».

 

ciudades.-8uuhnu.-Viena.-1960-Elfriede Mejchar

 

(Imágenes-1-Praga- Jakob Schikaneder– 1910/ 2.-Brujas -Cacmalaga -eu/ 3.- Viena –  Elfriede Mejchar– 1960)

NIEBLA

 

ciudades.-7juuj.- Londres.-21 enero 1939-foto Kurt Hutton.-Images Picture Post.-Getty

 

«La niebla es cómoda. Transforma la ciudad en una enorme bombonería. La niebla une e invita a la vida doméstica. El amor queda también favorecido por la niebla, encerrado y tibiamente humano (…) En la niebla pasan mujeres y jovencitas bajo sus capuchas. Un aliento ligero flota en torno a sus narices y a su boca apenas cerrada. Los ojos brillan bajo los sombreros. ¿Ha llegado el tiempo de las noches danzantes? ¡ Yo te conozco bonita máscara! Seguir a esas máscaras hasta las habitaciones, encontrarse con ellas ante los prolongados espejos de un salón, entre los muebles «graves» que hacen familia, mientras que la niebla fuera presiona contra la ventana y, discreta, silenciosa, protege el espacio.

Se comprende por qué en el Norte la voluntad de vivir es tan fuerte. La muerte también es menos brutal en las ciudades con niebla, ella que suele ser tan cruel en las ciudades con sol».

Alberto Savinio.- «Ciudad, escucho tu corazón» (1944)

 

ciudades.-ttynn.-Nueva York en la niebla.-Mike Dillingham

 

(Imágenes.- 1.- Kurt Hutton– Londres, enero 1939- images. picture-post. getty/ 2.-Mike Dillingham. Nueva York

MANOS CALIENTES

 

trenes- bgr- Toni Schneiders- mil novecientos cincuenta y uno

 

«Anda, hoy te llevaré al tren, dice mi abuelo. Las manos de mi abuelo cogen mi abrigo, un abrigo corto, azul marino, meto mis brazos por las mangas, las manos de mi abuelo me abrochan los botones, Vamos, da un beso a tu madre. Las manos de mi abuelo me suben la capucha, me atan los cordones de los zapatos azules, me limpian las gafas, los dedos de las manos de mi abuelo toman una servilleta de papel y frotan suavemente los cristales, no veo nada, ahora sí, ahora veo otra vez, me han vuelto a colocar las gafas, me aprieta la goma en la nuca, me hacen daño las varillas, miro a mi abuelo y le digo: ¿ se ha despertado el tren? Mientras bajamos las escaleras meto mi pequeña mano en la de mi abuelo, es una caracola gigante, es una cueva rugosa, blanda, caliente, yo sé que nada me va a pasar porque es una mano mágica, con unos dedos que hacen teatro, el pulgar es el enano gordo al que golpea el índice, el índice es la torre de un castillo al que mi abuelo ata un pañuelo en la uña y el pañuelo blanco flamea asomando al borde de la silla, haciendo títeres, yo me siento en el suelo del cuarto y miro el espectáculo de títeres de dedos en el teatro de manos de mi abuelo, el meñique lucha contra el anular, se suben los dos sobre el dedo corazón, el índice levanta bandera blanca y el pequeño pulgar sale como asustado por encima del respaldo de la silla, haciendo muecas, haciéndose el cojo, doblándose como si estuviera herido. Yo aplaudo y no necesito más. Más que tener juguetes prefiero la mano de mi abuelo, es una mano mágica. Entonces, abuelo, ¿ya está despierto el tren? Sí, yo creo que está despierto. Cada vez que he querido ver el tren me han dicho que estaba dormido, yo he mirado por la ventana de la cocina, he visto que era de noche, el tren estará dormido, he pensado, y enseguida, mientras pincho las patatas fritas, mientras enarbolo el tenedor en el aire con la patata frita en la punta, he dicho convencido: abuelo, el tren estará dormido, porque ahora es de noche. Sí, estará dormido, pero ahora come,

 

jardines.-55gtt.- infancia.- Gustave Caillebotte

 

