SÉ ABIERTO A LA VIDA


“No te violentes a ti mismo y respeta en ti las oscilaciones del sentimiento — escribía Amiel en su “Diario”—; es la vida y tu naturaleza. Uno más sabio que tú las ha hecho. No te abandones por completo al instinto y a la voluntad: el instinto es una sirena; la voluntad, un déspota. No seas ni el esclavo de tus impulsos y de tus sensaciones del momento, ni el de un plan abstracto y general. Sè abierto a lo que trae la vida del interior y del exterior, y presta buena acogida a lo imprevisto: pero da a tu vida unidad y refiere lo imprevisto a las líneas de tu plan. Que la naturaleza se eleve en ti al espíritu y que el espíritu vuelva a ser naturaleza. De esta manera tu desarrollo será armónico, y la paz del cielo podrá radiar sobre tu frente: siempre a condición de que sea hecha tu paz.”

(Imagen—Calder 1966)