OBJETOS EN MI MESA DE TRABAJO

 

 

Una mesa limpia, una mesa cargada de objetos. Dos mundos distintos. Georges Perec en “Pensar/ clasificar” nos va contando lo que ocupa su mesa de trabajo: “una lámpara, una cigarrera, un florero, una caja de cartón que contiene pequeñas fichas multicolores, un gran secante de cartón duro con incrustaciones de carey, un portalápices de vidrio, varias piedras, tres cajas de madera torneada, un despertador, un calendario, un bloque de plomo, una gran caja de cigarros ( sin cigarros, pero llena de objetos pequeños), una espiral de acero donde se pueden deslizar las cartas en espera, un mango de puñal de piedra tallada, registros, cuadernos, volantes, múltiples  instrumentos o accesorios de escritura, una gran almohadilla, varios libros, un vaso lleno de lápices, una cajita de madera dorada, tres ceniceros, es decir, dos de más, que por otra parte están vacíos: uno es el monumento a los mártires, de reciente adquisición; el otro, que representa un encantador panorama de los tejados de la ciudad de Ingolstad, acaba de ser encolado; el que sirve tiene un cuerpo de material plástico negro y una tapa de metal blanco con agujeros.”

 

 

Una mesa limpia, una mesa cargada de objetos. Dos mundos distintos. Rudyar Kipling, en su Autobiografía – como lo recuerda Alberto Manguel en “Diario de lecturas” – enumera los objetos de su escritorio: “un largo plumero lacado, con forma de canoa, lleno de cepillos y de estilográficas difuntas; una caja de madera con clips y gomas; otra, de hojalata, con alfileres; en otra más, en un posabotellas, guardaba cosas que no necesitaba, desde papel de lija hasta pequeños destornilladores; un pisapapeles, una diminuta foca de piel con un peso en el interior y un cocodrilo de cuero que descansaban sobre algunos de los papeles; una regla de treinta centímetros manchada de tinta y un limpiaplumas decorativo que una criada a la que queríamos mucho nos regalaba todos los años, componían la guardia de honor de aquel ejército de pequeños fetiches.”

Una mesa limpia, una mesa cargada de objetos. Dos mundos distintos. Dos maneras de trabajar los escritores.

 


 

(Imágenes-1- Juan Gris – la mesa – 1914- Philadelphia museum/ 2-Aldo Calabresi/ 3-Catalina Keohe)

COETZEE Y LOS LIBROS AUSENTES

 

 

“ Si nos olvidamos de todos los ejemplares del libro que uno ha escrito que van a desaparecer, que se van a convertir en pulpa porque no van a encontrar comprador, que alguien va a abrir para leer un par de páginas y luego olvidarlo y dejarlo a un lado para siempre, que van a ser olvidados en hoteles de playa o en trenes, si nos olvidamos de todos esos ejemplares perdidos – así lo va expresando Elizabeth Costello, el personaje creado por J. M. Coetzee -, tenemos que pensar que hay por lo menos un ejemplar que no solamente alguien va a leer, sino que lo va a cuidar, le va a dar una casa y un lugar en una estantería, que va a ser suyo a perpetuidad (…) Pero, por supuesto, el Museo Británico o ahora la Biblioteca Británica no van a durar para siempre. También se hundirán y acabarán en ruinas, y los libros de sus estanterías se convertirán en polvo. Y de cualquier modo, mucho antes de que eso pase, a medida que el ácido vaya royendo el papel, a medida que aumente la demanda, los libros feos y no leídos y no deseados serán trasladados a algún otro edificio y metidos en una incineradora, y todo rastro de ellos desaparecerá del catálogo principal. Después será como si no hubieran existido nunca.

 

 

He ahí una visión alternativa de la Biblioteca de Babel, más inquietante para mí que la visión de Jorge Luis Borges. No una biblioteca donde coexisten todos los libros imaginarios del pasado, el presente y el futuro, sino una biblioteca de la que están ausentes todos los libros que realmente fueron imaginados, escritos y publicados. Ausentes incluso de la memoria de los bibliotecarios. Ya no podemos confiar en que la Biblioteca Británica ni la Bibliteca del Congreso nos salven del olvido, no más que en nuestra propia reputación.”

Coetzee ha estado estos días en Madrid firmando ejemplares en la Feria del Libro y no sería extraño que, observando los estantes y las casetas, no haya querido dar una vuelta más a estos pensamientos.

 

 

(Imágenes – 1- Coetzee- nmopi/  2- biblioteca personal de Alberto Manguel- studio bibliográfico amuleto/ 3- biblioteca del palacio y convento de Mafra-  Lisboa – curious expeditions)

REESCRIBIR Y CORREGIR

 

 

A la pregunta que se le hizo a Isak Dinesen sobre si reescribía muchas veces sus cuentos, contestó : ” Oh, sí, lo hago, lo hago. Es infernal. Una y otra vez. Pues sólo si uno es capaz de imaginar lo que ha ocurrido…, de repetirlo en la imaginación, verá las historias, y sólo si tiene la paciencia de contárselas y volvérselas a contar ( yo me las cuento y me las vuelvo a contar), será capaz de contarlas bien”.

“Yo no escribo borradores. Escribo la página uno muchas, muchas veces y luego sigo con la página dos. Amontono  hoja tras hoja  – decía a su vez Anthony Burgess – y cada una en su estado definitivo. La revisión la hago en cada página, no por capítulos ni por el libro entero”. Alberto Manguel recordaba también el método de Kipling, que escribía todo, volvía al principio de la página  y, con la tinta más negra, se ponía a tachar todo lo obvio.