Por eso ahora, cuando ya hemos salido del portal mano con mano, él tirando un poco de mí y yo andando lo más deprisa que puedo, noto ese miedo a lo que no he visto nunca, un susto que no puedo revelar porque no sé cómo será el tren, he visto trenes diminutos, zigzagueantes, eléctricos, rojos, antiguos y modernos, montados sobre vías relucientes entre las patas de la mesa del comedor, la máquina negra con su chimenea brillante, los vagones corriendo igual que culebras, los pasos elevados justo en el sitio donde se sienta mi padre, el túnel alargado bajo las faldas de mi madre. ¿Pero y el humo? Verás qué humo, Miguel, verás cuánto humo, me dice mi abuelo. Y qué es el humo, pregunto. Entonces, mientras andamos por la calle, mi abuelo me cuenta cómo es el humo: el humo es pardo, gris, violeta, espumoso, transparente, una nube, penachos, gasa, ondas de azúcar, el humo es una mancha de ruedas que da vueltas en el aire, un círculo de seda incandescente, una flor de nieve que sale blanca de la chimenea y se abre en crema gaseosa hasta cabecear y dar tumbos y ascender por la pared del paisaje, el humo es una tos anciana, un carraspeo de caldera hirviendo, las volutas de una pipa encendida, el desahogo lívido, la lana del viento, el humo es un tiovivo de bruma que va nadando hacia el cielo, una masa en disolución, el alma del tren que se escapa en agonía, la niebla, el polvo de la niebla, el humo es irisado, rojizo, azul, malva, toma el color de los andenes, fuma debajo de los techos, va planeando ingrávido, lento, majestuoso, se desgaja en copos de vapor, el humo es manso cordero de luz, un rebaño paciente de volutas, el humo es un fantasma ceniza, una olla de suspiros, la procesión de la gasa deshilada, el humo no existe, no se puede tocar, no ataca, no hace daño, parece que va a quedarse y se va, no vive en ninguna parte, no tiene familia, el humo nace y ya se va descomponiendo, ahora hay humo y enseguida no lo habrá, eso es el humo, Miguel.

 

mar.-568h.-trenes.-paisajes.-George Bellows.-lluvia en el río.-1908.-Museum of Art. Rhode Island School of Dessing, Providence

 

Los niños tenemos una memoria prodigiosa, una sensibilidad de cera, se nos moldea hasta los cinco años, y estas palabras de mi abuelo, mi mano en su mano, él tirando de mí por la ciudad para enseñarme el tren, van entrando como el humo, se van quedando pegadas a mis recuerdos, parece que no escucho, que no entiendo nada de ese lenguaje, pero el humo de esas palabras entra por el oído, envuelve mi pequeña atención y yo sé ya, más o menos, cómo es el humo para los mayores. ¿Quieres castañas? No, no quiero castañas, quiero llegar al tren. Pero la mano de mi abuelo saca su bondad del bolsillo del abrigo, sus dedos bailan con unas monedas, se para ante el puesto de castañas y compra un cucurucho de castañas calientes que me va pelando, me quita la crujiente corteza y me entrega el corazón desnudo de la castaña asada y amarilla, la pulpa tibia, una carne cremosa que se hace pasta entre mis dientes. Cómetela despacio, sin atragantarte. Y me empiezo a comer una, pero de repente me entra el miedo de nuevo cuando oigo a mi abuelo: verás cómo lo vamos a pasar Miguel, verás qué ruido hace el tren. Lo miro con mi castaña en la mano, niego con la cabeza: ya no quiero más, le digo. Entrego mi castaña mordida y pregunto: ¿hace ruido el tren? Lo he dicho torpemente, con mi media lengua de trapo, pero le insisto mirándole hacia arriba, cogiéndole la gran mano caliente: dí, abuelo, ¿hace mucho ruido el tren? Entonces, mientras echamos a andar, mi abuelo me va explicando el ruido: sí, hace mucho ruido el tren, el ruido, cuando vas sentado, es un ronquido traqueteante, un vaivén sordo, un ahogo subterráneo, el ruido es la música del hierro, el fragor de las ruedas, el gemido deslizante de las vías, un silbido, un compás, ese ir y venir de la madera, el ruido es la noche acunada, un columpio mínimo, el pálpito, un rítmico adormecerse, apenas chasquidos, el ruido es eterno, nadie sabe cómo empezó, el ruido existe desde siempre, sin este ruido el tren no viviría, el ruido nace del intestino del vagón, es el temblor de las tímidas ventanillas, el tintineo de los cristales, el ruido es el latir del corazón gimiente, la cola rumorosa de un gusano alargado, el ruido es machacado por las ruedas, pulverizado, pisoteado, el ruido es un tapón en el oído dormido, algodón de sonidos, susurro de acero, el ruido penetra en la dentadura de los raíles, abre la boca de los túneles, suprime las caries de las montañas, quema con su láser el silencio horadado, estremece las puertas de los compartimentos, taladra el tambor de los asientos, el ruido herido de pitidos lastimeros ulula en los campos de la noche, culebrea, tritura la arenilla, las chispas, ametralla los travesaños, cambia de agujas su sonido perpetuo, graniza sobre el techo del vagón, al ruido le van echando carbones en el estómago encendido, llamea el infierno del ruido, se hace rojo pasión, y el ruido comparte así nuestros compartimentos, cabecea el run-run de nuestras duermevelas viajeras, es el tam-tam de los sueños, ése es el ruido, Miguel.

