INFANCIA DE ESCRITOR

infancia-bbhhbb- Pedro Luis Raota- taringa

 

A mi me gustan los pájaros, embadurnarme de manchas, mirar al cielo. Por el cielo de la ventana pasa ahora un avión muy lento, como una nube, en la nube se pueden ver las ventanillas de los pasajeros, yo los saludo por si alguno no duerme y quiere decirme algo mirando hacia aquí, donde yo estoy, acodado en un rincón de la cocina, escuchando las cuentas de mi hermano mayor que es un gran matemático, y sube el dos y se lleva tres y luego divide casi sin mirar para que baje el cuatro y multiplica por tres y así ayuda a las otras cuentas de mi madre que son las verdaderas, habas contadas, más que habas ella extiende las monedas sobre el hule de la mesa y yo me voy fijando en el rostro de los emperadores, de los reyes, son los que nos dan de comer , ella entrega el rostro bruñido de un rey en la panadería y le dan una larga barra con currusco tostado y caliente, pero si quiere un poco de jamón para meter en el pan entonces tiene que entregar dos monedas de príncipes y son monedas pequeñas, valiosas, brillantes, parece mentira que esa plata de los príncipes se transforme en jamón, pero es así, yo me como el jamón en la merienda con sabor a príncipes mientras  pienso qué seré de mayor, ¿ qué será este niño de mayor?, le pregunta mi madre a padre, yo no digo nada, me como el jamón, me como el pan, yo sí sé lo que seré cuando sea mayor, seré escritor, hablaré de esta escena de la ventana, de cómo está pasando la nube del avión, ¡mira, ahora se ha abierto una ventana en la nube, saludan!, tengo que recordar bien esta escena de la ventana, no tengo nada donde apuntar, no sé escribir, aun no me han enseñado bien a escribir, pero mi madre dice siempre que tengo la mirada, tú usa la mirada, hijo mío, tienes una mirada despierta, penetrante, bueno, pues apuntaré con la mirada, me tengo que acordar de afinar siempre la mirada, a ver si me acuerdo con el oído del sonido de las monedas sobre el hule, de la voz de mi hermano subiendo el dos y bajando el tres , y también con el gusto del sabor del jamón, sí, de eso seguro me acordaré, cuando coma jamón de mayor y sea escritor ya no estarán estos príncipes y estos reyes, ¿ quien estará en las monedas?, no se sabe, ahora sigue pasando el avión sobre el cielo de la ventana, sí, me gustan los pájaros, embadurnarme de manchas, mirar la nube, sí, seré escritor.

Texto : José Julio Perlado

(Imagen.-Pedro Luis Raota )

NUEVO CURSO DEL TALLER DE ESCRITURA J J PERLADO

café-nnyyess-escribir-André Kertész

 

Tras el Curso anterior, se abre nuevamente el Taller de escritura online JJ Perlado dividido en dos turnos:

del 1 de 0ctubre de 2014 al 31 de enero de 2015

y

del 1 de febrero al 31 de mayo de 2015

El alumno decide cuál de los dos turnos le resulta más conveniente.

Precio de cada turno 450 euros

 

¿Qué es el taller de escritura?

¿Qué es el taller de escritura?

Un espacio donde estimular la creatividad, ampliar la imaginación, aprender a ver de una forma nueva lo que nos rodea, enriquecer la mirada sobre personajes y cosas, DESCUBRIR dónde está el germen de una idea, aprender a desbloquearse como creadores, aunar la inspiración con la disciplina y el TRABAJO, perfeccionar el estilo, habituarse a crear personajes y a desarrollar situaciones, construir historias, ejercitarse BIEN sea en el cuento, en la novela o en la poesía. El taller abarca dos clases – totalmente separadas – de cursos:

  1. La escritura creativa ( RELATO, cuento, novela, poesía)
  2. La escritura interpretativa ( la reseña, el artículo, la crítica, la entrevista periodística)

Toda la información en: http://www.tallerescriturajjperlado.com/

La matrícula está abierta.

 

Experimentelle Fotografie by Halke, Hajek

 

(Imágenes.-1.-André  Kertész/ 2.-Heinz Hajek-Halke)

EN LA ESQUINA

gentes.- rtgg.- Antana Sutkus.- 1965

 

Me pregunta usted si los recuerdos hacen ruido y yo le digo que no…, apenas el hilillo de agua cuando mi madre friega los cacharros en la cocina, pero ese rumor lo rompe enseguida la carcajada de un hijo mío y esa carcajada se la lleva el silencio, un silencio velando la enfermedad de mi padre, y mi padre, años antes, que me lleva de la mano al colegio en el momento preciso en que me suelto, asombrado por la memoria de mi abuela que recita sin parar versos en el pasillo, años antes de oír el mar, ¡oh, la primera vez que oí el mar, que lo vi !, el recuerdo del mar es siempre un recuerdo sonoro, en mis insomnios vienen y van los azules de espuma, las ondas son mi colcha y mis sábanas, el ruido del mar es el tic-tac del reloj del pasillo, entonces mi madre se acerca y me dice, ¿ ves, hijo mío, esta aguja grande es la de las horas, esa pequeñita la de los minutos, te acordarás cuando seas mayor? y yo estoy de pie, con pantalón corto, el ruido del mar llega hasta mis sandalias, tengo mis uñas de los  pies rozando la espuma derramada, el tic-tac del reloj hace que la espuma vaya y venga, el recuerdo del sol se tiñe rojizo y el barco donde viene mi padre es un barco pequeño, de trabajo, el sudor cae lentamente por la proa y la plata en las espaldas del pescado es una plata escurridiza y brillante, las escamas de plata las va separando mi madre esta noche en la cocina y yo me como la pulpa del pescado, todo lo que está bañado por el mar, todos los rumores del mar, los sonidos, a lo mejor me encuentro con el olor de una roca y lo aparto invisible con el cuchillo.., sí, esos son los recuerdos por los que usted me pregunta, los recuerdos que apenas hacen ruido.

