BORGES Y LAS SOMBRAS

gentes-bbvvb-manos- ciegos- manos de lectura Braille- Imogen Cunningham- mil novecientos noventa y  tres

 

«… Esta penumbra es lenta y no duele;

fluye por un manso declive

y se parece a la eternidad.

Mis amigos no tienen cara,

las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,

las esquinas pueden ser otras,

no hay letras en las páginas de los libros.

Todo esto debería atemorizarme,

pero es una dulzura, un regreso.

De las generaciones de los textos que hay en la tierra

solo habré leído unos pocos,

los que sigo leyendo en la memoria,

leyendo y transformando.

Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,

convergen los caminos que me han traido

a mi secreto centro.

Esos caminos fueron ecos y pasos,

mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,

días y noches,

entresueños y sueños,

cada ínfimo instante del ayer

y de los ayeres del mundo,

la firme espada del danés y la luna del persa,

los actos de los muertos,

el compartido amor, las palabras,

Emerson y la nieve y tantas cosas.

Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,

a mi álgebra y mi clave,

a mi espejo.

Pronto sabré quien soy».

Jorge Luis Borges . – » Elogio de la sombra»

libros-oiin-espejos-gentes- Lisette Model- mil novecientos treinta y nueve

(Imágenes.- 1- Cuningham/ 2.-Lisette Model- 1939)

GIACOMETTI O LOS BOCETOS DE LA MIRADA

 

 

 

gentes-nbn-Alberto Giacometti- Diego en camisa- Modern Evening Sale

 

 «Yo trabajo casi siempre con modelo  – decía Giacometti – Esto que me importa es la verdad, la realidad de los rostros«. Cuando se le preguntaba, por ejemplo, por la cabeza de su hermano Diego, muy frecuentemente dibujada, y se añadía que podría esculpirla con los ojos cerrados, Giacometti respondía: «En absoluto. Cada vez su rostro me parece nuevo». Le interesaban enormemente los rostros, y sus cabezas minúsculas, como los cuerpos alámbricos que representaba, han dado la vuelta al mundo en el universo de la escultura.

 

Giacometti-htvv- The Palace- mil novecientos treinta y dos

 

Ahora una nueva exposición sobre los bocetos de Giacometi tiene lugar en Madrid.

 

Giacometti-ybbn- esculturas

 

Vuelve a asombrar la legendaria economía de medios en sus figuras y ello evoca también la legendaria economía de medios con las palabras que empleara Samuel Beckett en sus novelas y en su teatro. Ambos, Giacometti y Beckett, padecían de insomnio, y muchas veces se encontraban hasta altas horas de la madrugada en un bar de Montparnasse charlando no sólo de temas intelectuales o artísticos.

 

Samuel Beckett and Alberto Giacometti

 

En medio de los dos parece elevarse el árbol escuálido de ramas desnudas que Giacometti  creó para «Esperando a Godot». Los dos pasaron muchas horas juntos para estudiar la mejor manera de fijar las ramas, entre el primero y el segundo acto, con las hojas concebidas igualmente por el escultor. Una vez las representaciones hubieron terminado, Giacometti ofreció a Beckett una de esas hojas y el dramaturgo reconoció: «Giacometti ha conseguido hacer un árbol hermoso para «Godot».

 

flores-nbu-Alberto Giacometti- mil novecientos cincuenta y dos

 

(Imágenes.-1.-Giacometti.-Diego en camisa- Foundation Maeght/2.-Giacometti- The Palace- 1932/ 3.-esculturas/4.- Giacometti y Beckett en 1961- vispoetica /5- Giacometti.-flores- 1952)

¿QUÉ ES UN ESCRITOR?

 

escritores.-77ggb.-T S Eliot

 

¿Qué es un escritor?, se preguntaba la entrevistadora francesa Madeleine Chapsal tras sentarse en diálogo con diversos autores. «Es alguno – decía – que no sabe su oficio, o al menos que se esfuerza siempre en decir que no lo sabe. Encontrarse con un escritor es interrogar a una persona que conoce mal sus proyectos, que no le gusta hacer balance. Los escritores son gente que se cuidan mucho de ser sabios. Si se les pregunta qué opinan de esto o de lo otro se asombran: ¿es que mi opinión vale más que la de los demás hombres? Un escritor está constantemente en prueba consigo mismo:  se pregunta, ¿ qué se espera de mi?

 

escritores.-4ffb,.-Dylan Thomas

 

Hoy los hombres se distinguen muy poco entre ellos – continuaba Chapsal – Pero el escritor adquiere un rostro, una voz, una acentuación extrema. Ningún escritor se puede confundir con otro. Da igual que se trate de una palabra dicha o escrita, de una manera de ser o de eludir; siempre hay un estilo. Con frecuencia, los escritores nos obsesionan más  por ellos mismos que por sus obras. Ellos son las verdaderas figuras. Todas las gentes escriben. ¿Pero todos quieren ser escritores? A la vez, los escritores caen en la modestia. En muchas ocasiones huyen de ser fotografiados. ¡Que se les deje solos!, dicen. No quieren la celebridad. ¿El dinero? Sí, eso es algo cómodo. ?El éxito? Eso puede ser parte del libro que se ha escrito.

 

escritores.-5uhh.-Clarice Lispector

 

En los escritores, más aún que en cualquier otro individuo, sus obras son los signos exteriores de un verdadero trabajo. Los escritores son aquellos que no pueden detenerse en su camino. Porque no se escribe únicamente con la inteligencia sino con la persona. Con su propio movimiento. Con su amor o su horror por las cosas. En ocasiones, y de un modo u otro, confiesan todo lo que son, todo lo que han hecho. Cada uno podrá luego juzgar, desmenuzar. Es instructivo y apasionante encontrarse con una de estas vidas en sus menores detalles.

