EL ESCRITOR

escribir.-34dd.-Albert Anker.-1875

“Tú dices que papá escribe muchos libros, pero yo no entiendo una palabra de lo que él escribe. Toda la noche estuve leyendo cosas. Di, ¿y tú entendías lo que él quería decir? ¡Tú sí que sabes contarnos cuentos bonitos, madre! ¿Por qué no los escribirá papá así? ¿ Es que su madre no le contó nunca historias de jigantes, de hadas y de princesas? ¿O es que se le han olvidado ya todas?

escribir.-uuybbm.-Edouard Vuillard.-1891,- Memorial Art Gallery de la Universidad de Rochester.-Estados Unidos

Muchos días tienes que llamarlo cien veces para ir al baño. Y lo esperas para comer, y vuelves a calentarle la comida, y él escribe que te escribe, olvidado de todo. ¡ Siempre jugando a escribir libros! Pero si yo voy una vez a jugar a su cuarto, tú vienes corriendo por mí y me gritas: ” ¡ Qué travieso eres, hijo!”. En cuanto yo hago un poquito de ruido, ya me estás diciendo tú : “¿ No ves que papá está trabajando?” ¡Ay!, ¿qué gusto le sacará a estar siempre escribiendo, escribiendo?

escribir.-ttggb.-Albert Anker.-wikimedia

Y cuando yo cojo el lápiz o la pluma de papá y me pongo a escribir como él a b c d e f g h i, en uno de sus libros, ¿por qué te enfadas así conmigo, madre? ¡A él no le riñes nunca porque escriba! Parece que no te importa que él estropee tanto papel. Pero si yo cojo una sola hoja para hacer un barco, ya estás tú riñéndome: “¡ Hijo, qué mareón eres!” Y a papá, que echa a perder tantas hojas haciéndoles letras negras por los dos lados, no le dices nada.”

Rabindranath Tagore.– “Autor”.- “La luna nueva” (Traducción y ortografía de Zenobia Camprubí de Jiménez)

escribir.-trbb.- foto Sarki Stanislaw Solagajan

(Imágenes.- 1.-Albert Anker.-1875/ 2.- Edouard Vuillard.-1891.-Universidad de Rochester.-Estados Unidos/ 3.- Albert Anker.- wikimedia/  4.- Sarki Stanislaw Solagajan.-pixdaus.com)

“A LA LECTORA DESCONOCIDA”

“Descubro en una librería de viejo – cuenta el siciliano Leonardo Sciascia en su “Diario” – “Negro sobre negro” (Bruguera) -, un ejemplar de “La condición humana” de André Malraux con esta dedicatoria autógrafa: “A la lectora desconocida“. Bajo la firma, tal como Malraux suele hacer, hay un dibujito de pocos trazos, un pájaro que se parece al avestruz de las ediciones Einaudi.

Es un ejemplar de la 40 edición, 1933. Pero la particularidad casi increíble, y que todavía hace más misteriosa la dedicatoria, es la siguiente: está sin abrir. En cuarenta y tres años no ha encontrado “a la lectora desconocida“. Y considerando – prosigue Sciascia – que también yo lo dejaré sin abrir  ( ¿ y cómo podría atreverme a cortar las páginas, si soy un lector, y sería además un relector ?), el libro se ha convertido en un monumento a la lectora desconocida, a la lectora que no leerá nunca. Se ha convertido, en suma, en un apólogo y un símbolo, ha entrado en la circularidad del libro que persigue a su lector, y que nunca lo alcanza. (…) Hemos llegado al único, exclusivo lector: es inalcanzable”.

Es casi el germen de un cuento.

Veo en silencio el estante donde reposa alineado este  libro permanentemente cerrado y dedicado a la “lectora desconocida” y veo  también acercarse a esa lectora desconocida que duda si tocar o no ese misterioso libro. Al fin prefiere alejarse. Nunca descubrirá que esa dedicatoria estaba destinada únicamente para ella.

