Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Enrique Jardiel Poncela’

humor-vgy-bicicleta-gentes-Marie Eve Tremblay

 

(UN ANUNCIO EN LA PRENSA) :

Librería SAÉNZ, calle del Pez 7

Todas las novedades literarias

¡YA NO PENSAMOS ANUNCIAR MÁS!

Porque vemos que es inútil

 

humor-mnnuun-Yann Kebbi

 

(SIETE   REGLAS  DE  URBANIDAD)

(Numeradas para que no se mezclen)

1ª.- Está muy feo decir a las visitas: “¡Vaya una lata que nos están dando ustedes esta tarde!”

2ª.- Es de un efecto deplorable en una persona que va invitada a un té quitarse el sombrero, llenarlo de sandwiches y volver a ponérselo.

3ª.- En la comida de esponsales, la novia no debe nunca levantarse a los postres para decir que se casa con el novio porque es rico.

4.- En caso de llevarse cubiertos de alguna casa amiga, la urbanidad manda que solo se lleven los de plata. Porque luego le dicen a uno: “¿ De dónde es este tenedor? ” “De casa de Fulano…” Y si el tenedor no es de plata, Fulano queda muy mal considerado.

5ª.- Cuando se habla con una persona recién salida de la cárcel resulta de mal gusto preguntarle a cuántos años le condenaron.

6ª.- Al organizar un paseo en automóvil y ver que en el coche no hay sitio para los invitados, no se les debe decir: “Vayan ustedes a pie por la carretera, que ya los alcanzaremos”, porque eso es una falta de urbanidad. Se les debe aconsejar que vayan corriendo al lado del auto, y así por el camino pueden continuarse con ellos las conversaciones empezadas al partir.

7ª.- También es una falta de educación preguntar por la salud de los hijos a las jóvenes solteras, porque puede ocurrir que no tengan hijos.

 

Nueva York -uubbwq-trenes- humor- Michael Crawford

 

Puntos de humor de Enrique Jardiel Poncela, cuya última y completa biografía con el título  de “¡Haz reír, haz reír!”  ha publicado Víctor Olmos (Renacimiento)

 

humor- nhy- Federica Bordoni

 

 (Imágenes.-1.-Marie- Eve Tremblay/ 2.-Yann Kebbi- / 3.- Michael Crawford/ 4.-Federica Bordoni)

Read Full Post »

No hace muchas semanas he participado en un Simposio en Andalucía – concretamente en Jaén – sobre la figura humana y literaria de José Ortiz  de Pinedo, mi abuelo materno, y sobre toda la época de la novela y el cuento español a principios del XX, y allí evoqué, entre otras cosas, ese reino de las tertulias inolvidables, el recinto de los cafés y las palabras.

” Interesantes aportaciones – recordé en mi intervención – sobre aquella actividad de los cafés de la capital de España se han ido publicando a lo largo del tiempo, como, por ejemplo, “Las tertulias de Madrid” de Antonio Espina (en la que se habla, entre otros, de un amigo de mi abuelo, Emilio Carrere, en sus reuniones en el Café Varela, en la calle de Preciados esquina a la de las Fuentes) o, ya más recientemente, el volumen de Miguel Pérez Ferrero, “Tertulias y grupos literarios”.

“Por mi parte, respecto a los cafés, recuerdo perfectamente – como anécdota que me quedó muy marcada – cómo un día le pedí a Ortiz de Pinedo – era el año 1956 -conocer El café Gijón y allá fuimos los dos, abuelo y nieto. Yo esperaba que él, como escritor, me mostrara el ambiente cálido y literario de las tertulias, pero mi abuelo – desconozco por qué – eligió para verlo la primera hora de la mañana. Estaba el café recién abierto, las mesas vacías, las sillas apartadas, las limpiadoras ejerciendo su oficio. Entramos, y desde el umbral me dijo cariñosamente: “Éste es “El café Gijón, salimos, y ya no conseguí ver más. Luego, lógicamente, he vuelto por “El Gijón muchas veces, en alguna ocasión me he encontrado allí con escritores, aunque nunca he asistido a las tertulias. Pero no se me olvidará, sin embargo, aquella mañana en que me asomé con mi abuelo, José Ortiz de Pinedo, ante El Gijón” vacío”.

Café y palabras. Palabras y cafés. Varias veces he hablado en Mi Siglo de ambas cosas: la revolución de las cucharillas removiendo los posos de las conversaciones, las tazas repletas de opiniones, los camareros solícitos, el griterío del mundo alrededor..