Luego estoy aquí, suelo estar aquí muchos días, en la esquina. Oigo cómo caen las horas en la báscula, cómo cae poco a poco la vida, el peso de cuanto se vivió y que siempre recuerdo.

Texto:  José Julio Perlado

(Imagen.-Antanas Sutkus.-1965)

VIDAS OCULTAS

palacios seis-nbbu- Pati Makowska- abc es

 

Van y vienen las vidas ocultas por estas escaleras, retomando los escalones en caracol y pasando veloces ante los ventanales. Todas las vidas, las risas, las precipitaciones, las carreras, los pensamientos, todas las conversaciones y gestos que el humo se ha llevado, todos los zapatos y murmullos y aquellas confidencias que subieron y bajaron entre sofocos, los besos, los abrazos, los duelos, las separaciones, aquella tarde en que se reveló la increíble verdad, aquella mañana de la feliz noticia, ¡cómo bajaban raudas las puntas de los pies al decirla y cómo la barandilla sujetaba las emociones!, todas las paredes hablaban, todas las manchas de las paredes se abrían para escuchar, no, no era cierto todo aquello, no podía ser cierto, ¿ o sea que al primogénito le habían…? ¿ y entonces…?, entonces los cuchicheos, los dibujos de los peldaños habían oído ya toda clase de historias, y las historias, al subir y bajar, iban cambiando las versiones, las modificaban, cada uno contaba la sombra de su verdad y la cabeza de la verdad iba rodando boca abajo tropezando contra hierros de la escalera, y la verdad quedaba ya descabezada.

Así hablan las escaleras antiguas y las casas deshabitadas siempre que un escritor se acerca a verlas.

Texto : José Julio Perlado

(Imagen.- Pati Makowska .-abc.es)

CLASES EN LOS JARDINES

Japón-cddv-jardín de la villa imperial de Katsura

 

«Después Hisae les siguió comentando muchas más cosas del pasado. Con la mano les iba señalando el agua a los niños como si fuese una pizarra y a la vez ella la iba borrando con los dedos. Les habló de los colores y de los vestidos antiguos y de cómo los colores antiguos teñían los vestidos. “Os he hablado antes del otoño ‑les dijo‑. Pero el otoño tiene también el color del crisantemo, que es el que yo llevo ahora en este kimono de espigas marrones y que el tiempo ha espolvoreado para mí. ¿Lo veis bien? También estos son colores del otoño, espigas y florecillas grises y negras, grises estrellados en mis mangas.

 

pájaros.- 667hh.- japón.- Ito Jakuchu

 

Les explicó que cada estación tiene su color especial y que ese color va enseguida a los vestidos y que uno va vestido continuamente de estaciones hasta fundirse con el paisaje. Los niños apenas parpadeaban mirando siempre al agua. De vez en cuando levantaba uno la cabeza y observaba a Hisae a hurtadillas pero Hisae le hacía volver a fijarse en el lago porque todos estaban en clase ‑les decía‑ y en clase había que atender muy bien.

 

Japón- vveen Jardín.- Honami Koetsu- mil seiscientos quince

 

 

De esta forma Hisae entretenía muchas tardes a los niños. Luego, al acabar, los hacía levantar del suelo, los apartaba del lago dorado y los llevaba hasta las rocas. “Esto se llama  la isla de las tortugas”- les iba enseñando -, y los niños reían a carcajadas. Nadie veía tortugas por ningún lado, tan sólo un conjunto de piedras. Los niños se subían a jugar a las rocas con sus vestidos de lapislázuli y de púrpura. Alguno, como Ayako Shiotani, con su pequeño traje color mármol y dibujos de añil, destacaba entre todos. Años después, cuando Ayako Shiotani se dedicó al ejercicio de la poesía y publicó poemas sobre la levedad y la fragilidad de la vida, recordaría muy bien aquellas clases de Hisae al aire libre. “Ella nos enseñaba ‑escribió emocionado en sus “Memorias”‑ los rostros de las rocas y aquella tortuga de piedras en aquellas tardes junto al lago siempre la he tenido en mi cabeza. Hisae la llamaba isla pero no era una isla; el musgo era el que representaba el mar.”

 

estaciones.-3r6.-árboles.-Singer Botanica Magnifica.-cortesia de Jonathan Singer.-planta en la ciudad de Saitama, en Japón.

 

Otro de aquellos niños, Eikoh Sumiya, que con el tiempo llegaría a ser un gran compositor, tampoco olvidó nunca ni las lecciones de historia en el espejo del lago ni una pequeña cascada formada por tres escalones de granito en los que él se sentó muchas tardes a escuchar. “Allí aprendí ‑confesó en sus dispersos recuerdos ‑ a componer la sugerencia, a descubrirla. Al ver que por aquella cascada de piedra no corría ni una gota de agua pero que los escalones sugerían todo el ruido imponente de una cascada auténtica, descubrí de pronto mi vocación de músico, mi amor por la música. Se me abrió para siempre la inspiración.”