(Imagen: –  María Gato -2002-art space virginia miller galleries coral gables – Miami- artnet)

SOBRE LA REPETICIÓN

 

 

“Llegará un día en que todos los libros posibles estarán escritos, puesto que el número de palabras es finito. En lugar de decir “¿Qué libro escribiré?”, un autor se preguntará “¿Cuál de los libros escribiré?”. Esta idea de Lewis Carroll ha hecho dar vueltas a Alberto Manguel sobre el tema de la repetición.”Parecemos condenados a la repetición –dice Manguel -. La repetición nos gusta. De niños pedimos  que nos lean una y otra vez el mismo cuento exactamente de la misma manera.  De adultos, aunque nos declaramos apasionados por la novedad, buscamos los mismos juguetes a los que nos hemos habituado, en su mayoría bajo la apariencia de adminículos diferentes, con la misma desconcertante determinación con la que votamos a los mismos políticos bajo la apariencia de máscaras diferentes.

 

 

(…) ¿ Hay peligro de estancamiento en la repetición? No lo creo.  Cada vez que repetimos una historia, inevitablemente añadimos algo a las repeticiones anteriores. Cada historia está compuesta de capas de narraciones y segundas narraciones, y cada  vez que pensamos que estamos repitiendo como un loro una anécdota conocida, las palabras se despojan de sus plumas y hacen crecer otras para la ocasión. La ley de Pierre Menard, según la cual cada texto se vuelve un texto diferente con cada nueva lectura, se  aplica a la totalidad de la literatura (…) La constancia que buscamos en la vida, la repetición de historias que parecen asegurarnos que todo seguirá siendo como lo fue antes y lo es ahora son, como sabemos, ilusorias. Nuestro destino (según lleva siglos diciéndonoslo Ovidio) es el cambio, nuestra naturaleza es cambiar y cada historia que contamos  y cada historia que leemos  son como el río de Heráclito, una metáfora que (también ) seguiremos repitiendo”.

 

 

(Imágenes-:   Benny Andrews– 1991- artnet)

EL INSTANTE DE LA CREACIÓN

 

 

“El instante de la creación literaria nos es tan desconocido como el de la creación del universo mismo . Podemos estudiar cada momento posterior al Big Bang, así como podemos leer (en los días en que los escritores conservaban sus primeros garabatos) cada borrador de “A la recherche du temps perdu”. Pero el momento mismo del nacimiento de nuestros libros más queridos es más misterioso. ¿Qué encendió la chispa de la primera idea de la Odisea en la mente del poeta o poetas que llamamos Homero? ¿Cómo fue que un narrador a quien no le interesaba añadir su nombre a su obra soñó la atroz historia de Edipo que más tarde inspiraría a Sófocles y a Cocteau? ¿Qué triste amante de carne y hueso prestó su personalidad a la irresistible figura de Don Juan, condenado por toda la eternidad?

 

 

Todo esto lo cuenta Alberto Manguel en “Mientras embalo mi biblioteca” y allí también evoca una anécdota de Stevenson : “ Una noche – dice – , una de las muchas noches en que yacía febril en la cama, sin aliento y tosiendo sangre, Robert Louis Stevenson, que entonces tenía treinta y ocho años, soñó con un terrorífico tono de color marrón. Desde su primera infancia, Stevenson había llamado a sus frecuentes terrores nocturnos “las visitas de la Bruja de la Noche”, que solo la voz de su niñera podía calmar, con canciones y cuentos folklóricos escoceses. Pero las apariciones de la Bruja de la Noche eran persistentes, y Stevenson descubrió que  podía convertirlas en algo beneficioso si las exorcizaba con palabras. Así, el espantoso color marrón de esas pesadillas se convirtió en una historia. De esta manera, nos cuenta, nació el cuento del doctor Jekyll y el señor Hyde.”

“(…) La existencia de creaciones literarias magistrales asombra tanto a los escritores como a los lectores (…) Podemos averiguar lo que un autor determinado cuenta sobre las circunstancias que han rodeado el acto creativo, qué libros leía, cuáles  eran los detalles cotidianos de su vida, su estado de salud, el color de sus sueños. Todo excepto el instante en que las palabras aparecieron, luminosas y claras, en la mente del poeta, y las manos comenzaron a escribir”.

 

 

(Imágenes -1- Albert Marquet/ 2- Max Lieberman – 1923/3- Emil Nolde -1935)

LA LITERATURA NO ES UN PASATIEMPO

 

“No puede decirse que la simple lectura de un libro vaya a cambiar las cosas –  recordaba Alberto Manguel, reciente Premio Formentor -. No es por determinado libro que el pueblo va a cambiar de opinión. Pero un libro puede afectar la manera  de pensar de un pequeño grupo de personas y puede dar lugar a un cambio en el imaginario colectivo que se transmita por otras vías que van más allá de la lectura. Basta con que una idea se incorpore en el imaginario de unas pocas personas para que empiece a crecer, se extienda y termine por alcanzar la mayoría. Creo que cometemos un error si pensamos que escribimos para esa entidad imaginaria que es ” el pueblo”. Si con un texto logramos expresar una idea que interese a un pequeño grupo de personas, de lectores inteligentes, es suficiente. Las ideas, después, hacen su propio camino. Lo que me interesa cada vez más no es la literatura en sí, sino la literatura como forma de interrogar al mundo. Las historias que terminan cuando se lee la última página pueden dejarme satisfecho media hora, pero necesito que se abran, poder transformarlas, para que me resulten totalmente prácticas. Una de las grandes mentiras que se nos cuentan desde siempre es que la literatura es un pasatiempo, un lujo casi superfluo. En realidad, la literatura es un lugar tan concreto como la pieza en la que estamos en este instante y no es un pasatiempo, sino que ella misma está hecha de tiempo. Habita, cuando es verdadera, el pasado, el presente y el futuro. Pienso que la enseñanza de la literatura pasa por darse cuenta  de eso. Los maestros lo saben bien. Sólo cuando el alumno advierte que es su historia la que se cuenta, su lugar el que se define, su tiempo el que se está reflejando en el libro, el alumno  se vuelve lector. Sin eso, no hay ninguna razón para pensar que los libros sean más importantes que los videojuegos. Si un libro termina en la última página, no es más importante que un videojuego. La literatura que cuenta es la que amplía nuestra vida…”

