VIEJO MADRID (51) : LOS MERCADOS

vida cotidiana.-56gg.-comer.-Boris Kustodiev.-1920

 

«Este mercado es todo de hierro; por dentro es muy alegre: a la puerta, las verduleras ofrecen ajos, hierbabuena para las lombrices, y de las que venden las verduras dentro del mercado – dice Gutiérrez Solana -, algunas se adornan coquetonamente el pelo con hojas de perejil o un manojito de rábanos.

Entre los sacos húmedos de unas banastas se ven los cangrejos, unos montados sobre otros, luchando por salirse; también venden galápagos y tortugas, que se comen los insectos de la casa, y concluyen por dormirse debajo de los armarios, desapareciendo a la vista durante todo el invierno.

Sobre algunas paredes del espacioso mercado hay montañas de ajos y cebollas que despiden un olor penetrante. Después de levantarnos de la cama parece que al olfatear sentimos más penetrantes los olores de las carnes, de los pescados, de las frutas y de las verduras. El sol naciente ilumina las carnes y las da una transparencia en su oquedad: las vemos al rojo vivo, como si se incendiasen.

 

mercados.ynnggi- Madrid- Mercado de la Cebada- mil novecientos treinta y cinco

 

Solana, en su «Madrid callejero», nos va dando una vuelta por los puestos. » En los balconcillos abiertos que dan a los sótanos, abarrotados de talegos y montones de verduras, aparecen desde arriba como los sótanos de un barco; alrededor de las verjas de estos balconcillos cuelgan muchos cabritos, corderos, conejos y animales domésticos; de las altas persianas de los muros, para que se airee bien este mercado, entran las ráfagas de sutil polvillo de los rayos de sol, y se posa, iluminando la enorme cantidad de banastas llenas de verduras, donde resalta el

 

vida corriente.- comer.- Feliz Vallotton.- naturaleza muerta con pimientos en una mesa blanca,. 1915

 

color verde de las lechugas al lado del verde ceniza de los repollos y coliflores y el tornasolado de la piel de las cebollas y el morado de las remolachas junto al detonante amarillo y rojo de las naranjas.

En estos puestos, numerados, de la carne y el pescado, con la embocadura de sus muestras, que son cuadros pintados al óleo por pintores zapateros, los cajones muestran pinturas muy curiosas: un choricero, cargado de jamones y embutidos, en un fondo de paisaje de aldea, y sus vacas paciendo en un campo muy verde; en

 

mercados-yybb-mercadillo en la Corredera Baja de Aan Pablo- urbancidades wordpress

 

los puestos del pescado aparecen los besugos y los barriles, y las anguilas, desproporcionadas, como enormes serpientes; los bonitos, con cara de persona y gigantescos como ballenas, y los besugos, del tamaño de tiburones; el puerto es muy infantil: pasean señoras con polisón y sombrillas enanas; en el mar,

 

comer.- 8866g.- pescado.- Francois Barraud.- 1932

 

encrespado, se ven  barcos, de vapor y de vela, que echan mucho humo; por una carretera baja un tren y un automóvil, y en el cielo se eleva un globo, que se cruza con un aeroplano; cuelgan de esta muestra las tiras, amarillas y secas, de los

 

mercados-nnyyb- Mercado de la Cebada- fuenterrebollo com

 

congrios; fuera de este mercado, en la calle, le rodean muchos puestos y tenderetes de telas, hortalizas y frutas, y de los palos que sostienen estos tinglados bajan los pesos de acero sobre las banastas y talego; en los encerados negros, de

 

comer-vvgu-Edouard Manet

 

muestra, están escritos con tiza blanca los precios; las verduleras, sentadas en las banastas o de pie, tienen las manos metidas en las toquillas grises, encarnadas o negras, o en los mantones que llevan rodeados a la cintura; en la cabeza lucen el pañuelo, en pico, atado a la frente: los gallos y gallinas, metidos en sus jaulas, cacarean mucho, y son contestados por el penetrante kikiriki que lanzan otros gallos; parece que estamos en un pueblo.»