 

ciudades.-4dwoo.-Cocteau en Paris en 1912.-por Romaine Brooks.-112bent tumblr

 

Estas personas pertenecen al entrevistador durante una hora. ¿Qué decirles? No se les puede abordar sin conocerlos. ¿Qué es lo que usted ha escrito? ¿Qué es lo que ha querido contar? A los escritores no les gusta contestar a eso. Si hablan de sus obras, es siempre bajando la voz, como si hablaran de un secreto: «Yo no me releo nunca…», «son esas huellas que uno va dejando detrás de si…»

 

escritores.-977h.-Albert Camus

 

¿Cómo trabajan? Ellos se ponen por ahí, por allá, a plena luz o a la sombra, con calor, en cafés, en la cama, sentados, acostados, dos horas de vez en cuando o veinticuatro horas  seguidas. No existe método, no existe receta, Es algo que han descubierto hace tiempo, que les deja asombrados y que les encanta. Escriben – también – con el cuerpo. Una maravilla».

(Imágenes.-1.-T S Eliot/ 2.-Dylan Thomas/3.-Clarice Lispector/ 4.-Jean Cocteau en París- 1912- Romaine Brooks/ 5.-Albert Camus)

LA TUMBA DE M.C.

 

 

Quijote-yvvb-Willam Strang-mil novecientos dos

 

 

«Puesto ya el pie en el estribo le escribe Cervantes a su protector, el conde de Lemos el 19 de abril de 1616 -, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta os escribo. Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…»

Cuando el neerlandés Cees Nooteboon se asoma al convento de las Trinitarias en la madrileña calle de Lope de Vega y pregunta a unas monjas: «¿Está enterrado aquí Cervantes le contestan: «Sí, pero no está aquí». Luego insiste: «¿Hay tumba por lo menos?». «No, en realidad tampoco hay tumba».

 

Quijote-vhe- Michael Kenna- mil novecientos noventa y seis

 

Nuevamente en estos meses se indaga dónde puede estar la tumba de Cervantes y vuelven a visitarnos en el tiempo las últimas horas del autor de El Quijote. Vive ese año el escritor en un modesto piso de la calle del León, esquina a la de Francos, casa propiedad de su amigo el clérigo conquense, licenciado

 

Quijote-ybb-Enric C Ricart- mil novecientos treinta y tres

 

Francisco Martínez, que moraba también allí. Estaban a su lado cuando murió, su esposa Catalina y este amigo Martínez. Y posiblemente le visitaron en aquellos momentos, así lo dice Astrana Marín,  los poetas don Francisco de Urbina y Luis Fernández Calderón, escritores sin relieve, pero los únicos de que hay noticia tuvieran buen recuerdo entonces para Miguel, presintiendo su fama inmortal. Urbina declaró en su epitafio:

«Caminante, el peregrino

Cervantes aquí se encierra;

su cuerpo cubre la tierra,

no su nombre, que es divino.

En fin, hizo su camino;

pero su fama no es muerta,

ni sus obras, prenda cierta

de que pudo a la partida,

desde esta a la otra vida

ir, la cara descubierta».

Y así fue Cervantes, «a cara descubierta, como a tercero que era«(acompañado de los terciarios de San Francisco),  aquel sábado 23 de abril de 1616 hasta el convento de las Trinitarias donde aún no han encontrado sus restos.

 

convento de las Trinitarias- Madrid- wikipedia

 

 

(Imágenes.-1.- William Strang– 1902/2.-Michael Kenna– 1996/ 3- Enric C. Ricart- 1936/ 4-convento de las Trinitarias- Wikipedia)

 

 

 

INNUMERABLES JARDINES

 

jardines.- 6yhyu.- flores.- Theodore Earl Butler

 

Londres tiene casi cuatro millones de jardines. Inglaterra es un jardín, escribía Kipling –  así lo recuerda Ignacio Peyró en «Pompa y circunstancia» (Fórcola), el Diccionario sentimental de la cultura inglesa -. «La comparación del jardín inglés con la jardinería francesa sigue siendo un lugar común. Frente a la domesticación absoluta de la naturaleza por parte de los franceses, los ingleses preferirán su recreación. Frente a la simetría, la línea y la perspectiva, amarán la irregularidad, la curva y el marco. Frente al grand projet y el orden supremo, el apego a una belleza aparentemente casual, accidental, sobrevenida, natural, con su punto de «magnífico descuido», como decía la jardinera Vita Sackville-West. Así, mejor el culebreo de un arroyo que un canal rectlineo, mejor un boscaje de robles que una sucesión de setos recortados».

 

jardines.- 44rtty.- Spencer Gore .-inglés 1909.- 1878-1914

 

Es la «creación artificiosa del desdén»- no menos costosa, por cierto, que las grandes allées a la francesa, ni menos cercana a la mano del hombre». Peyró pasea sobre la piel de la Historia acompañado de célebres autores que glosaron de mil modos los jardines. George Orwell, por ejemplo, afirmaba que una de las cosas que más sorprendía al recién llegado al país era el amor tan ubicuo por las flores; Francis Bacon veía en el jardín el más puro de los placeres de los hombres y el doctor Johnson lo juzgaba como el entretenimiento de la razón».

