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Posts Tagged ‘ciudades’

 

 

“No intento aquí hacer el retrato de una ciudad. Quisiera únicamente tratar de mostrar cómo ella me formó, es decir, en parte me incitó, en parte me limitó a ver el mundo imaginario al que despertaba por medio de mis lecturas, a través del prisma deformante que interponía entre ella y yo, y cómo por mi lado, ya que mi reclusión me permitía la libertad de alejarme de sus características materiales, la he remodelado según el contorno de mis ensueños íntimos, la he prestado carne y vida, según la ley del deseo más que el de la objetividad. Que ella me acompañe, pues, como uno de esos vademécums que se pasean por todas partes, que se hojean, que se anotan y que se rayan sin miramientos, agenda que se consulta siempre de manera cotidiana e inconsciente, a la vez trampolín inutilizable para la ficción y red de surcos mentales, que ha hecho que se ahondaran y endurecieran en mí los pasos que me imponía.

 

 

(…) La llegada a una ciudad siempre ha hecho que me mantuviera sumamente atento a los progresivos cambios del paisaje que la anuncian. Cuando especialmente me acerco en tren, espío los primeros signos de infiltración en el campo de las pulsaciones del núcleo urbano, y, cuando se trata de una ciudad en la que me gusta vivir, sucede que los acojo casi como si me hicieran el gesto de bienvenida que desde lejos te dirige una mano levantada en el umbral de una casa amiga. Cuando todos los años llegaba a Pornichet para pasar las vacaciones, lo que desde la distancia me advertía de su proximidad, en el corazón de la campiña interior tan melancólica, eran en un principio las copas de los pinos que sobresalían por encima de los setos vivos, luego algunas cercas como recién pintadas, después tres o cuatro villas repentinamente estrepitosas de blancura destacando contra los árboles, como chozas en un palmeral. E incluso cuando, sin transición, la estación me arrojaba de golpe a un mundo más vivo, más endomingado, más tintineante, a una muchedumbre indígena completamente morena bajo sus taparrabos, sus camisetas, sus saris resplandecientes, la primera y modesta información de la llegada seguía siendo la verdadera, aunque hubiera caído ya la mano levantada un segundo en el umbral”.

Julien Gracq -“La forma de una ciudad”

 

 

(Imágenes-1- Elliott Erwitt/ 2-tren británico -irtsociety/ 3- foto Thekia Ehling Randall- Scott gallery New York photografier)

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“El vuelo de las gaviotas no conoce esta ciudad desierta, despojada de ruidos, donde los ascensores duermen paralizados, los edificios han sido vaciados, se han apagado móviles y ordenadores, una brecha de soledad señala dónde estuvo una vez el tráfico, aquella orquestación desafinada de motores y prisas, aquel ir y venir de la polución, avenidas de gases, conversaciones, discusiones, preocupaciones, el vuelo de las gaviotas pasa ahora suavemente sobre las rocas y deja embobados a los que han llegado hasta aquí, al borde de los arrecifes coralinos, donde crustáceos y peces del mar tienen su tiempo de silencio, silencio distinto al de las ciudades vacías, la cáscara de los edificios ha ido volcando en el aire timbrazos, irritaciones y gestos, aquella aceleración por los pasillos, parpadeo de pantallas, gestiones, aglomeraciones, infartos de empresas, el vuelo de las gaviotas pasa una y otra vez por los dibujos de colores de los peces mariposa, por las manchas anaranjadas de los corales, el vuelo de las gaviotas no conocerá nunca la dureza de estas aceras solitarias, el desierto de las plazas en las capitales, los jóvenes árboles solteros, los viejos árboles viudos. Hay un silencio por todos estos despachos donde se crisparon conversaciones y se cruzaron órdenes, donde creció la espiga de la envidia y la ambición. El vuelo de las gaviotas pasa ahora lentamente sobre el cangrejo rosáceo  y sobre la aleta transparente del pez azul”.

