EL REINO DE LO SAGRADO

 

 

Hasta cierto punto los poetas son útiles a la sociedad, al mundo —recordaba Seamus Heaney —-, cuando siguen una llamada, sean o no comprendidos sus poemas. Un amigo mío dice que cada poema escrito queda bajo la mirada de lo eterno. Cuando se siente el deseo de escribir poemas, se entra en el reino de lo sagrado. Cada palabra, cada poema que nace, entra en relación con toda la poesía, y es vigilado por ella, protegido por ella, y también puesto a prueba por ella. Eso la diferencia de la prosa: ésta no parece atravesar la línea del espacio sagrado. Pero quizá un novelista no esté de acuerdo.”

 

 

 

(Imágenes—1-Emil Nolde/ 2-Jon Redmonf)

VUELO NOCTURNO

 

 

“Encima de nosotros, estrellas. Debajo de nosotros, constelaciones. A cinco mil millones de  millas de distancia, una galaxia muere como un copo de nieve sobre el agua. Bajo nosotros, algún granjero, al sentir el frío de esa muerte lejana, enciende la luz de su patio, desenfundando cobertizos y establo, de vuelta al pequeño sistema de mantenimiento. Toda la noche, las ciudades,  como novas relucientes, atraen con calles brillantes las luces solitarias, como la suya .”

Ted Kooser– “Vuelo nocturno

(Imagen —Emil Nolde -1945)

EL HOMBRE QUE SE CONVERTÍA EN PERRO

 

 

Cuenta Baroja en “ Bagatelas de otoño”, uno de los volúmenes de sus Memorias, un relato de su sobrino, el historiador  y antropólogo Julio Caro, hablando de la mentalidad del campesino vasco, que dice así :  en una discusión, en donde estaba presente Fillipo de Errandecoborda, natural de Vera de Bidasoa,  un hombre que estaba acompañado de otros tres compañeros, en un momento determinado sacó una pistola y le disparó un tiro a otro. “Aquel sobre el que había disparado se puso en figura de perro que llevaba un palo en la boca —cuenta Baroja —y salió corriendo al monte que se ve enfrente de aquí. Desde allí estuvo mirando furiosamente a los de abajo.

El hombre que había disparado les dijo a los otros tres: “¿ Cómo os reunís con un hombre que se convierte en perro?” Los otros le respondieron: “¿Y eso qué importa?” Como el hombre de los disparos se marchó asustado, el del monte bajó y tomó otra vez figura humana.

—Y usted, Fillipo, ¿ no se asustó de esto? —le preguntaron.

—No—dijo Fillipo —, porque yo ya había visto a mi padre que se convirtió en perro a menudo. Una vez, estando de contrabandista por la parte de Tolosa, mi padre pasó por un trance muy apurado. Entonces Dios le debió dar la virtud de convertirse en perro, y volvió así a su casa sin que le molestaran. También solía volar y andar por el aire de manera que cortaba con un hacha las puntas de las ramas más altas de los árboles. Estas cosas, sin mucha fuerza no se pueden hacer.

—Yo he oído contar varias veces a tu abuelo — se refiere a una de las personas que le escuchaban — que él podía andar por encima del arco iris. No sé si esto será verdad. Él así lo contaba.”


 

(Imágenes —1-Emil Nolde/ 2- Peter Clark)

LAS ESTRELLAS

 

 

”Cuando llega la noche

me quedo escuchando en la escalera,

las estrellas se arraciman en el jardín

y yo estoy en la oscuridad.

¡ Escucha, retiñe una estrella al caer!

No salgas descalza a la hierba

mi jardín está lleno de púas.”

Edith Södergran – “ Las Estrellas” -(Poemas- 1916)  ( edición de Jesús Pardo)

 

 

(Imágenes-1- Shalginandrey dreamstine/ 2-Emil Nolde. 1945)

VIAJES POR ESPAÑA (23) : CAZAR EN GALICIA

 

 

 

“La mano llena de octubre va derramando, pródiga, los mejores ocres y oros de su paleta sobre la mancha abierta del paisaje – escribe José María Castroviejo -. Los viñedos, que guardan celosos el último racimo escapado a la vendimia, se visten de maravilla, robando su secreto a los lejanos pinceles del Tintoretto o el Veronés. El aire huele y sabe a mosto (…) El perro, nuestro nunca desmentido compañero, se acerca, cabeza al viento y tembloroso de emoción, a lo largo de un trigo de monte, hacia un “xestal” que corona cimero la colina.  Allí, estremecido y rígido a la vez, se clava de repente en el suelo apuntando las húmedas narices a las oscuras verdes ramas. “Entra…”, le decimos, dominándonos, pero con cierto temblor también en la voz. Se proyecta el can. Del “ xestal”, un fuerte vuelo de arrancada hace temblar el vacío. Un ave, retrasada, se eleva a su vez negra contra el sol, lanzando un cacareo chirriante, casi como un reto. El retumbo de los disparos, que quiebra los cristales de la mañana, suena casi como blasfemia. Bajo un aire de porcelana de estampa de cacería antigua, caen dos pájaros de pies rojos y plumas – pizarrosas, rojizas, castañas…- suaves como la seda: la hora de la perdiz ha sonado en el gran reloj del monte.