José Julio Perlado.- (del libro «Una dama japonesa«)  (relato inédito)

 

mujer.-765.-japón.-foto de Kokon sobre una exposición de fotografías de Pierre Gonnord

 
(Imágenes.- 1.-jardín imperial de Katsura/2.- Ito Kakuchu/ 3.-Honami Koetsu.-1615/4.-cortesía de Jonathan Singer/ 5.-exposición de fotografías de Pierre Gonnord)

¿QUIÉN CREERÁ MIS VERSOS ?

mujer-77uui-Giambattista Valli Foto - Erik Madigan Diablos

«¿Quién creerá mis versos en un tiempo futuro

Si en ellos incluyese todas tus perfecciones?

Aunque bien sabe el cielo que apenas son la tumba

Que ocultando tu vida sólo en parte te muestra.

Si pudiese escribir qué hermosos son tus ojos

Y nombrar una a una las gracias que hay en ti

El futuro diría «Este poeta miente;

Jamás ha dado el cielo rasgos tales a un ser».

De modo que estas hojas, por el tiempo amarillas,

Serían despreciadas como chochez de viejos

Creyendo tus virtudes delirios de poeta,

Hipérboles absurdas de una antigua canción.

Pero si en ese tiempo viviese un hijo tuyo

Vivirías dos veces: en mis versos y en él.»

William Shakespeare. Soneto XVll (traducción de Jenaro Talens)

mujer.-55t88i.-Svetlana Melik-Nubarova

(Imágenes.-1-foto de Erik Madigan Heck/ 2.-Svetlana Melik Nubarova- cuded.com)

CLASES DE ESCRITURA EN EL SIGLO lll

flores.-556.-China.-Lin Shunxiong

«Así es el comienzo -(dice el poeta chino Lu Ji, del siglo lll, cuando va contando su proceso de escritura) -: se interioriza la visión, se adentran los sonidos. Se demora el pensamiento y todo se interroga.

El alma galopa hacia los ocho confines del espacio. El espíritu vaga errante por alturas infinitas.

Al acercarse, la emoción poco a poco se convierte en luz. Las cosas se reflejan e intercambian su claridad.

Y es que al beber la esencia de las palabras dichas y escritas, paladearás el muy dulce sabor de los Clásicos.

flores.-886n.-China.-Lin Shunxiong

A la deriva, entre cielos y abismos, te dejarás llevar por la gran corriente, bañándote en las aguas del manantial, internándote en su profunda hondura.

Y esas frases sumergidas que se esconden y se agitan, serán como peces inquietos que, mordiendo el anzuelo, emergerán desde el fondo más insondable.

Y las otras delicadas bellezas, vagando ingrávidas y errantes, serán como pájaros de alto vuelo que, cazados con flecha y cuerda, caerán en picado desde las nubes más altas.

pintura.-4556.-pintura china.-artinlive

Haz acopio de palabras y de frases no usadas por más de cien generaciones. Escoge rimas perdidas y olvidadas desde hace miles de años.

Desdeña las flores marchitas, ya abiertas, del amanecer, y quédate con los brotes tiernos, aún cerrados, de la noche.

Así, verás pasado y presente en un único instante, y abarcarás los inmensos mares en tan sólo un abrir y cerrar de ojos.»

Lu Ji.Prosopoema del arte de la escritura«(siglo lll)

china-rrttb-Fan Kuan- viajeros entre montañas y corrientes- Museo nacional del Palacio- Taipei

(Imágenes.-1 y 2.-Lin Shunxiong/ 3.-pintura china- artinlive/ 4.-Fan Kuan- viajeros entre montañas y corrientes- Museo del Palacio – Taipei)

TENDENCIA DEL ARTISTA

rostros-t6hnn.-Andreas Walser.-Museo de Arte de Grisons.-Suiza

«¡Di! ¡Qué impulsa al artista a sacar su ideal

de la región de las ideas, para confiarlo a la materia?

Más hermosa le resultará su creación en el reino de los pensamientos,

pero sería más fugitiva, aunque más libre,

y más su propiedad, y no sometida a la materia.

¡Interrogador! Tú, el que así preguntas, no entiendes los comienzos del espíritu,

no ves por lo que lucha, no lo que añora el artista.

¡Todos! quieren realizar algo inmortal, los hombres mortales.

Viven en el cielo los piadosos, en las buenas acciones los buenos,

el artista quiere permanecer en el reino de la belleza,

y por ello representa los pensamientos en formas perdurables:»

Karoline von Günderrode.- «Tendencia del artista»

arte.-5ggn.-Auguste Rodin.- Edward Steichen.-1905

(Imágenes.-1.-Andreas Walser.– museo de arte de grisons- Suiza/ 2.-Auguste Rodin.-por Edward Steichen– 1905)