 

( Imágenes – 1- Iman Maleki/ 2 – Allison Glasgow- ThePoetTress)

SOBRE LOS ESPEJOS

 

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El espejo en la tradición japonesa aparece relacionado con la revelación de la verdad y también con la pureza, como recuerda Jean Chevalier en su “Diccionario de los símbolos“. Pero el espejo siempre será en todas las literaturas y las artes motivo de  profunda fascinación. Ahora se publica una Antología sobre el tema, “A través del espejo” (Atalanta), y la voz de Chevalier y también la de Cirlot nos lanzan a la profundidad de las interpretaciones. ¿Qué refleja el espejo?, se han preguntado algunos poetas. La verdad, la sinceridad, el contenido del corazón y de la conciencia, cada uno de ellos se ha ido contestando. Se ha escrito sobre los espejos mágicos, sobre el espejo como instrumento de Iluminación, sobre el espejo como símbolo solar. Por otro lado, el espejo proporciona a la realidad una imagen invertida. Símbolo lunar y femenino, el espejo en China, anota Chevalier, es el emblema de la reina. Y por otro lado es el signo de la armonía. Un espejo roto significa la separación. Igualmente el espejo octogonal  en China, es el intermediario entre el espejo redondo ( lo celeste) y el espejo cuadrado ( lo terrestre).

 

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El espejo mágico se corresponde a una de las más antiguas formas de adivinación. Se dice que venía de Persia, y Pitágoras, según una leyenda, poseía un espejo mágico que él presentaba a la faz de la luna para adivinar el porvenir.  El espejo mágico permitía leer el pasado, el presente y el futuro. Bajo otros aspectos muy diversos, el espejo ha sido un tema privilegiado en la filosofía. A veces el espejo ha causado terror porque muestra el conocimiento del yo. Recuerda Cirlot que el espejo es símbolo mágico de la memoria inconsciente y en concreto los espejos de mano son emblemas de la verdad. El espejo, sigue diciendo, sirve para suscitar apariciones, devolviendo las imágenes que aceptara en el pasado o también para anular distancias reflejando lo que un día estuvo frente a él y ahora se halla en la lejanía.

 

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Se ha relacionado también el espejo con el pensamiento, en cuanto éste – así lo han afirmado varios filósofos – es el órgano de autocontemplación y reflejo del universo. Y si nos acercamos a numerosos escritores de todos los tiempos el espejo se pasea, a veces obsesivamente, por sus páginas.  Ensayos de Umberto Eco sobre el espejo y el signo o capítulos de Alberto Manguel, entre otros, están dedicados a los espejos. Confesaba Borges en una  entrevista que en su niñez no quería estar solo en su habitación porque tenía horror de los espejos. Se sentía inquieto ante el espejo donde su cuerpo estaba triplicado. Volvió a mencionar esta obsesión alrededor de 1977: “Realmente es terrible  –dijo -que haya espejos. Creo que Poe lo sintió también… nos hemos acostumbrado a los espejos, pero hay algo de terrible en esa duplicación visual de la realidad”.

 

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(Imágenes- 1-Robert Campin/ 2.- prosperie- 2013/ 3.-John Singer Sargent – 1858/ 4.-masahisa fucase- ipnagogicosentire)

INFLUENCIA DE LOS LIBROS

 

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“La influencia de los primeros libros es profunda – confesaba Graham Greene -. Una parte del futuro descansa en los estantes: las primeras lecturas tienen más influencia sobre la conducta que cualquier enseñanza religiosa. Estoy seguro de que nunca habría dado el paso en falso que me hizo ingresar, a los veintiún años, a la Compañía de Tabaco Británico- Americana, que me había prometido un cargo en China, si no hubiera leído La columna perdida, del capitán Gilson; y, sin conocer a Rider Haggard, ¿me habría sentido más adelante atraído por Liberia? Y esto derivó finalmente en un empleo de guerra en Sierra Leona. Y sin duda debe haber sido La hija de Moctezuma y el relato de la desastrosa retirada en la noche triste de Cortés lo que iba a llevarme a México veinte años después. Por otra parte, Los antropófagos de Tsavo dejaron en mi mente una imagen tediosa de África oriental, que ni siquiera Hemingway pudo cambiar más tarde”.

 

Naipaul- indiatvnews com

 

En “El ojo y la palabra” quise recordar las lecturas que el novelista Naipaul, siendo niño, escuchaba de labios de su padre. “Varios parlamentos de Julio Césardecía -, páginas sueltas de los primeros capítulos de Oliver Twist y David Copperfield, unas cuantas páginas de El molino junto al Floss; algo de los Cuentos de Shakespeare, de Lamb; relatos de O´Henry y Maupassant, y unas cuantas páginas de Somerset Maugham“. Esa era la voz de la lectura, las voces de las madres y de los padres que, con intención y ternura, trenzan diversas influencias, abren el surco de la literatura.

