EL PASO DE LAS AVES

 

«Así las aves buscan su vida y su mantenimiento. Señaladamente las aves buscan su vida en la morada del invierno y del verano; porque las aves que crían en Noruega, así como neblís, sacres y bornís y otras aves, en el invierno, porque es muy frío, salen de allí de Noruega – de aquella tierra muy fría, y vienen con otras aves a buscar tierra caliente, y vienen cazando aquellas aves que vienen en su compañía, y así se derraman por muchas tierras, donde los capturan.

 

 

Otras aves hay que aunque son de tierra caliente buscan otras que lo sean aún mucho más, como las cigüeñas y sisones y otras muchas aves que crían en esta tierra de Europa que contiene a España y Francia y otras tierras. Cuando viene el invierno pasan allende el mar, al Africa, porque es más caliente y, luego, tórnanse. Yo vi por el estrecho de Marruecos, que está entre Tarifa y Ceuta, pasar las cigüeñas a fines de verano, que se tornaban para Africa; eran tantas que no podía el hombre contarlas, y duraban mucho tiempo en el cielo, tan grande era la manada que iba. Eso mismo ocurre con las garzas y otras aves y dicen que así lo hacen las codornices, porque muchas veces, con un viento, se hallan muchas, y luego que otro viento viene parten de allí y vanse, lo cual vieron muchos.

(…) No hay duda que muchos halcones son tomados en el campo de Santarem con el pelo blanco, con que nacieron, en la cabeza, y verás si han volado y atravesado desde tierra de Noruega aquí. También vi en tierras de Toledo, un año en que fueron tomadas muchas tórtolas en el mes de septiembre, que venían a posarse en los olivos, y las mataban los ballesteros, que muchas de ellas traían incienso en el papo pegado, y decían que podía ser que vinieran de la tierra donde nace el incienso y que se posaban en los árboles donde ello era.

 

 

(…)  También vi, viniendo de la Rochela a España, bien a veinte leguas de tierra, venir a mi galera un cernícalo y muy muchos pajarillos pequeños; se posaban en el árbol de la vela y luego que alzaban o bajaban el mástil volaban un poco fuera de la galera sobre el mar y tornábanse a la galera, donde los cogían con las manos. Estos no sé si pasaban a otra tierra; decían algunos que muchas aves volaban por el mar, creyendo que es más estrecha, y cuando se cansan caen y piérdense en el mar, y si hallan algún navío se van para él y posan allí».

Pero López de Ayala – «Libro de la caza de las aves» ( siglo XlV)

 

 

(Imágenes -1-Michael Borremans. Bélgica- 2011. art blog/ 2 y 3- pájaros/ 4.-Sonja Braas)

EL LIBRO MÁS CARO DEL MUNDO

Imágenes del interior del libro. | Efe
 

«Después que usted haya fallecido, lo compraré a bajo precio» – le aseguró el bibliófilo francés Pixérécourt al que había pagado muy caro un libro que él deseaba. No tuvo que esperar mucho – comenta Antonio Palau en su «Memoria de libreros» -, pues poco después de esta especie de maldición, el aludido murió». Esperemos, lógicamente, que esto no ocurra ante la subasta por la que «Aves de América«, del naturalista James Audubon, se han pagado en Londres 7,3 millones de libras esterlinas (8,7 millones de dólares), rompiendo el record de subasta de un libro impreso, según cuentan las Agencias.

«Su comprador en Sotheby’s – dicen las informaciones – ha sido un marchante londinense, Michael Tollemache, que ofertó desde la propia sala y que ofreció esa cantidad récord por los cuatro volúmenes de la primera edición del libro de Audubon, de la que existen sólo 11 copias en manos privadas mientras que otros 108 ejemplares restantes pertenecen a museos, bibliotecas y universidades«.

«El libro contiene 1.000 ilustraciones de cerca de 500 especies de aves y Audubon tardó 12 años en completarla. Este ejemplar pertenecía a la colección del segundo lord Hesketh, un famoso bibliófilo que lo adquirió en julio de 1951 en Christie’s por sólo 7.000 libras».

En torno a las subastas de libros las curiosidades son muy numerosas. Mediado el siglo XlX, un gran bibliófilo, el conde de Bedoyère, decidió poner a la venta su biblioteca. Un capricho de coleccionista le empuja a tal decisión, pero más tarde se conmueve e irrita ante la idea de que cualquiera pueda poseer sus preciosos ejemplares. Y a partir del número 1 del catálogo de la subasta se dedica a pujar furiosamente, de tal modo que al terminar ésta se encuentra de nuevo en posesión de todos sus libros, a los que debe, naturalmente, que añadir la nota de gastos del tasador.

(Imágenes:- 1.- láminas del interior del libro «Aves de América».-EFE/ 2, 3,4 y 5.- New York Historical Society)