SECRETOS DE BELLEZA

japón-fftty-Toshi Yoshida

«»Más o menos hacia 1215 fue la primera vez en que Hisae descubrió algo de lo que estaba pasando en su cutis y que afectaba a su belleza. Nunca nadie adivinaría su edad porque ni el sol ni los vientos agrietarían jamás sus pómulos. Tampoco padeció nunca inquietud ni en ningún momento se la vio preocupada; no tenía rictus alguno en las comisuras de sus labios ni tampoco en los valles bajo los ojos y ni siquiera aparecieron en su frente las arrugas. Estaba adquiriendo Hisae ya para siempre un rostro de porcelana pequeño y redondo, intacto, sin ninguna marca de años. Se asombraba ella siempre cuando veía a las demás mujeres sufrir las heridas del tiempo en las pequeñas señales sobre su piel. Porque era como si Hisae desde entonces estuviera viviendo sobre el tiempo y no el tiempo sobre ella, aquel ir y venir de las estaciones como en su amado reloj de péndulo. Reía muchas veces, pero la risa nunca dejaba al repetirse ninguna huella. Tampoco en su cuello quedó marca alguna. Amaba enormemente la sombra ‑como ella recordaba siempre‑ y pocas veces se exponía bajo el sol. Nada de todo aquello ‑durante toda su larga vida‑ reveló su edad. Nadie la supo nunca.

japón-eerv-Hatsushika Hokusai- mil ochocientos treinta y dos- Museo Guimet- París

Un amanecer de junio de 1281, Hisae, que continuaba paseando solitaria con sus kimonos blancos por las costas que daban al estrecho de Iki, vio venir hacia ella una nube en forma de velas aladas que se deslizaban entre el cielo y el mar resbalando vertiginosamente sobre el océano. Eran velas multiplicadas y celéricas con su vientre combado por el viento, corriendo y avanzando, amenazando con ligereza las costas del Japón, armadas con listones de bambú, transparentes y agresivas, cada vez más extensas e intensas hasta ocupar el mar en número de cuatro mil: eran los innumerables juncos de los mongoles conducidos por el caudillo Kubilai que aquel día estaba dispuesto a apoderarse del archipiélago. Mientras los juncos avanzaban por la bahía de Hakoraki unidos unos a otros con cadenas, Hisae, asustada, huyó de aquel estrecho y pasó rápidamente de la isla de Kyūshū a la de Honshū refugiándose en el centro del archipiélago, muy lejos ya de aquellos juncos guerreros. Cuando los cincuenta mil mongoles y los veinte mil coreanos tomaron Hirado con sus pequeñas embarcaciones ya estaba Hisae muy protegida: se apartó de las batallas y de los vientos en la calma del lago dorado de Saiho-ji, al este de Kyoto, viviendo ante la serenidad de las aguas estancadas, ante el llamado templo de los aromas occidentales.

flores.-4499h.-Katsushika Hokusai.-jilguero y cerezo.-1834

Todo Japón sufrió aquellos meses el pánico y la angustia hasta ver el desenlace de aquella guerra pero Hisae quiso olvidar toda contienda. El 14 de agosto, mientras un violento tifón hizo retroceder a toda prisa a los mongoles, Hisae inició una nueva forma de vida que la acompañaría ya durante muchos años. Comenzó unas clases especiales al aire libre frente al lago dorado. Reunió primero a todos los niños que se iban acercando a ella y, colocándolos en amplios círculos, les empezó a explicar la pequeña historia de lo que estaba sucediendo, y a la vez la gran historia de Japón. La curva de los ojos infantiles era la misma curva de sus piernas dobladas en el suelo, y todos la escuchaban absortos a cuanto decía su maestra. Levantaban sus cabezas hacia ella pero Hisae se las hacía bajar obligándoles a mirar directamente al agua. El lago era un espejo y el espejo, como sucede en tantos países de Oriente, es la Historia. “Si os asomáis a él veréis la Historia”, les decía Hisae. Les fue ilustrando sobre cosas del pasado para distraerlos de cualquier guerra y escogió para ello las estaciones del año, explicando cómo éstas suscitaban sentimientos y cómo el otoño, por ejemplo, evocaba la tristeza. Ningún niño conocía aún la tristeza y uno preguntó cómo era y en el agua apareció una hoja de melancolía transformada en montaña de nieve. “La tristeza ‑les explicó Hisae‑ son vuestras despedidas, el acabarse de las cosas.” Los niños no entendían demasiado todo aquello y Hisae les hizo fijarse aún más en el agua: allí asomaban los colores del otoño, unos tintes rojos en las ramas del arce y en las que el viento agitaba poemas prendidos en las ramas. “Cuando seáis mayores ‑les dijo Hisae‑, leeréis esos poemas que ahora veis flotando y entenderéis qué es la tristeza. Pero ahora fijaros solamente en lo rojo, en la belleza de lo rojo, en ese color otoñal. Vosotros no podéis ver vuestro corazón porque miráis hacia el lago, pero ahora también vuestro corazón es rojo, siempre será rojo, aunque menos rojo que estas ramas del arce, y vuestro corazón aún no conoce la tristeza.”