 

Manguel- vfr- tinkuylibros com ar

 

El río de las influencias sortea las edades y esas mismas edades purifican el agua de las influencias mismas. Al cabo de los años uno podría irse encuadernando su propia antología personal, salpicada no sólo de títulos sino también de frases, pequeños hallazgos en versos, principios y finales, diálogos que nunca se olvidan, párrafos que nos hicieron pensar. Manguel, que tanto ha leído, ha recogido parte de su antología individual: “un pasaje en una novela policial de Dorothy Sayers, un poema de Dylan Thomas, están Rey Lear, la Divina Comedia, Alicia en el país de las maravillas, está El hombre que fue jueves, de Chesterton, ciertos pasajes de Chateaubriand, está Kim, de Kipling, está la primera frase de La bestia debe morir, de Nicholas Blake (…) Y, por supuesto, hay numerosos textos breves, frases de Borges, y muchas cosas más”.

Las influencias dejan su sello en nuestra infancia; luego, en nuestra madurez, nos acompañan.

 

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(Imágenes.-1.- Graham Greene con Alex Guinness/ 2.-Naipaul- indiatvnews/ 3.-Alberto Manguel- tinkuylibros com ar/4.- Paul Signac)

VIAJAR POR LA RED

 

televisión-nhyy-Nam June Paik- mil novecientos sesenta y cinco

 

“El famoso consejo de E. M Forster:sólo conéctate” ha tomado la forma de una interconexión mecánica, el sentimiento de que gracias a la w w w nunca estamos solos. – explica Alberto Manguel en un ensayo sobre “el lector como metáfora” (Fondo de Cultura)Viajamos en rebaños, platicamos en grupos, adquirimos amigos en Facebook, tememos a un cuarto vacío y a la imagen de una sola sombra en nuestro muro. Nos sentimos incómodos leyendo en soledad, queremos que nuestra lectura esté “interconectada”, compartimos comentarios en pantalla, nos guiamos por listas de best-sellers que nos dicen lo que otros están leyendo (…)” Es el viaje por la Red, un viaje sobre textos e imágenes, una lectura que muchas veces salta de un lado a otro, cuyo sendero va de posada en

 

televisión-bbhu- Chris Marker

 

posada, que en tantas ocasiones no se detiene, atisba aquí y allá el título y dimensiones del texto, calibra en un segundo si aquello le interesa o no, y vuelve a saltar instantáneo hacia otra imagen, otro texto, el viaje se hace navegación y la navegación se pierde en puertos innumerables.

“Cuando nos conectamos a la Red – ha querido recordar también Nicholas Carr -, entramos en un entorno que fomenta una lectura somera, un pensamiento apresurado y distraído, un pensamiento superficial. Es posible pensar profundamente mientras se navega por la Red, como es posible pensar someramente cuando se lee un libro, pero no es éste el tipo de pensamiento que la tecnología promueve y recompensa (…) La extensa actividad cerebral de un navegante de la Red apunta a por qué la lectura atenta y otras actividades de concentración sostenida se vuelven tan arduas online“.

 

objetos.-77j.-televisión.-las pequeñas pantallas.- Lee Friedlander --2001

 

“Nosotros, lectores de un texto electrónico – añade igualmente Manguel -, partimos por paneles móviles que ponen frente a nosotros recintos de escritura idénticos entre sí. Echamos un vistazo a una página siempre presente que no está rodeada de un espacio libre para el comentario sino, en muchos casos, por vínculos predestinados a otras páginas, así como por anuncios distractores. En la pantalla no tenemos el sentido material del seguimiento físico de la historia, a diferencia de lo que sucede cuando sostenemos un códice entre nuestras manos. Es útil, por supuesto, pero también limita. Como viajeros del ciberespacio necesitamos ser más conscientes de estas limitaciones y encontrar maneras de reclamar nuestra libertad de viajeros”.

 

La Red- tyyu- wikipedia

 

(Imágenes.- 1.-Nam June Paik– 1965/ 2.-Chris Marker/ 3.- Lee Friedlander– 2001- 4.- Wikipedia)

EL PAÍS DE APHANIA

libros-unnb-calle- MC Escher- mil novecientos treinta y siete

 

“Reino de Europa central – lo describe Alberto Manguel -. Este país es célebre por sus campanas y sus campanarios, así como por la estatua del rey Rumti, a quien un hada buena transformó en piedra porque, distraído, se había olvidado de dar limosna a un mendigo.

Aphania es un país totalmente literario – continúa Manguel en su “Diccionario de lugares imaginarios” al evocar  la obra de Tom HoodPetsetilla´s  Possy”, de 1871 -. Existe en ese país un código penal para las faltas de estilo y una Corte de letras presidida por seis jueces que reciben enormes salarios para compensar su obligada abstención de la literatura. Los culpables de plagiar las obras de otros escritores son obligados a empujar la rueda del molino durante tres años (…) Los errores de sintaxis se castigan con la pena capital. A fin de preservar la pureza del estilo, todos los adjetivos están guardados en la Biblioteca Nacional, y los autores no pueden emplear más de una cierta cantidad al día, con el permiso especial de, al menos, tres de los Jueces de Letras. A pesar de

 

libros-inntu- interiores-Carl Hammoud- dos mil cinco

 

esta rigurosa medida, un gran número de libros – la mayor parte de calidad – son publicados cada año. Los reglamentos de Aphania son particulares en cuanto a la edición: el editor se reembolsa el costo del papel, la impresión y la encuadernación del libro, según un determinado porcentaje que varía entre el uno y el cinco por ciento según la clase de edición. Como nadie mejor que él puede juzgar el valor de los libros, si el libro es malo es de ley que pierda íntegramente el valor de la edición.