 

trenes-nnbu- Brief Encounter- mil novecientos cuarenta y cinco- wondersinthedark

 

Los niños tenemos una memoria prodigiosa, yo me acordaré de esta mano caliente, yo me acordaré de lo que acabo de oír. Ahora, con mi mano en la mano de mi abuelo, dejándome arrastrar por sus grandes dedos, oculto bajo la capucha azul, todo azul en abrigo y zapatos, un azul diminuto y con gafas, azul recuerdo, cruzo la gran ciudad, subo y bajo como si no sintiera nada, como si nada hubiera entendido, y el humo y el ruido llegan conmigo a la estación. ¿Ves, Miguel?, aquí es. La gran estación, la enorme caja de altavoces y cristales, las vidas tomadas por las asas, deslizadas sobre ruedecillas, cabezas guillotinadas por el adiós de las ventanillas, besos de lágrimas, las manos de mi abuelo que me levantan del suelo y que izan a este niño en el aire y te colocan sobre la plataforma del vagón. Entonces, cuando el tren arranca, piensas que la mano subió contigo y la buscas, y andas por el pasillo de la última infancia empujando puertas, creyendo que es aún el juego del escondite, estás ahí, abuelo, detrás de esa soledad, te veo los zapatos y el abrigo, o estás aquí, detrás de esa cortina, detrás de los siempres. Y entonces te das cuenta que todas las manos desconocidas van sentadas cada una ocupada en lo suyo, hojeando periódicos, gesticulando o desenvolviendo bocadillos para ponerse a comer. Crees aún que la mano del abuelo va a cogerte por detrás, como cuando eras pequeño, ven, Miguel, vente conmigo al despacho, que te voy a hacer el juego de las monedas en la frente, verás cómo se quedan las monedas pegadas en la frente, tú les dices a ellas “baja”, y verás cómo te obedecen. Pero ya este tren corre por el olvido a toda velocidad, cumples años, cada vez ves menos al abuelo, las manos de tus padres te ordenan, te castigan, te ayudan, hasta que un día en que te sueltas de ellas del todo y vas sin manos sobre la bici de tu adolescencia, descubriendo que el mundo es tuyo, las calles no tienen fronteras, hay días sin horas y existen otras manos mariposas con alas nacaradas y una pelusilla femenina que al acariciar te estremece. Estudias en un colegio, en una universidad, apruebas los primeros parciales de la vida, te examinan del riesgo, envías curriculum diciendo que tienes la experiencia de no tener experiencia. Después, los años pasan y enlazas tus dedos con los de la mujer mariposa, besas sus uñas, los besos hacen nidos en cada pulpa acariciada, y un día te decides : Mañana, le dices. Y mañana salís Ana y tú ya de la iglesia con las alianzas anilladas, presas de amor la libertad. Mañana tienes un hijo, lo educas, crece. Mañana se te va ensanchando la tripa, el pelo se cae y a la vez encanece. Mañana a las once, domingo, el día en que te has levantado tarde, llaman a la puerta y te entregan el telegrama. Firme aquí, te dice el empleado. Firmas que has recibido la noticia azul.

 

trenes.-49nn.-Marcus Krackowizer.-2006 - copia

 

Y ahora vas con el escalofrío dentro, viajando en este tren de seda, el tren ultramoderno, supersónico, un tren sin humos y sin ruido, en busca del adiós último a la gran mano caliente. Los entierros son cortos, mañana tienes que estar en el trabajo. Entonces apoyas la cabeza en el cristal de la ventanilla, viene el recuerdo, la almendra de un amargo estremecimiento desapacible, un estremecimiento sin marco, como la foto amarilla colocada sobre el aparador, la velocidad va hacia el pasado, no puedes recuperar el tiempo, miras el campo fulgurante, el horizonte empequeñecido, y te preguntas: ¿Pero es cierto?, ¿es que tuve un abuelo alguna vez?».

José Julio Perlado.- «Manos calientes.-(relato inédito) – (perteneciente al libro «Caligrafía», de próxima aparición)

 

trenes-nnju-Mark Edwards

 

(Imágenes.- 1.-Toni Scheneiders– 1951/ 2.-Gustave Caillebotte/ 3.- George Bellows– 1908- museum of art Rhode island school/ 4.-Brief encounter- 1945- wondersinthedark/ 5.- Marcus Krackkowizer– dar. fine art- 2006/ 6.- Mark Edwards)

 

EL SILENCIO MATRIMONIAL

 

mujer- nnu- Otto Steinert- la condesa de Fleury- mil novecientos cincuenta y dos

 

 

«Te quejas, María, – leo que le escribió Nivasio Dolcemare a su mujer, tal como lo va citando Alberto Savinio en su «Nueva Enciclopedia»  -, porque ya no conversamos juntos como solíamos en otros tiempos, y de ese silencio nuestro de ahora deduces que ya no tenemos nada que decirnos. Hace veinte años que estamos casados, y, pasando revista con el pensamiento a ese ya largo pasado, vuelves a los primeros meses de nuestro matrimonio y, sobre todo, a los meses que lo precedieron, y los recuerdas con añoranza, como un lejano momento de felicidad, perdido para siempre. Nuestros días de entonces eran una constante conversación, y el vocabulario parecía no tener suficientes palabras para nuestro consumo, y yo te escuchaba, y me escuchabas tú a mí, y tú me lo decías todo de ti misma, como yo te lo decía a ti todo de mí mismo, o, para ser más exacto, te decía de mí mismo todo cuanto pudiera dejarme en buen lugar, y, encima, adornándolo de manera que, por medio de la dialéctica más retocada, de las imágenes más persuasivas, de las palabras