 

 

jardines-uybb-dormir- Felice Casorati- mil novecientos trece

 

 

Umberto Eco en su «Historia de la Belleza»  recuerda que el jardín inglés “no crea de nuevo, sino que refleja la belleza de la naturaleza, no encanta en exceso, sino con la composición armoniosa de los escenarios”. Numerosas opiniones en torno a jardines y diversas visiones ante jardines  innumerables. Cuando en Francia Octave Mirbeau se acerca al otoño que rodea a la casa de Monet en su retiro de Giverny describe cómo «las anémonas del Japón, con actitudes litúrgicas, balancean sus corolas esbeltas y blancas igual que cofias; los flox sonríen, cándidos corimbos, con la multitud de sus ojillos ingenuos;

 

jardines.-67ddc.-Pierre Auguste Renoir

 

 

los gladiolos rezagados despliegan sus suntuosos cálices y tienden sus cuellos liliáceos hacia el vuelo enamorado de las abejas. Y, en el aire lleno de todos estos reflejos, de todos estos estremecimientos, de todos estos pólenes, los vertiginosos girasoles hacen girar sus discos amarillos, llamean y rutilan, y las altas matas de los harpalium vierten el oro continuo de su inagotable floración».

 

Z 115

 

(Imágenes.-1-Theodore Carl Butler/ 2.-Spencer Gore- 1914/ 3.-Felice Casorati- 1913/4- Pierre Auguste Renoir/ 5-Wilhelm Kühling)

ORILLAS DEL SUEÑO

sueño.-99y.-Carl Holsoe

 

 

«Cada noche, antes de dormirme, pueblo de aspectos deleitosos, tomados de la mejor realidad, las orillas del río de mi imaginación, para que su encauzado sueño las refleje, las complique, y se las lleve al infinito, como un agua corriente. Sí, ¡qué anhelo de no derramar en la aurora torvas aguas luctuosas de pesadillas de la ciudad comercial, de la octava avenida, del barrio chino, del elevado o del subterráneo; de aclarar, como a un viento puro de otras partes, su carmín humoso y seco, con la brillante transparencia de un corazón puro, libre y fuerte! ¡Qué ganas de sonreír en sueños, de ir, alegremente, por estos trozos negros de camino oscuro de la noche, que van alternando con los de luz, del día, a la muerte – ensayos breves de ella -; de tener blanca, azul y rosa la vida que no está bajo la luz y el poder de la conciencia; de no ir por el subsuelo de la noche en tren una vez más, ni tan aprisa, sino en veneros de diamante, ¡y lentamente!»

Juan Ramón Jiménez.«Orillas del sueño»«Diario de un poeta recién casado»

 

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(Imágenes- Carl Holsoe/ 2.-Andrew Wyett)

 

 

 

¿DE DÓNDE VIENE LA ENTREVISTA?

escritores.-tbhhn.-Truman Capote

 

«Se dice que la entrevista periodística – y así lo conté en «Diálogos con la cultura» – tuvo su inicio cuando James Gordon Bennet publicó en 1836 una crónica inventando la técnica de las preguntas y respuestas, tal como suelen contarse en las audiencias judiciales. Aquellas preguntas a una tal Rosina Townsend, de Nueva York, indagando sobre un crimen sensacionalista, no sólo lograron que toda la ciudad hablase del asesinato, sino que probaron la inocencia del joven acusado, quien estaba a punto de ser condenado. Truman Capote, más de un siglo y medio después, quiso acercarse a otros asesinos – Dick Hickock y Perry Smith -, hasta estar presente incluso en su ajusticiamiento ; durante varios años estuvo preparando de manera intermitente su relato, basado en hechos reales, que tituló «A sangre fría» y que Tom Wolfe encuadraría dentro del llamado Nuevo Periodismo. Pero hasta 1966 en que aparece esta historia verídica y recreada, el arco de las entrevistas periodísticas se remonta a muy diversos momentos: así, según ciertos textos, la primera «interviú» que registran los anales norteamericanos la llevó a cabo el «New York Herald» con Garrit Smith, con motivo de la incursión de John Brown sobre Harper Ferry. Algún autor, sin citar la fuente, indica que la primera entrevista fue la que le hiciera Greely al líder mormón Brigham Young.

 

periodismo-ggbbn oriana fallaci- oriana-fallaci com

 

Ahora nuevamente se habla del arte de la entrevista. En la Historia quedan los Diálogos del portugués Francisco de Holanda con Miguel Angel y hay que recordar también los lejanos diálogos de Platón con Sócrates. Diversos ensayos han aludido igualmente a que ya antes de Platón, los poetas de Siracusa Sofrón y Epicarmo habían desarrollado una técnica de exposición de posiciones filosóficas a través de piezas teatrales de dos o tres actores. Luciano de Samosata escribió los diálogos «De los Dioses, de la Muerte«, y, ya centrándonos en la literatura española, algún estudioso ha señalado que «el advenimiento del diálogo es tardío en nuestros clásicos y hace su aparición en «La Celestina», ya que los diálogos del «Corbacho» son, a juicio de Menéndez Pidal, «discursos familiares». Si Erasmo contribuye a popularizar el modo clasicista del diálogo y si «el diálogo no prospera plenamente en Europa hasta después de la Revolución Francesa, lo que se denomina como diálogo periodístico nace a finales del siglo XVlll».