(Imágenes:- 1.-Madame Hessel.- Edouard Vuillard.-1904.-the athenaeun org/ 2.-Alexander Deineka.-1934/ 3.-Lord Frederic Leighton.-1877.-impact nbseminary com)

LA MAGIA DEL TEATRO

“El manto es demasiado estrecho; es menester agregar un ancho más. En el momento del asesinato de Banquo, hacer la noche total. Pintar de un rojo más vivo los frutos que están en la mesa. Los velos de las brujas deben estar interiormente sostenidos con una armazón de alambre; no deben ir pegados a las cabezas; quizá deba ponérseles corona, resultaría una especie de adorno y recordarían las SibilasMacbeth no debe batirse con manto de armiño“. Estas recomendaciones hacía Goethe en una carta perfilando hasta el mínimo detalle la puesta en escena de Macbeth. Desde siempre los grandes escritores de todos los siglos han sido atraídos por la magia del teatro: por los ropajes, las luces, los parlamentos, la dicción de las frases. En el arco de 1791 a 1817, es decir, en lo que va de sus cuarenta y dos años a sus sesenta y ocho, Goethe dirige un teatro permanente ; ambiciona hacer de él un lugar de comunión, de exaltación, de amor, de consolación, de fe.

Léon Chancerel  recuerda en su “Panorama del teatro” que Goethe logra llevar a cabo 4.136 representaciones: 77 tragedias, 372 comedias o dramas, 17 farsas, 31 óperas cómicas y 1.040 óperas. Su preocupación – casi obsesión – por los intérpretes le obliga a colocar en una “tablilla” colgada de la puerta de los camerinos: “Me han hecho observar – escribe – que muchas veces desde el palco del duque se oye mal a algunos actores, y que en el curso de la representación, y muy particularmente en las escenas de pasión, muchas cosas se pierden. El primer deber del actor es el de hacerse oír desde todos los puntos de la sala. En el futuro, en caso de que un actor no hable de manera inteligible, se le llamará inmediatamente al orden : así me lo ha señalado el duque. He querido informar de ello a la Compañía a fin de que nadie se sienta sorprendido si incurre en falta”.

Le consumía al autor del Fausto un celo ejemplar, gastando en ese teatro sus propios fondos, reclutando y educando a los actores enviciados por falta de buena dirección, alternando y sustituyendo poco a poco las óperas y comedias de baja estofa por espléndidas representaciones de Schiller o de Shakespeare. El actor Genest en sus” Memorias” retrata las intervenciones de Goethe dirigiendo. Un día yo ensayaba en una obra de Calderón el personaje de un capitán que venía a detener al emperador Aureliano. Salí con seguridad de entre bambalinas y, espada en mano, avancé con dignidad. Apenas había dado algunos pasos en el escenario cuando Goethe, desde la sala, me interpeló:

“Mal; así no se detiene a un emperador. Recomenzad”.

Me hizo repetir cinco veces la entrada. Y a cada nueva tentativa, repetía: “Recomenzad”. Finalmente saltó él al escenario. Aún lo veo con su chaquetón azul, con el sombrero sobre su cabeza. Me quitó la espada de las manos y me dijo: “Quedaos ahí y miradme”. E interpretó la escena con tal ímpetu y autoridad que aquello me marcó para siempre”.

La magia del teatro hizo salir a Goethe – como a tantos otros – de la erudición y de los libros. Parlamentos, luces, decorados y ropajes le impulsaron a una nueva vida.

(Pequeño apunte cuando el actor José Luis Gómez va a ingresar pronto en la Academia con su viaje lingüístico de aprendizaje)

(Imágenes:- 1.-Gerard Gauci.-Teatro Yousupov.-St Petersburgo -2009.-Galerie de Bellefuille/2.-actor en su camerino.-Edouard Vuillard/ 3.-Macbeth viendo el espectro de Banquo.- Théodore Chassériau.-wikipedia)

LA VERDAD DE LA CIENCIA FICCIÓN

lector-le-liseur-por-edouard-vuillard-189o-musee-dorsay-olgas-galleryA veces en un blog no hay más que repasar las noticias de hoy, las noticias que un escritor firmó hace cincuenta y seis años  y que aparecen ahora entre la marejada de planes educativos:

“Los años de Universidad se acortan, la disciplina se relaja, la Filosofía, la Historia y el lenguaje se abandonan, el idioma y su pronunciación son gradualmente descuidados. Por último, casi completamente ignorados. La vida es inmediata, el empleo cuenta, el placer lo domina todo después del trabajo. ¿Por qué aprender algo, excepto apretar botones, enchufar conmutadores, encajar tornillos y tuercas?”

Escrito por Ray Bradbury enFahrenheit 451” (  1953 ) creí que era una noticia de esta mañana, pero estaba ligeramente equivocado: era tan sólo la verdad que encierra muchas veces la ciencia ficción.

(Imagen.-Lector.-por Édouard Vuillard.-189o.-Musée d`Orsay.-Olga `s Gallery)