 

mujer-bbvy- gentes- Veronika Tumova

 

más hábiles, se fuera formando ese personaje al que tú, oscuramente, esperabas desde que comenzó a despertar en ti tu alma de mujer, y así, día a día, hora a hora, minuto a minuto, lo veías formarse ante ti, vivo y tangible, como la milagrosa y feliz concreción de esa promesa antiquísima que, antes que tú, recibió la que te dio vida a ti, y, antes todavía, la que dio vida a la que te dio vida, y así sucesivamente hasta llegar a las primeras generaciones de la especie humana iluminada por la luz de la conciencia y del alma; y lo mismo ocurría en mi caso. Luego, poco a poco, nuestros diálogos se fueron haciendo más raros, de la misma manera que el pelo sobre mi frente, hasta, poco a poco, terminar; y ahora nuestras relaciones verbales han quedado reducidas al mínimo necesario, a breves indicaciones, como «¿A qué hora salmos?», o: «¿Pagaste la cuenta del gas?», o: «Hay que pensar en plantar las patatas en la finca» Pero ¿sabes acaso por qué motivo yo antes hablaba tanto y ahora no hablo nada?, ¿te lo has preguntado alguna vez?

 

moda-nnbby- mujer-- JeanLoup Sieff- Queen- mil novecientos sesenta y cuatro

 

(…) Finalmente, nuestra desnudez aparece sin palabras, sin velos y, en consecuencia, silenciosa. Al mismo tiempo, aquello tan «extraordinario» que nos prometían estos preparativos, se aja en la realidad, y una vez más nos vemos ante el rostro incoloro y mudo de la nada. Los que no saben dicen entonces que el amor ha muerto, pero en realidad no es así: el amor ha dado su mejor fruto, y ha nacido una cosa verdaderamente vital (…) Éste es el misterioso y esencial resultado del matrimonio, y este silencio es precisamente el signo de que el matrimonio ha salido bien, de la misma manera que la ampolla indica que la inyección ha prendido (…) El hombre habla, en los preparativos del amor, con objeto de embellecerse, de la misma manera que el pavo se esponja, hace la rueda, y «hacer la rueda» es expresión todavía en uso en el sentido de hacer la corte. El hombre habla porque trata de seducir a la mujer por medio de palabras, pero se engaña en esto porque ignora que no es él el seductor, sino el seducido.

 

amor-bh- París- Willy Ronis- mil novecintos cincuenta y siete

 

 

(…) Si te quejas de nuestro silencio es porque se debilita en ti tu calidad de mujer. ¿Es que ya no me oyes en el silencio como yo, en el silencio, te oigo a ti? Y, sin embargo, sabes que entre nosotros la palabra es algo más que un pleonasmo: es un peligro: un signo feo, y si, a veces, vuelvo a hablarte como hablaba entonces, tú, en broma, pero recelosa y como para ocultar un secreto temor, me preguntas: «Pero ¿ qué es  lo que te pasa?, ¿es que tienes algo que ocultarme?». Es verdad: «Tengo algo que ocultar, y me toca empezar de nuevo». La palabra espesa, la palabra abundante, la palabra adornada, la palabra que trata de persuadir es como masilla que tratara de reparar una grieta abierta en nuestra complicidad; y si me ves empezar de nuevo a hablar «como entonces», recela, porque eso quiere decir que hay una grieta. Me reprochas también que «con los demás» sigo hablando como hablaba entonces contigo, y es verdad: en mi loca ilusión trato de imponerme a los demás de la misma manera que me impuse a ti, es decir, hacer y pensar, «pensar» sobre todo las mismas cosas (…) Se habla para llevar el agua al propio molino, pero si se saben las mismas cosas, si se creen las mismas cosas, si se aman las mismas cosas, si se odian las mismas cosas…, si no se pueden amar, odiar, pensar, creer cosas distintas, ¿de qué sirve hablar? Dejemos que el silencio nos proteja (…) Te escribo todo esto porque, bajo la bóveda de nuestro silencio, hay cosas que se pueden escribir, pero nunca decir».

 

amor.-6bbh.-Alex Katz.-Albertina.-Viena.-artdaily.org

 

(Imágenes.- 1.-Otto Steinert– 1952/ 2.-Veronika Tumova/ 3.- JeanLoup Sieff- Queen- 1964/ 4.- Willy Ronis- 1956/ 5.- Alex Katz– Albertina- Viena-artdaily org)

 

EN TORNO A KANDINSKY

 

pintores.-99u.-Wassily Kandinsky.-Hugo Erfurth.-1933

 

Cuando Kandinsky entra en su taller de Munich, a última hora de la tarde, se encuentra con un lienzo que le llama poderosamente la atención. «Era una pintura de inaudita belleza – evocará en sus Recuerdos -, de la que emanaba un fulgor íntimo. Permanecí unos momentos extático y luego avancé a zancadas hacia aquella maravillosa tela sobre la que sólo alcanzaba a ver formas y colores sin motivo ni tema. De pronto se resolvió el enigma: era uno de mis últimos trabajos, pero no estaba derecho; había quedado apoyado contra la pared sobre uno de los lados«. Kandinskycomo relata Félix de Azúa – acababa de descubrir la esencia misma del arte abstracto; a saber, que, a la pintura le incomodan los objetos.

