PRIMAVERA 2011 (2) : LUIS CERNUDA

«Este año no conoces el despertar de la primavera por aquellos campos, cuando bajo el cielo gris, bien temprano a la mañana, oías los silbos impacientes de los pájaros, extrañando en las ramas aún secas la hojarasca espesura húmeda de rocío que ya debía cobijarles. En lugar se praderas sembradas por las corolas del azafrán, tienes el asfalto sucio de estas calles; y no es el aire marceño de tibieza prematura, sino el frío retrasado quien te asalta en tu deambular, helándote a cada esquina.

Abstraído en este imaginar, marchas con nostalgia por la avenida del parque, donde revuela espectral a ras de tierra y te precede, fugitiva ala terrosa, una hoja del otoño último. Tan reseca es y oscura, que se diría muerta años atrás; imposible su verdor y frescura idos, como la juventud de aquel viejo, inmóvil allá, traspuesta la reja, hombros encogidos, manos en los bolsillos, aguardando no sabes qué.

Al acercarte luego, hallas que el viejo tiene a sus pies manojos de flores tempranas, asfodelos, jacintos, tulipanes, de vívidos colores increíbles en esta atmósfera aterida. Casi da pena verlas así, expuestas en mercado norteño, como si ellas también sintieran su hermosura indefensa ante la hostilidad sombría del ambiente.

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente; quienes a la invocación mágica, a pesar del frío, lo sórdido, la carencia de luz, no pueden contener el júbilo vernal que estas flores, como promesa suya, te han traído e infundido en tu miedo, tu desesperanza y tu apatía».

Luis Cernuda: «La primavera».-«Ocnos«.

(Imágenes:-1.-The Christian Science Monitor/ 2.-Lowell Nesbitt Blair.-1965.-Clarke Gallery.-still life quick heart)

SI TE LLAMO AZUCENA

«Si te llamo azucena, si te llamo,

¿a qué jardín del mundo no le obligo?

Si te digo romero, si te digo,

¿a qué monte del mundo no reclamo

que tenga tu color y olor? Te amo

por el romero en ti, porque te sigo

como a jardín del alma que te digo,

como monte del alma que te llamo.

Y con tanto nombrarte y renombrarte

sin variar de nombre, a cada cosa

bella, la voy llamando con mi acento;

y las dejo morir al silenciarte,

y si digo azucena y digo rosa,

las nombro a ellas, pero a ti te siento».

José Antonio Muñoz Rojas

(Imágenes:-1.- Eva Watson- Schütze.-1903/ 2.-Georgia O´Keeffe.-amapola roja.-1927.-arthistoryarchive)

BOCA, ROSA, BOCA, ROSA

«Los ojos se me meten, como pájaros

negros, por las abiertas rosas

y se están un instante en cada hoja

de boca, rosa, boca, rosa.

El ojo por el rojo,

limpieza con frescura,

forman

un laberinto

en donde todo y toda

complementan un lujo

de ilusión, sin más otra

que la hoja

verde que escamotea,

con el tallo, la espina que la roza.

Las rosas están todas en su casa

la casa de las rosas;

mis ojos se han salido de la suya,

la casa de las sombras,

en aventura

de color sano y de frescura loca;

un patio

de la gloria

terrena

que abandona

en su alto pensil

los ojos con las rosas».

Juan Ramón Jiménez: «Boca, rosa, boca, rosa».-«En el otro costado«.

(Cuando acaban de llegar a Madrid jardines de pintores)

Imagen:- Gustav Klimt.-«Rosales bajo los árboles».-1904.-Musée  d`Orsay.- foto RMN.-Gérard Blot

UN CLAVEL EN EL LABIO

«Bastábale al clavel verse vencido

del labio en que se vio (cuando, esforzado

con su propia vergüenza, lo encarnado

a tu rubí se vio más parecido),

sin que, en tu boca hermosa, dividido

fuese de blancas perlas granizado,

pues tu enojo, con él equivocado,

el labio por clavel dejó mordido;

si no cuidado de la sangre fuese,

para que, a presumir de tiria grana,

de tu púrpura líquida aprendiese.

Sangre vertió tu boca soberana,

porque, roja victoria, amaneciese

llanto al clavel y risa a la mañana».

Francisco de Quevedo: «A Aminta, que teniendo un clavel en la boca, por morderle, se mordió los labios y salio sangre»

(Imagen.-clavel.-jardinería.com)

IMÁGENES Y PALABRAS (1) : LOS PORQUÉS DE LA VIDA

La Universidad de Montevideo, en su Facultad de Hiumanidades, ha tenido la deferencia de publicar una larga entrevista que me ha hecho el Dr. Alberto Sánchez León sobre temas de arte, comunicación y literatura. Una selección de esas preguntas y respuestas la recojo estos días en Mi Siglo:

– Pregunta: Hoy es obvio aceptar que estamos insertos en una cultura de la imagen, ¿podría decirnos qué connotaciones estima positivas y cuáles negativas acerca de este hecho?