 

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(…)  El Rememorador Oficial  guarda la Historia y debe recordarle al rey todas las cosas. Este puesto fue creado por el rey Buffo LXl , quien había perdido el extremo superior de la cabeza – incluyendo el asiento de la memoria – en un combate contra Swashdash, el gigante usurpador”, concluye Manguel  sintetizando así el paisaje de este imaginario país de fantasía.

 

 

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(Imágenes.-1-MC Escher- 1937/ 2.-Carl Hammoud– 2005/ 3 y 4- Su Blackwell)

BLOOM Y LOS CLÁSICOS FUTUROS

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” Aunque la lectura, la escritura y la enseñanza son necesariamente actos sociales – dice Harold Bloom en “El canon occidental” -, la enseñanza posee también un aspecto solitario, una soledad que  sólo dos pueden compartir (…) Gertrude Stein sostenía que uno escribía para sí mismo y para los desconocidos, una magnífica reflexión que yo extendería: uno lee para sí mismo y para los desconocidos”.

En estos días se debaten las declaraciones que ha hecho Bloom diciendo que “no me parece que en la literatura contemporánea, ya sea en inglés, en Estados Unidos, en español, catalán, francés, italiano, en las lenguas eslavas, haya nada radicalmente nuevo”,  y un gran lector y excelente crítico como es Alberto Mangel ha querido aportar sus opiniones distintas o complementarias señalando el valor de los influjos, lo que de algún modo quiso tratar también Harold Bloom en “Anatomía de la influencia”.

 

libros.-99z.-Aad Hofman

 

““Es ciertodice Mangel – que la voz de Cees Nooteboom tiene ecos de Ibn Battuta y Diderot; que en W. G. Sebald hay vestigios de Sir Thomas Browne y de Heine prosista; que Enrique Vila-Matas es heredero de Laurence Sterne; que Ismail Kadaré continúa la tradición de Herodoto y de Homero; que Jean Echenoz ha aprendido la lección de los novelistas franceses del XVIII; que Tom Stoppard debe mucho al teatro de Wilde y de Pirandello; que Tomas Tranströmer ha leído al Virgilio de las églogas y a Wordsworth; que Cynthia Ozick ha estudiado la obra de Henry James; que Pascal Quignard tiene una deuda con Montaigne. Todo esto es cierto, pero cierto es también que estos autores son únicos, y sus obras iluminan nuestro siglo como Cervantes y Shakespeare iluminaron el suyo.”

Iluminan nuestro siglo, afirma Mangel. ¿Podría, por tanto, ser alguno de ellos el clásico futuro? Azorín en 1945 publicó “Clásicos redivivos – Clásicos futuros” y tras considerar a Góngora, a Tirso o a Cervantes se adentraba en otros que entonces “iluminaban” también el siglo:  Pereda, en su casa de Polanco: Clarín, en su biblioteca de Oviedo, o en nombres hoy aún más olvidados, como José María Matheu o Ricardo León. Sólo en parte se salvaban Galdós, Baroja y Unamuno.

 

lectura-vvtty-Honoré Daumier- mil ochocientos ochenta y seis- The Metropolitan Museum of Art- Nueva York

 

Iluminar de algún modo el siglo es una cosa y perdurar es algo bien distinto. Eliot en su excelente ensayo “¿Qué es un clásico?“afirma que “si hay una palabra en la que podemos fijarnos y que sugiere el grado máximo de lo que entiendo por clásico es la palabra “madurez”( …) Un clásico sólo puede aparecer cuando una civilización ha llegado a su madurez, cuando una lengua y una literatura han alcanzado su madurez: el clásico sólo puede ser obra de una mentalidad madura (…) Hacer realmente aprehensible el significado de la madurez es quizá imposible, pero si somos maduros reconocemos la madurez de inmediato o llegamos a reconocerla a través de un trato más íntimo. Ningún lector de Shakespeare, por ejemplo, falla a la hora de reconocer, según avanza su propia madurez, la gradual maduración de la mente de Shakespeare, incluso los lectores menos experimentados pueden percibir el veloz desarrollo de la literatura“.

 

lectura-vvbbu-Juliano Lopez Dada

 

En nuestro ámbito, Francisco Rico al hablar de “Veintiún clásicos para el siglo XXl” (Crítica) recuerda que “un clásico lo es porque no se lee tanto cuanto se relee, individual o colectivamente (…) El clásico vive en la memoria, y puede y aún pide ser revisitado, libérrimamente, a fragmentos”.

Quizá toda la prueba de fuego esté en la relectura.

 

lectura-rrvgg-libors-Alexandre Antigna- siglo diecinueve

 

(Imágenes.- 1.-Lynne Cohen– imageartslecture/ 2.-Aad Hofman/ 3.-Honoré Daumier– 1886- The Metropolitan Museum of Art- New York/ 4.-Juliano López Dada/ 5.-Alexander Antigna)

LEER IMÁGENES

 

fotografía- bbvvn- Ortiz Echague- Siroco en el Sahara- mil novecientos sesenta y cinco- abc es

 

“Había simplemente que aprender a leer las imágenes – recuerda Jacques Bonnet en suBibliotecas llenas de fantasmas”  (Anagrama) – igual que había aprendido  a leer las palabras – para poder disfrutar de ellas (…) Las imágenes tienen diversas funciones. Pueden acompañar una exposición teórica o histórica o pueden ser el interés principal del libro.” Y muchas veces esas imágenes realzan una obra y la acompañan como ocurre con las fotografías, entre otros, de Ramón Masats,

 

fotos Palazuelo-vbby-enrique Palazuelo- fotografias al minuto- Camilo José Cela- todocoleccion net

 

Catalá Roca, Enrique Palazuelo, Oriol Maspons y Julio Ubiña ( Palazuelo en  “Nuevas escenas matritenses” de Cela  y Maspons + Ubiña en la edición de Lumen de “Poeta en Nueva York“) . Ahora lo recuerda todo esto y muchas cosas más diversas exposiciones que sobre Photo España y  la historia del fotolibro se celebran en Madrid.