 

pintores-bbhhu- Kandinsky

 

Recorriendo la exposición sobre Kandinsky que se celebra estos meses en Madrid vuelve a la memoria ese «momento estelar» de la pintura moderna al que me referí aquí hace ya años. Miró, que conoció bien a Kandinsky, decía, que en el sentido de la irradiación espiritual, le había influido: «Sus escritos me han interesado desde el punto de vista estético, pero era sobre todo impresionante la irradiación que emanaba de él». Ludwig Grote afirmaba que «la biografía de Kandinsky es una continuidad de revelaciones en la que el color aparece siempre presente» y cuando se cruzan estas salas y se pasa desde los parques parisinos tan sombreados de hojas y

 

Kandinsky- nhy-scooprest- centro centro Madrid

 

desde las improvisaciones de caballos hasta llegar pronto al trazo de líneas y círculos, las revelaciones de Kandinsky nos envuelven. En carta a Grohmann en octubre de 1930 el pintor afirmaba que «el círculo es la forma más modesta, que se impone sin escrúpulos; precisa, mas inapresablemente variable; estable e inestable a la vez; silencioso y sonoro al mismo tiempo; una tensión que lleva en él innumerables tensiones».

 

Kandinsky-unng- Centro Centro - Madrid

 

Años antes, más aún que su experiencia colorista en Rusia, había reconocido que su gran maestra había sido su paleta. «La paleta cubierta con los elementos que componen la obra – decía -, contiene en sí misma una obra más bella que cualquier otra. Debe ser apreciada por el placer que procura. Me parece que su alma viviente de colores emite una llamada musical, de la que la inflexible

 

Kandinsky- nbby- mil novecientos veintidos- Kandinsky una retrospectiva

 

voluntad del pincel arranca una parte de la vida Comprendo un poco las reglas de la mezcla de los colores: es como el cuchicheo misterioso que uno sorprendiera en la misteriosa cocina de un alquimista».

 

pintores-fccb-Kandinsky con su gato

 

(Imágenes.- 1- Kandisnky- Hugo Erfurst- 1930/ 2.- Kandinsky trabajando/3.-Kandinsky-scooprest/ 4. Kandinsky-amarillo, rojo, azul-1925- Centro Pompidou- VEGAP- Madrid/ 5- Kandinsky- trama negra- 1922- Centro Pompidou- VEGAP- Madrid / 6- Kandisky con su gato)

OCHO AÑOS DE «MI SIGLO»

nieve-nnhy-París- Fred Stein- mil novecientos treinta y cuatro

 

«Bajo la sombrilla cubierta de nieve

vuelan

abrazados y ligeros en el torbellino blanco.

De ellos no queda rastro:

el hielo congela sus senderos.

Después nadie dice,

ni piensa ni cree

— por aquí paso un Ángel

y era feliz –«.

Iside Zecchini.- «Los enamorados».- «El huésped»-( traducción de Gabriel Sopeña y Luciana Collu)

Hoy se cumplen ocho años desde el inicio de MI SIGLO.

Agradezco a los dos millones doscientas noventa y tres mil visitas que se han asomado y se siguen asomando a este espacio.

 

nieve- bhh- paisajes- Thomas Lamb- dos mil trece

 

(Imágenes- 1.-Fred Stein– 1934/ 2.- Thomas Lamb- 2013 – pinterest.com)

LAS CARAS DE LA MULTITUD

 

gentes.-578b.-Nikolai Gorski

 

» La multitud es su elemento, como el aire para los pájaros y el agua para los peces – escribía Baudelaire -. Su pasión y su profesión lo llevan a hacerse una sola carne con la multitud. Para el perfecto flâneur, para el observador apasionado, es una alegría inmensa establecer su morada en el corazón de la multitud, entre el flujo y reflujo del movimiento, en medio de lo fugitivo y lo infinito (…) Él es un poeta que a menudo está más próximo al novelista o al moralista. Es el pintor de los momentos fugaces y abarca todas las sugerencias de la eternidad. Cada país, para su satisfacción y gloria, posee algunos pocos hombres con esta estampa.»

 

gentes-rrttgh-Maya Kapouski

 

«¿No lo he dicho ya? – escribía Rilke en «Los cuadernos de Malte Laurids Brigge» – Estoy aprendiendo a ver. Sí, este es el comienzo. Todavía no soy bueno para ello. Pero me esforzaré por serlo. Por ejemplo, nunca me había preguntado cuántas caras existen. Hay una cantidad enorme de personas, pero hay muchas más caras porque cada una tiene varias.»

 

rostros-evvb-August Sander

 

 (Imágenes.-1.-Nikolai Gorski/ 2.-Maya Kapouski- kirekei. com/ 3.- August Sander)

 

NUEVO CURSO DEL TALLER DE ESCRITURA J J PERLADO

café-nnyyess-escribir-André Kertész

 

Tras el Curso anterior, se abre nuevamente el Taller de escritura online JJ Perlado dividido en dos turnos:

del 1 de 0ctubre de 2014 al 31 de enero de 2015

y

del 1 de febrero al 31 de mayo de 2015

El alumno decide cuál de los dos turnos le resulta más conveniente.

