EL ENCANTO DEL OTOÑO

 


“¿Qué me decís del otoño? Especialmente, esas noches nebulosas de luna cuando la claridad lo baña todo y uno tiene la impresión de que pueda recoger en la mano sus rayos … — anota Dama Sarashina , una escritora japonesa de hace más de mil años en su relato autobiográfico “Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian”—. En momentos así, todo el encanto del otoño parece estar dentro del sonido del viento y del canto de los insectos. Y, si como fondo a esos sonidos, uno escucha los acordes animados del arpa o el sonido transparente de una flauta, la belleza de tal noche posee una elegancia que, a mi juicio, es imposible de superar por la primavera.”

 

 

(Imágenes : 1–Shibata Zeshin/ 2- Koshiro Onchi)

SOBRE LA SIMPATÍA


“La más espléndida de las cualidades es la simpatía — escribe Sei Shonagon en “El libro de la almohada”—.Esto es especialmente cierto tratándose de hombres, pero también se aplica a las mujeres. Observaciones piadosas a la manera de : “¡Qué triste será esto para usted!” a alguien que ha tenido una desgracia o : “Puedo imaginar lo que siente” sobre un hombre que padece una pena, tienen que agradar por casuales y superficiales que sean. Si esto se dice a un tercero y no directamente a quien sufre, es aún más eficaz que si uno lo dijera directamente. El desdichado nunca olvidará nuestra bondad y querrá que sepamos cuánto nos ha conmovido.

Si se trata de alguien muy próximo y que espera preguntas simpáticas, el hecho no lo tocará especialmente, porque nuestra conducta era previsible. Una observación grata, comunicada por terceros tiene que dar felicidad. Todo esto es muy sencillo, pero la mayoría de la gente no se preocupa. Se diría que los hombres y las mujeres de buena cabeza suelen no tener buen corazón o cabe suponer, sin embargo, que hay personas inteligentes y buenas.”

 

(Imágenes—1– Frederick Sandys/ 2-Liao Chi Chun – 1968)

COSAS QUE NO PUEDEN COMPARARSE

 

 

“El estío y el invierno. La noche y el día. La lluvia y el sol. La juventud y la vejez. La risa de alguien y su ira. El negro y el blanco.  El amor y el odio. La plantita de índigo y el gran filodendro. La lluvia y la neblina. Cuando uno deja de querer a alguien, uno siente que es otro, aunque sigue siendo el mismo.

En un jardín de plantas perennes, los grajos están todos dormidos. Hacia la medianoche, se despiertan en uno de los árboles con mucha agitación; y se echan a volar de un lado para otro. Su inquietud se contagia a los otros árboles y en breve, todos los pájaros se despiertan y graznan alarmados.¡Qué diferencia con los mismos grajos durante el día!”

Sei Shônagon – “El libro de la almohada” – (traduccion de Jorge Luis Borges y Maria Kodama)

 

 

(Imágenes -1- foto Harry Packard para The New York Times/ 2- Yakoi Kusama- museo Reina Sofía)