 

 

El fiel perro vuelve al poco tiempo portando con orgullo un magnífico macho. ¿Pero y la otra…? Más cerca que la primera se proyectó hacia el suelo como fulminada. Sí, aquí están las plumas, numerosas plumas en efecto, más la perdiz no se ve. Parece cosa de magia. “ ¡Anda, “Patrón”, anda!”. Y el ‘Patrón”, que iba como despistado, se orienta de pronto y parte como una flecha monte abajo. Se para, tuerce a la derecha; luego, bruscamente, a la izquierda, vadea un arroyo, se pierde en una robleda para aparecer, ¡ al fin!, con la otra perdiz, que había apeonado con la ligereza de un conejo, entregándonosla con orgullosa y alegre mirada de triunfador.”

 

 

( Imágenes-1-Emil Nolde- 1916/ 2- William Wegman/ 3.- Isaac Levitan)

LOS SENTIDOS Y LA POESÍA

 

 

“La vista da la señal de alerta. A través del ojo no sólo llega el yo a la belleza , sino que se produce el salto a la visión – así quiere recordarlo Clara Janés en “Cuerpo secreto” -. El ojo, dice Leonardo en el Tratado de pintura, es “ el señor de la astrología; él crea la cosmología; él todas las humanas artes guía y endereza, y empuja al hombre hacia las distintas partes del mundo; él es príncipe de las matemáticas y sus ciencias acertadísimas; ha medido las distancias y magnitudes de las posiciones; ha predicho cosas futuras por el curso de las estrellas; ha engendrado la arquitecta, la perspectiva y la divina pintura”.

 

 

Por el oído llega la exaltación y la mansedumbre, el canto de la nana, la marcha que impulsa al guerrero, la canción que estimula al trabajo, que ayuda a levantar una piedra, que marca el ritmo de la colección. Por el oído, la petición de auxilio, la exclamación de gozo, el hechizo melódico de las sirenas, las fórmulas incomprensibles que repite el mago, el exorcismo que obliga al diablo, con una orden, a abandonar el cuerpo poseído; por el oído el estruendo de la tormenta, el estallido de una mina, la oración, la letanía, la hipnosis, el descubrimiento de la noche con sus mil puntos sonoros, los grillos, el gruñido de los jabalíes, el deslizarse de los animales sigilosos que a esta hora  se lanzan a la caza. Por el oído, salir de sí siguiendo el hechizo de la música, en pos del infinito, por el hilo de plata de la voz o la lira de Orfeo

 

 

 

Un saber análogo se filtra por el olfato. Llegar a un vergel cuando están los naranjos en flor o pasear al anochecer cuando lo están las acacias, sentarse junto a unos bancales de alhelíes, de jacintos o de narcisos, pisar un suelo alfombrado de espliego y romero, recibir una lluvia de jazmines o de pétalos de rosa y así sumirse en la envoltura de un recuerdo, una nostalgia que en el interior abre una ventana de ensueño y lanza a una aspiración. Quemar maderas y resinas aromáticas, incienso, sándalo, mirra o aloe, y levantar una columna de humo, y por el humo, de perfume, que se eleva como oración, que envuelve y purifica…

 

 

 

”Manzanas llenas, plátanos y peras,/grosellas… Eso todo dice vida/ y muerte a nuestra boca…” – canta Rilke  en los Sonetos a Orfeo -. “Ese dulzor, que al principio se espesa, / suave, para erigiéndose en el gusto,/ quedar despierto, claro y transparente,/ simbólico, solar, terrestre y nuestro”. El sabor de la miel, la amargura de la hiel, la esponja empapada en vinagre, el pan como pureza inicial, la leche materna, el vino de la ebriedad mismo, el filtro amoroso, el bebedizo, el veneno… y la sal.

 

 

Otra es la enseñanza del tacto: cruza la salamandra el fuego y no se quema. Tampoco se quema el libre de culpa sometido a la prueba del fuego candente, lo que probaba su inocencia. El tacto comunica la abrigada proximidad de algunos animales, la amorosa calidez de la lana, el fresco juego del agua, el pasmo de la nieve, la bala de granizo, la aridez de la lija, la rugosidad de la grava,  el ahogo del pez, el ardor del fuego, la desgarradura de la zarpa, el clavo de la flecha, la grieta de la herida por la espada, la hendedura del látigo o el tajo definitivo de la guillotina”.

 

 

(Imágenes – 1- Olle Hjortzberg/ 2- Georgia O Keeffe/ 3- Anna Atkins/ 4- Emil Nolde – 1935/ 5- Chen Jian Uo – 2008/ 6-  The Christian Sciencie monitor)

ACERCA DEL PAÍS DEL QUE VENIMOS

 

 

“Vamos a hablar

acerca del país del que venimos.

Yo vengo del verano,

es una patria frágil

que cualquier hoja

puede apagar al caer,

pero el cielo está tan cargado de estrellas

que a veces llegan hasta el suelo

y si te acercas oyes cómo la hierba

hace cosquillas a las estrellas entre risas

y las flores son tantas

que te duelen

las órbitas resecas por el sol,

mientras soles redondos penden

de cada árbol;

de donde yo vengo

sólo falta la muerte,

hay tanta felicidad

que casi te entra sueño”.

Ana Blandiana – “Octubre, noviembre diciembre (1972) – (traducción de Viorica Patea y Natalia Carbajosa)

(Imagen- Emil Nolde– 1945)