Precio de cada turno 450 euros

 

¿Qué es el taller de escritura?

¿Qué es el taller de escritura?

Un espacio donde estimular la creatividad, ampliar la imaginación, aprender a ver de una forma nueva lo que nos rodea, enriquecer la mirada sobre personajes y cosas, DESCUBRIR dónde está el germen de una idea, aprender a desbloquearse como creadores, aunar la inspiración con la disciplina y el TRABAJO, perfeccionar el estilo, habituarse a crear personajes y a desarrollar situaciones, construir historias, ejercitarse BIEN sea en el cuento, en la novela o en la poesía. El taller abarca dos clases – totalmente separadas – de cursos:

  1. La escritura creativa ( RELATO, cuento, novela, poesía)
  2. La escritura interpretativa ( la reseña, el artículo, la crítica, la entrevista periodística)

Toda la información en: http://www.tallerescriturajjperlado.com/

La matrícula está abierta.

 

Experimentelle Fotografie by Halke, Hajek

 

(Imágenes.-1.-André  Kertész/ 2.-Heinz Hajek-Halke)

EN EL TALLER

pintores.- uurrb,. talleres.- Konstantin Korovin.- 1892

 

«con paso ligero

pasa

de una mancha a otra

de una fruta a otra

 

talleres.-Rudy Ernst trabajando.-Rudy Ernst.-artnet

 

el buen jardinero

apuntala la flor con un palo

al hombre con alegría

el sol con el azul

 

arte.-iubb.-Gauguin

 

 

luego

se ajusta las gafas

pone agua para el té

murmura

acaricia al gato

 

pintores.-bbg3.-Joan Miró.- en su taller de Palma de Malorca

 

Nuestro Señor cuando estaba construyendo el mundo

arrugaba la frente

y hacía cálculos cálculos cálculos

por eso el mundo es perfecto

e inhabitable

 

modigliani

 

 

en cambio

el mundo del pintor

es bueno

y está lleno de errores

el ojo se pasea

de una mancha a otra

de una fruta a otra

 

arte.-4dr,-.Giorgio de Chirico.-1951.-por Herbert List-Robert Miller Gallery

 

 

el ojo murmura

el ojo sonríe

el ojo rememora

el ojo dice que se podría aguantar

si simplemente se consiguiera llegar

adentro

allí donde estaba el pintor

sin alas

con unas pantuflas que se le sueltan

sin Virgilio

con un gato en su bolsillo

su bondadosa fantasía

y su mano inconsciente

que es la que mejora el mundo»

Zbigniew Herbert.En el taller».- «Estudio del objeto» (1961) (traducción de Xaverio Ballester)

 

pintores.-tynn.-Van Gogh.-autorretrato.-Museo de Arte Fogg.-Cambridge.-Estados Unidos

 

(Imágenes-1.-Konstantín Korovin.-1892/ 2.-Rudy Ersnt– artnet/ 3.-Paul  Gauguin.-reprodart-com/ 4.-Joan Miró en su taller de Palma de Mallorca/ 5.-Modigliani en París- 1915- Paul Guillaume.-chagalov/ 6.-Giorgio  de Chirico.-1951.-Herbert List–Robert Miller gallery/ 7.-Van Gogh.-autorretrato-  museo Fogg.-Cambridge- EEUU)

PERDERSE, CAMINAR

caminos- bbrr- paisajes- Ellen Auerbach- mil novecientos cuarenta y nueve

«Perderse significa que entre nosotros y el espacio – recordaba Franco La Cecla en «El hombre sin ambiente» (Laterza) – no existe solamente una relación de dominio, de control por parte del sujeto, sino también la posibilidad de que el espacio nos domine a nosotros. Son momentos de la vida en los cuales empezamos a aprender del espacio que nos rodea (…) Ya no somos capaces de otorgar un valor o un significado a la posibilidad de perdernos. Cambiar de lugares, confrontarnos con mundos diversos, vernos obligados a recrear con una continuidad los puntos de referencia, todo ello resulta regenerador a un nivel psíquico, aunque en la actualidad nadie aconsejaría una experiencia de este tipo. En las culturas primitivas, por el contrario, si alguien no se pierde no se vuelve mayor. Y este recorrido tiene lugar en en el desierto, en el campo. Los lugares se convierten en una especie de máquina a través de la cual se adquieren nuevos estados de conciencia.»

paisajes-ednn-T Enami- caminos

«Mi forma de arte – decía también Hamish Fulton -es un breve viaje a pie por el paisaje (…) Lo único que tenemos que tomar de un paisaje son fotografías. Lo único que tenemos que dejar en él son las huellas de nuestros pasos (…) Los paseos son como las nubes. Vienen y se van.»

caminos-eewwe-T Enami org

«Utilizando una piedra como almohada – escribía a su vez en un haiku Santoka Taneda -, me dejo arrastrar hasta las nubes.»