José Julio Perlado

 

 

(Imágenes.- 1.-Peter  Jones/ 2.-Walter Leistikow)

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“Oh mar, enorme mar, corazón fiero

De ritmo desigual, corazón malo,

Yo soy más blanda que ese pobre palo

Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,

Yo me pasé la vida perdonando,

Porque entendía, mar, yo me fui dando:

“Piedad, piedad para el que más ofenda”.

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.

Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.

Hazme tener tu cólera sin nombre:

Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,

Me falta el aire y donde falta quedo,

Quisiera no entender, pero no puedo:

es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,

Me empobrecí porque entender sofoca,

¡Bendecida la fuerza de la roca!

Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres.

Allá en las tardes que la vida mía

Bajo las horas cálidas se abría…

Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,

Todo dolor me vence, todo sueño;

Mar, dame, dame el inefable empeño

De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,

¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!

Desdichada de mí, soy un abrojo,

Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,

Ah, la ciudad la pudre y equivoca

Pequeña vida que dolor provoca,

¡Qué pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…

La vida mía debió ser horrible,

Debió ser una arteria incontenible

Y apenas es cicatriz que siempre duele”.

Alfonsina Storni.-“Frente al mar”

(Imágenes.1-Hengki Koentjoto.-outlying/ 2.-Lia Melia.- Siren Song/ 3.-Roberto Longo.-study for black Wing.-2004.-mitterrand, camer com)

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“Casas enfiladas, casas enfiladas,

casas enfiladas.

Cuadrados, cuadrados, cuadrados.

Casas enfiladas.

Las gentes ya tienen el alma cuadrada,

ideas en fila

y ángulo en la espalda.

Yo misma he vertido ayer una lágrima,

¡Dios mío!, cuadrada”.

Alfonsina Storni.-“Cuadrados y ángulos”

(Imágenes.-1 y 2.-Catherine Margocliese.-quo.es .-marcogliese. org)

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Más de una vez he hablado aquí de la historia de los sin historia escrita – (dibujada) – en las paredes.

Párpados, arrugas, pesadumbres, aceptaciones, marcas…Pensamientos, recuerdos, visiones, pupilas…

Ojos intentando penetrar en el exterior, procurando comprender el mundo…

Pero el exterior muestra las arrugas de la ciudad insomne, rendida de cansancios, fatigas interiores…, vida de calles en soledad o en multitud…

Se yerguen rostros en piedra, retocan sus rasgos los dibujos…, las miradas de las fachadas nos observan…, son ciudades cansadas -igual que los objetos -, ciudades a las que las guerras o las convulsiones les han arrancado la piel, ciudades devastadas, reconstruidas, vueltas a devastar… vueltas a construir…,  y nunca se sabe bien si las arrugas de los hombres han envejecido a esas ciudades o las arrugadas ciudades están envejeciendo al hombre que las mira.

(Imágenes.-1.-JR- JR José Parla.-La Habana.-2012/ 3.-JR.-Las arrugas de la ciudad.-Shanghai.-2010/ 3.-JR- JR  Liu Bolin.-Nueva Yorh.-2012/ 4.-The Vrinkles of the City.-Shanghai 2010.- Massive Attack / JR à la Gallerie Perrotin.-directed by Guillaume Cagniard.-by Social Animals)

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“A las ciudades se las conoce, como a las personas, en el andar“, escribió Robert Musil. Algunas de ellas atraviesan el espacio, andan y andan interminablemente, se cruzan, funden el trepidante vértigo de sus automóviles con el paso precipitado de los hombres. ” El hombre joven – evocó Dos Passos al dibujar la ciudad de Nueva York – camina rápido y solo entre la multitud que se diluye en las calles nocturnas, tiene los pies cansados por tantas horas de caminar, sus ojos ávidos de los cálidos contornos redondos de los rostros respondiendo al atento destello de las miradas, a la postura de una cabeza, al encogimiento de un hombro, la manera en que se extienden y aprietan las manos; la sangre le hierve de deseo, su espíritu es una colmena de zumbante y punzante esperanza, sus músculos anhelan la seguridad del trabajo, el pico y la pala del peón caminero, la destreza del pescador. (…) El hombre joven sigue caminando solo entre la multitud, buscando con mirada ávida, con oídos ansiosos, aguzados en ruidos y sonidos, solo, abandonado“.

