EL POETA Y EL CINE

szymborska .-1.-umbc.edu

«El poeta está sentado a la mesa o tendido en un sofá, con la vista clavada en la pared o en el techo – contó Wislawa Szymborska en su discurso al recibir el Premio Nobel -, de vez en cuando escribe siete versos, uno de los cuales tacha al cabo de un cuarto de hora, y pasa una hora más en la que no ocurre nada…¿Qué espectador aguantaría semejante cosa?».

Es cierto. La cámara no puede reflejar en este caso la batalla de la inspiración y el trabajo, la aventura de la creación y el quehacer. Recuerdo el taller madrileño del escultor Pablo Serrano y cómo me iba él mostrando las piezas inacabadas y aún deformes, pero masas tangibles, nacimientos que ya se podían tocar. Recuerdo también el taller a las afueras de Madrid de Juan Barjola y cómo los espejos se ondulaban sobre caballos y toros reventados en plazas retorcidas de colores y cómo enanos distorsionaban la tela, pero aquello era ya pintura y la mano del artista no tenía más que terminar y perfilar. Pero el taller donde se concibe la poesía es otra cosa. La cámara avanza en el silencio del aire y el aire de la creación vive en el misterioso hueco de la imaginación o la memoria:  las manos del poeta esperan a que ese aire descienda suavemente, y ese descendimiento desde la inspiración hasta el trabajo se hace de forma tan silenciosa que no hay cámara cinematográfica que lo pueda recoger.

La cámara, pues, no puede entretener al espectador como logra hacerlo ante un artista plástico.Estudio de pintor.-Matisse.-1903.-Fizwilliam Museum- Cambridge.-Olfga`s Galllery

Al entrar la cámara en el taller de Wislawa Szymborska no sabe cómo reflejar los movimientos de la poesía. Al entrar la cámara en el taller de Octavio Paz sólo le ve inclinado y pensativo:

«Cuando sobre el papel la pluma escribe,

a cualquier hora solitaria,

¿quién la guía?

¿A quién escribe el que escribe por mí,

orilla hecha de labios y de sueño,

quieta colina, golfo,

hombro para olvidar al mundo para siempre?

 

Alguien escribe en mí, mueve mi mano,

escoge una palabra, se detiene,

duda entre el mar azul y el monte verde.

Con un ardor helado

contempla lo que escribo.

Todo lo quema, fuego justiciero.

Pero este juez también es víctima

y al condenarme, se condena:

no escribe a nadie, a nadie llama,

a sí mismo se escribe, en sí se olvida,

y se rescata, y vuelve a ser yo mismo».

«Mientras escribo» («Calamidades y milagos») (Libertad bajo palabra)

Por eso, ante estos talleres de la poesía, la cámara cinematográfica siempre se retira. No sabe bien qué hacer.

(Imágenes:1.- foto de Wislawa Szymborska- umbc.edu/2.-Matisse.- Estudio bajo el tejado.-1903.-Cambridge.-Fitzwilliam Museum)

VERANO 2009 (2) : OCTAVIO PAZ

mar.-foto por Corey Arnold.-Charles A. Hartman Fine Art.-photogafie.-artnet

MAR   POR  LA    TARDE

«Altos muros del agua, torres altas,

aguas de pronto negras contra nada,

impenetrables, verdes, grises aguas,

aguas de pronto blancas, deslumbradas.

 

Aguas como el principio de las aguas,

como el principio mismo antes del agua,

las aguas inundadas por el agua,

aniquilando lo que finge el agua.

 

El resonante tigre de las aguas,

las uñas resonantes de cien tigres,

las cien manos del agua, los cien tigres

con una sola mano contra nada.

 

Desnudo mar, sediento mar de mares,

hondo de estrellas si de espumas alto,

prófugo blanco de prisión marina

que en estelares límites revienta,

 

¿qué memorias, deseos prisioneros,

encienden en tu piel sus verdes llamas?

En ti te precipitas, te levantas

contra ti y de ti mismo nunca escapas.

 

Tiempo que se congela o se despeña,

tiempo que es mar y mar que es lunar témpano,

madre furiosa, inmensa res hendida

y tienpo que se come las entrañas».

Octavio Paz: «Calamidades y milagros» de «Libertad bajo palabra» (1935-1957)

(Imagen: «Gulf  Crossing».-2007.- foto de Corey Arnold.-Charles A. Hartman Fine Art .-artnet)