.El mejicano Alfonso Reyes en su interesante libro “Tertulia de Madrid(Austral) evoca – como han hecho tantos otros – la famosa tertulia de “Pombo” en la que Ramón Gómez de la Sernase sienta, rodeado de los suyos, junto a una mesa que tiene las delicadas proporciones de un ataúd. Desde allí ve desfilar el tiempo, ve pasar a la Muerte disfrazada de camarero, ve pasar a Goya, a la de los ojos coléricos y al de la barba despeinada. De banquetes de tiempo en tiempo – banquetes organizados por la comisión R. G. de la Serna, Ramón G. de la Serna, Ramón Gómez de la S.. etc. etc -, publica proclamas. Lleva un registro en que firman todos los tertulianos. Es una de las últimas tertulias, y los guías la muestran a los forasteros (desde lejos) como una supervivencia“.

Pero ha habido innumerables tertulias. Testimonios menores pero verídicos recuerdan la tertulia del Café Español, frente al Teatro Real, tertulia de estudiantes y de aficionados a las letras y en cuyo café tocaba el piano un ciego, y cuando cerraba sus puertas, los dueños del establecimiento permitían entrar en la casa, donde se jugaba al mus y al amanecer se comía una tortilla. Tertulias como las del Café Regina, o la del Lyon d´Or, la del Levante o la del Café del Prado, en una de cuyas mesas escribía frecuentemente Jardiel Poncela. Tertulias itinerantes, como la que comenzaba en el Café de Platerías y terminaba en el Café Puerto Rico.

Conscientemente quedan muchas por enumerar. Díaz Cañabate escribió “Historia de una tertulia“, Ricardo Baroja pintó varias de ellas con su pluma y Pérez Ferrero, entre otros, paseó sus páginas por aquellos cafés llenos de palabras, palabras en “Cruz y Raya”, palabras en “La Gaceta“, palabras en Lhardy, en el Café Europeo, palabras en el Café de Madrid, en la Cervecería Inglesa o en el Café de la Montaña

Cafés y palabras, palabras con sorbitos de café, café y espuma de palabras…

(Ante la aparición de un nuevo libro: “Los cafés históricos“, de Antonio Bonet Correa)

(Imágenes:- 1.-café A Brasileira.-Lisboa.-elpais. com/ 2.-interior del Café Spert.-Viena.-1890.-elpais.com/ 3.-Henri Gervex.- escena de café.-1877.-Institute of Arts Detroit,.Francia.-elpais.com/ 4.-Benjamín Jarnés, Humberto Pérez de la Osa, Luis Buñuel, Rafael Barradas y Federico García Lorca.-1923.-elpais.com/ 5.-Emile Wattier.- café de París.-1820/ 6.-foto de familia del personal de un café parisino.-1900.-elpais.com)

Read Full Post »

En varias ocasiones me he referido al humor en Mi Siglo. Citando textos de Georges Perec. De Cortázar. Y también aportando recomendaciones y recetas diversas de  Jardiel Poncela. Hoy añado aquí “la invención de Madrid”, según la interpretación del gran humorista español Miguel Mihura.

De vez en cuando es muy conveniente una sonrisa en un blog:

“Cuando yo estaba a punto de nacer – escribe Miguel Mihura -, Madrid no estaba inventado todavía, y hubo que inventarlo precipitadamente para que naciese yo y para que naciese otro señor bajito, cuyo nombre no recuerdo en este momento, y que también quería ser madrileño.

La ocurrencia de inventarlo fue de un pastor llamado Cecilio, que una tarde, cuando paseaba por el campo llevando en brazos a sus ovejas y meciéndolas maternalmente, como entonces hacían los pastores, vio un gran terreno, todo lleno de hoyos, de agujeros, de escombros y de montoncitos de arena.

“Aquí se podría hacer Madrid, para que naciese el señor Mihura y ese otro señor bajito, que nunca me acuerdo cómo se llama, y que también quiere nacer en Madrid“, pensó Cecilio.

Y llamó a gritos a otro grupo de pastores, amigos suyos, a los cuales les comunicó su idea, que a todos les pareció maravillosa.

– Efectivamente – dijeron -, Madrid no está inventado todavía y sería un buen negocio inventarlo, porque a la gentes lo que le gusta es vivir en Madrid y dejarse de estar en provincias, paseando como una tonta por la la calle Nueva o por el Malecón, y venga a bostezar.

– ¿Pero no costará demasiado caro? – expuso una oveja inocente, blanca, llena de ricitos, y con su femenino sentido del ahorro.