A su alrededor sigue expandiéndose la ciudad múltiple, no las “ciudades invisibles” de Italo Calvino, sino las ciudades terrenas y vertiginosas, carreteras y calles cruzadas, avenidas alargadas en luces, espacios que tocarán luego las estrellas, que llegarán al cielo.

(The  City Limits.- por Dominic Boudreault-vimeo. com.-montaje realizado desde finales del 2010 a principios del 2011/ Dominicboudreault.com)

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“La violencia dentro de la arquitectura – me decía el arquitecto español Antonio Fernández Alba – va desde el espacio de la pequeña célula habitable de la vivienda, al contexto general de la ciudad: el transporte en la ciudad genera una violencia a diario. (…) Es un hecho significativo que las grandes metrópolis provocan unos altos índices de agresividad, producto fundamentalmente de la falta de acondicionamiento que el espacio urbano posee. Si hacemos un análisis de la necesidad que el hombre tiene del espacio público – para la convivencia, para la intercomunicación, para el cambio, para el diálogo -, podemos ver que ese espacio público en la sociedad contemporánea en ningún momento se proyecta. Son todos espacios privados, y dentro de los espacios privados, productos privados para cada individuo: es como una tendencia a cortar las relaciones del hombre contemporáneo”.

Estábamos charlando en Madrid, en 1977, en el estudio del arquitecto, y al otro lado de la ventana la violencia de los ruidos se extendía como nube entre las fachadas, iba detrás de los peatones y esperaba muchas veces a cruzar junto a ellos entre el guiño de los semáforos y la trepidante agitación. “La ciudad – me seguía diciendo Fernández Alba – es una factoría donde se producen productos, se transportan y se intercambian; no solamente es un mercado, sino también una factoría. La metrópoli expulsa al individuo del grupo social hacia los alrededores de la ciudad, y en esos alrededores se genera otro tipo de violencia, la ocupación de la naturaleza de una forma desarmónica y alterada; y en determinado momento se presenta la necesidad de volver de nuevo a la ciudad, porque la violencia extrema – como ocurria en la Alta Edad Media -, reproduce los mismos fenómenos de intranquilidad y desasosiego”.

“La edad – continuaba el arquitecto – es un hecho probado que incide de otro modo en la ocupación del espacio; sin embargo, la mercantilización del espacio a través de las relaciones que establece la sociedad de consumo, no ofrecen ninguna distinción entre el lugar del niño o del anciano. Los seres más indefensos en el grupo humano lo constituyen el niño y el anciano, y sin embargo ellos son los que menos reductos tienen en el espacio de la ciudad”.

“La arquitectura de la ciudad pienso que ha perdido sus tres coordenadas basicas: el concepto de la historia (porque no entiende que la historia es un tiempo social, un hecho humano, una realidad física); ha perdido el concepto de escala (en la ciudad, la casa contemporánea no tiene sentido de la escala: es pequeña o grande, desmesurada o arbitraria) ; y ha perdido el espacio de la medida, es decir, el uso del espacio”.

Fuera, al otro lado de la ventana, seguían cruzándose los ruidos y brillaban fulgurantes los semáforos.

(Imágenes:- 1.- Casa de Cristal.-diseñada por Kengo Kuna Associate.- Atami Kaihourou.-Japón.-1995/ 2.-espacios.-abitare.it/3.-ejemplo del Atelier Olschinsky/4.- restaurante de la Ópera Garnier.-por Odile Decq.-  Benoit Cornette /5.-The “Re” Chandelier for the Svarovski. Crystal Palace.-Zaha Hadid)

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