José Julio Perlado ( del libro «Una dama japonesa«) (relato inédito)

paisajes.-88hh.-japón.-Konan Tanigami.-1879-1928

(Imágenes.-1.-Toshi Yoshida/ 2 -Hatsushika  Hokusai.- 1832/3- Hatsushika Hokusai.- 1834/ 4.-Konan Tanigami)

EL OFICIO DE POETA

escribir.- 4ftty.- Marat Shanin.- 1963

«El oficio de poeta – recordaba Samuel Johnson _ es contemplar, no lo individual, sino lo genérico; notar las características generales y los grandes fenómenos; el poeta no cuenta las rayas del tulipán ni describe las diferentes sombras en el verdor de la selva. Debe mostrar en sus pinturas de la naturaleza aquellos trazos prominentes y llamativos que evocarán el original en todas las mentes; y debe olvidarse de distinciones minuciosas, que uno puede captar y otro no notar, y preocuparse de aquellas características que son igualmente obvias al atento y al distraído.

flores-vvft-Madeleine Lemaire- mil ochoccientos noventa y seis

Mas el conocimiento de la naturaleza es sólo la mitad de la tarea del poeta; tiene también que familiarizarse con todos los aspectos de la vida. Su carácter requiere que evalúe la felicidad y la desgracia de cada cual, que observe la fuerza de todas las pasiones en todas sus combinaciones y que, desde la vivacidad de la infancia hasta el abatimiento de la decrepitud, estudie los cambios del humano pensamiento según los efectúan las diferentes enseñanzas y las casuales influencias de clima y costumbres.

flores.-tuujj.-Grégory Perrin.-issalou 38

Debe despojarse de los prejuicios de su siglo y país, debe entender el bien y el mal en su forma abstracta y absoluta, debe ignorar las leyes e ideologías del momento y elevarse a verdades generales y trascendentes, que serán siempre las mismas; se contentará, por tanto, con el lento progreso de su fama, desdeñará el aplauso de sus contemporáneos y confiará sus pretensiones a la justicia de la posteridad. Debe escribir como intérprete de la naturaleza y legislador de la humanidad, y pensar que preside las ideas y las costumbres de las generaciones futuras, como ser que está por encima del tiempo y del espacio.

flores--rtuu- Ikeda Zuigetsu

Sus trabajos no terminan ahí; debe conocer muchas lenguas y ciencias y, para que su estilo sea digno de sus pensamientos, debe, por la práctica constante, familiarizarse con toda delicadeza de palabra y con toda exquisitez de armonía.»

flores.-rrvvft.-rosas.- Fantin Latour.-1883.-Museo del Hermitage.-San Petersburgo.- Rusia

(Imágenes-1.-Marat Shanin– 1963/ 2.-Madeleine Lemaire– 1896/ 3.-Grégory Perrin- Issalou/ 4.-Ikeda Zuigetsu/ 5.-Henri Fantin Latour– 1883- museo de L´Hermitage.-San Petersburgo)

APRENDIZ DE ESCRITOR

rober

«Cuando me sentaba al borde del camino – solía recordar Stevenson sobre sus inicios literarios -, o bien leía, o bien sacaba un lápiz y cuadernillo barato donde apuntaba los rasgos de la escena o improvisaba algunas estrofas dubitativas. Así vivía yo con las palabras. (…) Había hecho el voto de aprender a escribir. (…) Siempre que leía un libro o  un párrafo que me complacía especialmente, donde se decía una cosa o se presentaba un efecto con propiedad, donde se agazapaba una fuerza evidente o un feliz rasgo de estilo, tenía que sentarme enseguida y ponerme a imitar aquello. Claro que no lo conseguía, y yo lo sabía bien. Lo intentaba, una y otra vez, y volvía a fallar una y otra vez. Pero en todos estos intentos vanos, logré al menos adquirir cierta práctica en el ritmo, la armonía, la construcción y la

escribir-vcdd-Antanas Zmuidznavicius-mil novecientos seis

coordinación de las partes. Así he copiado con diligencia a Hazlitt, Lamb, Wordsworth, Sir Thomas Browne, Defoe, Hawthorne, Montaigne, Baudelaire y Obermann. (…) Esto, nos guste o no, es la forma en que aprendí a escribir y si le he sacado provecho como si no, así ha sido. También fue esa la forma en que aprendió Keats, y nunca hubo un temperamento más adecuado a la literatura que el de Keats; así ha sido seguramente – nos daríamos cuenta si pudiéramos comprobarlo – como han aprendido todos; y por ese motivo, cada vez que hay un revival literario va acompañado o anunciado por una mirada retrospectiva a los

escribir- ghbbn- Georg Friedrich Kersting.- mil ochocientos once

modelos anteriores (…) Hasta Shakespeare mismo, el imperial, procede de una escuela. Sí, de una escuela de la que – cabe esperar – salen buenos escritores; de una escuela que, casi de modo invariable, produce buenos escritores, salvo alguna excepción. Antes de que pueda decir qué cadencias prefiere, el alumno debe probar todas las que existen; antes de elegir y mantener una clave que se ajuste a él, tiene que haber practicado toda la escala literaria; y sólo tras muchos años haciendo este tipo de gimnasia podrá sentarse al fin, mientras llegan legiones de palabras zumbando a su llamada y docenas de estructuras de la frase se le ofrecen simultáneamente para que escoja. Y entonces, sabiendo lo que quiere hacer y dentro de los estrechos límites de la capacidad humana, podrá hacerlo.»

Proust-cvt-Gustave Caillebotte.-probable ambiente del Combray de Proust

Estas palabras de Stevenson en sus «Ensayos sobre literatura» (Páginas de Espuma) nos llevan a los primeros escritos del Flaubert muy joven, comentados por Menene Gras en «Aprendiz de escritor» (Tusquets) cuando se pregunta «¿de dónde procede a su vez esta admiración por Lord Byron, Corneille y más tarde Rabelais, a quienes dirige grandes elogios y agradece por su genialidad? ¿Acaso ya empieza a creer en el nacimiento de su vocación al sentir el deseo de inspirarse en ellos y la tentación de imitarlos?«. E igualmente nos traslada hasta los excelentes «pastiches» – «Parodias y miscelánea» (Alianza) – que Proust publicaría en febrero y marzo de 1908 en Le Figaro, «ejercicios de estilo a la manera de» Balzac, Sainte- Beuve, Goncourt, Flaubert, Michelet y otros en donde Proust adapta su ritmo interior al ritmo del autor imitado, preparándose y adquiriendo formas diversas que culminarán muy pocos años después en «A la busca del tiempo perdido«.

