VIEJO MADRID (72) : BODEGONES DE PUNTAPIÉ

 

 

“Como refugio natural de la población equívoca y de acarreo de Madrid, y también de menestrales y artesanos – cuenta Deleito y Piñuela hablando de la mala vida en la España de Felipe lV -, eran famosos algunos ventorrillos, tabernas y bodegones de los arrabales y extramuros, correspondientes a la actual barriada de Lavapiés, donde abundaban espacios despejados que servían de solar,  especialmente dominical, a las clases humildes de la Corte. También existían los llamados bodegones de puntapié en los sitios céntricos, incluso en la Puerta del Sol. Uno de los más célebres por sus escándalos, era el situado en lo alto de la calle de la Montera, modesto artefacto de tablas, perteneciente a un Juan Rana. Allí se despachaban panecillos, molletes, garrapiñas de chocolate, arenques, jaleas, mermeladas y otros tentempiés, y se bebía aguardiente y bebidas imperiales, a cuyo reclamo acudían remendados hidalgos, capigorrones, ex soldados de Flandes, barateros, y toda suerte de rufianes de alquiler, que pasaban allí día y noche trasegando, y en espera del mejor postor para los oficios de su daga o su espada. De allí salían choques a cada paso con las rondas de alguaciles, el alcalde de noche y los soldados en activo, siendo frecuente que corriese la sangre por el llanado arroyo de la Montera, y que menudearan los homicidios”.

 

 

(Imágenes-1-Alcazar deMadrid- siglo XVll- Pinterest/ 2-Madrid siglo XVll- biblioteca virtual Miguel de Cervantes)

VIEJO MADRID (35) : BUEN SUCESO Y LA PUERTA DEL SOL

Madrid.-t5gg6.-iglesia del Buen Suceso

“Llegada la reina doña Ana cerca del monasterio de Nuestra Señora de la Victoria, que es de frailes de la orden de los mínimos, junto al hospital Real de esta corte  – cuenta Juan López de Hoyos en 1570 – se le ofreció un arco exquisitamente fabricado y medianamente elegido… Este se fabricó en un lugar harto espacioso, que llaman la Puerta del Sol; esta tuvo este nombre por dos razones; la primera porque está ella a Oriente, y en naciendo el sol, parece ilustrar y esparcir sus rayos por aquel espacio; la segunda porque cuando en España hubo aquellos alborotos, que comunmente llaman las Comunidades, este pueblo, por tener guardado su término de los bandoleros y comuneros, hizo un foso en contorno de toda esta parte del pueblo y fabricó un castillo, en el cual pusieron un sol encima de la puerta, que era el común tránsito y entrada de Madrid.”

Recoge esto Mesonero Romanos en “El antiguo Madrid recordando que estas palabras pertenecen a uno de los libros más antiguos – “Enfermedad, tránsito y exequias de la reina doña  Isabel de Valois y del recibimiento de la reina doña Ana de Austria” – que se conservan de los impresos referentes a la capital. “Esta es, pues, la primera noticia escrita dice Mesonero – que encontramos de este sitio en los historiadores matritenses, y la primera vez también que hallamos estampado el poético nombre que, a pesar de haber desaparecido su objeto, y del transcurso de los siglos, le quedó para siempre vinculado.”

Madrid.-t55vvb.-Hospital del Buen Suceso según grabado del siglo XlX

Aparece ahí la Puerta del Sol, y dentro de la historia de la Puerta del Sol, este Hospital del Buen Suceso que en estos días es noticia. Fundado en 1529 por Carlos V – así lo evocan los historiadores, entre ellos Pedro Felipe Monlau en suMadrid en la mano” – se estableció en unas casas que mandó construir y el objeto de su fundación” fue curar a los soldados y criados suyos que siguiesen la corte. En el día de hoy  sirve para los criados y tropa de la casa real; para hacer la primera cura a cuantos heridos se presentan; y para dar consultas médicas gratuitas todos los días a los enfermos pobres.”

Pero las ciudades tienen su propia voz, o al menos la suelen prestar a los cronistas, y estos toman la voz de las ciudades – y modulando las de las plazas y las calles – van narrando  su historia. En la “Autobiografía de Madrid”, de Federico Carlos Sainz de Robles, la Puerta del Sol habla de sus vicisitudes y sus cambios: “Mi primitiva Puerta del Sol cuenta la misma 