Leer libros acompañados de excelentes imágenes enriquece la visión y contemplar imágenes mientras se lee complementa la lectura. Son lecturas distintas pero

 

 

fotografía- bbhyt-Joan Villatobà- photoEspaña dos mil catorce

 

muchas veces una explica a la otra. ” Leer imágenes(Alianza)  es el título de un interesante libro de Alberto Manguel y en él desciende el autor a detalles significativos, como por ejemplo la fotografía de Tina Modotti retratando los pies de un campesino mexicano vestido con ropa blanca de faena, las uñas rotas y la piel encostrada de tierra. Si en la historia del arte se había dedicado un penetrante estudio al papel privilegiado del dedo índice de la mano a través de la pintura ( así

 

fotografía- coouuj-Tina Modotti- sin título- mil novecientos veintisiete- cinereverso org

 

 

lo hace André Chastel en “El gesto en el arte” (Siruela) ) , al hablar de la fotografía Manguel se detiene en la representación de los pies y en cómo cambian de significado a lo largo de la pintura. “Cuando Modotti dice Mangueldecidió retratar con amor el par de pies vetustos, cansados de la vida, ubicaba (conscientemente o no) a su campesino mexicano dentro de la larga tradición de afligidos y de conquistadores atados a la tierra, unos ilustres y muchos otros anónimos como su campesino, pero todos ellos profundamente humanos en su apego al polvo, al cual, se nos dice, hemos de regresar.”

Lecturas de imágenes que nos hacen pensar.

 

fotografía-  beerm- puesta de sol en Madrid desde la puerta del Sol- abril  mil ochocientos cincuenta y nueve- Biblioteca Nacional- culyura elpais

 

(Imágenes.-1.-José Ortiz Echagüe– Siroco en en Sahara- 1965- abc.es/ 2.-Enrique Palazuelo- “ilustración en “Nuevas escenas matritenses” de Cela- todocoleccion/ 3.-Joan Vilatobà– PhotoEspaña.-2014/4.-Tina Modotti- sin título- 1927-cineverso.org/ 5.-puesta de sol en la Puerta del Sol- 1859- Biblioteca Nacional-elpais.com)

 

 

LEER EN LA CAMA

lectura.- 0jb765.-John White Alexander.-1865 - 1915.-bellswithin

“Cuando vi que no podía dormir,

tarde ya, la otra noche,

me incorporé en la cama,

pedía a uno que me dejara un libro,

un romance, y él me lo entregó

para leer y pasar así la noche;

porque me pareció mejor diversión

que jugar al ajedrez o a las damas”.

Así lo expresa Geoffrey Chaucer en el siglo XlV, en su “Libro de la Duquesa“, y así lo recoge Alberto Manguel en “Una historia de la lectura(Alianza). Manguel, que naturalmente tiene que hablar del Proust lector nocturno, dedica varias páginas a la lectura en la cama y recuerda cómo el novelista checo Josef Skovorecky evocaba su vida de lector adolescente en la Checoslovaquia comunista: “en una sociedad gobernada por reglas bastante estrictas y vinculantes – decía -, en la que la desobediencia se castigaba a la manera antigua,

lectura- gccb- Georg Pauli-polarbearstale

antes de que se inventara la permisividad. Una de estas reglas era: la luz, apagada a las nueve en punto. Los chicos tienen que levantarse a las siete y necesitan diez horas de sueño“. Después de apagadas las luces – confesaba Skovorecky -, “acurrucado en la cama, me tapaba por completo, incluida la cabeza, con una manta, sacaba de debajo del colchón una linterna eléctrica, y luego me daba el gusto de leer y leer y leer. Finalmente, pasada la medianoche muchas veces, acababa por dormirme, placenteramente exhausto”.

lectura.-964098.-Alvin Langdon Coburn.-Mark Twain

En su  “Historia de las habitaciones “ (Du Seuil), Michelle Perrot habla igualmente de la lectura en la cama y recuerda que, “opuesto al día disciplinado, la noche representa la libertad. La noche es la aliada de los enamorados de los libros y de los sueños en el dormitorio, donde los adolescentes y las mujeres prolongan la lectura más allá de lo razonable” . Aquí son importantes los modos de la

lectura.- 99yyn.- infancia.- Károl Ferenczy.- 1910

iluminación. Perrot evoca la llama vacilante de las velas en los dibujos de Delacroix y más tarde las lámparas de aceite o de petróleo. Pero sobre todo, como es lógico, se detiene en la maravillosa descripción de Proust en esas extraordinarias páginas tituladas “Jornadas de lectura” : “leía la última página, terminado el libro, había que parar la loca carrera de los ojos y de la voz que seguía sin ruido, deteniéndose sólo para tomar aliento, con un suspiro profundo. Entonces, para dar a los tumultos que llevaban demasiado tiempo desencadenados en mí para poder calmarse de pronto, otros movimientos que dirigir, me levantaba, me ponía a andar a lo largo de la cama, con los ojos todavía fijos en 

lectura.-6huu.-Nicholas Heidelbach

algún punto que en vano se hubieran buscado en la habitación o fuera de ella, pues no estaba situado más que a una distancia de alma, una de esas distancias que no se miden por metros o por leguas como las demás y que, por otra parte, es imposible confundirlas cuando se miran los ojos “lejanos” de los que están pensando “en otra cosa”. Entonces, ¿qué?; ¿ese libro no era más que esto? Esos seres en los que hemos puesto más atención y más cariño que en las personas de la vida, sin atrevernos siempre a confesar hasta qué punto las amábamos, y hasta cuando nuestros padres nos encontraban leyendo y parecían sonreír por nuestra emoción, cerrando el libro, con una indiferencia afectada o un aburrimiento fingido; esas personas por las que hemos jadeado y sollozado, no las veremos nunca más, nunca más sabremos de ellas.”

lectura-21ws-Georg Pauli.-1884-missfolly tumblr

Lecturas en la cama, vuelos nocturnos de imaginación.