(Imágenes.- 1.-Stevenson/ 2.-Antanas Zmuidzinavicius– 1909–ldm.it/3.-Georg Friedrich Kersting./4.- Gustave Caillebotte– probable ambiente del Combray de Proust.-wikipedia)

«EL PROCESO CREADOR»

proceso-creador

Hablar de un nuevo libro – que hace el número nueve entre los publicados – es siempre una alegría.

Aparece estos días «El proceso creador» (Netbiblo), que intenta ser una reflexión sobre el misterio de la creación artística. Voy recorriendo en él brevemente las cinco etapas y retos que todo escritor debe superar en su quehacer. Indago – en la medida en que eso es posible – en las preguntas esenciales del por qué se escribe y qué puede hacer uno para desbloquearse. Procuro adentrarme en el instante en que nace el germen de una idea, y en el plano material  desciendo a cómo deben usarse – a mi parecer – los cuadernos de notas y de qué forma se han de emplear los sentidos para la escritura. También en estas páginas intento abordar las dificultades que pueden encontrarse para hallar la “voz” en cada relato e igualmente y sobre todo cuánta inspiración y disciplina deben unirse a la vez en el trabajo de un escritor, así como en qué momento debe corregirse un texto, a qué se llama “la escritura de la autenticidad” y cuál es la utilidad de la belleza.

escribir-rfttn-Leopoldo Maler

Son, como digo, páginas sobre la creación, no sólo literaria sino también pictórica y musical – la creación en Mozart, en Beethoven, en Schubert, por ejemplo; la creación en Picasso o en Juan Ramón Jiménez – anotando, ya en el caso de la literatura, opiniones muy diversas que van desde Umberto EcoPatricia Highsmith, desde Clarice Lispector a Virginia Woolf  o a Zadie Smith, desde Orhan Pamuk a Stefan Zweig, o desde Flannery O`Connor a David Foster Wallace por citar a algunos de los que aquí aparecen.

Se unen en este libro reflexiones generales y testimonios concretos, respuestas y preguntas que todo creador suele hacerse.

Sobre todo hablar de un nuevo libro es siempre – al menos para el autor – una gran alegría.

libros-biurt-escribir.-ilustración de vonMonkey

(Imágenes:- 1.-portada de «El proceso creador»/ 2.- Lepoldo Maler.-Hommage.-La Colección Hess.-Mount Veeder- California- EEUU/ 3.-ilustración de vonMonkey)

LECCIONES DE ZADIE SMITH

nw_-c-dominique-nabokob_author-photo1

«¿Qué clase de novela estoy escribiendo? – se pregunta la novelista inglesa Zadie Smith en un ensayo sobre el oficio de escribir -. En un día, las primeras veinte páginas pueden pasar del presente en primera persona al pretérito en tercera persona, al presente en tercera persona, al pretérito en primera persona, y así sucesivamente. Lo cambio varias veces al día (…) En el caso de «Sobre la belleza», me pasé casi dos años reescribiendo las primeras veinte páginas. (…) Cuando finalmente me decidí por un tono, el resto del libro se escribió en cinco meses.» (Todo este tema del «tono» o de la «voz» es esencial para encontrar el secreto de un libro. García Márquez ha confesado que para desembarazarse de la «voz» de «Cien años de soledad» y encontrar la «voz» para «El otoño del

libros.- 466hh.- lectura.-Nueva Yorj.-  Mstislav Dobuzhinsky.- tejados de Nueva York.- 1943.- Ashmolean Museum de la Universidad de Oxford, Reino Unido

patriarca» tardó largo tiempo. Cuando llevaba escritas trescientas páginas suspendió la narración y seis años después reanudó la novela. Trabajó durante seis meses y la volvió a suspender, encontrando sólo el «tono» cuando leyó un libro sobre cacerías de elefantes en África. Y Marguerite Yourcenar cuenta que encontrar el «tono» o la «voz» para las «Memorias de Adriano» le costó años. Una vez hallado – dice- «trabajé en el libro entre Nueva York y Chicago, encerrada en mi camarote. Después, durante todo el día siguiente, continué en el retaurante de una estación de Chicago, donde tuve que esperar a un tren detenido por una tormenta de nieve».) Y si continuamos con Zadie Smith en su

Victor SchragerRananculus, 1999[120199-9]

libro «Cambiar de idea» (Salamandra) nos encontraremos con otra opinión de la novelista inglesa: «Algunos escritores no leen ni una sola palabra de ninguna novela mientras escriben la suya (…) Yo en cambio tengo el escritorio lleno de novelas abiertas. Leo frases para nadar en cierta sensibilidad, para tocar una nota concreta, para fomentar el rigor cuando me pongo demasiado sentimental (…) Pienso en la lectura como en una dieta equilibrada; si las frases resultan demasiado barrocas, excesivas, comed menos de Foster Wallace, tan rico en grasas, por ejemplo, y más de Kafka, tan rico en fibra. Si vuestra estética se ha vuelto tan refinada que no os deja poner una sola mancha negra en el papel blanco, no os preocupéis tanto por lo que diría Nabokov; coged a Dostoievski, santo patrón de la sustancia por encima del estilo.»

