CONFINAMIENTOS

 

 

“Constantemente me pregunto — dice Ana Frank , encerrada y escribiendo  sus “Diarios” —si  la cohabitación con otras personas, sean las que sean, lleva forzosamente a disputas. ¿O quizá es que nosotros nos hemos caído particularmente mal? ¿ Serán la mayoría de las personas egoístas y mezquinas? Quizá estoy bien situada para adquirir cierto conocimiento humano; pero empiezo a pensar que ya basta. Ni nuestras disputas ni nuestras ganas de aire y de libertad harán detenerse la guerra; por eso debemos hacer todo lo posible para sacar el mejor partido de nuestra estancia aquí; si sigo aquí todavía mucho tiempo, también yo corro el peligro de convertirme en una vieja gruñona.

Voy, indiferente, de una habitación a otra, subiendo y bajando las escaleras, y me veo como un pájaro cantor cuyas alas han sido brutalmente arrancadas y que, en la oscuridad total, se hiere chocando contra los barrotes de una estrecha jaula. Una voz interior me grita : “¡Quiero salir!,  ¡Quiero aire! , ¡Quiero reír! “ Ni siquiera le respondo ya. Me tiendo sobre un diván y me duermo para abreviar el tiempo, el silencio y la espantosa angustia, pero no logro matarlos.”

 

(Imagen — Roy de Carava -1953)

VIAJE EN TORNO DE MI CUARTO

 

 

En estos días de confinamiento leo las páginas de Xavier de Maistre, un autor francés del siglo XVlll en su “Viaje  en torno de mi cuarto”: “He emprendido y llevado a cabo un viaje de cuarenta y dos días alrededor de mi cuarto.. El placer que encuentra uno en viajar por su cuarto está al abrigo de la envidia inquieta de los hombres; es independiente de la fortuna.

Tengo la seguridad de que todo hombre sensato adoptará mi sistema, sea cual fuere su carácter y cualquiera que sea su temperamento. Cuando viajo por mi cuarto, difícilmente sigo una línea recta; voy desde mi mesa hacia un cuadro colocado en un rincón; desde allí me dirijo oblicuamente para ir a la puerta; pero aunque mi intención al partir sea la de llegar hasta allí, si encuentro mi butaca en el camino, no titubeo entonces y me acomodo en ella inmediatamente.  Una butaca  es un mueble excelente, de la mayor utilidad para todo hombre meditativo. En las largas veladas invernales es a veces dulce y siempre prudente arrellanarse muellemente en ella, lejos del estrépito de las reuniones numerosas.

 

 

Detrás de mi butaca, yendo hacia el Norte, se descubre mi lecho, que está colocado al fondo de mi cuarto, y que forma la más agradable perspectiva.  Los olmos  que hay detrás de mi ventana fragmentan los rayos de sol de mil maneras y les hacen balancearse sobre mi cama. En este delicioso mueble que es mi cama es donde olvidamos durante una mitad de la vida las penas de la otra mitad.

Encantador país de la imaginación, que el Ser bienhechor por excelencia, ha concedido a los hombres para consolarles de la realidad. Me han prohibido recorrer una ciudad, ir a un punto determinado; pero me han dejado el Universo entero; la inmensidad y la eternidad están a mis órdenes.’

La imaginación no sabe nada de confinamientos.

 

 

(Imágenes— 1- Rebecca Šiknner- 2019/ 2- Stanislav  Yulianovich  Zhukovskyov/ 3-Sergei Vinogradov – 1919)