VIEJO MADRID (52) : COMEDOR DE LOPE DE VEGA

 

Lope de Vega-inny- habitaciones de la casa

“Hoy han llegado aquí unas truchas – escribe Lope de Vega al Duque de Sessa el 2 de julio de 1611 -; acuérdeme que hace un año le envié una…; no se la puedo enviar, podrémoslas comer en su nombre”.

Se ha dicho que partiendo de los escritos de Lope puede desprenderse que los placeres de la mesa no entraban con preferencia en el goce de sus sentidos. Sus comidas no eran muy suculentas –  así lo afirmaba en un estudio la Real Academia Española en 1942 – y ahora la vigencia de Lope se presenta de nuevo a través de una exposición con manuscritos y primeras ediciones del escritor hasta el 1 de febrero de 2015. Cuando Lope invita al Duque de Sessa le escribía: “dice Antoñica que cenará Vuestra Excelencia huevos frescos de sus gallinas y unos espárragos” y el 30 de diciembre de 1616, con ocasión de tener invitada a cenar “la casa de doña Marta”, solicita de Sessa el envío no sólo de manteles y servilletas, sino también de dos platos de dulce “que es lo que acá no sabemos”

La casa de Lope de Vega siempre es vivo recuerdo del Siglo de Oro. Del comedor al estudio y del estudio al comedor parece que nos llegaran los versos en los que Lope se pinta trabajando:

 

Lope de Vega-bbtt-casa museo- rae es

 

“Cuando Carlillos, de azucena y rosa

vestido el rostro, el alma me traía

cantando por donaire alguna cosa…

…………………………………………………

Llamábanme a comer; tal vez, decía

que me dejasen, con algún espacio

………………………………………………….

Pero, de flores y de perlas hecho

entraba Carlos a llamarme y daba

luz a mis ojos, brazos a mi pecho.

Tal vez, que de la mano me llevaba,

me tiraba del alma y a la mesa

al lado de su madre me sentaba”.

(Imágenes.-1.-comedor de Lope de Vega/ 2.-estudio de Lope deVega)

http://www.abc.es/fotos-madrid/20141126/viaje-interior-casa-lope-1614062124935.html

 

VERANO 2012 ( 7) : ESTRELLAS

“Esos rasgos de luz, esas centellas,

que cobran con amagos superiores

alimentos del sol en resplandores,

aquello viven que se duele dellas.

Flores nocturnas son; aunque tan bellas,

efímeras padecen sus ardores;

pues si un día es el siglo de las flores,

una noche es la edad de las estrellas.

De esa, pues, primavera fugitiva

ya nuestro mal, ya nuestro bien se infiere.

Registro es nuestro, o muera el sol o viva.

¿Qué duración habrá que el hombre espere

o qué mudanza habrá que no reciba

de astro que cada noche nace y muere?”.

Don Pedro Calderón de la Barca.- jornada segunda de “El Príncipe Constante”.-Primera Parte de Comedias.-Madrid, 1640.

(Imagen.- nacimiento de estrellas en Orión)