Opiniones muy diversas, muy encontradas. Pero lecciones siempre que pueden ayudar.

libros.- 4rt7,. caja de libro.- Lombardía 1465.- The Morgan Library Museum

(Imágenes:- 1.- Zadie Smith.- foto Dominique Nabokov.-thermopus.net/2.-Mstislav Dobuzhinsky– tejados de Nueva York-1943- museo de la Universidad de Oxford.-Reino Unido/3.-Victor Schrager– 1999-cortesía de Edwynn Houk Gallery/4.-caja de libros- Lombardía 1465- The Morgan Library Museum)

EL HACEDOR DE ESPADAS

japón.- rrdffy.- Ito Jakuchu.- 1716- 1800

» Y ahora os contaré – decía paseando despacio Hisae Izumi de un lado a otro de su cuarto – os contaré en esta noche cómo conocí a mi primer amor, Kiromi Kastase, el hacedor de espadas o espadero, el que tenía su taller a las afueras de Kyoto. ¿ Queréis que os cuente mi amor por él?»

Y Hisae miraba a todos y hacía una pausa.

«Estaba yo una tarde de otoño sentada ante un recodo del río Katsura, un río que como sabéis es famoso por sus rápidos y por su impulso, cuando vi clavada en el lecho del río, muy cerca de mí, casi en la orilla, una espada brillante a la que acariciaba el agua que fluía. Era una espada grande, de enorme empuñadura, y el borde afilado de su hoja era rozado continuamente por las hierbas que arrastraba la corriente. Me sorprendió verla clavada allí. Me levanté para verla mejor y de repente la fuerza del río hizo caer a aquella espada y la hizo tenderse horizontal sobre las aguas y su hoja comenzó muy lentamente a bajar bajo el sol, sin hundirse; comenzó lentamente a bajar muy cerca de la orilla, y bajaba como un lento y afilado barco plateado que fuera reflejando en su vientre los rayos del sol. Bajaba tan mansamente aquella espada que,

paisajes.-r5bbn.-Li Cheng.-japón-,.919-967.-Dinastía Song

fascinada por su brillo, comencé a seguirla con los ojos y con mis pasos y caminé muy cerca de ella por la orilla, sin perderla de vista, fijándome sobre todo en aquella enorme empuñadura, en aquella cruz repujada con extraños signos. Y de repente aquella espada desapareció. Ya no la vi. Los rápidos del Katsura la envolvieron y la hicieron girar y dar vueltas hasta que fue tragada por la corriente. Se la llevaron las aguas río abajo.»

Y Hisae se detenía:

«¿Qué queréis que os diga? Ese fue el principio. El principio del conocimiento de mi primer amor. ¿ Qué sucedió mientras tanto, desde que vi esa espada hasta que le conocí a él? No lo sé. No puedo contarlo. Hay cosas que no pueden contarse porque no tienen historia, carecen de historia, son como nuestras vidas y las mías sin historia muchas mañanas y muchas tardes. Las tardes y las mañanas sin amor no suelen tener historia y pasan como horas del reloj con el movimiento del péndulo. Yo muchas veces, al no tener amor, me acercaba al péndulo del reloj de mi casa y me ponía a observarlo por ver si me decía algo.

flores.-rrf.-japón.-Katayama Kumaji.-1887- 1980

Aquel latido del péndulo iba de aquí para allá, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de allá para aquí lentamente, de aquí para allá monótonamente y yo me quedaba de pie ante él, con mi kimono de seda amarilla, observando una lámpara que iluminaba al reloj. El globo de aquella lámpara seguía el moverse de la lengua dorada del tiempo yendo y viniendo siempre, yendo y viniendo sin decirme nunca nada, no, nunca me dijo nada aquel péndulo, nunca me anunció el día en que debía enamorarme. Pero me enamoré. Una tarde ( y ahora veo que ya prestáis más atención, que os removéis en vuestros asientos – sonreía -; siempre que se empieza así: «una mañana» o «una tarde» parece como si se abriera una puerta y fuéramos ya hacia delante preguntándonos, «¿ y ahora qué nos irá a contar?»), pues bien, una tarde como os digo, vagando yo por las afueras de Kyoto, entré por

estaciones.-5hyh.-otoño.-Taeko Makino.-japonés

curiosidad en un taller de espadas. Me intrigaron las plegarias escritas en papel de arroz que colgaban de cada espada ya desde la puerta y fui leyéndolas una a una sin darme cuenta de que cada vez avanzaba más hacia el interior. Allí de pronto, en lo más profundo del taller, me encontré con cinco hombres vestidos con kimonos blancos que parecían sacerdotes. Ejercían un sacerdocio propio, el de los hacedores de espadas, como me enteraría después. Estaban concentrados en su tarea como si fuera un oficio religioso y no notaron la sombra de mi kimono decorado con hojas tostadas, unas hojas grandes que ocupaban la seda de mi vestido hasta los pies. Quedaban iluminados los cinco hombres de los kimonos blancos por el rojo violento de la forja encendida y yo, que he amado desde niña la sombra, me desplacé poco a poco hacia un lado con mi kimono de hojas tostadas procurando no distraerles ni hacer el menor ruido. Sólo se oían al fondo los golpes del martillo sobre el hierro y el bullir de un caldero de aceite y de agua en un rincón. Y entonces vi la espada. Estaba sobre una especie de altar y encima de ella había un cartel que ponía «Se pulen almas», y debajo aparecía, horizontal y brillante, la espada del río. «Sí – oí de pronto una voz grave y hermosa detrás de mí – «Se pulen almas». Me volví y allí estaba un hombre joven, Kiromi Kastase, aunque yo no conocía aún su nombre.»