Madrid-5ffb.-iglesia del Buen Suceso.- archivo Luis Paret y Alcázar.-wikipedia

ciudad de Madrid  – fue derribada hacia 1579. Sin embargo, la gran plaza en cuyo centro estaba emplazada siguió siendo conocida entre mis habitantes con aquel nombre sonoro y poético. Alrededor de la puerta, cuya forma era casi la de un trapecio, se levantaron numerosas casuchas, en su mayoría de una sola planta. Para que ustedes se den una idea de la insignificancia de tales edificios, les diré que cuando don Carlos lll quiso construir  la casa de Correos – hasta hace poco Ministerio de la Gobernación -, ¡necesitó treinta y nueve solares de ellas!. Todas estas casuchas, diminutas y feísimas, destartaladas, con uno o dos balcones por piso, las ocupaban tiendas de ínfima categoría: bodegones, ferreterías, cererías, traperías, cacharrerías… Los bodegones de la Puerta del Sol eran los más buscados por las meretrices, los soldados sin soldada y los pícaros y tahúres, quienes armaban en ellos, cada hora y me quedo corto, truculentos escándalos. Por el centro de la plaza tomaban el sol, lo más barato de tomar, gentes de mal aparentar y de peor vivir. Y como este centro quedaba ahondado en relación con los edificios circundantes, tan pronto como caían cuatro gotas convertíase ya en una laguna, ya en un pantano de mucha consideración, en la que se cogían renacuajos y paludismos. El sol era el único encargado de desecarlos y de sanear el ambiente. Y entre el camino de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo se alzaba la iglesia del Buen Suceso, precedida de una pequeña lonja o atrio enrejado delante de su puerta, y contigua al Hospital Real.”

Y así va Madrid comentando y rememorando episodios de su biografía…

(Imágenes: 1- Iglesia del Buen Suceso/ 2.-Hospital del Buen Suceso.-según un grabado del siglo XlX/3.-iglesia del Buen Suceso.-archivo Luis Paret y Alcázar.-wikipedia)

VIEJO MADRID (5) : PEQUEÑAS PLAZAS HISTÓRICAS

Plaza del Conde de Miranda.-1Cuando entra mi cámara en la madrileña  Plaza del Conde de Miranda – al fin de la calle del Codo, cerca de la Plaza de la Villa -, la soledad y el sol son ocupados por la Historia y esa Historia nos hace retroceder hasta nombres y edificios que estuvieron por aquí, andanzas de este barrio antiguo que hubo de llamarse la “Platería” por la cantidad de orfebres y plateros que por estas calles se aposentaron. Por aquí estuvo también la llamada casa de “los Salvajes“, propiedad de don Iñigo Cárdenas, señor de Loeches, Embajador de España en la República de Venecia y en Francia, cuando Enrique lV fue asesinado por Revillac. (Fue el Embajador el primer acusado en París de que él había matado al rey hasta que todo se puso en claro, y tal era la fama de hombre arriesgado que el embajador español tenía – frases altivas y agudas que don Iñigo cruzó con el propio Enrique lV – que el pueblo parisino creyó en un  primer momento que se trataba de una acometida hidalga del español contra el monarca francés)

Pero las cámaras fotográficas modernas no pueden penetrar en la Historia, ni en los recintos del señor de Loeches ni tampoco en los muros donde se descubrieron los siniestros sucesos del lamado “crimen del capitán Sánchez” en 1913. La cámara, antes de salir de la Plaza, observa al fondo el convento de las monjas jerónimas de “Corpus Christi“, denominado de “Las Carboneras“, que, como ilustra Mesonero Romanos en “El antiguo Madrid“, se llama así por una imagen de la Concepción que se venera en él, y que fue extraida de una carbonera. Fundado a principios del XVll, otro ilustre comentarista de Madrid, Diego San José, recuerda que en este convento se celebra diariamente una misa por el alma del Gran Capitán, don Gonzalo de Córdoba, y por su mujer.

Plaza del Conde de Barajas

Luego la cámara ralentiza su paso. Entra en la vecina Plazuela del Conde de Barajas donde, en el actual número 7, vivió hasta 1936  María Zambrano , plaza en la que yo también tuve largas charlas sobre cine con el novelista español Jesús Férnandez Santos.

casa donde vivió María Zambrano (Plaza de Conde de Barajas)

Estas plazuelas irregulares, escondidas, guardan profunda historia. En este espacio vivieron el barón de Riperdá, ministro de Felipe V, el comisario general de Cruzada de Fernando Vll o el general Espartero en 1854. Aquí estuvo el palacio del Conde de Barajas, que dio nombre a esta Plaza, y que fue el dueño de la mayor parte de las casas de la zona. Aparece ya en los célebres planos de Texeira y Espinosa y el aire calmo de agosto que roza los árboles me lleva poco a poco a cruzar los siglos y asomarme a esta tienda de olores, en el número 4, que es “Taller Puntera“. Está la ventana abierta y asoman los colores de esta tienda de trabajo con piel, las pieles acabadas de los bolsos y de las agendas.

escaparate de Taller Puntera.-Plaza Conde Barajas, 4

Trabaja una dependienta al fondo. Entra mi cámara, y entro tras ella. El tacto suave de las pieles me hace abrir unos blancos cuadernos. En Mi Siglo he hablado muchas veces de su magia. Repaso estas páginas inmaculadas, aún sin escribir. Luego miro hacia afuera, hacia la calle,  hacia tantos  sucesos ocurridos en Madrid.  Alguien en estos cuadernos seguirá escribiendo la Historia.

(Imágenes.-Madrid, agosto 2009.-: 1.-Plaza del Conde de miranda/ 2.-Plazuela del Conde de Barajas/3.-casa, en el número 7, en la que vivió María Zambrano/4.-taller de trabajo con piel en el número 4.-fotos JJP)