Personalmente quienes me han enseñado más sobre el diálogo periodístico han sido Oriana Fallaci en su prólogo a «Los antipáticos» y Manuel del Arco contestando a Salvador Paniker. «Una cosa importante – dijo Del Arco  en esa ocasión sobre la entrevista – es que no pretendo lucirme; pretendo que se luzca el personaje, porque cuanto mejor es una respuesta mejor me queda la pregunta. Yo nunca pongo zancadillas a nadie. Hago preguntas con intención; no con buena ni mala intención, sólo con intención. Soy periodista y pienso: si ahora no hago esta pregunta, el lector, no me lo perdonaría. Y tengo el valor de hacer la pregunta».

(Imágenes.-1.-Truman Capote/ 2.-Oriana Fallaci)

 

EL LENGUAJE DE LAS COSAS

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«Los objetos son con frecuencia la referencia más recurrente en el transcurrir de nuestras vidas – recuerda Deyan Sudjic en «El lenguaje de las cosas» -; los usamos para que nos definan, para que emitan señales sobre quiénes somos y quiénes no somos. A veces son las joyas las que juegan ese papel, en otras ocasiones son los muebles de nuestros hogares, las pertenencias más personales o las prendas que vestimos». Cuenta también Sudjic que el diseñador alemán  Dieter Rams dedicó ingentes esfuerzos y mucha paciencia para diseñar objetos perfectos, capaces de de escapar a las modas y resistir el paso del tiempo. Soñó con objetos que resultaran intemporales tras haber quedado despojados de lo superfluo. Creó la calculadora perfecta, con los ángulos redondeados, las teclas más pulcras y la más limpia secuencia de funciones operativas (…) Pero las radios, las calculadoras y los tocadiscos de Rams fueron suplantados no solo por nuevos modelos, sino por categorías de objetos totalmente nuevas.

 

objetos.- 655hhj.- Augustin Luis

 

Los novelistas nos han entregado muchas veces el mapa de los objetos que, en el fondo, es el mapa de una época y de una sociedad. Balzac, por ejemplo, había conseguido reproducir tantos objetos familiares en sus novelas, abarcándolo todo con tal exhuberancia descriptiva a través de innumerables catálogos y listas que a veces todo ello obstaculiza su narrativa. Y sin embargo nos deja una minuciosa fotografía de la vida parisina en el XlX. El mobiliario de una casa en Balcac lo revela todo. Si los sillones, por ejemplo, aparecen desparejados es que esa familia ha tenido reveses de fortuna. Balzac se interesa mucho mas por los objetos deteriodados que por los objetos nuevos. Los objetos son los huesos del tiempo. En la novela del siglo XVlll los objetos son datos, pero en el XlX los objetos  – y sobre todo, los muebles – son uno de los puntos de referencia seguros.  Proust nos muestra igualmente el universo de las modas y de los objetos con enorme precisión. Georges Perec en el siglo XX nos habla a su vez de los objetos de su mesa de trabajo: el secante, el metro plegable, la taza de café,un portalápices de vidrio, tres cajas de madera torneada, una gran caja de cigarros (sin cigarros, pero llena de objetos pequeños), una espiral de acero donde se pueden deslizar las cartas en espera, un mango de puñal de piedra tallada, cuadernos, múltiples instrumentos o accesorios de escritura…

 

objetos-gyuuj-Carlo Bugatti- escritorio- mil novecientos dos

 

Los objetos – en ocasiones, aquellos cachivaches que acompañaron a la vida cotidiana en muchos siglos -forman parte de nuestro escenario. El lenguaje de las cosas ilustra nuestro lenguaje interior: el orden ordenado y el desordenado orden que tanto conocemos y por el que discurrimos cotidianamente en nuestro oficio.

 

Volare Digital Capture

 

(Imágenes.-1.-el confidencialdigital/ 2.-Augustin Luis/ 3.-Carlo Bugatti.-1902/ 4.-George Richmond- 1950)

LA AVENTURA DE OÍR

libros-bnnu-lectura- Montserrat Gudiol

 

«Para el niño pequeño – escribió Ana Pelegrín en “La aventura de oír” -, la palabra oída ejerce una gran fascinación. La palabra y su tonalidad, su ritmo, los trazos afectivos que teje la voz cuando es temperatura emocional, calma, consuelo, ternura, sensorialidad latente”. Las modulaciones de voz, el tono persuasivo en el narrador, el agudo y tembloroso de un personaje, el agudo y tímido de otro, el tono medio, grave,  de un tercero, todo eso nos va introduciendo en el secreto de una historia cuyo misterio se abre gracias a la lectura en voz alta. Pero no solamente el niño recibe ese secreto. Recuerda Umberto Eco en el prólogo a “Mi Dante” de Roberto Benigni – el episodio-espectáculo que duro  trece días seguidos en la Plaza de Santa Croce, en Florencia, donde cinco mil personas escucharon recitar versos de la  “Divina Comedia” – que en el siglo XlX, cuando hacían furor “Los misterios de Paris» de Sue o “El conde de Montecristo” de Dumas, la mayoría de los apasionados del género no sabía leer, y se reunian al caer la tarde en el patio o en la calle para escuchar al intelectual de turno, al portero o a algún comerciante que sabía contar cuentos, tal y como ahora uno se sienta delante de la televisión a escuchar a Benigni. En diversas publicaciones de prestigio se ha alabado el “saber decir» del actor italiano recitando a Dante. “Fue como escuchar una música sublime”, señalaba “Sunday Telegraph”; “Su entusiasmo es adictivo, incluso contagioso – decia otra revista – cada frase, cada palabra traducida es una invitacion al desafío de aprender”.