-Nada de eso – afirmó Cecilio – Lo difícil de Madrid es hacerle los agujeros, los hoyos, las cuestas y los montoncitos de arena. Pero como este terreno ya los tiene, lo demás no será complicado.

Y después de discutir sobre otros extremos, aquellos pastores fundaron la “Sociedad Anónima de Pastores Reunidos para la Construcción de Madrid y sus Alrededores“.

Formando caravanas y cantando “Por ser la Virgen de la Paloma, etc“, miles de mujeres de los pueblos cercanos llegaron apresuradamente al terreno elegido y se dedicaron a quitar las hormigas de la parte de terreno que estaba destinada a ser la Puerta del Sol y a meterlas en unas grandes cajas para distribuirlas luego en el trozo de terreno que estaba destinado a a ser la Ciudad Lineal.

Otras mujeres, encerradas en grandes naves que se habían construido exprofeso, trabajaban día y noche, distribuyendo y ordenando montoncitos de arena, de diferentes tamaños y formas, para después, una vez clasificados, irlos repartiendo por barrios diferentes.

– Este montoncito de arena para Quevedo. Este, para Goya. Este, para Antón Martín  -iba ordenando el capataz encargado de repartir los montoncitos de arena.

Mientras tanto, otro grupo de obreros empezó a construir el Teatro Real, sin demasiadas prisas, ya que entonces no se habían inventado todavía los tenores.

Y Madrid ya estaba casi terminado cuando alguien advirtió:

– Lo que no hay apenas son niños pequeños. A la gente de Madrid le gusta mucho que haya niños por la calle, jugando a la pelota y rompiendo los cristales de las farolas. La gente de Madrid es muy sensible, tiene muy buen corazón, y el espectáculo de los niños rompiendo los cristales de las farolas les conmueve mucho.

Y entonces, la “Sociedad Anónima de Pastores Reunidos para la Construcción de Madrid y sus Alrededores” contrató niños de todas las clases y los trajo a Madrid en expediciones numerosas, donde empezaron a dar patadas y a romperlo todo, como debe ser.

Y una vez que Madrid estuvo terminado, tocaron una campanilla, y nací yo y el otro señor bajito, que no recuerdo cómo se llama”.

Miguel Mihura:Mis Memorias

(Imágenes:- dibujos de Antonio Mingote -Wikimedia Commons)

Read Full Post »

De vez en cuando es conveniente que asome una sonrisa en un blog.

Como en otras ocasiones poco a poco he ido recogiendo en Mi Siglo diversas intrucciones para sonreir, y hoy es el español Jardiel Poncela quien nos proporciona una serie de consejos realmente útiles tanto para adelgazar como para engordar:

Consejos para adelgazar:

1.-comprarse una pianola de 88 notas, tenderse en el suelo y, colocándose la pianola encima, revolcarse por el pavimento hasta la extenuación de los mosaicos.

2.-Situarse en el centro de una habitación y ejecutar saltos, progresivamente mayores, hasta llegar a poder cogerse al flexible de la luz eléctrica.

3.-Insistir, empujando, hasta que el brazo derecho de la persona que esté en tratamiento quepa por la cañería del gas.

4.-Jugar dos partidas diarias de ajedrez previamente vestidos con una armadura de guerra del siglo XlV.

5.-Trasladar de un extremo a otro de la casa el contenido de un saco de trigo, cogiendo los granos con la única ayuda de dos palillos de dientes.

Consejos para engordar:

1.-levantarse del volupuoso y mullido lecho alrededor de las tres de la tarde.

2.-sentarse en un sillón que tenga triple juego de muelles y estarse seis horas frotando la mano izquierda contra la mano derecha.

3.-levantarse del sillón y tumbarse en un diván, estando en él otras seis horas ocupado en frotar la mano derecha contra la mano izquierda.

4.-bostezar en nueve tonos distintos.

5.-levantarse del sillón y derrumbarse en una hamaca.

6.-permanecer otras seis horas en la hamaca mirando al espacio.

7.-bajarse de la hamaca.

8.-echarse en el lecho.

9.-permanecer otras seis horas en el lecho y levantarse pasadas esas seis horas. Entonces el paciente se dará cuenta de que vuelven a ser las tres de la tarde.

10.-sentarse en el sillón de antes y repetir otra vez las reglas higiénicas ya apuntadas.

