STEFAN ZWEIG (2) : SUS NOVELAS

 

 

“El éxito me acompaña con una obstinación sorprendente”, confesaba Stefan Zweig. ¿ Y cómo explicar ese éxito? – se preguntaba la académica francesa Dominique Bona, la gran estudiosa de Zweig – . Respondía con algunas de las cualidades del creador austriaco:  el autor de “Veinticuatro horas en en la vida de una mujer” es un escritor conciso y eficaz; todas sus obras son breves; sus descripciones, retratos y situaciones aparecen como fruto de algo esencial sin dejar nunca seco el relato ni reducirlo a un escenario excesivamente delgado. Moderno para su época, la concisión de Zweig es sin duda la que le ha granjeado muchos lectores hasta el día de hoy. Sus novelas breves – él mismo lo declaraba – son un trabajo de intensidad: “Si yo soy consciente de alguna forma de arte ello se basa en el arte del renunciamiento, pues nunca me planteo escribir mil páginas; ochocientas de ellas toman el camino de la papelera”.

 

 

Otro de los factores del éxito de Zweig es que presenta en sus novelas individuos corrientes en situaciones corrientes, y que únicamente un suspense interior los transforma en situaciones extraordinarias. Erika Tunner, otra estudiosa de Zweig, reconoce que este escritor está fascinado por el alma humana y posee un sentido clínico del análisis para explorar todos los aspectos del comportamiento pasional, escrutando los mecanismos de los deseos contrarios, de las pulsiones reprimidas, de los fuegos y  los altibajos del amor. En sus dos novelas más célebres – “Carta a una desconocida” y “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” -, se trata de dos mujeres que viven historias de equivocaciones y de esfuerzos, en las que pueden reconocerse muchas lectoras de Zweig. La palabra,  y la confesión a través de la palabra, es para Zweig algo liberador. Escritor del amor y de los sentimientos alterados, de las pasiones ambiguas, en muchas ocasiones las mujeres de quince a cuarenta años son las heroïnas de sus novelas y constituyen un estudio del corazón femenino. Fueron la psicología y la síntesis de los destinos individuales los que le elevaron como novelista.

El escritor austriaco recibió innumerables mensajes de lectoras que “creían reconocer su experiencia propia en aquellos personajes y se dirigían al autor como si fuera un confesor o un psiquiatra”. Zweig se esforzaba en mantener la intensidad en sus relatos. “La intensidad es todo”, decía. Y en otra obra suya ensayística resumía: “sólo un libro que mantiene en cada página el nivel más elevado y os lleva hasta la última sin dejaros respirar os puede producir un placer único”.

 

 

(Imágenes-1- Stefan Zweig y Gorki en Sorrento -1930/ 2- Zweig y Ricard Metzle -tarunga/ 3- Stefan Zweig y Joseph Roth en 1936 -casa Stefanzweig)

STEFAN ZWEIG (1) : SUS BIOGRAFÍAS

 

 

“Si en mis libros, con toda intención -decía Stefan Zweig -, coloco siempre unos retratos junto a los otros, lo hago así para lograr un efecto pictórico, como  lo hace el pintor que, buscando efectos de luz y de contraluz, logra poner de manifiesto, por medio del contraste, cualidades y analogías que de otro modo quedarían ocultas. Siempre me ha parecido la comparación un elemento creador de gran eficacia; la comparación enriquece, pues realza los valores, dando una serie de reflejos que, alrededor de las figuras, forman un marco de profundidad en el espacio”. Zweig se fijaba para ello en el espejo de las “Vidas paralelas” de Plutarco, que presentaban siempre un personaje romano a la par que uno griego para que así, detrás de la personalidad, pudiera verse de modo más claro su proyección espiritual.

Por ello el escritor austriaco reunió nueve retratos o biografías menores agrupándolas en tres títulos y comparando unas vidas con otras: “Tres poetas de su vida”, “La lucha contra el demonio” y “La curación por el espíritu”. Y ante el volumen y  proyección de sus biografías mayores – las de Balzac, María Antonieta, Erasmo o Montaigne -, se ha comentado que le guió siempre una sensibilidad de novelista a la vez que unas dotes de dramaturgo. En el caso de su “María Antonieta” se presenta, como así lo reconoció la estudiosa Dominique Bona, uno de los más bellos ejemplos de “heroísmo involuntario” en los que la Historia es rica desde hace siglos. En María Antonieta queda trazada una

 

 

metamorfosis interior. “Es por el sufrimiento por lo que su pobre vida quedará como un ejemplo para la posteridad”, escribió Zweig. ” La reina probada y elegida por todos los sufrimientos aparece al fin del libro como una santa mujer. Zweig, sin idealizarla, muestra las etapas de su calvario, y hace de ella el símbolo de la dignidad en los excesos de la desgracia. Fruto de un largo trabajo y de investigaciones eruditas, el manuscrito de “María Antonieta” fue redactado durante dos años y publicado en 1932.  Alcanzó un éxito considerable, tanto en alemán como en francés. Quizá sea la más precisa de todas sus biografías, la más rigurosa respecto a la Historia, y la que se apoya en muchas fuentes inéditas. El libro se ofrece como una especie de ramo de flores a su memoria, en la víspera de las grandes desgracias que van a golpear a Austria y a Francia, estas dos naciones sobre la unidad y el buen entendimiento desde los cuales María Antonieta habia soñado construir la paz de Europa”.

 

 

(Imágenes .-1-Stefan Zweig – líneas sobre arte/ 2-  postal con dedicatoria de Stefan Zweig en 1927/ 3-  Stefan Zweig – counterpounch)