japón.-tt44rr.- Hayami Gyoshu.- 1894-1935

José Julio Perlado(del libro «Una dama japonesa»)  (relato inédito)

(Imágenes:- 1.- Ito Jakuchu/ 2.-Li Cheng/ 3.- Katayama Kumaji/ 4.-taeko makino/ 5.- Hatami gyoschu)

AQUELLA ÉPOCA (5)

gentes.-tgn.-Londres.-fotógrafo desconocido.-estación Victoria 1934

«En general podía hablarse de anonimato en muchas características de la época: se veían pasar y entrecruzarse multitudes  que no se conocían. Distintos autores lo han comparado con el universo de los insectos y, en ciertos aspectos, la consideración puede ser válida. El pulular minúsculo de los habitantes recordaba – con sus encuentros y tropiezos -, la visión de un hirviente hormiguero. Las gentes cruzaban durante horas de uno a otro agujero, estrechándose los espacios cada vez más, de tal modo que no era extraño encontrar personas cuyo paisaje habitual fuera siempre el mismo: una zona precisa que les llevaba del dormitorio a la oficina, y del despacho nuevamente al dormitorio. La presencia del campo había desaparecido. Las ciudades eslabonaban sus barrios proyectándose hacia el gigantismo, pero al mismo tiempo cerrando más sus dependencias hasta apretar al máximo su ámbito interior. Desde hacía largos años, era entre hierros, cristales, cemento, aluminio, estructuras metálicas y otros elementos, el lugar donde nacían, vivían

gentes.-563de.-Robert Demachy

y morían los hombres. Los contrastes entre la dimensión del mundo (que podía atravesarse en pocas horas gracias al tráfico aéreo ) y los problemas que planteaba cruzar una ciudad cada jornada, aparecían agudos. La prisa de las gentes era por entonces otro aspecto bien significativo. La prisa y la ausencia de silencio. Parecía el silencio haberse retirado a espacios vastos e indefinidos. Ateniéndonos a hechos comprobados, el silencio auténtico podía habitar en esas amplias zonas perdidas entre lo que anteriormente llamábamos  «ciudades- nubes», es decir, en extensiones de tierra y de agua, en soledades inundadas de arena o en lo que los especialistas habían querido denominar «bosques de  lluvia».

J J Perlado.- «Contramuerte», págs 24- 25

vida cotidiana.-rgfui.-George W. Gardner.-1967

(Imágenes:- 1.- Londres.- estación Victoria.- 1934.- fotógrafo desconocido/ 2.- Robert Demachy.– la multitud.- 1910.- colección Thomas Walther.-. MOMA / 3.- George W. Gardner.- – Missouri.-1967.- weheartit. com)

AQUELLA ÉPOCA (4)

paisajes.-99uun.-Andy Thomas

«Contemplando amplísimas franjas de países al sobrevolar entre aquellas «ciudades- nubes» cuyas manchas adquirían en la atmósfera formas idénticas a las capitales que cubrían, la mirada llegaba a perderse en desiertos que iban enlazando la soledad de su vegetación los unos a los otros, apareciendo todo despoblado de hombres, abandonados y despojados de vida animal, y con sólo un denso silencio y un aire limpio entre cada «ciudad- nube». Allí, conforme los

cielos.-reevv.-paisajes.-Jans Ferdinand Willumsen.-1902

ojos se acercaban, las masas de vapor y sus frentes, cuerpos y colas desplazándose en sistema y haciéndose visibles en su condensación, desgajaban sus velos sombríos e iban deshilachando grandes balas de algodón: copos aislados, sombras, trazos tan precisos como espinas, agujas, setas o penachos, se disolvían suavemente como alejándose en el espacio. Dejaban paso a la extensión grasienta de aquella gran capital de gases suspendida como aceite en el cielo: bajo ella estaban los hombres, allí vivían, allí dormían. Su respiración se delataba en ese aliento.ciudades.-66ttg.-Londres en la niebla.- Alfred Smith.-1939

Porque el respirar de las muchedumbres concentradas, su ir y venir incesante y gran parte de su sistema de vida, reflejaba incluso en el aire la emanación de aquel cuerpo; como si al quedar abiertas las bocas de la ciudad, la capital tumbada sobre tierra empañara el espejo. Dentro ya  del recinto podía seguirse el plano de supuestos pasillos interminables – largos cauces para ríos de automóviles – y la distribución de habitaciones cuyos techos se remontaban cada año, salpicados sus muros por aberturas todas simétricas y anónimas: ojos cuadrados para que se observaran unos edificios a otros.»

JJ Perlado.- «Contramuerte», pág 24

(Imágenes.- 1.- Thomas Andy Kristianto.- fotoblu. com/ 2.– Jens Ferdinand Willumsen.- 1903/ 3.- Alfred Smith.– Londres.-1939.- varg4.com)