(Imágenes:-1.-John White Alexander– sightsWithin.com/2.– Geor Pauli– 1884/ 3.-Alvin Landgon Coburn– Mark Twain.-steamboattims.com/4.- Károly Ferenczy.- 1910/5.-Nicholaus Heidelbach/6.-Georg Pauli)

RECITAR A DANTE

escritores.-997.-Giovanni di Paolo.- Dante Alighieri

“Yendo Dante a sus asuntos por Porta San Pietrocuenta Franco Sacchetti -, ve – y aún peor, oye – a un herrero que mientras batía el hierro en el yunque, cantaba a Dante como se canta un cantar, y desbarataba sus versos, cortando aquí y pegando allá; pareció a Dante que se le hacía así gran ofensa. Sin decir nada, se acerca a la fragua del herrero, donde éste tenía los hierros para su mester; agarra Dante el martillo y lo tira a la calle, agarra las tenazas y las tira a la calle, agarra unas pesas y las tira a la calle, y así fue tirando muchas herramientas. El herrero, revolviéndose furioso, le dice:

– ¿Qué diablos hacéis? ¿ Os habéis vuelto loco?

Dice Dante:

– ¿Y tú qué haces?

– Yo hago mi mester – dice el herrero – y vos me estropeáis las herramientas, tirándolas a la calle.

– Si no quieres que estropee tus cosas, no estropees tú las mías.

Dijo el herrero:

– ¿Qué os estropeo yo?

Dijo Dante:

– Tú cantas el libro y no lo dices como yo lo hice; yo no tengo otro oficio y tú me lo estropeas.

El herrero soberbio, no sabiendo qué responder, recoge sus cosas y vuelve a su trabajo; y cuando quiso cantar, cantó de Tristán y Lanzarote y dejó en paz a Dante.”

Dante.-rrvgg,..-Sandro Boticelli.-wikipedia

Evoca esto Umberto Eco en su prólogo a “Mi Dante”, de Roberto Benigni (Confluencias), en donde el actor y director italiano ofrece su personal “Lectura de la Divina Comedia” desplegando todas sus habilidades interpretativas que le han llevado a reunir multitudes como, por ejemplo, en la plaza Santa Croce de Florencia, donde su espectáculo TuttoDante congregó en 2007 a más de setenta mil espectadores para escuchar – en la voz y con los gestos de Benigni – trece cantos de Dante, uno por noche, como una única gran narración.

Benigni recita a Dante recuerda Eco – con acento toscano, es decir, hace exactamente lo que hacían los contemporáneos de Dante y que Dante quería que hiciesen, si lo hubieran hecho de manera correcta.

Dante, hacia 1316, en una famosa carta al representante imperial Can Grande della Scala, argumentaba – y así lo recoge Alberto Manguel en “Una historia de la lectura” -que un texto tiene al menos dos lecturas “porque sacamos un significado de la letra, y otro de lo que la letra significa: al primero se le llama literal, y al otro, en cambio, alegórico.” Y Dante añade a continuación que el sentido alegórico comprende otras tres lecturas. Y todas esas variedades de lecturas, agrega Manguel, son posibles. Como es posible que esas lecturas se expandan en el aire, la voz las impulse en el espacio y del espacio y a través de la emoción y como si las palabras resonaran, convoquen aplausos de oyentes-espectadores.

BRONZINO.-BB.-caveza de Dante.-1532

Es la divulgación del genio ante las muchedumbres. Así, como señala Harold Bloom hablando de quienes han canonizado a DanteChaucer, Shelley, Yeats, Pound, Eliot, Borges y tantos más -, el íntimo sentido de la poesía inundará las calles, y muchos escucharán:

“Tan pronto como hirió a la vista mía

la alta virtud que ya me había herido

cuando estaba en mi infancia todavía,

los ojos a la izquierda he dirigido,

cual niño que a su madre corre y clama

si tiene miedo o hállase afligido,

por decir a Virgilio: “Ante esta dama,

cada dracma de sangre me ha temblado:

conozco el fuego de la antigua llama”;

pero Virgilio habíanos privado

de sí mismo, Virgilio, el padre amante,

Virgilio, a quien me había yo entregado;

todo cuanto perdió no fue bastante

la antigua madre, porque no mojada

fuera mi seca faz, ya sollozante.”

