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Posts Tagged ‘Eugene Atget’

 

 

”Cuando leemos “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge” – anota la gran crítica francesa Claude- Edmonde Magny – nos parece una obra que se puede escribir con total facilidad y naturalidad, y que Rilke sólo tuvo que volcar, sin modificación, la angustia experimentada al pasear por las calles de París. Pero olvidamos el esfuerzo interior que necesitó  para arrancarse la angustia que se le pegaba a la carne, proyectarla fuera de él y poder, finalmente, mostrar a plena luz su ansiedad, porque él la había puesto completa en las cosas, en el olor de las patatas fritas, del yodoformo y de la angustia que emanaba de la calle del Val-de-Grâce, habiéndola objetivado y como materializado en los cuchitriles reventados de la calle de Seine, con sus papeles pintados colgando.

 

 

(…) Para Rilke era más difícil escribir “Los cuadernos de Malte  Laurids Brigge” que cualquiera de los poemas que bosquejaba en un cuadernillo, concreción surgida espontáneamente de las profundidades del ser. Rilke escribe a Rodin:” Al escribir poesía uno siempre recibe ayuda, e incluso se deja llevar por el ritmo de las cosas exteriores; porque la cadencia lírica es la de la naturaleza: el agua, el viento, la noche. Pero para ritmar la prosa hay que adentrarse en sí mismo y encontrar el ritmo anónimo y múltiple de la sangre…”. Y ese ritmo “anónimo y múltiple “ no es el del hombre individual, subjetivo, atiborrado de sus pequeñas particularidades y preocupado por el dilema de su diferencia: es el del ser, que al final alcanza la “pureza del corazón”.

 

 

(Imágenes -1- Rilke – wikipedia/ 2- París – Willy Ronis. 1959- afterimage gallery – artnet/ 3- París- boulevard Montparanase – 1925- Eugene Atget)

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Grandes fotografías que hacen época: Weegee y sus calles, crímenes y rostros. De Weegee,el ojo público“, hablé ya en Mi Siglo. Walter Benjamin hacía notar que “con toda justicia se ha dicho de Atget que fotografiaba calles desiertas de París como si fueran la escena de un crimen. La escena de un crimen siempre está desierta; se fotografía con el propósito de reunir pruebas. Con Atget, las fotografías se transforman en pruebas estándar de hechos históricos y adquieren una significación política oculta”.

En el caso de Weegee, las calles muchas veces no aparecen desiertas. En las calles, en torno al detective que indaga, a las gabardinas y al resplandor de los focos, los curiosos se arremolinan intentando abrirse paso como sea y hasta allí llegan las palabras que pronunciara E.M Wrong: “el amigo del detective tiene la doble función de lector muy del montón y de coro griego; comenta lo que le parece sobre lo que no entiende”. Entonces, mientras los amigos del detective comentan y preguntan, la cámara de Weegee se adelanta a todos ellos y en un instante dispara su foto: fija la expresión. Así se recuerda ahora en una nueva exposición en torno a lo que algunos han llamado “el fotógrafo de los asesinos“.

El fotógrafo, con su instantánea, es siempre más celérico que el novelista. Por aquellos años 4o americanos Raymond Chandler confesaba: “cuando escribo algo que es duro y rápido y lleno de acción y crimen, me atasco por ser duro y rápido y lleno de acción y crimen, y entonces, cuando trato de bajar un poco el nivel y desarrollar el lado mental y emocional de la situación, me atasco por apartarme de lo que me atascó antes”.

Mientras tanto, Weegee, aprovechando la indecisión del narrador e inclinándose, tomando bien el ángulo, ya ha disparado su fotografía.

