VACUNA Y ESPERANZA

”En Medicina se ha definido la salud —señalaba un médico contemporáneo — como “el silencio de los órganos”, como un vacío de sonidos corporales que hace que la corporalidad se sienta más ligera y volátil, una realidad muy próxima, pero casi ingrávida. Pero sería ingenuo pensar que “el silencio del cuerpo” es inerte. Sucede más bien lo contrario: no se advierte mientras todo marcha bien en él. “ La salud — recordaba el alemán von Gebstattel — es un trabajo constante. Salud consiste en la defensa victoriosa, pero sin pausa, de las posibilidades constructivas de la vida frente a su limitación , su hundimiento, su descomposición. Así es que cada aliento, cada latido, cada trago, cada comida, tiene también este aspecto de estar al servicio y dirigirse hacia la progresión vital, siempre amenazada. “

En oposición a la salud, la enfermedad proclama la presencia del cuerpo, como una de las formas privilegiadas en que éste se nos hace presente, reclamando la atención que casi siempre le hurtamos. El dolor viene a recordar al hombre lo limitado de su ser, proyectándolo hacia sí mismo, mientras se hinca la atención en la carne dolorida.”

 

La noticia de la vacuna es la noticia de la esperanza. El bien futuro puede apetecerse con esperanza. Lo propio del bien esperado es ser arduo y difícil, pero posible. La esperanza se funda en la seguridad de que alcanzaremos el bien, lo “vemos venir hacia nosotros”. Por otro lado, el miedo es un sentimiento de impotencia, un verse amenazado por un mal inminente que es más poderoso que nosotros. La propia vida humana tiene la estructura de la esperanza, ya que ésta se funda en la expectativa de alcanzar en el futuro el bien amado arduo. La ilusión se nutre de esperanza, de vitalidad y energía para emprender la acción. Es una motivación para actuar.

 

(Imágenes—: 1- Nora Heysen -feminine/2- Ansel Adam/  3- artista irani- 1700)

POR QUÉ UNO ES NEGRO Y OTRO BLANCO

 

“Originariamente — recordaba la antropóloga norteamericana Margaret Mead —los hombres estaban en partes del mundo muy alejadas unas de otras y muy diferentes. Si uno vive en los trópicos, le es muy útil tener la piel oscura, porque le protege del sol; y si por el contrario vive cerca del Polo Norte, necesita de todos los rayos que puedan alcanzarle, y por lo tanto es ventajoso que tenga la piel blanca. Y han sido necesarios quinientos mil años para que esos individuos se diferenciaran. En sus orígenes, por tanto, el problema de la piel fue un problema de adaptación al ambiente. Pero actualmente cada uno se mueve por los lugares propios del otro con entera libertad; el blanco va a los trópicos y permanece en ellos porque tiene aire acondicionado; y el negro puede mantenerse al calor o al frío en cualquier lugar donde quiera establecerse.

Hay enfermedades y también sustancias químicas que producen un cambio de color. En algunos libros se ha hablado de qué manera alguien cambió el color de la piel tomando ciertas sustancias que luego le hicieron enfermar. Cambiar de color le ocurre incluso a gente que se establece en otra nación durante un largo período de tiempo. Por ejemplo, los caucasianos que viven largo tiempo en Asía toman aspecto de asiáticos porque sonríen como los habitantes del lugar y sus ojos adquieren una apariencia oriental.

No hay desigualdades de inteligencia entre blancos, negros y amarillos. Todo depende de la educación que se recibe. Si se toma un niño esquimal y se le educa como a un italiano o un inglés, cuando sea mayor será igual que ellos. En cuanto a la inteligencia, el método que empleamos en la actualidad para probarla consiste en estudiar gemelos idénticos, criados en ambientes diversos. La influencia más poderosa en el proceso intelectual del hombre es la civilización en que vive. Los seres humanos están hechos de tal forma que individuos  con determinadas dotes mentales, nacidos en el ámbito de determinada cultura, pueden funcionar dentro de los límites de aquel saber, hablar su lenguaje y seguir sus costumbres. El traslado de individuos procedentes de culturas técnicamente atrasadas a culturas modernas muy avanzadas, ha demostrado que una persona no evolucionada puede llegar a asimilar la tecnología más sofisticada. Del mismo modo, un niño nacido en una cultura compleja que haya sido adoptado por parientes que viven en una cultura más primitiva o más sencilla, no se elevará del nivel de sus padres adoptivos. Es decir, no somos todos iguales, porque hay tontos e inteligentes. Pero la estupidez y la inteligencia no son cosas inherentes a la raza.”

 

 

 

(Imágenes—1- Phillippe Vgnat/ 2- Erwin Blumenfeld -1938)