Respuesta: Es indudable que estamos inmersos en la cultura de la imagen. La gente joven, los adolescentes, y los que pronto abandonarán la niñez, han visto desde siempre el televisor como un elemento más de su casa y de su vida. Como el automóvil o como el frigorífico. Edward Albee, entre otros, ha hecho ver este dato. También Foster Wallace, fallecido recientemente. Los ejemplos de autores serían múltiples. Con la imagen se vive,  y también se come y se cena ante ella, y la imagen le persigue a uno a lo largo del día. Pero querría ya citar aquí unas palabras de George Steiner en «Presencias reales» que dicen así: «Si el niño queda vacío de textos, en el sentido más cabal del término, sufrirá una muerte prematura del corazón y de la imaginación y subrayo «en el sentido más cabal del término» (Yo subrayaría a mi vez, la «muerte prematura de la imaginación«, porque se cree que la imagen la suscita o la amplía más, la enriquece, y no es así; no digamos nada del corazón o del pensamiento). Y continúa Steiner: «El despertar de la libertad humana puede darse también en presencia de cuadros, de música. Es, en esencia, un despertar por medio del pulso de lo narrativo a medida que golpea en la forma estética. Pero parece que son las palabras las que golpean con mayor seguridad la puerta«.
Creo que esta última frase es reveladora. La palabra es la que golpea con mayor seguridad y no la imagen. La imagen golpea instantaneamente, puede estremecer en un segundo, pero golpea la conciencia quizá con menos profundidad. Es decir, su sonoridad queda más pronto amortiguada (…)
Ante el paralelismo de las palabras y la imagen hay que preguntarse quíén pronuncia las palabras. ¿Las madres, como yo digo en «El ojo y la palabra« al hablar de los padres y madres de los escritores?. ¿Quién pronuncia esas palabras que marcan ? ¿El libro?
¿El profesor? También he dicho al principio de «El ojo y la palabra« que la imagen repetida, aunque conmocione dramáticamente, tiene que ser explicada por la palabra, por el libro, por la cultura, por la sabiduría escrita y, por tanto, leída. Ponía alli el ejemplo de la imagen de las Torres Gemelas y el 11 de septiembre. Me sigue conmocionando cada vez que la veo pero todo el mundo ha tenido que ir a la Historia y a los libros para comprender el «por qué» (si hay algún por qué profundo) de ese acto del mal. La imagen del mal como mera imagen (como cualquier otro tema) no tiene más remedio que completarse en las páginas de la sabiduría que el pensamiento del hombre ha ido escribiendo durante siglos. La imagen no»explica» el mal, como tampoco el bien. Lo presenta, y ahí se acaba todo. Pero los por qués de las cosas, de la vida, del bien y del mal, no lo revelan las imágenes. Por ejemplo, en el tema del dolor. Si tomamos el caso de un dolor repetidamente visto en todos los televisores del planeta como fue la imagen de Juan Pablo ll enfermo cuando se presentó en sus útimos días ante el mundo con su dolor: para un no creyente, ¿qué significa que este hombre de blanco exponga su dolor? ¿Por qué lo hace? La imagen no lo dice. Y para un creyente, lo mismo. El por qué hace eso un hombre cargado de dolor y por qué asume el dolor, no puede ser más que investigado, en la medida en que puede uno acercarse al misterio, a través del pensamiento, que no está en la imagen sino en la historia de los libros, es decir, en la palabra.
Por tanto, estamos indudablemente imersos en la cultura de la imagen, eso es claro. Habrá que aprender a educar con imágenes, y las nuevas generaciones piden que se les explique así el mundo. Pero eso no basta. Consumir sólo imágenes no hace que penetremos en los secretos del pensamiento. Además, la velocidad instrumental de la imagen es rapidísima. Me refiero a que ya sabemos que tendremos – tenemos ya – imágenes en el reloj de pulsera o en la minúscula agenda portátil. Paralelamente, las palabras en los mensajes telefónicos se reducen a píldoras de comunicación brevísima. Entonces, ¿cuándo recibimos las palabras reales, las profundas, las de los «por qués«? ¿En la escuela? ¿Y cuando dejamos el colegio o la Universidad? ¿Y cuando ya no tenemos las palabras familiares de nuestros padres educándonos en la medida en que les deja su tiempo libre? Se diría que el hombre, arrojado al vértigo social de la vida corriente, se alimentará de imágenes (¿ pero quién decide y quién manipula esas imágenes?), pero es muy difícil que ese hombre se alimente con la lectura. Entonces, ¿cuándo va a enlazar de mayor con la corriente de la sabiduría ? ¿Quién va a explicarle a ese hombre los por qués?  Aparte de esto, todos cuantos exponen imágenes en películas o televisión, sobre todo si construyen un guión, y por tanto quieren dar un mensaje a través de la sucesión de imágenes, tienen que profundizar antes en las ideas, y esas ideas suyas las captarán y elaborarán estudiando y comparando testimonios y lecturas, es decir, palabras; las imágenes, en principio, no generan únicamente imágenes. Tienen que tener un sentido, y esa construcción de un pensamiento y de un sentido de la vida es la que tendrá que ir adquirendo también – a través del estudio, por tanto de la palabra escrita – quien se dedique a contar una historia vital en imágenes.