libros-5gg.-Yun-Yee Kim

En “La Historia de la lectura” – el volumen dirigido por Giuglielmo Cavallo y Roger Chartier -, al hablar de la Grecia clásica, se recuerda que lo escrito estaba incompleto sin la voz, es decir, que lo que se había redactado debía ser apropiado después por una voz con el fin de realizarse plenamente. El escritor contaba con la llegada de un lector dispuesto a poner su voz al servicio de lo escrito con miras a distribuir su contenido a los transeúntes, a los “oyentes” del texto. «Contaba con un lector que seguiría el paso obligado de la letra. Leer era, pues, poner su propia voz a disposición de lo escrito (en último término, del escritor) La voz del lector se sometía, se unía a lo escrito. Ser leído era, por ende, ejercer un poder sobre el cuerpo del lector, aun a gran distancia en el espacio y el tiempo. El escritor que lograba hacerse leer actuaba sobre el aparato vocal del otro, del que se servía, aún después de su muerte, como instrumento vocal, es decir, como alguien a su servicio, como de un esclavo».

 

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Es muy interesante ese sentido del “aun después de su muerte”. Después de la muerte de Quevedo, de Góngora, de Cervantes, después de la muerte de Herman Melville o de León Tolstoi, por poner algunos  ejemplos, la voz de quien lleva la lectura en voz alta arrastra los sentimientos íntimos  de esos autores, los eleva en el aire, los conduce gracias a la expresividad, los precipita o los retrasa según las velocidades del ritmo de lectura, y  he aquí que el oído que escucha va inflamando enseguida a la mente, despierta aún más a los sentidos, y uno, a través de la lectura en voz alta, entra emocionado por los pasillos de los sueños de Quevedo o por las galerías deslumbrantes de los bailes de Tolstoi en “Guerra y Paz”, Después de la muerte de muchos escritores, éstos se hacen, pues, muy «vivos» en sus obras gracias a la voz. Celebres escritores se han formado en su infancia en el cauce de la lectura en voz alta. El escritor hindú V.S. Naipul cuenta cómo su padre le leía párrafos de «Oliver Twist” o los cuentos de  Charles Lamb, pero también cómo en el colegio el profesor Worm se sentaba “y  nosotros–dice – nos colocábamos a su alrededor, de pie, intentando guardar silencio. Él miraba el libro de  Collins Classics que, curiosamente, entre sus gruesas manos parecía un libro de oraciones, y nos leía a Julio Verne como si rezara”.

 

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Tal es el dominio de la voz, el encantamiento de la pronunciación, los frutos de una recitación en prosa o en verso. No todos los escritores afamados han sabido leer bien sus propios textos. En el Museo de la Voz, por ejemplo, puede escucharse a famosos autores españoles incapaces de leer bien lo que escribieron de modo admirable y en cambio oímos, profunda y melódica, la voz de Baroja acunándonos con su cántico al viejo acordeón. Pero no tienen por qué ser los escritores quienes siempre se lean a sí mismos. Hay recitales sorprendentes de autores y tambien hay intervenciones de lectores exquisitos. La voz en la lectura en voz alta es como un tapiz de las mil y una noches de la literatura que tomara impulso sobre la memoria, sobrevolara los tejados de la imaginación, evolucionara por encima de los oídos, de las mentes y de las conciencias. Es la voz la que despierta a los textos, las voces de los diálogos , los ahogos de las exclamaciones, la curiosidad abriendo interrogaciones, el manso pasear de la prosa sobre el silencio. Es la voz la que hace sonora a la palabra escrita, palabra nacida en el secreto de la creación y resucitada gracias a la voz.

José Julio Perlado

(Este texto ha sido publicado en el blog trapezidetana.com de Tana Sanz. Tana Sanz me pidió esta colaboración y con mucho gusto se la he remitido. Tana Sanz junto a Isabele Méndez llevan adelante un proyecto para fomentar la lectura en voz alta, proyecto al que le deseo un futuro excelente)

 

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(Imágenes.-1.-Montserrat Gudiol/ 2.-Yun Yee Kim/ 3.- Su Blackwell- / 4.-Jean Baptiste Huynh/ 5.-Su Blackwell)

 

 

HOJAS ANTIGUAS DEL CALENDARIO (5) : MATERNIDAD

 

maternidad- eeddn- Nnmandi Okonkwo

 

«Así como la madre que anda al juego de amor con su niñecico, y se le esconde un poquillo, y le deja andar derramadito, mirando por ella y congojadito de que no la halla, que después que vee al niño que se ensaña por aquel momento que le fatigó, se arroja a él a brazos abiertos, y tomándole en ellos, francamente le da el pecho, y el beso, no se dando a manos a satisfacelle el momento pasado».

Antonio Alvarez, 1595

 

maternidad.-rtunn.-Charles Gates Sheldon.-1889-1960

 

(Imágenes.-1.-Nnmandi Okonkwo/ 2.-Sir William Rothenstein– 1910)

TRIUNFANTES Y OLVIDADOS

 

 

periódicos-wssvv-Kazuhiko Tanaka

 

» Ese perro que va detrás del catafalco de Mozart camino del cementerio vienés de San Marx, ese perro al que no acompaña nadie más que la nieve desangrada y aguada de los días precedentes, el viento, la lluvia y el aguanieve del otoño de 1791 (Mozart fue enterrado el 6 de diciembre), ese perro tiene nombre de olvido.