 

mercados-ynnn-mercadillo de la calle Santa Isabel, junto al cine Doré- urbancidaes wordpress

 

(Imágenes.-1- Boris Kustodiev– 1920/2.-mercado de la Cebada- 1935/ 3-.Felix Vallotton-1915/ 4.-mercadillo en la Corredera Baja de San Pablo- urbanicida wordpress/ 5–Francois Barraud-1932/6-mercado de la Cebada-fuenterroblo. com/ 7. Edouard Manet- 1915/8.-mercadillo de la calle Santa Isabel, junto al cine Doré- urbanicida wordpress)

CENTENARIA GRAN VÍA DE MADRID (2) : CANSINOS ASSENS, SOLANA, ANTONIO LÓPEZ

Cuando se está pintando una calleconfesaba Antonio López -, lo que estás viendo es tan extraordinariamente impresionante que a mí, desde luego, me cuesta muchísimo trasladar una parte de aquello. Eso es lo que me hace tardar tanto. Yo no puedo resolver todo ese espectáculo con rapidez“. Esta Gran Vía desierta, de una soledad minuciosa, de un silencio total, pintada amorosamente por Antonio López entre 1974 y 1981, había sido cantada en tono pesimista por otro pintor-escritor, José Gutiérrez Solana, en 1923, en su «Madrid callejero«: » A las antiguas calles- decía – ha sucedido esta nueva red, llena de edificios a la moderna, petulantes, todos muy blancos, estilo catalán  y en los que no se ve ni por asomo un poco de arte y personalidad; los pisos se anuncian hoy en día: todo confort y personalidad. Las tiendas son del mismo estilo pretencioso que las casas: gran derroche de luz, en que se muestran sobre maniquíes de cera, ropas de bazar, pretenciosas y de gusto burgués; escaparates con objetos de caza, muchas escopetas, pistolas (…) Grandes escaparates con pianolas, gramófonos, música mecánica, alternando con fotografías y autógrafos de divos más o menos melenudos; fondas, pensiones, manicuras y círculos y cafés exhibicionistas y, sobre todo, los restaurantes, muy frecuentados por las tardes y en los que se baila con música de negro (…) Ahora que el primer trozo de la Gran Vía está ya terminado, sentimos todos, como un vago temor, la inutilidad de esta obra».

Pero Antonio López, alejado de tantos pesimismos, entregado a un hiperrealismo casi fotográfico, espera pincel en mano que los silencios acudan cuando las gentes se retiran y las aceras prestan a la soledad su escenario. Retoca, rehace, corrige el silencio. Sabe que el silencio se cubrirá enseguida con el vocerío de vehículos y el pasar de frases quebradas, pero el oleo sobre lienzo de la soledad le lleva largos años de trabajo. Es la Gran Vía que quedará en pintura, la Gran Vía que nadie ve puesto que la multitud duerme. Es la Gran Vía que otro escritor, también con tintes poco optimistas, saludará con cierto escepticismo. «La Gran Vía, el sueño de los madrileños -dice Cansinos Assens en «La novela de un literato» -, va a ser al fin una realidad. Ya la piqueta ha empezado su labor demoledora y esas viejas y tortuosas calles de Jacometrezo, Horno de la Mata, Carbón, etcétera, son ya totalmente o en parte montones de escombros, por los que en la noche merodean perros vagabundos. Todo ese antiguo barrio de casas de huéspedes, para estudiantes, de prostíbulos y chirlatas, refugio de vidas miserables y  truncadas, de viejas viviendas llenas de chinches y cucarachas, sin luz y sin aire, con toda la suciedad y falta de higiene del Madrid fin de siglo, es ya una ruina lamentable como los seres que albergaba. En su solar, los arquitectos ha trazado los contornos de la proyectada Gran Vía, ancha y espaciosa, que por el momento no es sino una larga fila de zanjas profundas y siniestras como osarios…».

El pintor mientras tanto deja que la mujer pase para pintar bien la Gran Vía y Antonio López deja que pasen la mujer y el pintor para pintar bien el silencio.

(En el centenario de la Gran Vía de Madrid: 1910-2010)

(Imágenes:-1.-» Gran Vía».-Antonio López.-1974-1981/.-2.-«Gran Vía». Clavel-Antonio López.-1977-1990-/3.-«Gran Vía».-Archivo AGA.-elmundo.es)