Perderse, caminar, siempre ha sido una tentadora tarea para el hombre.

(Imágenes.-1.-Ellen Auerbach.-1949/ 2 y 3 .-T. Enami)

ENCUENTRO CON LA PALABRA (1)

ciudades.-t8yy.-Nueva York 1968.-Arthur TRESS

«Todos habían salido de casa. A eso de las once, advertí que me había fumado el último cigarrillo. Como no deseaba exponerme al viento y al frío, busqué por todos los rincones un cajetilla, sin encontrarla. No tuve más remedio que ponerme el abrigo y descender la escalera (vivo en un quinto piso). La calle, una hermosa calle de altos edificios de piedra gris y dos hileras de castaños desnudos, estaba desierta. Caminé unos trescientos metros contra el viento helado y la niebla amarillenta, sólo para encontrar cerrado el estanco. Dirigí mis pasos hacia un café próximo, en donde estaba seguro de hallar un poco de calor, de música y sobre todo los cigarrillos, objeto de mi salida. Recorrí dos calles más, tiritando, cuando de pronto sentí – no, no sentí: pasó, rauda, la Palabra. Lo inesperado del encuentro me paralizó por un segundo, que fue suficiente para darle tiempo de volver a la noche. Repuesto, alcancé a cogerla por las puntas del pelo flotante. Tiré desesperadamente de esas hebras que se alargaban hacia el infinito, hilos de  telégrafo que se alejan irremediablemente con un paisaje entrevisto, nota que sube, se adelgaza, se estira, se estira… Me quedé solo en mitad de la calle, con una pluma roja entre las manos amoratadas.»

Octavio Paz.- «Trabajos del poeta»

(al cumplirse cien años del nacimiento del poeta mexicano)

calles.-ccv9.-Paul Wolff y Alfred Tritschler.-1940

(Imágenes.-1.-Arthur Tress.-hombre en la calle – Nueva York 1968/ 2.-Paul Wolf & Alfred Tritschler.-Nueva York- 1940)

LOS DEDOS DE LAS MANOS

manos.- 4rty.- Alberto Durero.- 1506

«En las culturas del Sahara, a cada dedo corresponde una cualidad humana, un rasgo de vida, de destino y memoria. El primero es siempre, lógicamente, de introducción. Es el dedo de las explicaciones, tantas veces no pedidas pero dadas con desenfado, con ganas de desplegar intenciones y goces. El dedo gordo o pulgar es en algunas tribus de África símbolo de voluntad, de intención, a veces de fuerza. Muchas veces se le llama el dedo del destino, sobre todo porque el destino de muchos hombres ha sido determinado cuando el poderoso pone su dedo gordo hacia abajo. Pero también se le llama destino porque se supone que en él se combinan la voluntad del hombre para sostener las cosas o soltarlas y las diversas capacidades que al hombre le han dado los dioses; el camino que le han trazado se dibuja en su huella digital.

manos.-985ff.-foto por Nicholas Nixon.-2002.-artnet

El dedo índice, el segundo de la mano, tiene en muchas culturas, y tal vez en todas, la función de señalar, indicar, decidir. En el norte de África se le considera el dedo del equilibrio, del juicio justo. Es el dedo al que más se relaciona con la vista, por su poder de señalar, de asentir o negar (…) También se le relaciona con el silencio, con la capacidad de abstenerse y, en general, con todo lo que sea domino de sí mismo. Tal vez por contraposición, es también el símbolo de todo lo que a uno lo rebasa: el dedo que marca el límite. Y más allá, lo  ilimitado.

manos.-4ggvv.-Claude Cahun.-1939

En el dedo cordial  o mayor se supone que reposan las cualidades que definen y afirman una personalidad ( …) Es el más adelantado de los dedos y por lo tanto se le atribuyen cualidades de búsqueda, tanto interna como externa. Es por eso el dedo del espíritu, del alma, y a la vez el de la aventura, del riesgo, de la incertidumbre. Es símbolo de las pruebas, los obstáculos que el hombre debe vencer para lograr su meta; tocar con el nudillo del dedo cordial en las puertas del paraíso. (…)

manos-rthh-André Kertész- manos de mi madre- mil novecientos diecinueve

El dedo anular, el cuarto de la mano, es el que tradicionalmente lleva los anillos. Entre ellos el del matrimonio, y es por tanto el dedo del vínculo (…) En las culturas donde los anillos son muy significativos, un dedo anular sin anillos es signo de imposibilidad, de confusión o de rechazo de las maneras colectivas. Algunos lo llaman el dedo solar y en varias sectas africanas se le relaciona con el centro de círculos concéntricos. (…)

England, 1922

El dedo meñique es el quinto y más pequeño (….) Simboliza el gusto por la música, por las historias sagradas y los cuentos (…) Algunas culturas lo llaman el hijo de los otros dedos, y se dice que él puede jugar y disfrutar mientras los otros gobiernan, trabajan, pelean. Se le considera el dedo de los apetitos, pero también de la magia, los deseos secretos, los poderes ocultos, la adivinación (….)

