te y luego se generalizó».¿QUÉ ES LA MODA ?
te y luego se generalizó».
te y luego se generalizó».

» – Entonces, ¿cómo fue Mozart? ¿Alegre o triste?
Lo que no podemos, no sabemos ni queremos decir; lo que rehusamos confesar a nosotros mismos; los deseos confusos, las penas secretas, los pesares ahogados, las resistencias sordas, los recuerdos imborrables, las emociones combatidas; las tribulaciones ocultas, los temores supersticiosos, los sufrimientos vagos, los presentimientos inquietos; los martirios…, languideces…, multitud de pequeños detalles…, terminan por un enternecimiento…(¿de alegría?…¿de tristeza…?), y éste se concentra en una lágrima…
Entonces, África Oriental era realmente un paraíso, lo que las pieles rojas llamaban «felices tierras de caza». En mi juventud me gustaba mucho cazar, pero mi mayor interés durante los muchos años que pasé en África fueron los nativos africanos de todas las tribus, en particular los somalíes y los masai. Eran gente hermosa, noble, intrépida y sabia. La vida no era fácil dirigiendo una plantación de café. Más de cuatro mil hectáreas de labranza, y langostas y sequía… y nos dimos cuenta demasiado tarde de que la meseta donde estábamos ubicados resultaba demasiado elevada para poder cultivar café. Creo que la vida allí era bastante parecida a la Inglaterra del siglo XVlll: a menudo escaseaba el dinero, pero la vida seguía siendo rica en múltiples sentidos, con el maravilloso paisaje, decenas de caballos y perros, y multitud de criados». (Entrevista en «The Paris Review«.-El Aleph).
«Yo empiezo a las seis o siete de la mañana, muy pronto, y trabajo hasta las dos. Por la tarde trabajo, pero ya sentado. Yo tengo un trabajo de pie y un trabajo de mesa: los cuadros se hacen de pie y los dibujos y la escritura, sentado».
El mal es el mismo siempre, con sus variantes de rencor, astucia, venganza, frialdad y cuantos detalles tenebrosos puedan añadirse.
El mal existe desde el principio y su mecanismo implacable nos lleva hasta aquellas palabras que pronuncia El Coro en la «Antígona» de Anouilh:


ntre de la ciudad.
¡Cuánto me desespero si alguien junto a mí oye una flauta que yo no he oído o si alguien oye el canto del pastor y yo ni siquiera lo he escuchado! Estos incidentes me sacan de quicio y hasta he estado a punto de matarme. Sólo el arte, mi arte, ha podido detenerme; oh, sé que no puedo abandonar el mundo hasta no haber creado lo que creo que se me ha encomendado; y he tenido que soportar esta vida miserable, realmente miserable.
, esta vez no me engañas, pintor, vamos, enseña lo que pintas, avanzo por la izquierda, procuro no rozar el verdemar vestido de doña Agustina Sarmiento, a mi derecha queda el plata bruñido de doña Isabel de Velasco, aún más a mi derecha el oscuro azul de Maribárbola salpicado de motas de anaranjado y ese ciruela del traje de Nicolasito Pertusato, para, poco a poco, mientras la infanta Margarita María sonríe a su padre y las figuras iluminadas de color y luz abren paso a las sombras, muy despacio, me voy poniendo detrás de Velázquez y me asomo para ver qué pinta este pintor: el pintor está pintando «Las Meninas» como siempre, me pinta a mí, a los Reyes que entran continuamente, se pinta a sí mismo en actitud de pintar, la habitación gira como un tunel de espejos, no puedo salir de este taller, José Nieto, el aposentador del Palacio, tiene abierta una puerta por si quiero escapar, no puedo, es puerta pintada y no puerta real, todo es auténtico y todo es ilusión, todo espacio, volumen, perspectiva, profundidad, magia, relidad. «Ven a mí» – escucho otra vez desde el fondo la voz del cuadro que me habla en penumbra -«ven a mí y verás lo que pinta Velázquez, sabrás por qué lo oculta a todos, ven a mí, camina, acércate», y yo sé que eso es una trampa y que es mentira, pero de nuevo echo a andar por esta superficie y mi sudor frío avanza una vez más por esta habitación, y yo sé, mientras avanzo con ese sudor mío, que ya nunca podré salir de este taller, nunca saldré ya de «Las Meninas», nunca, me volveré loco.“nos solicitan que demos traslado a esto”:
Entré en el servidor WordPress.com como usuario gracias a que un amigo me asoció a su blog como usuario.
Una vez dentro del sistema se me dio una contraseña y un usuario., con la que entraba al sistema.
Una vez en el servidor con tal contraseña y tal usuario creé
Primero: Alenarte de dirección web
http://alenar.wordpress.com/
Segundo: Bitácora de Alena Collar de dirección web :
http://alenacollar.wordpress.com/
Tercero: Otras Lenguas, Otros Paisajes, de dirección web http://otraslenguasotrospaisajes.wordpress.com/
En cierto momento me quedo sin Internet, y bien por un error, o por causas que desconozco, se me deshabilita como usuario en la página que se me había asociado al principio.
La persona que me deshabilita me explica que no puede entrar a mis páginas con mi usuario y contraseña.
Yo tampoco puedo.
Escribo más de diez (contadas) cartas a Soporte de WordPress. y se me dice:
Uno: Que ese Usuario no corresponde a los email que yo les facilito.
Dos: Que el email siempre ha sido el mismo, desde el que se crearon las páginas.
Tres: Que mis emails no se corresponden con el usuario.
Cuatro: Que no se ha hakeado la página.
Cuatro: Que les envíe el correo original desde donde se dio usuario para devolvérmelo.
Cuando desde ese correo hago esto, a mí no me llega ninguna contraseña ni me llega respuesta de Soporte
He enviado a Soporte: copia del DNI, copia del “avatar”, copia de los pagos efectuados por sistema PAYPAL en las páginas que tenía así como en las nuevas, adjuntando carta explicativa del tema.
Soporte de WordPress la respuesta que tiene es la misma que la primera vez que escribí: que se lo demuestre. Que envíe email desde donde se creó la página.
Añado que estas comunicaciones son en inglés porque WordPress como ya me especificó en una carta: “no da soporte si no es en inglés”.
Mientras ello ocurre:
1-No se me puede asociar (ya se intentó) nuevamente al blog de quien me asoció la primera vez como alenar, porque no me llega salvo para las páginas nuevas, no para las antiguas. Es decir; a este usuario no lo reconoce en mi email.
2- Las páginas que administraba estaban sometidas a moderación por mí; debiendo llegarme a mi correo. Ahora esas comunicaciones no llegan, pero existen comentarios que se aprueban y otros (hechos por mí y por conocidos míos) no. De esto deducimos que existe una SELECCIÓN de COMENTARIOS. Es decir, que hay alguien-que no soy yo- que los modera.
3- Un moderador español ha intervenido en el tema, aconsejándome qué hacer, (el envío de toda la documentación que os mencionaba) SIN EL MENOR RESULTADO.
Estos son los hechos.
Datos:
La Revista Alenarte que os cito, en su primera etapa tiene 89225 a día de la fecha.
Bitácora de Alena Collar, tiene a día de hoy 18661 visitantes.
Otras Lenguas Otros Paisajes tiene: a día de hoy 19112 visitantes.
Pero WordPress me dice que les demuestre que yo soy la dueña de esas páginas.

