VERANO 2012 ( 7) : ESTRELLAS

“Esos rasgos de luz, esas centellas,

que cobran con amagos superiores

alimentos del sol en resplandores,

aquello viven que se duele dellas.

Flores nocturnas son; aunque tan bellas,

efímeras padecen sus ardores;

pues si un día es el siglo de las flores,

una noche es la edad de las estrellas.

De esa, pues, primavera fugitiva

ya nuestro mal, ya nuestro bien se infiere.

Registro es nuestro, o muera el sol o viva.

¿Qué duración habrá que el hombre espere

o qué mudanza habrá que no reciba

de astro que cada noche nace y muere?”.

Don Pedro Calderón de la Barca.- jornada segunda de “El Príncipe Constante”.-Primera Parte de Comedias.-Madrid, 1640.

(Imagen.- nacimiento de estrellas en Orión)

EL TEATRO Y LA VIDA

“En este mundo, desde la infancia hasta la muerte, todo procede de una estricta obediencia a la dictadura de un invisible “director de escena” y en el transcurso metódico de nuestra vida, esta expresión tiene infinitamente más significado de lo que podemos imaginar” – decía el ruso Nicolás Evreinov, destacado autor y director de escena .

El escenario es la vida y la vida continuamente se presenta en sucesivos y movibles escenarios de  los que entramos y salimos para representar nuestro papel, como nos recordaría Calderón.  La pantalla ya está preparada para leer este blog, quedan situadas como siempre las butacas, las sillas, toda la decoración de este despacho, se adivina el pasillo entre bastidores, ese pasillo nos lleva al escenario del comedor, la puerta del comedor la abrirá el actor destinado para atravesar el vestíbulo y él bajará despacio las escaleras de este edificio hasta el escenario de la vida, escenario cruzado de calles y sonidos que nos lleva a distintos escenarios eslabonados, tiendas y oficinas en los que están ya también colocadas las sillas, las butacas y los cuadros, encendidas igualmente las pantallas, los actores designados interpretan perfectamente su papel, y nosotros, desde un patio de butacas invisible, seguimos el ritmo de sus quehaceres, a veces aplaudimos y a veces protestamos indignados.

“La vida de cada ciudad, de cada país, de cada nación, – recordaba Evreinov en “El teatro en la vida” (Leviatán) – está sometida a una puesta en escena. Cuando me paseo por las calles, o estoy sentado en el restaurante, o visito los bulevares o las tiendas de París, de Londres o de Nueva York, o de algún otro lugar del mundo, siempre analizo el gusto y las aptitudes de este director escénico colectivo, el público, quien modela la materia teatral que se le somete según sus planes y proyectos escénicos. Decreta el uso de tal o cual traje; prescribe el arreglo de objetos variados; determina el carácter general y el decorado de la escena donde los juegos cotidianos están representados. Veo peatones, barrenderos, agentes de policía, automovilistas, y observo la “máscara” colectiva de tal calle, de tal barrio, de tal ciudad. ¿El director de escena conoce su oficio? ¿Las escenas de conjunto están bien representadas? ¿Los intérpretes de tales escenas están bien adiestrados? ¿Qué decir del artista que pintó los decorados? Alabo o critico al director y pronuncio mi veredicto tras una prudente investigación técnica” (…) Y Evreinov concluía: “¿Realmente no hay ninguna esperanza de transfigurar nuestra vida por medio de una audaz puesta en escena? ¿Es posible que seamos hasta tal punto realistas, amaestrados y débiles, que aceptemos sin protestar este aburrido decorado? ¿Una reforma radical del teatro de la vida es en adelante irealizable?”.

La vida es el teatro donde desfilamos cotidianamente.  El teatro es el intento de representar nuestras vidas. De pronto la sala enmudece, las luces se apagan, el telón cubre todo lo que dijimos. Salimos del teatro para interpretar la vida y autores y actores cumplimos hasta el fin esta escena única. 

(Imágenes:- 1.-Rhona Bitner.-2005.-artnet/ 2.-Before the Mirror.-1959 –Anatoli Kaplan -.-International Images Ltd-artnet/ 3.–Rhona Bitner 2004.-artnet)

TEATRO EN LA RED

 

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TEATRO: ¿Es posible que no me ves herido, quebradas las piernas y los brazos, lleno de mil agujeros, de mil trampas y de mil clavos?

FORASTERO: ¿ Quién te ha puesto en estado tan miserable?

TEATRO: Los carpinteros por orden de los autores.

FORASTERO: No tienen ellos la culpa, sino los poetas, que son para ti como los médicos y los barberos, que unos mandan y los otros sangran.

TEATRO: Yo he llegado a gran desdicha, y presumo que tiene origen de una de tres causas: o por no haber buenos representantes, o por ser malos los poetas, o por faltar entendimiento a los oyentes: pues los autores se valen de las máquinas; los poetas, de los carpinteros, y los oyentes, de los ojos”.

Esto hablaban el Teatro y un forastero en el diálogo que escribió Lope de Vega en 1622, como Prólogo dialogístico a la Décimasexta parte de sus Comedias.

Ya en otra ocasión Lope – que en 1618 había escrito 800 comedias y en treinta y un meses 127 comedias más,es decir, más de una por semana – había dejado dicho: “Dadme cuatro bastidores, cuatro tableros, dos actores y una pasión“.

noche-ren-quin-detalle-de-la-noche-lyceo-hispanicoEra y es siempre el Teatro. La pasión por la vida y por el misterio del Teatro. Cuarenta y cinco años antes de estas frases de Lope , “un asiento en una silla de brazos en un teatro de Madrid  en 1575– cuentan Macgowan y Melnitz en “Las edades de oro del teatro” (Fondo de Cultura)  – costaba un real y medio; un balcón, 6 reales. El administrador del teatro desempeñaba a veces el papel de revendedor de billetes de entrada, y subía el precio de los balcones hasta 32 reales. El producto de la venta del equivalente a las palomitas de maiz de hoy en el siglo XVl – fruta, agua y dulces – aumentaba sus ingresos. El comediógrafo vendía su obra totalmente. Los mejores tal vez obtuvieron 300 reales por un auto y 55o reales por una comedia. Con la última de las sumas mencionadas podía vivir durante un año o comprar 10 burros. Una comedia nueva raras veces se representó en Madrid más de 5 ó 6 veces“.

Ahora los textos que pudieron disfrutarse en el Corral de la Pacheca, por ejemplo, en 1574,  aquellos textos escuchados bajo un toldo tras subir por galerías y balcones, los textos repetidos en camerinos, recitados tras cortinas, declamados en el fondo del escenario, aquellos textos que paseó el actor vestido con una capa de 3.6oo ducados que había sido bordada con primor, atraviesan el tiempo y penetran en lo profundo de nuestras casas a través de la Red. La Red nos muestra lo que la  Biblioteca Nacional ofrece ya desde estos días:  los mejores textos del teatro clásico español – desde Calderón, Lope, Tirso de Molina, Vélez de Guevara y tantos otros. La audiencia se amplía casi infinitamente, el interés queda prolongado en los siglos, la curiosidad hojea estas simples palabras pronunciadas que levantaron tanta sonoridad de aplausos.

(Imágenes: 1.-National Geographic Collection/ 2.-Ren Quin: Tumba de Giuliano.-La Noche.-(detalle).-Lyceo Hispánico)