El olvido suele ir cabizbajo, escurridizo, sacudiéndose las pulgas, aterido por las inclemencias de las costumbres, tímido, escuálido, a veces hosco, presto a escabullirse por entre las piernas de los acontecimientos, huidizo, oteando el aire para saber por dónde pueda escapar, las orejas gachas, el rabo flácido. Es tambien perro de pocas ambiciones, último sacristán en la procesión de las esquelas, animal mudo, pardo, silente y negruzco.

El olvido se diluye tras el eco del último aplauso, aplacado el fervor, disueltos los manifestantes: las calles vuelven a la rutina y los homenajes concluyen; entonces el olvido se amansa y queda emboscado bajo el vaivén de las banales conversaciones hasta lograr que ya nadie hable de él, del olvido, porque él nunca tiene nombre, carece de nombre, no hay por qué olvidarse del olvido sino de los recuerdos de la vida, esas chispas que aparecen aquí y allá y que son sofocadas por los invisibles pisotones de la nube del olvido.

 

periódicos-yqqaq-Maynar Owen Williams

 

En 1916 Juan López Núñez publicó en Madrid, en la Imprenta Renacimiento, un curioso libro titulado Triunfantes y olvidados (episodios de la historia desconocida). Por allí desfilan ilustres desconocidos cuya fama y dinero los enalteció un día y la pala del olvido, unas veces con violencia y otras con displicencia amorosa, los convirtió en nada, polvo que eres, ni siquiera polvo enamorado. Allí se encuentra, por ejemplo, D. Manuel Fernández y González, prolífico novelista del XIX, al que el editor Guijarro en la calle de Preciados pagaba mil reales diarios que el escritor iba a cobrar personalmente. Apartaba de los mil reales un duro ‑destinado a su esposa‑ y con el resto, y a lomos de su jaca Pastora, llegaba a comer al Café Imperial, en la Puerta del Sol, para cenar después en el Café Inglés. Esta vida “ilustre” y reconocida por el público quedó sin público y sin lustre el 6 de enero de 1888, en la calle Amor de Dios de Madrid (dejó en herencia seis reales, que se encontraron en su chaleco) y su cadáver fue depositado para su velatorio en el Salón de Actos del Ateneo.

Cuenta tambien López Núñez otras vidas muy diversas. Por ejemplo, la de Pelayo del Castillo , o la de Carlos Rubio, o la de Emilio Carrere. Fueron existencias bohemias, cercadas muchas de ellas por el hambre, algunas bien regadas de alcohol, otras embozadas solamente en capas y sombreros de deambular nocturno, adormiladas en divanes de tertulias, febriles los ojos, los sueños aspirando a la gloria. Pero la gloria siempre ha sido efímera y ascender a ella ha supuesto con frecuencia resbalar y enderezar tropiezos, procurar no perder el equilibrio del sentido de la vida, huir de nieblas y no caer en añoranzas. Todo esto para muchos es muy difícil. Sus límites a veces nos provocan asombro. Al bohemio Pelayo del Castillo, por ejemplo, un empresario sin escrúpulos le propuso escribir todas las semanas una comedia en un acto o una novela sin que apareciera jamás su nombre y a cambio le pagaba el hospedaje. El escritor aceptó. Todos los días, antes de comer y de cenar el poeta debía leer a su editor una o varias escenas en las que había trabajado durante la mañana o la tarde. ¿Qué fue entonces la gloria para este hombre? Un auténtico misterio y una cadena de esclavitud. Su facilidad para escribir la usurpaban otros que firmaron sus obras y que a su manera “triunfaron”.

 

periódicos-vvgu-Herbert List

 

Emilio Carrere por su parte escribió una novelita en El Cuento Semanal titulada El dolor de llegar. ¿Qué es llegar?, se preguntaba. ¡Llegar!… ¡Llegar! “Usted que ha llegado…”, le decían y le siguen diciendo las gentes al presuntamente triunfador. Se congregan los aplausos ante él y le tienden autógrafos, vitorean su nombre y llenan las plazas de “operación triunfo”. La operación triunfo para muchos, entre ellos para Galdós, era necesariamente seguir escribiendo. Cuando va a verle “El Caballero Audaz” para entrevistarle, el autor de Fortunata y Jacinta tiene setenta y dos años y se encuentra casi ciego: “¿Pero usted, don Benito ‑le dice el periodista‑, después de sus cien libros y de sus numerosas obras de teatro; después, en fin, de medio siglo escribiendo, supongo yo que no trabaja por necesidad, sino por placer, por crear…?”. Y Galdós le contesta: “¡No, amigo!… A pesar de toda mi labor pasada, si en el presente quiero vivir, no tengo más remedio que dictar todas las mañanas durante cuatro o cinco horas y estrujarme el cerebro hasta que dé el último paso en esta vida”.

Así ocurre con muchos. La supervivencia ‑y más aún el olvido‑ acecha continuamente al triunfo y le da pequeñas dentelladas y le acosa susurrándole que pronto va a desaparecer. Y es que a veces el triunfo es tan solo espuma, y la espuma se derrama, y debajo queda únicamente el esfuerzo, en ocasiones un esfuerzo sin triunfo, esfuerzo muy paciente y tenaz, un bien hacer a quien no le importará jamás el olvido.

 

periódicos-ddccv- Henri Charles Guerard

 

Si ahora paseara por las calles de nuestra sociedad el gran Jorge Manrique y hojeara tranquilamente periódicos antiguos y se topara de pronto con grandes e ilustres periodistas hoy olvidados, sin duda meditaría en sus murmullos: “¿Qué fue de tanto galán / qué fue de tanta invención como trajeron? / ¿Qué fue de Bonafoux, de Urgoiti, de Araquistain / qué fue de Cañamaque o de Arconada / qué de Lerroux o de Cansinos Assens?”. Y siempre añadiría con sus Coplas: “fueron sino devaneos / ¿qué fueron sino verduras de las eras?”.

