LEYENDO, ESCRIBIENDO

Hace siete días – el 16 de diciembre – anoté aquí unas frases sobre el último libro publicado en España por Julien Gracq. Hoy ha muerto a los 97 años de edad uno de los mayores escritores franceses. Leyendo escribiendo (Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja) es uno de sus volúmenes más interesantes. Su serena capacidad crítica le llevaron a adentrarse en la lectura profunda con agudeza y serenidad, como si caminara sobre lo terrenal de las palabras y en un largo paisaje de ríos y de imágenes. Profesor de geografía durante años, devoto amante del ajedrez, señalaba que “el mundo del ajedrez es un mundo cristalino, glacial. La literatura sólo me interesa porque tiene que ver siempre, con mayor o menor fuerza, con el mundo de los afectos”.
Sus “carnets de ruta” como incansable caminante tomaron nota de los Alpes, la Bretaña, Normandía y tantos otros macizos o senderos que, sin querer, pasaban de la naturaleza a la página y de los vientos de las montañas hasta el refugio de su biblioteca. Escribió obras memorables, como El mar de las Sirtes o La littérature à l`stomac o ¿Por qué la literatura respira mal?. Habiendo rechazado el Premio Goncourt, declaró una vez que “la verdadera biografía de un escritor son los encuentros que le han influido: son a menudo encuentros con libros, mucho más que con personas”. El Nantes – del que en este blog ya he hablado – extendía la forma de una ciudad y en el silencio de su habitación Julien Gracq iba trazando el libre movimiento de la frase, esa pasión que le llevó a decir: “se escribe, primero, porque otros antes de nosotros han escrito, después, porque ya se ha comenzado a escribir. No hay escritores sin inserción en una cadena de escritores ininterrumpida. Nadie antes empleó ese extraño futuro intransitivo, el único que erige verdaderamente, y abusivamente, el trabajo de la pluma en enigma: escribiré“.