Enrique Jardiel Poncela.-“Lecturas para analfabetos

(Imágenes:- 1.-Benny Andrews.-1991.-artnet/2.-Benny Andrews.-1991-.artnet)

Read Full Post »

En varias ocasiones he querido incluir en Mi Siglo diversos textos para sonreir en un blog: páginas de Perec, de Cortázar, de Jardiel Poncela. El humor, de cuando en cuando, es beneficioso mezclándolo con tanto comentario de temas.

El humorista español Jardiel Poncela al hablar del origen de las cosas explica del modo siguiente el nacimiento y  evolución de la pluma estilográfica y su relación con los talleres de escritura:

“El origen de la pluma estilográfica – escribe – se pierde en esa oscuridad oliente a queso de Gruyère que se denomina noche de los tiempos.

Parece ser que en la Edad de Piedra no se conocía la pluma estilográfica y, cuando el hombre deseaba expresar su pensamiento por medio de la escritura, cogía a un amigo por los pies y golpeándole rítmicamente contra una piedra, grababa en esta piedra una serie de hendiduras, muescas, abolladuras y anfractuosidades, que constituían otros tantos signos del alfabeto primitivo.

Más tarde el amigo fue sustituido por un pincel hecho con rabos de animales, y los golpes en la piedra pasaron a ser pinceladas dadas con dichos rabos, previamente mojados en materias colorantes.

Los rabos de animales que se preferían para este trabajo eran los de vaca, ternera, buey o toro, aunque estos últimos resultaban muy difíciles de adquirir, sobre todo cuando quería quitársele el rabo al toro estando vivo.

De suerte que, después de una larga práctica, llegaron a utilizarse excllusivamente como pinceles rabos de vaca. Esto obligó a montar verdaderos talleres de escritura, donde, en grandes cuencos de piedra toscamente labrada, yacía la tinta – mezcla de líquidos diversos, tales como agua, aceites de animales, saliva, etc, y de sustancias colorantes – y donde en grandes montones se veían multitud de rabos, arrancados a vacas de todos los tamaños: desde vacas de diez arrobas hasta vacas de tres pesetas ( a seis reales cada uno y lo que se gane a medias).

Cuando una muchacha de aquella época quería escribir a su novio o cuando un chico que estaba haciendo el servicio deseaba escribir a sus padres, se veían obligados a acudir a los talleres de escritura, donde, previo el pago de quince cocos o de una piel de mamut, les eran escritas las cartas que ansiaban en una piedra del tamaño del ruedo del Coliseo romano, solo que sin leones.

Este sistema de escritura era, naturalmente, muy molesto, pues no todos los que deseaban escribir podían acudir a los talleres y, además, no todos tenian los quince cocos que solía costar el encargo.

Después de muchos años de sufrir las molestias de dicho sistema, en el año 3228 ( antes de J.C,), un tío pulpo, denominado Chau-Cha, que estaba empleado en uno de los talleres de escritura, tuvo una feliz ocurrencia, que fue ni más ni menos que inventar la pluma estilográfica.

Considerando que el traslado de los cuencos de pintura y de los rabos de un lado a otro era faena erizada de dificultades, y comprendiendo la necesidad de convertir la escritura, hasta entonces inmóvil, en algo positivamente trasladable, Chau-Cha ideó, en primer lugar, utilizar el rabo de vaca sin cortarlo de su sitio y, acto seguido, tuvo la inspiración de hacer lamer carbón a la vaca cuyo rabo pensaba utilizar.

El resto ya os lo podéis suponer.

Al poco tiempo de lamer carbón, la vaca empezó a dar leche negra, y así que hubo logrado esto último, Chau-Cha cogió a la vaca por un cuerno y salió andando.

De esta manera, cuando el ingenioso muchacho quería escribir, se limitaba a arrimar a la vaca de espaldas a una piedra, la ordeñaba, mojaba el rabo en la pintura que producía la misma vaca, y dale que te pego, dale que te pego, en un momento se escribía diez canteras de mármol.

La pluma estilográfica ( es decir, el instrumento para escribir) trasladable de un lado a otro quedaba inventada.

Pronto la invención se extendió por todo el mundo existente entonces.

Y el llegar de aquella estilográfica primitiva a las que usamos nosotros ahora ha sido – sencillamente – una cuestión de perfeccionamiento, ya sin importancia”.

Enrique Jardiel Poncela: “Para leer mientras sube el ascensor” (Aguilar)

(Imágenes:-2.- caricaturas de Charles Addams– Museo de la ciudad de Nueva York.- foto permiso de Tee y Fundación de Charles Addams.-The New York Times/.-2.3 y 4.-caricaturas de Charles Addams.-foto permiso de Tee y Fundación Charles Addams.- The New York Times)

Read Full Post »