No, no fueron devaneos. Quedó su trabajo, más útil aún que la estela de su triunfo.

Si paseara luego el gran Jorge Manrique por el salón de los pasos perdidos de la política, ¿qué diría? Y si lo hiciera por las artes, por las letras, si se asomara a la penumbra teatral de los camerinos, ¿no preguntaría?: “¿Qué fue de Rivelles, de Lemos, qué de Rodero?”.

Y con estas y otras reflexiones a poco se nos escapa el entierro de Mozart que ya avanza. Detrás de esa música sublime del cementerio vienés de San Marx sigue silencioso y solitario ese perro único.»

José Julio Perlado

 

perros-ubbb- Emil Nolde- mil novecientos dieciseis

 

(Imágenes.- 1.-Kazuhiko Tanaka– pinterest/2.-Maynar Owen Villiams/3.-Herbert List/ 4·Henri Charles Guerard– artoftheprint. com/5- – Emil Nolde- 1916)

CARICATURAS

 

Daumier-yvbvb-olbookillustratons com

 

Hablando de uno de los mas grandes caricaturistas que han existido –Honore Daumier, que firmó más de cuatro mil caricaturas –, Baudelaire escribía: «Como artista, lo que distingue a Daumier es la seguridad : dibuja como los grandes maestros; su dibujo es generoso, fácil, de continua improvisación y, sin embargo, nunca es «chic».  Su memoria privilegiada y casi divina le proporciona los modelos . Todas sus figuras tienen aplomo, y sus gestos son verdaderos, tiene un talento para la observación tan certero que no encontramos una sola cabeza reñida con el cuerpo que la soporta. A tal nariz, tal frente, tal ojo, tal pie, tal mano. Es la lógica del sabio trasladada a un arte ligero, fugaz, que lucha contra la movilidad misma de la vida».

 

Daumier-unngg- oldbookilllustrations com

En estos tiempos en que se debate sobre caricaturas resuenan las palabras de Gutiérrez Solana hablando de Daumier: » Este caricaturista – dice – es uno de los mas grandes artistas franceses; es el mas creador y literario, es el Balzac del lápiz; pero la mayoría de las veces lo supera por ser mas conciso. Por sus dibujos va desfilando toda la vida francesa de su época : los mercados cuando se abren, las limpiezas de Paris casi al amanecer, los trasnochadores, las escenas callejeras, el organillero, el carnicero, los políticos, los burgueses, la vida del teatro.

 

Daumier-oonn-oldbookilustrations com

 

Unas veces exagerado, otras deforme; pero siempre grande y humano. Yo le veo con su cara rasurada, envuelto en su abrigo, con sus melenas blancas y rebeldes bajo las alas de su enorme sombrero de copa, su traje algo aviejado, con su cartera debajo del brazo, llena de dibujos inmortales, camino de su casa; ya anciano, cargado de hombros y cansado, después de una noche de insomnio y trabajo en una redacción de un periódico de Paris, entrar en una modesta casa, donde una portera, casi centenaria, acaba de abrir el portal y empieza a hacer la limpieza. Daumier habla bondadosamente con ella, se interesa por su salud y comienza la subida de una interminable escalera. Ya, por fin, llega el gran artista, busca en el bolsillo del paletó la llave, la introduce en la cerradura con el pulso algo temblón, y después de cruzar un pasillo lleno de cuadros – unos con cristal y otros clavados

 

Daumier-nnyy- oldbookillustrations com

 

con chinches -, llega a una pequeña habitación, deja la cartera sobre una mesa, se desnuda rápidamente y se mete en la cama. Un gato negro, que es el único que le espera, salta sobre el y se acurruca a sus pies. Daumier le llama por su nombre y le acaricia las orejas; luego, se duerme».

 

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(Imágenes .- dibujos de Daumier -oldbookillustrations. com)

 

EL AÑO DEL «QUIJOTE» (1) : EL TRAJE DE SANCHO PANZA

Quijote- nff- Sancho Panza- estatua en Madrid- L Coullaut- mil novecientos treinta

 

«Abarcas que cerraban pies, algunas veces envueltos en peales – nos cuenta Astrana Marín en sus «Cervantinas» -; sayo jironado, caperuza peor que la del bobo, cuello basto y camisa de estopa, zurrón, tosco pellico y zamarro adobado con miera. Sancho vestía como todos los labradores manchegos de la época, aquellos labradores cuyo estado no podía ser más pobre, miserable y abatido, que hasta el nombre sonaba mal, pues era lo mismo que pechero, villano, grosero o malicioso». Esta es la habitual vestimenta de Sancho Panza a lo largo de los caminos, a la sombra de Don Quijote. Figura ejemplar, tan rica en enseñanzas y a la que Luis Morales Oliver en su «Sinopsis de Don Quijote» (Fundación Universitaria) dedicó detallado  análisis: este escudero de barriga grande, talle corto y zancas largas, de barbas espesas y aborrascadas, enemigo de la caza de montería, al que le gusta comer sin ceremonias, templado en el beber, de fácil dormir, de espíritu hogareño, testarudo, contrario al pelear, atento al rucio, de buena amistad, fiel a su amo, de gratitud a ultranza, de agradable convivencia, que padece pesadumbres, que admira a su señor, lo ensalza y lo alaba, de consejos prudentes, de afectuosidad acendrada y tratamiento filial, cumple en 2015 cuatrocientos años – porque los cumple la Segunda Parte de la gran novela – y su figura se agiganta en la cercanía.