(Imágenes:- 1.-Weegee.-1964/2.-Anthony Esposito, fichado bajo sospecha de matar a un policía de Nueva York.-16 de enero de 1941.-Weegee.-International Center of  Photography.- foto de Weegee/ 3.-sospechosos a la puerta del juzgado de Guardia.-1941.-Weeger.-Institute Center of Photography.-foto Weegee)

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“Se dice que cada vez que llega un corresponsal a Parísescribí en el Diario ABC el 4 de abril de 1968 – el periodista descubre nuevamente París a sus lectores. Nada más cierto ni que sea más necesario en una época en que tantas ciudades del mundo permanecen “cubiertas” bajo la constante variedad de sus cambios. La misma expresión periodística – “cubrir París” – tiene algo estratégico en el despliegue de comentaristas de actualidad, pero tiene también un acento investigador, más de curiosidad perpetua que de dominio. Se viene, pues, a “cubrir París” precisamente para “descubrirlo“. Lo que sucede es que han variado los objetivos. Ya no se descubre a nadie la geografía brillante de los Campos Elíseos, porque quienes la conocen la recuerdan, y quienes sólo la sueñan, anhelan cada día conocerla. Lo que hay que desvelar es otra cosa: cuanto vive oculto por la epidermis. Andando por esta luminosa palma de la mano de París uno se pregunta qué significación tienen sus rayas cruzadas – en la política y en la cultura -, y si el presente que París y Francia nos muestran podrá revelarnos también su porvenir. Será un análisis en el que habremos de pedir ayuda al tiempo. Sólo el tiempo posee la llave de las ciudades, únicamente el conocimiento en el tiempo nos enseñará a separar lo profundo de lo superficial, y precisamente en esta capital que tanto ha hecho vibrar al mundo, conocer cuáles son sus personales vibraciones”.

Así escribía mi primera crónica de corresponsal desde París en 1968.  Serían luego tiempos de mayo y de banderas. Hoy vuelve París en el silencio y en la música.

(Imagen: París-día lluvioso.-1877– Gustave Caillebotte.-Art Institute of Chicago)

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“Yo soy el sereno de la calle de Flandre,

yo vigilo mientras duerme París.

Hacia el norte un incendio lejano enrojece la noche.

Oigo pasar los aviones por encima de la ciudad.

Yo soy el sereno del Point du Jour.

El Sena se desliza en la sombra, tras el viaducto de Auteuil,

bajo veintitrés puentes, a través de París.

Hacia el oeste oigo explosiones.

Yo soy el sereno de la Poterne des Peupliers.

El  viento del sur me trae un humo amargo,

unos rumores inciertos y unos estertores

que se disuelven en alguna parte, en Plaisance o Vaugirard.

Yo soy el sereno del Pont-au-Change

vigilando esta noche no solamente en París,

esta noche de tempestad solamente sobre París en su fiebre y su cansancio,

sino sobre el mundo entero que nos rodea y acucia.

En el frío aire todos los ruidos de la guerra

caminan hasta el lugar donde desde hace tanto tiempo viven los hombres.

Yo soy el sereno del Pont-au-Change,

y, en el umbral del día prometido, yo os saludo

a vosotros, todos los camaradas de la calle de Flandre, de la Poterne des Peupliers,

del Point du Jour a la Porte Dorée.

En la Porte Dorée, en el Point du Jour,

en la calle de Flandre y en la Poterne des Peupliers,

a través de toda Francia, en las ciudades y en los campos,

mis camaradas acechan los pasos en la noche

y mecen su soledad con los ruidos y los rumores de la tierra.

En el umbral de la próxima mañana os damos los buenos días,

a los que estáis cerca y también

a los que recibiréis nuestra felicitación matinal

en el momento en que el crepúsculo dorado entra en vuestra casa.

¡Y buenos días, a pesar de todo, buenos días para mañana!

¡Buenos dias con todo nuestro corazón y con toda nuestra esperanza!

Buenos días, buenos días, el sol va a salir sobre París,

incluso si las nubes lo esconden, saldrá,

¡buenos días, buenos días, de todo corazón, buenos días!”.

Robert Desnos: “El sereno del Pont-au-change

De Eugène Atget he hablado en alguna ocasión en Mi Siglo. Del paso del tiempo por sus fotografías. El paso del tiempo resonaba hace ya muchos años en  las botas invasoras que marcaban el paso por la calles de París. Robert Desnos las cantaba y las contaba desde los poemas y desde las esquinas. Los ojos de Atget contaban y cantaban a su vez la calma, ese paso del tiempo en botas silenciosas sobre la piel de la ciudad. Ahora en Madrid una exposición de Atget nos acerca una vez más al permanente milagro de la imagen. El tiempo al pasar nos deja la fotografía.