Dante.-4rrgg.-Henry Holiday.--el encuentro de Dante y Beatriz en el puente de Santa Trinidad.-wikipedia

(Imágenes: 1.- Giovanni di Paolo.-Dante Alighieri/2.-Dante en el exilio.-wikipedia/ 3.-Bronzino.-cabeza de Dante.-1532/4.- Henry Holiday.-“Dante y Beatriz”.- el encuentro entre Dante y Beatriz en el puente de Santa Trinidad.-wikipedia)

“EL HOBBIT” DE TOLKIEN

“Ser entrevistado – confesaba Tolkien en 1967- me resulta cada vez mas fastidioso y perturbador”. El autor de “El Señor de los Anillos padecía de artritis, y tenía que ser entrevistado de pie; caminaba de un lado para el otro y usaba continuamente la pipa, según se cuenta en sus Cartas. Intentaba preservar su intimidad creadora: ” Se me ha informado – dijo en una ocasión – que la Weekend Telegraph tiene intención de que su artículo aparezca ilustrado por una serie de fotografías tomadas mientras estoy trabajando y en casa. En ninguna circunstancia acordaré ser fotografiado otra vez con semejante propósito. Considero todas estas intromisiones en mi intimidad una impertinencia (…) Mi trabajo necesita concentración y paz de ánimo”.

Entre los partidarios y no partidarios de Tolkien se han sucedido abundantes declaraciones. Ursula Le Guin afirmaba de él que “como todos los grandes artistas, escapa de la ideología porque es muy veloz para sus redes, muy complejo para sus simplicidades, muy fantástico para su racionalidad y muy real para sus generalizaciones“. C. S. Lewis,  al comentar “El hobbit, anotaba que este libro “les resultará más divertido a sus lectores más jóvenes y, sólo años después, en una décima o vigésima lectura, comenzarán a percatarse de qué copiosa erudición y profundas reflexiones consiguen que todo sea tan maduro, tan familiar y, a su manera, tan cierto”. En el universo de Tolkien,  Moria, ha sido minuciosamente reseñada por Alberto Manguel en su “Diccionario de lugares imaginarios” como “la ciudad de los enanos más antigua e importante, tesoro inabarcable para el geólogo amateur. En ella los enanos forman un pueblo singularmente rudo, práctico y obstinado“.

Pero en cuanto a la referencia y al dibujo de los propios hobbits -más que en declaraciones a periodistas – Tolkien se expresa con gran detalle a lo largo de su correspondencia. “Imagino – dice en 1938, intentando ayudar a los ilustradores para futuras ediciones de su novela -una figura bastante humana. Una cara redonda y jovial; orejas sólo ligeramente puntiagudas; el pelo corto y rizado ( de color castaño). Los pies, desde los tobillos hacia abajo, cubiertos de pelos castaños. La ropa: pantalones de terciopelo verde; chalecos rojos o amarillos; chaqueta verde o castaña; botones de oro (o bronce); una capucha y capa de color verde oscuro (propia de un enano)”. “Y se los hace “pequeños”  – se añade en las Notas a las “Cartas”en parte para exhibir la mezquindad del hombre, del hombre estrecho de miras y poco imaginativo, aunque no con la pequeñez ni el salvajismo de Swift, y sobre todo para mostrar en criaturas de muy escasa potencia física el asombroso e inesperado heroísmo de los hombres ordinarios “en casos de apuro”.

(pequeño apunte cuando “El Hobbitcumple estos días 75 años)

(Imágenes.-1.-“El Hobbit” ilustrado por Alan Lee/ 2.-. Tolkien leyendo/ 3.- la colina de Hobbiton, donde se encuentra la casa de Bilbo Bolsón.-wikipedia)

(video: ilustraciones de Alan Lee)

LIBROS COMO MEDICINA

“¿Por qué, en ciertos momentos de nuestra vida, escogemos la compañía de un libro y no de otro?- se pregunta Alberto Manguel en El sueño del Rey Rojo” -.  La lista de títulos que Oscar Wilde solicitó en Reading Gaol incluía “La isla del tesoro” de Robert Louis Stevenson y un método de conversación para principantes en francés e italiano. Alejandro Magno llevaba a sus campañas una copia de “La Ilíada” de Homero. Al asesino de John Lennon le pareció adecuado leer “El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger cuando estaba planeando su crimen”, y así va desgranando Alberto Manguel sus reflexiones en su interesante obra en torno a “Lecturas y relecturas sobre las palabras y el mundo” (Alianza).

Indudablemente las afecciones del alma y los vaivenes de la vida – la violácea melancolía, la aceleración de la existencia, el paso del tiempo, los decaimientos y las exaltaciones, las estaciones del año y hasta las horas de día – empujan nuestras manos hacia lomos de libros singulares y nuestros ojos se asoman a diversos cristales de lecturas. “¿Leer en el mar? – se preguntaba Azorín – ¿ Leer en la montaña? ¿ Leer en la tierra nativa? ¿ Leer en tierras extrañas? En cada una de esas lecturas somos distintos”. “Así como para las enfermedades corporales hay copiosísimo número de medicinas – recordaba también Rodríguez Marín -, también hay muchas y muy eficaces pra los males del espíritu: su botica son los buenos libros”.

Cuando se adentra uno en una copiosa biblioteca el tiempo acumula la densidad de cuanto se escribió y las imaginaciones encuadernadas dejan pasar horas de páginas, vienen deprisa las curiosidades y muy despacio las relecturas, vienen precisas las anotaciones en los márgenes y llega el silencio, el silencio toca el pensamiento y el sentimiento, la soledad acompaña. “Desde hace siete años – confiesa Manguel -, vivo en una antigua casa parroquial de piedra en Francia, al sur del Valle del Loira, en una aldea de menos de diez casas. Escogí este lugar porque junto a la casa había un granero, medio derribado hace siglos, de tamaño suficiente para dar cabida a mi biblioteca de unos treinta mil libros, reunidos a lo largo de seis décadas itinerantes. Sabía que cuando los libros encontraran su lugar, encontraría el mío”.

(Imágenes.-1.-biblioteca de Alberto Manguel.-studio bibliográfico Apuleyo/ 2.- Harriet  Backer.-La biblioteca de Thorvald Boeck)