 

Quijote-unnnb- Sancho Panza- cabinetmagazine org

 

( Imagenes. 1 . -Sancho Panza – estatua en Madrid – L Coullaut – 1939/ 2 -cabinetmagazine. org)

 

LA INTELIGENCIA Y LA COMPASIÓN

escritores-nnbbtg- Augusto Monterroso

 

«No  creo haber escrito nada – decía Monterroso -, ni un sola línea, que no nazca del sentimiento, principalmente el de la compasión. La inteligencia no me interesa mucho. El hombre, tan fallido en su capacidad organizativa, en su capacidad de comprensión, me da lástima; yo me doy lástima. Pero siento que hay que ocultarlo y por eso muchos de mis personajes están disfrazados de moscas, perros, jirafas o simples aspirantes a escritores. ¿ Qué he hecho para que mis dos o tres lectores supongan que pretendo ser intelectual y que he dedicado mi vida a burlarme de ellos, de los demás, cuando en realidad lo que me producen es una profunda simpatía y los amo? (…) Pero insisto: la mayoría de las veces la compasión, la ternura, son pudorosas. De ahí que en muchas ocasiones prefieras  reírte, o hacer como que ríes, en vez de adoptar la actitud mesiánica de un personaje de Dostoievski e hincarte ante tu vecino y pedirle perdón por quererle tanto».

 

Monterroso-bbbv-ilustración de Augusto Monterroso- cercantes es

 

(Imágenes.-1.-Augusto Monterroso- rtv es/ 2.-dibujo de Monterroso.-cervantes. es)

IONESCO Y SU «RINOCERONTE»

Ionesco-bbnn- wikipedia

 

 

«El teatro es para mí – dice Ionesco en boca de uno de sus personajes en «La improvisación del alma» – la proyección sobre la escena del mundo interior: es en mis sueños, en mis angustias profundas, en mis deseos oscuros, en mis contradicciones interiores, que, por mi parte, me reservo el derecho de tomar como materia teatral. Como yo no estoy solo en el mundo, como cada uno de nosotros, en lo más profundo de su ser, es al mismo tiempo todos los otros, mis sueños, mis deseos, mis angustias, mis obsesiones no me pertenecen a mí solo; esto forma parte de una herencia ancestral, un depósito muy antiguo, que constituye el dominio de toda la humanidad. Es, por su diversidad exterior, lo que reúne a los hombres y constituye nuestra profunda comunidad y el lenguaje universal».

 

escritores.-yubnnm.-Ionesco en su domicilio de rue de Rivoli.-ina.fr.

 

Ahora, nuevamente, se representa en Madrid «Rinoceronte» al que me he referido aquí en varias ocasiones. En su «Teatro y antiteatro» Ionesco quiso señalar: «La angustia se transforma frecuentemente en libertad; pero nada tiene más importancia al exterior que la emergencia del ser, sorprendente consciencia de nuestra existencia en una luz de aurora, en una libertad reencontrada; nosotros estamos asombrados de ser, en este mundo que parece ilusorio, ficticio», Y refiriéndose a » Rinoceronte» comentó: «Un tema resalta sin duda en «Rinoceronte», y es el de la reprobación del conformismo (…) El conformismo tiene mala prensa. Cada uno considera que «los otros» son conformistas, pero no él mismo».

 

escritores.-0ij.-Ionesco

 

» Para mí un autor – había escrito Ionesco en sus «Diarios» – es el que piensa al escribir sus dramas o sus comedias, igual que el filósofo piensa cuando filosofa. Al mismo tiempo, la obra dramática es como una reflexión sobre la obra dramática en general. El diálogo y el movimiento del teatro son su manera propia de explorar la realidad, de explorarse a sí mismo, de comprender y comprenderse».

 

escritores.-8gt55.-Eugene Ionesco.-Gjon Mili.-1971.-LA VIDA

 

(Imágenes.- Eugene Ionesco en 1993- wikipedia/2.-Ionesco en 1964- Norbert Perrau/ 3-Ionesco/ 4.-Ionesco en familia en 1971- Gjon Mili)

TALLER DE ESCRITURA JJ PERLADO EN 2015

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Tras el Curso anterior, se abre nuevamente el Taller de escritura online JJ Perlado

del 1 de febrero al 31 de mayo de 2015

Precio  450 euros

 

¿Qué es el taller de escritura?

¿Qué es el taller de escritura?

Un espacio donde estimular la creatividad, ampliar la imaginación, aprender a ver de una forma nueva lo que nos rodea, enriquecer la mirada sobre personajes y cosas, descubrir dónde reside el germen de una idea, aprender a desbloquearse como creadores, aunar la inspiración con la disciplina y el trabajo, perfeccionar el estilo, habituarse a crear personajes y a desarrollar situaciones, construir historias, ejercitarse bien sea en el cuento, en la novela o en la poesía. El taller abarca dos clases – totalmente separadas – de cursos:

  1. La escritura creativa (relato, cuento, novela, poesía)
  2. La escritura interpretativa ( la reseña, el artículo, la crítica, la entrevista periodística)

Toda la información en: http://www.tallerescriturajjperlado.com/

La matrícula se encuentra abierta.

(Imagen. -berrymetal)