«Diálogo con José Julio Perlado: un intelectual entre la imagen y la palabra».-por Alberto Sánchez León.- «Humanidades Vlll-lX-nº 1- Diciembre 2008-2009.-págs 199-210.- Universidad de Montevideo.

(Imágenes.-1.- White n`Blue.-Tiffany Chung.-100 Tonson Gallery.-artnet/2.-Alice in Wonderland.-Fleurs.-nº 3.- 2008.- Marie-Jo LafontaineSamuelis Baumgarte Galerie.-artnet/3.-Monet.-1897.-Galleria Nazionale d`arte moderna)

TULIPANES, ABRIL

Ahí, ahí está, al fondo, el tulipán, al fondo los tulipanes, entrando en la luz de la Terraza de los Cuadros, en el Botánico de Madrid, en el silencio y el color de las flores. Ahí están en abril los pétalos jaspeados, las pequeñas manchas, los tallos de las palabras sosteniendo al turbante.

Vienen atravesadas ramas en soledad de pasos, en el remanso de Madrid.

De pronto, esculturas aladas en los paseos, hojas que imitan a la Naturaleza.

Y luego, como siempre, otra vez la Naturaleza que no imita a nadie, la Naturaleza en equilibrio, el equilibrio de la Naturaleza, el silencio, la soledad, las avenidas, los árboles.

Madrid.

Abril.

(Imágenes: Botánico de Madrid.-7 de abril de 2010.-fotos JJP)

MAYO

flores-1

 Todas las rosas son la misma rosa,

amor, la única rosa.

Y todo queda contenido en ella,

breve imagen del mundo,

¡amor!, la única rosa.

 

Rosa, la rosa…(Pero aquella rosa…)

La primavera vuelve

con la rosa

grana, rosa, amarilla, blanca, grana;

y todos se embriagan con la rosa,

la rosa igual a la otra rosa.

¿Igual es una rosa que otra rosa?

¿Todas las rosas son la misma rosa?

Sí. (Pero aquella rosa…)

 

La rosa que se aisla en una mano,

que se huele hasta el fondo de ella y uno,

la rosa para el seno del amor,

para la boca del amor y el alma.

(…Y para el alma era aquella rosa

que se escondía, dulce entre las rosas,

y que una tarde ya no se vio más.

¿De qué amarillo aquella fresca rosa?)

 

Todo, de rosa en rosa, loco vive,

la luz, el ala, el aire,

la honda y la mujer,

y el hombre, y la mujer y el hombre.

La rosa pende, bella

y delicada, para todos,

su cuerpo sin penumbra y sin secreto,

a un tiempo lleno y suave,

íntimo y evidente, ardiente y dulce.

Esta rosa, esa rosa, la otra rosa…

Sí. (Pero aquella rosa…)

Juan Ramón Jiménez: «Rosa íntima».flores-trpb-por-alessandro-twombly-2008-artnet (Imagen: Alessandro Twombly.-2008.-artnet)

PRIMER DÍA DE PRIMAVERA

flores-ttuuy-por-alessandro-twomlbly-2006-artnet

«Me dijo un alba de la primavera:

Yo florecí en tu corazón sombrío

ha muchos años, caminante viejo

que no cortas las flores del camino.

 

Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda

el viejo aroma de mis viejos lirios?

¿Perfuman aún mis rosas la alba frente

del hada de tu sueño adamantino?

 

Respondí a la mañana:

Sólo tienen cristal los sueños míos.

Yo no conozco el hada de mis sueños;

no sé si está mi corazón florido.

 

Pero si aguardas la mañana pura

que ha de romper el vaso cristalino,

quizás el hada te dará tus rosas,

mi corazón tus lirios».

Antonio Machado: «Del camino».

(Imagen: «The Twist» de  Alessandro Twombly.-2006.-artnet)