Alberto Ruy Sánchez.- «De cuerpo entero»

manos.-6gg.-Riccardo Moncalvo.-Il gesto.-1937.-daringtodo com

(Imágenes.-1.-Alberto Durero– 1506/ 2.-Nicholas Nixon– 2002/3- Claude Cahun– 1939/ 4.-André Kertsész.-las manos de mi madre- 1919/ 5.–E. O. Hoppé-1922/ 6.-Riccardo Moncalvo- «Il gesto» -1937.-collezione della Fondazione di Venezia.-archivio Italo Zamier)

ALLEGRO

música.-tthhu.-pianos.-Meghan Howland

«Toco Haydn después de un día negro

y siento un sencillo calor en las manos.

música.-u7uuh.-Glenn Gould.-foto Yousuf Karsh.-1957

Las teclas quieren. Golpean suaves martillos.

El tono es verde, vivaz y calmo.

música.-9699.-Glenn Gould.-fotógrafo desconocido.-The New York Times

El tono dice que hay libertad

y que alguien no paga impuesto al César.

música.- 44rty.- Matthew Pillsbury.- Eric Watson, París, marzo 2004

Meto las manos en mis bolsillos Haydn

y finjo ser alguien que ve tranquilamente el mundo.

interiores.-67huh.-música.-Pierre Bonnard.-Claude Terrasse al piano

Izo la bandera Haydn — significa:

«No nos rendimos. Pero queremos paz.»

música.-9yhh.-Philip Glass.-

La música es una casa de cristal en la ladera

donde vuelan las piedras, donde las piedras ruedan.

música.-rrvgg.-Carl Orff en 1955.-foto Herbert List

Y ruedan las piedras y la atraviesan

pero cada  ventana queda intacta.»

Tomas Tranströmer.– «Allegro».- «El cielo a medio hacer» (1962)

música.- uuytr.- Hadyn.- 1770.- retrato por Ludwig Guttenbrunn

(Imágenes:- 1.- Meghan Howland.- fineartandyou.com/ 2.-Glenn Gould.-1957.- por Yousuf Karsh/ 3.-Glenn Gould.- fotógrafo desconocido/ 4.-Matthew Pillsbury.- eric watsson.- 2004/ 5.-Pierre Bonnard.- Claude Terrasse al piano/ 6.- Philip Glass/ 7.-Carl Orff en 1955.- Herbert List/ 8- Haydn.– 1770.- retrato por Ludwig Guttenbrunn.- wikipedia)

DESCUBRIR UN ESTILO

estaciones.-t877h.-invienro.-cielos.-noche.-Henry Farrer.-1869.-Museo Metropolitano de Arte

André Malraux ha dedicado extensas y luminosas palabras a la creación artística en su obra “Las voces del silencio”. Sus análisis son certeros. “El hombre que llegará a ser un gran pintor – dice, por ejemplo – comienza por descubrir que él es más sensible a un mundo particular, el denominado del arte, que al otro mundo más común a todos. Nota en él una necesidad tiránica de pintar, sabiendo que él va  a pintar sin duda al principio mal, y que se adentra en una aventura. Atraviesa así el tiempo del pastiche, generalmente detrás de los grandes maestros, hasta que toma conciencia de un desacuerdo entre eso que “significa”, y que él imita, y la pintura que él presenta. Distingue confusamente un esquema personal que va a liberarle de los maestros, y enseguida veremos como él recurre a lo real.

pintores.-66hhn.-John Singer Sargent en su estudio.-París 1884.-Archivos de Arte Americano.-Smithsonian Institution

Cuando ha conquistado, sucesivamente o alternativamente, su color, su dibujo y su materia; cuando lo que era un esquema se ha transformado en un estilo, aparece una nueva significación pictórica del mundo, que el pintor, cuando llegue a envejecer, aún modificará más y profundizará. Este proceso no agota la creación artística, pero de ella tampoco se escapa. Puesto que cada una de estas operaciones tiende a metamorfosear las formas. (…)

figuras.-21sws.-Ram Kumar.-India.-1970.-Museo de Bellas Artes de Boston

“Existe una lógica coloreada, decía Cézanne, el pintor no debe obediencia más que a ella, nunca a la lógica del cerebro”, y Malraux comenta: esta frase, una de las más fuertes y sinceras que un pintor haya dicho jamás nos revela por qué, sobre lo esencial de su arte, todo pintor de genio permanece mudo; porque escribir sobre eso que pinta le parece completamente vano. Sus desacuerdos, su vocación, no han nacido ante el universo ni ante los libros, sino delante de los cuadros. Él no quiere necesariamente cambiar el mundo, ni la relación del hombre con Dios, él quiere oponer, a los cuadros que existen, los cuadros que no existen aún.”

arte.-tyhnn.-Willy Pragher.-1960

(Imágenes:-1.-Henry Farrer.-1869.-Museo Metropolitano de Arte/2.-John Singer Sargent en su estudio.-1884.-Archivo de Arte Americano/3.- Ram Kumar.-1970.-Museo de Bellas Artes de Boston/ 4.-Willy Pragher.-1960.-en el Museo Británico.-Londres.-pinterest.com)