(Imágenes:-1.-rue de Nonmains con la rue de L`Hotel de Ville.-1889.-elpais.com/ 2.-rue des Fosses Saint Jacques.-wikimedia/ 3.-rue du Seine.-wikimedia/ 4.-rue Moffeta.-wikimedia/ 5.-rue des Pretes Saint Sèverin.-wikimedia/ 6.-place de Saint Sulpice.-wikipedia/ 7.-rue Amelot.-wikimedia/ 9.-Eùgene Atget en 1927.-elpais. com)

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París.-A.-Le Dome.-Boulevard Montparnasse, junio 1925.-por Eugene Atget

El tiempo pasa dorado en esta tarde de junio de 1925. Pasa ante estas sillas de “Le Dome“, en el boulevard Montparnasse. Pasa el mismo tiempo de siempre, ése que no se deja conocer, embozado el tiempo en neblina, a veces apresurado, a veces muy lento, un tiempo fugaz, un tiempo eterno. París recibe al tiempo en sus calles y el tiempo se lleva consigo calles y rincones que tanto cantaron los poetas.

París.-10.-Parque St Cloud 1921.-por Eugene Atget

A este rincón del Parque de St Cloud en 1921 tan solitarioParís.-11.-Parque St Cloud 1986.-Atget Rephotographic Project

vinieron dos niños sesenta y nueve años después, en 1990. Auellos niños de 1921 crecieron, se marcharon, quizá desaparecieron, y el Parque de St Cloud recibe ahora a estos dos niños nuevos que pronto crecerán y se marcharán, más adelante desaparecerán.

París.-12.-Quai de la Tournelle 1910-1911.-poe Eugene Atget

El tiempo ha puesto este carro en el Quai de la Tournelle, lo apoyó bien en 1911 para que no se lo llevara el tiempo, pero el tiempo de 1992

París 13.-Quai de la Tournelle junio 1992.-Atget Rephotographic Project

 se lo llevó, lo eliminó, está el arco limpio para que pase el tiempo, y el tiempo continúa y cruza París.

París.-4.-El Paneón y la rue Valette.-1925.-por Eugene Atget

 El tiempo va hacia el Panteón de la rue Valette, avanza solitario en 1925,París.-5.-El Panteón y la rue Valette 1992.-Atget Rephotographic Project

y el tiempo lo espera en 1992 sembrado ya de coches.

París.-2.-Jardin du Luxembourg.-1923.-por Eugene Atget

El tiempo. Siempre el tiempo.

París.-3.-Jardín de Luxembourg 1900.-Atget Rephotographic Projet

Tiempo del jardín de Luxemburgo. Tiempo de 1923. Tiempo de 199o.

París.-17.-Le Dome, Boulevard Montparnasse, 1990.-AtgetRephorographic Project

Luego el tiempo se recoge. Vuelve a donde salió. Sesenta y cinco años después. “Le Dome“. Montparnasse. El tiempo en 1990.

Quizás es el tiempo lo que nunca pasa. Lo que pasa sobre el tiempo es París.

(Imágenes: El Proyecto Rephotographic Atget inició en 1987 un curso en el que unos estudiantes volvieron a los sitios parisinos fotografiados por Eugene Atget entre 1900 y 1926.- Parte del resultado fue el siguiente:- fotos: 1.-“Le Dome”, boulevard Montparnasse, junio 1925.-por Eugene Atget/2.-Parque Saint-Cloud, 1921.-por Eugene Atget/3.-Parque Saint-Cloud, 1986.-Atget Rephotographic Project/ 4.-Quai de la Tournelle.-1911.-por Eugene Atget/5.-Quai de la Tournelle, 1992.-Atget Rephotographic Project/6.-Pantheón de la rue Valette, 1925.-por Eugene Atget/7.-Pantheón de la rue Valette, 1992.-Atget Rephotographic Project/8.-jardín de Luxemburgo, 1923.-por Eugene Atget/9.-jardín de Luxemburgo, 1990.-Atget Rephotographic Project/ 10.-“Le Dome”, boulevard Montparnsse, 1990.-Atget Rephotographic Project)

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